Te quiero de vuelta 18

Te quiero de vuelta 18

Fic TOLL de Myla Near

Capítulo 18

-Sábado-

El resto de la semana lo habían pasado hablando sobre lo que harían con lo de Ashley. Llegando a la conclusión de que cuando ella decidiera devolverse a la ciudad la ayudarían a buscar un departamento y la ayudarían con lo que fuera necesario, además ella dijo que volvería sólo cuando el bebé ya hubiera nacido. Lo que los liberaba, por lo menos nueve meses, de ella. Meses que aprovecharían para ellos, porque sabían que cuando el bebé estuviera eso sería un poco complicado.

Y tal como Tom le había dicho a Gustav, llevó a Bill a la heladería que habían abierto hace poco. Se sentaron en una mesa alejada y Tom un tanto nervioso no dejaba de mirar a Bill, quien pensaba en lo loca que había sido la semana, pero no dándole mayor importancia. No pidieron mucho, sólo unos jugos naturales. Hablaron bastante tiempo de variadas cosas, entre esas cosas lo de Ashley y el bebé. Para cuando terminaron de tomarse su helado Tom aún no le decía lo que quería decirle y que era la razón por la que lo había llevado a ese lugar. Pero Bill estaba a gusto con sólo hablar con el otro, no tenía problema en hablar con él todo el día si era posible.

Cuando terminaron de tomarse el helado Tom aún no le decía el propósito de su invitación, entonces, salieron de ese lugar y decidieron ir a caminar antes de volver al departamento de Bill. Iban tomados de la mano y por esos minutos se olvidaron de los problemas que han tenido últimamente; se acercaron un poco más y el menor miró a Tom y le dejó un pequeño beso en los labios.

– Te amo tanto. – le dijo cuando se alejó un poco, sin dejar de mirarlo. El de trenzas se detuvo y se puso frente a Bill y lo tomó por los hombros, quien se asustó un poco por la mirada del otro. – Me asustas. 

– No, no, no te asustes. Yo sólo quiero… quiero que tú y yo… 

– ¡Quieres terminar conmigo! – le interrumpió más que asustado e histérico.

– ¡No! ¡No, claro que no! Es más… quiero que tú… ¿quieres ser mi novio? – el de rastas abrió levemente su boca y tras unos segundos sonrió.

– Claro… sí, sí, sí quiero. – el mayor sonrió y abrazó al otro por la cintura para acercarlo a su cuerpo mientras acercaba sus rostros para sellar el momento con un tierno beso.

.

-7 meses después-

Estaban en la casa de Gustav y Leah todos reunidos, incluyendo a Estella la novia de Gustav. Estaban todos en pareja y pasándola bien, tomando un par de tragos y hablando de lo que había sido su vida. Hablaban sobre la situación con la ex-novia de Tom, ahora todos sabían lo que había pasado y sabían de la decisión de los pelinegros, hacerse cargo económicamente del bebé, pero que también lo verían cuando quisieran.

Los pelinegros habían visto a la rubia un par de veces cuando ella vino a la ciudad para hacerse los exámenes de rutina mientras ellos estaban presentes, así Tom pudo ver a su hijo y no pudo ocultar la emoción que lo invadió de repente.

La madre de Bill también estaba al tanto de la situación, pero no estaba muy contenta de que Bill estuviera involucrado, pero también sabía que dijera lo que dijera si su hijo quería estar con Tom no lo dejaría y haría lo que quisiera.

Quisieron cambiarse del departamento de Bill a la casa de Tom, pero el menor no quiso porque estaría muy cerca de su madre, a pesar de que la ama e idolatra, se había ido de su casa por algo, para no estar con ella por siempre. Y como no se cambiaron a la casa de Tom, este se llevó toda su ropa y algunas cosas que usaba con frecuencia a la casa del de rastas. Quedando así viviendo oficialmente juntos, cuando estaban adolescentes era lo único que querían, vivir juntos, pero al ser tan jóvenes era imposible, por lo que tuvieron que esperar casi 8 años para poder cumplir su sueño.

El embarazo de Ashely había sido clasificado de alto riesgo para ella y el bebé. Debido a que le detectaron diabetes gestacional, consistente en que ambos (madre e hijo) sufren de diabetes y si la madre consume azúcar pueden caer en un coma diabético y morir ambos.

Por lo que ella estaba viviendo con sus padres, aún así era muy necia a la hora de las comidas, por más que le decían que no podía comer azúcar ella se las ingeniaba para comer aunque fuera un poco.

El día en que el embarazo fue considerado de alto riesgo, Tom y Bill se pusieron más que nerviosos. Tom, preocupado por la salud de su hijo y Bill preocupado por Tom. Pero más allá de todas las preocupaciones por la rubia Bill y Tom cada que podían salían a pasear y a alejarse del mundo, sólo ellos. Salían ya fuera a una plaza o a caminar por donde fuera, la cuestión era estar solos y poder demostrarse cuánto se querían sin tener que estar encerrados en las cuatro paredes del departamento de Bill o teniendo sexo en la cama del pelinegro también.

Un fin de semana Tom quiso sorprender a Bill y lo llevó a un pequeño hotel cerca de la costa en donde pasaron un fin de semana soñado. El lugar incluía piscina y pasaban la mayor parte del tiempo ahí (si no estaban en la playa). El tiempo que pasaron en ese lugar lo disfrutaron al máximo, ya que con lo del embarazo de Ashley, cuando volvieran a la ciudad, tendrían que preocuparse demasiado.

La rubia no le hacía caso a nadie y siempre rompía las «reglas» de la dieta que debía llevar. Si la dieta decía «no, azúcar» a ella le daba igual y comía igualmente azúcar. Con el pasar del tiempo se acordó de que ella no quería quedarse con el bebé porque le recordaría a Tom y muchas veces, más bien casi todo el tiempo, se enojaba por estar embarazada.

Pasó casi una semana desde que volvieron de su viaje de relajación y Ashley tuvo que ir de urgencias al hospital porque tuvo un problema con el embarazo, por lo del azúcar y tuvo que estar casi 3 días en el hospital. Se llevó el regaño de todos, y siempre diciéndole lo mismo, que debía cuidarse y que no tenía que poner en riesgo su vida ni la del bebé que llevaba dentro de ella.

Como si no fuera nada, ella sólo desviaba la mirada y asentía de mala gana. Cuando le dieron el alta y volvió con sus padres a la casa de ellos volvió a lo mismo, cuando tenía oportunidad se comía unos cuantos dulces sin importarle nada, total según el doctor el bebé estaba bien y no corría riesgo, pero era ella la que estaba mal. Siempre se decía ¿Qué tan mal me puede hacer un dulce? y en vez de comerse sólo uno, se comía al rededor de 10.

Leah con Georg habían empezado una relación y se lo hicieron saber a sus amigos, quienes se alegraron mucho por ellos, ya que al fin estaban todos en pareja, porque Gustav con Estella también tenían una bonita relación y cada vez se los veía más envuelto en ella. Bill y Estella habían olvidado hace mucho el deslice que tuvieron esa vez en la puerta del departamento del pelinegro y se llevaban demasiado bien como amigos, como para querer sacar eso a la luz y que sus novios se pusieran celosos. La única que sabía de ese beso era Leah, que cuando los veía hablar juntos y reírse se enojaba un poco porque pensaba que aún podría pasar algo, pero no decía nada.

Habían veces que se juntaban todos y hablaban de muchas cosas, Estella quiso saber cómo Bill y Tom se habían conocido y entonces todos empezaron a contarle anécdotas de la relación que a todos les encantaba porque decían que era una bonita pareja y de por sí muy tierna.

Pasó otro mes y era de madrugada, Tom recibió una llamada que lo dejó con el alma en un hilo, era un hombre que decía ser paramédico y que iba en la ambulancia camino a una clínica porque Ashley había tenido una recaída. Según lo poco que el paramédico explicó por teléfono, la chica pidió una ambulancia al sentir un dolor muy intenso en su estómago y pecho. Al llegar la ambulancia a esa casa encontraron a la chica inconsciente en el piso de la cocina, la subieron lo más rápido que pudieron a la ambulancia y fue cuando lo llamó. El de trenzas cortó la llamada y despertó a Bill.

– Bill, Ashley está camino a la clínica, no sé qué le habrá pasado, pero el paramédico que llamó dijo que estaba inconsciente, debemos ir a verla, puede pasar algo con el bebé o con ella. 

– ¿Qué? ¿Y está bien? ¿Qué tal el bebé? – preguntó saliendo de la cama igualmente preocupado. No mucho por ella, más por el bebé.

– Según el hombre que llamó el bebé daba patadas, pero es Ash la que no responde. – se arreglaron un poco y partieron lo más rápido que pudieron hacia el hospital a donde llevaron a la rubia.

Cuando estuvieron ahí llamaron a los padres de ella para ponerles al tanto, pero le dijeron que el paramédico ya los había llamado y que estaban partiendo hacia allá. Seguramente el paramédico tomó el celular de Ashley y llamó a los contactos que ella tenía ahí, es una posibilidad, pensó Tom marcándole ahora a sus amigos, ni siquiera sabía para qué hacía eso, quizás sólo para recibir su apoyo.

Se acercó a la recepción del área de maternidad y preguntó por Ashley. La chica que ahí estaba le dijo que no podía decirle mucho, sólo que había llegado hacía un par de minutos y que su estado no era muy bueno, pero que los médicos estaban haciendo lo posible y hasta lo imposible por estabilizarla.

– Tomi, cálmate un poco. Lleno de nervios no ganas nada, ten fe en que saldrán adelante. Los dos. – le calmaba Bill mientras se iban a sentar en los bancos de la sala de espera.

– Lo sé, pero es que me preocupo igual. Es la vida de mi bebé y de la madre la que corre peligro. Sería terrible si algo les llega a pasar, a cualquiera de los dos. 

– Lo sé, pero no me puedo calmar. Es difícil cuando pasan cosas de esta magnitud. – dijo el de trenzas abrazándose al delgado cuerpo del otro y tratando de respirar para mantener la calma.

Pasaron un par de minutos y llegó Gustav con Leah a donde ellos estaban. – Chicos, qué sorpresa. – dijo Bill al verlos ahí.

– Sí, bueno. Es que quedamos preocupados con la llamada y eso de que el bebé de Ash estaba en peligro y Leah no quiso volver a dormir. Y aquí nos tienen, sepan que tienen nuestro apoyo en todo. – dijo Gustav sentándose a un lado de Tom y poniendo una de sus manos en el hombro contrario.

– Gracias, viejo. – le dijo Tom tratando de sonreír.

Leah se veía callada y sólo se sentó al lado de Bill para esperar con ellos a que algún doctor o enfermera se dignara a decirles algo sobre el estado de Ashley y por supuesto del bebé.

Los cuatro, más que preocupados por Ashley, lo estaban por el bebé, por muy cruel que eso sonara.

Pasada casi una media hora de la sala de urgencias venían dos doctores, uno preguntó por la familia de un accidentado en un accidente de moto, valga la redundancia. Y el otro médico preguntó por los parientes de Ashley y aunque ninguno era pariente de ella los cuatro se pusieron de pie y se acercaron al doctor.

– No somos familia, pero somos lo más cercano que tiene en la ciudad y él es el padre del bebé. – habló Bill ya que ninguno de los demás lo hacía. El doctor los miró asintiendo y se propuso explicarles la situación.

– Como verán su embarazo había sido clasificado como uno de alto riesgo al ella sufrir de diabetes gestacional, que como deben saber incluye también al bebé. – ellos asintieron y el médico continuó. – Bueno, ella nos llamó porque le dolía el estómago y el pecho. Eso fue porque el azúcar se le subió y afectó todo su sistema, también incluyendo el del bebé. 

Ahora logramos estabilizarlos a los dos, pero me temo que ella ha entrado en un estado de coma diabético y necesito su autorización para que el bebé nazca hoy y así evitar cualquier desgracia. – cuando el médico terminó de hablar, ninguno de los cuatro salía de su asombro y luego todos miraron a Tom. Total, él era el padre del bebé y debía decidir.

– Claro, claro, sálvelo. – dijo aferrándose al abrazo de Bill.

– Una cosa más. La operación que vamos a realizar es muy riesgosa y el porcentaje de pérdida de alguna de las vidas es muy alto, si no es total. A lo que me refiero es que en caso de que algo saliera mal, usted debe decirnos a quién debemos salvar, a la madre o al bebé. Sé que es una decisión muy fuerte, pero las cosas son así. 

– ¿Qué? ¿Decidir por una vida? No puedo. – dijo el de trenzas, retrocediendo sin dejar de mirar al doctor. Él lo miraba muy apenado.

– Lo siento, debes hacerlo muchacho, no podemos correr el riesgo y nosotros médicos decidir. En lo que lo hacemos podríamos perderlos a ambos. El riesgo de la operación es muy alto. – Tom miró a Bill, pidiendo ayuda.

– Sus padres. Llámalos y diles lo que pasa, ellos te dirán. – Tom un tanto dudoso asintió y llamó a los padres de Ashley, se alejó de todos para poder hablar con tranquilidad.

– Se le ve muy complicado. – comentó Gustav a Bill sin dejar de mirar como su otro amigo hablaba muy afligido por celular.

– Lo sé, es que no es cualquier decisión. No es decir que prefieres el coche azul al rojo, no es cualquier decisión, es la más difícil a mi parecer. Tienes que decidirte por una vida. – no dejaron de mirar a Tom y Bill notó que su amiga estaba muy silenciosa. – ¿Qué pasa? – le preguntó acercándose a ella.

– Estoy preocupada, es todo. Me da miedo lo que pueda pasar con el bebito. 

– Sólo esperemos que nada malo le pase a ninguno de los dos. – Leah lo miró a los ojos y asintió, luego lo abrazó y fueron al encuentro de Tom. Éste traía lágrimas por todo su rostro y se le notaba muy triste. Bill lo abrazó y le besó la frente. – Tranquilo. – le dijo sin dejar de abrazarlo cada vez mas fuerte a su cuerpo. De pronto Tom estalló en llanto y a Gustav con Leah se les formó una burbuja en la garganta. Era realmente desgarrador escuchar llorar así a su amigo.

– Joven, necesito la respuesta. Sé que es difícil, pero mientras más rápido operemos más posible es que los dos se salven. – apuró el médico.

– Ha-hablé con sus padre… – dijo el de trenzas casi sin voz. – Ellos con el dolor de su alma, con el real dolor de su alma quieren que si es necesario, sólo si es necesario salven al pequeño. Pero que no dejen de intentarlo con su hija. – al decir eso volvió a llorar y el médico asintió en silencio.

– Hagan todo lo posible para salvarlos, por favor. – le dijo Leah al médico antes de que éste se fuera.

Después de que se perdió de su vista, todos abrazaron a Tom y lloraron junto con él. Era de verdad muy penoso mirar esa imagen. Pero el pelinegro debía decidir y aunque le fue difícil, ya lo había hecho.

Se sentaron de nuevo en los bancos y esperaron. La espera era eterna y ningún doctor iba y les decía cómo estaban saliendo las cosas. Pasaron un par de horas y nada, aún nadie les decía nada del estado de Ashley y eso los tenía con el alma en un hilo. Los padres de ella aún estaban en el vuelo y les faltaban al rededor de unas 4 horas para poder llegar al hospital.

Al cabo de casi una hora, el mismo médico que antes les había ido a informar sobre el estado de la rubia, venía saliendo de la sala de urgencias. Se quitó la mascarilla y los guantes y se les acercó. – ¿Qué pasó? – preguntó Bill por Tom, con el alma en un hilo y el corazón en la garganta. Tom estaba estático y los hermanos más que nerviosos.

– Bueno la operación ha sido un éxito, hemos podido salvar a los dos. En este momento están cosiendo la cesárea de la chica y… 

– ¡¡¡Doctor, rápido venga!!! ¡No hay tiempo que perder! – dijo otro hombre vestido igual que el médico que les hablaba.

– Disculpen. – dijo el doctor y salió corriendo nuevamente internándose en la sala de urgencias. Los cuatro chicos quedaron más que asustados con esa escena.

Pasó otra hora y los padres de Ashley llegaron al hospital preguntando por ella. Bill les explicó lo que había sucedido y ellos se asustaron de sobremanera. Estaba casi amaneciendo y el doctor aún no volvía con noticias ni del bebé ni de la rubia.

– Espero que todo esté bien, pero algo me dice que no. Tengo miedo. – le decía la madre de la rubia a su esposo. Quien la contenía en un abrazo reponedor, como el que Bill le daba a Tom y Gustav a su hermana.

Pasaron unos cuarenta minutos y el doctor salía de la sala de urgencias, esta vez con una cara que no demostraba mucha felicidad. – Doctor dígame rápido, ¿cómo está mi hija? –preguntó el padre de Ashley una vez el doctor llegó a su lado.

– Lo siento, su hija no resistió a la operación y perdió mucha sangre. Hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance, de verdad que lo lamento. -el médico bajó la mirada y arrugó la nariz ante el desgarrador grito que la mujer dio al enterarse de que su hija había muerto. Se aferró más fuerte a su marido y como si eso la calmara comenzó a golpearle el pecho con desesperación, gritando el nombre de su hija.

– Disculpe, ¿y el bebé? – preguntó Tom con un nudo en la garganta.

– El bebé está en el rango de bien, aún así está en observación y como nació prematuro estará en una incubadora al menos un mes. – después de decir eso el médico se retiro y todos empezaron a llorar la pérdida. Claro que Leah sólo lloraba, por muy cruel que sonara, porque las otras personas lloraban y se le contagiaba su tristeza, ya que a ella nunca le cayó muy bien la rubia. Aún así, era doloroso ver a tanta gente llorar.

Todos pasaron la noche en el hospital y en la mañana los padres de Ashley fueron a la morgue a reconocer el cuerpo, la rutina. Aún sabiendo que era rutina, no les quitaba el dolor de ver a su hija pálida, con los labios morados y sin vida.

Tom y Bill fueron a una sala en donde pudieron ver al bebé, era hermoso y se le veía sanito aunque estuviera en la incubadora. Su pelito era castaño claro y se parecía mucho a Tom, después de todo el bebé era de él.

Los padres de Ashley hablaron con Tom y le dijeron que se encargarían del velorio y entierro de su hija y querían que fuera en la ciudad, Tom no se opuso a nada. Y les dejó bien en claro que él se haría cargo del bebé, los adultos estuvieron muy agradecidos de eso. Pensaban que con la preocupación que había tenido, sería un gran padre.

– Ahora todo será mucho más difícil. – le dijo Tom a Bill mientras iban al departamento a cambiarse de ropa, luego volverían al hospital.

– Lo será, pero nos tenemos y lo superaremos. – dijo el de rastas bajando del auto, sí que sería duro, pero como dijo el menor. Mientras se tuvieran, la dificultad no se notaría tanto.

Continúa…

De nuevo lo siento taaaanto, pero tanto, ni se imaginan cuando. Es verdad D: bueno espero les haya gustado aunque sea solo un poco. Un comentario me ayudaría bastante, espero y

me ayuden con alguna idea para el final, ¿por favor? bueno, gracias por seguir leyendo después de todo (:

por admin

Administrador del sitio

2 comentario en “Te quiero de vuelta 18”
  1. Podré Ash, dejo huérfano a su hij@, lo bueno es que el padrastro Bill está dispuesto a cuidar al hijo de su ahora novio 😊

  2. Pues Billa debería adoptar al bebé, después de todo será su papi y yo pues al ser amante del M-preg amaría ver ese lado maternal de Bill 🥹🫣♥️

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