Tentación 12

Tentación” Fic Twc de Aura Johannessen

Capítulo 12: Papá y Mamá

Al día siguiente, Tom despertó mirando hacia la ventana, preguntándose si su Bill había vuelto. Se vistió, tomó un poco de leche y salió de su casa sin avisar. Al llegar a la casa del pelinegro, decidió simplemente tocar la puerta. Porque, como el pelinegro le había dicho, su padre había decidido no volverlos a separar. Esperó a que alguien abriera, pero nada, seguía parado frente a la puerta.

—Qué raro— se dijo. Miró su reloj. Eran las 9 de la mañana y era sábado, le pareció raro, porque siempre se despiertan temprano y normalmente Bill está en casa. —Bueno, quizás, salieron o algo así— se dijo con un suspiro. Y volvió a su casa.

Sus padres dormían, era el único despierto. Limpió su cuarto y desayunó, luego volvió a su habitación, sin saber qué hacer. Se dejó caer en la cama, mientras miraba la hermosa pintura que le había hecho su Bill, y recordó esos días los cuales pasaba junto a él, eran momentos tan agradables, divertidos, románticos, era toda una aventura. —Espero que vuelva a casa pronto— se dijo mirando hacia el techo, después de esas palabras, cerró los ojos, descansando un poco más, soñando con su querido pelinegro.

Las horas pasaron sin que se haya dado cuenta, hasta que escuchó a alguien que lo llamaba. Pensó que era su sueño. —Tom…— escuchó una voz. Gruñó y se dio la vuelta tratando de seguir con su siesta. —Despierta…Tom— volvió a escuchar. Lo ignoró. —¡¡¡TOM DESPIERTA DE UNA VEZ!!!— se escuchó un grito mientras sentía que algo lo empujaba hasta caer al suelo, en donde se despertó de golpe con una dolor de cabeza. Miró a su alrededor hasta encontrarse con su hermana mayor quien estaba parada frente a él.

—¿Qué pasa? ¿Por qué me molestas?— preguntó un poco enojado.

—Es importante, ven conmigo, ahora— fue lo único que le dijo y se alejó de la habitación de su hermano.

Tom la siguió, miró su rostro, se la veía preocupada, angustiada y llena de pánico. Seguro era algo bastante grave. El rastudo se lo preguntó, seguramente era otra de sus alocadas cosas que pasaban a menudo y a nadie le importaban. Rodó los ojos y suspiró, conociéndola, esto sería “bueno”.

Llegaron a la sala, su hermana lo obligó a sentarse en el sillón y encendió la televisión.

—¿Y esto a qué se debe?—

—Solo mira— le ordenó.

El de rastas rodó sus ojos hasta llegar a ver la pantalla del televisor. En donde se encontró con lo que nunca le hubiera gustado ver. En el canal noticiero, se mostraban los hechos sobre un horrible accidente de auto. Según la reportera, un vehículo iba por la carretera, y por desgracia, chocó contra unas enormes rocas que lo hicieron desviarse hacia un barranco. Se veía un auto caído de cabeza entre el barranco, estaba contra un árbol, seguro eso era lo que lo detuvo.

—Pero ese auto es… es igual al de Bill— susurró, pero su hermana lo escuchó, y asintió con la cabeza lenta y tristemente.

Volvió hacia la pantalla, la cámara se acercaba hacia el auto, hasta estar lo suficientemente cerca. En donde se encontró el cuerpo muerto del padre de Bill debajo del auto, aplastado y sangrando. Fue en donde la hermana de Tom apagó el televisor, y se sentó junto a su hermano.

—Tom— dijo mientras ponía una mano en su hombro.

—¡No la apagues!— gritó.— ¡¿Dónde está Bill?! ¡¿Por qué no está?!— gritó mientras le arrebataba el control remoto de la televisión y volvió a encenderla. Pero esa noticia ya había acabado y pasaron a otra. —¡¡¡NO, NO, NO!!!— volvió a gritar. —¡¿Dónde está?! ¡¿Por qué no lo pusieron en pantalla?! ¡¿Qué le pasó?!— gritó mientras las lágrimas le brotaban sin control.

—Tom… Cuando desperté y vine a ver la televisión, fue lo primero que vi, pero en toda esa noticia, nunca lo mostraron, no aparece…

—No…— susurró el otro.

—Tom, si no aparece, significa que está perdido o algo así, tal vez no esté muerto, quizás esté de vuelta caminando solo por la carretera.

—¿Cómo sabes? ¿Cómo sabes que no está muerto?

—Yo solo….— se quedó en silencio.

Tom la miró esperando respuesta, pero no la obtuvo. Se levantó del sillón cabizbajo, y se dirigió a la entrada.

—¿A dónde vas?— preguntó su hermana.

—Iré a buscarlo— dijo Tom, y se fue sin más que decir. Su hermana no le dijo nada, dejó que vaya.

Tom subió a su auto y comenzó con su búsqueda. Condujo por todas partes, primero buscó entre el pueblo, pero no estaba en ningún lado, así que decidió salir del pueblo para buscar por la carretera. Mientras conducía, en su mente recordaba esos momentos que pasaron juntos, esas alegrías, besos, caricias, todo ese amor, lo había perdido, había perdido a la persona a la cual amaba con todo su corazón y alma, la persona que lo hizo cambiar. Se había perdido para siempre. Sin él no podría vivir, sin él no sabría qué hacer. Si no lograba encontrarlo, si no estaba perdido, posiblemente estaba, muerto.

Las lágrimas comenzaron a brotarle incontrolablemente de los ojos, su respiración se agitaba, se sentía débil. Era la peor experiencia en su vida, hasta que de la nada, comenzó a gritar y llorar sin control. —¡¡¡Bill, Bill, por favor, no mueras!!!— gritó. Se detuvo en media carretera dejándose llevar por los llantos, además, era el único auto en ese lugar, lo demás estaba completamente solitario. No dejó de llorar en ningún momento, hasta darse cuenta que le quedaba muy poco combustible, tendría que volver a casa, miró a todos lados, estaba bastante lejos. Había avanzado mucho, y sin rastro de su Bill.

—Quizás…— se dijo. —Ya no puedo hacer nada, está muerto— se dijo. Y volvió a gritar. —¡¡¡Bill, te amo, y siempre te amaré, nunca te olvidaré!!!— gritó mientras miraba al techo con lágrimas en sus ojos.

—¿¡Por qué a él!?

Varios kilómetros más lejos de donde Tom se encontraba, la prensa se encontraba empacando sus cosas. La grabación de los hechos había terminado, la ambulancia se había llevado al hombre muerto junto con la policía, y el auto también fue sacado de ahí. Los únicos que quedaban, eran la reportera y el encargado de la cámara.

—Que muerte más horrenda, es una gran pena— dijo la reportera.

—Sí, es toda una pena— dijo el otro hombre mientras guardaba la cámara en la camioneta. —Me preguntó, ¿y si había alguien más en ese auto?

—Pero no hay más cuerpos, es el único que encontramos— negó la señora.

—No sé, quizás si buscamos un poco más, tengo un mal presentimiento— dijo el otro mientras bajaba cuidadosamente por el barranco.

—Siempre dices eso y nunca encontramos nada— se quejó la otra. Y al ver que estaba sola, decidió acompañarlo. —Oye, no me dejes aquí solita— dijo mientras se acercaba a él. —No sé porque siempre tienes esos malditos presentimientos— susurró, pero el otro la escuchó.

—Por favor, deja de quejarte mi cielito— le dijo el otro. En eso, vio un bulto extraño apoyado en una roca. —¿Qué es eso?— preguntó mientras aceleraba el paso. —Puede ser…

—¿Qué, qué cosa?— preguntó la otra. Llegaron hacia el lugar, encontrándose con otro cuerpo, estaba con ropas negras y un poco rotas, su cabello era largo, tenía piel blanca y había varias heridas por su cuerpo. —Te dije que había alguien más— dijo el otro mientras volteaba su cuerpo para escuchar sus latidos para ver si estaba vivo.

—No puede ser, ¿cómo no nos dimos cuenta?— dijo la otra. Miró al otro, quien escuchaba los latidos con atención. —¿Está muerto?— preguntó.

—No, aún vive— respondió el otro mientras miraba su rostro. No entendía por qué, pero le hacía recuerdo a alguien, a alguien que vio hace mucho tiempo. Observó cada detalle de su rostro, tratando de recordar, buscando entre sus memorias y analizándolo bien.

—Tenemos que llamar a la ambulancia— dijo la otra mientras tomaba su celular.

—No, nosotros lo llevaremos. Nos quedaremos con él—

—¿Te has vuelto loco?— dijo la otra. —¿Quién sabe quién es, y qué planes tendrá? No estoy segura de hacerlo.

—Pues, yo creo que… Lo he visto alguna vez, me hace recuerdo a alguien que conocía, estoy muy seguro, hay que cuidarlo— dijo mientras lo tomaba en brazos y se dirigía otra vez hacia la camioneta. Dejando a su compañera en shock.

Al llegar a la camioneta, seguido por la chica, dejó con delicadeza al cuerpo del chico en la parte trasera y lo acomodó con delicadeza. Subieron y se dirigieron rápidamente hasta el hospital de la ciudad. La cual no estaba tan lejos, solo eran unos cuantos kilómetros. En todo el camino, la chica comenzó a hablar sobre lo malo que sería tener a un desconocido en casa, sobre que deberían entregarlo al gobierno para que ellos se encarguen de él, y sobre las cosas que habría que enseñarle para que sea un buen ciudadano. Lo cual era aburrido, pero el otro no le prestó atención, seguía pensando en quién podría ser ese chico el cual le hacía recuerdo a un pequeño de 13 años del cual no se acordaba el nombre.

Al llegar al hospital, el hombre tuvo que mentirles diciendo que ese chico era su hijo y se había caído de un árbol lleno de ramas. Lo cual se creyeron fácilmente, lo llevaron a la sala de operaciones, y los otros dos, se quedaron en la sala de espera.

—Espero que esté bien, se lo veía muy débil— dijo el hombre.

—¿Por qué te preocupas tanto en él? Ni siquiera lo conoces, pero, tampoco sería bueno dejarlo ahí muriendo poco a poco— dijo la otra.

—Sé que lo vi en alguna parte, lo conocí una vez, creo que puedo recordarlo, pero ¿cómo era su nombre?

—Si lo viste alguna vez, ¿sabes hace cuanto tiempo?

—Creo que hace mucho tiempo, quizás dos años, no estoy seguro, pero no puedo quitar eso de mi cabeza, ayúdame a recordar su nombre, dame letras, cualquiera.

La chica suspiró. —Mmmm, pues, ¿J?— dijo.

—No, definitivamente su nombre no comenzaba con J— se dijo mientras se paseaba por el lugar.

—Entonces, ¿R?

—No, tampoco comenzaba con R

—A ver, a ver. ¿Qué tal, B?

El hombre paró en seco, asustando a la otra. Se lo pensó un poco, se sentó al lado de la chica mientras seguía recordando. De la nada, un nombre le llegó a la cabeza. —Bill…— susurró.

—¿Qué?— preguntó la otra.

—¡Lo recordé, lo recordé, ya lo recuerdo, ese chico era el pequeño niño de 13 años religioso llamado Bill!

—¿En verdad lo conocías?

—Sí— dijo con alegría. En ese momento, una enfermera se acercó a ellos para decirles que estaba bien y ya podían pasar a verlo. Los otros dos se levantaron y la siguieron hasta la habitación en donde lo habían dejado reposar. Y los dejó solos con el chico.

El hombre se sentó en una silla al lado de la cama en la que Bill dormía, no se podía creer lo grande que estaba y lo lindo también, había pasado tanto desde lo pasado que no podría creer lo cambiado que estaba. Recordaba que su cabello era más corto y tenía mechones levantados en toda su cabeza, también se lo veía más alto que antes, se había alargado demasiado. Era increíble poder verlo otra vez.

—Es increíble el tiempo que pasó, recuerdo ese día como si fuera ayer— dijo el hombre entre risas.

—¿Qué día?— preguntó la otra. En ese momento, Bill comenzó a moverse un poco, estaba por abrir los ojos.

Miró a todos lados, se veía borroso y la luz no lo dejaba ver bien, recordaba todo lo que pasó, pero no entendía porqué de la nada había tanta luz si estaba tan oscuro. Su vista se aclaró y miró todo con más claridad pero seguía confundido, fue en ese momento en cuanto vio a esas dos personas desconocidas frente a él que lo miraban con atención. Intentó hablar, pero su garganta estaba un poco irritada. Se levantó lentamente mientras se acomodaba para sentarse. Y vio al hombre frente a él.

—Agua— fue lo único que pudo decir.

—Oh, claro, ¿puedes traer un poco de agua?— le pidió el hombre a su compañera.

—Sí, todo lo tengo que hacer yo— dijo mientras salía de la habitación para buscar agua. En cuanto se fue, el hombre aprovechó para estar un buen tiempo con Bill, solo esperaba que lo pueda reconocer.

—Me alegra qué estés bien, Bill— dijo, a lo que el pelinegro volteó hasta verlo, y sin importarle de que su garganta le doliera un poco, habló.

—¿Quién eres? ¿Dónde estoy?

—Estás en un hospital, no sé si lo recuerdas pero te caíste de un barranco.

—Sí, lo recuerdo— dijo el pelinegro reviviendo el momento en su mente. —Me haces recuerdo a alguien— dijo Bill, mirando las sábanas blancas que lo acurrucaban, fue en eso en donde notó un corte en su brazo, estaba costurado, seguramente tendría muchas cicatrices.

—¿Logras reconocerme?— preguntó el hombre.

—No lo sé— dijo mientras lo miraba a los ojos. —Pero creo que alguna vez te he visto en alguna parte

—Yo también lo creí cuando te vi— dijo el otro sonriendo, Bill sonrió confundido.

—¿Quién eres?— volvió a preguntar.

—¿Recuerdas esa vez en la que te castigaron en tu escuela por haber rayado las paredes del gimnasio y en realidad los culpables eran otros chicos?

—Sí, lo recuerdo— dijo el pelinegro. En ese momento, recordó ese día, ese día que la paso con Tom, lo tanto que se divirtieron, esos agradables momentos juntos que pasaban cuando eran niños. Tom, se acordó de inmediato de él. Le dio pena en su interior, no sabía si estaba en el hospital de su pueblo o en el de la ciudad. Pero por el aspecto del lugar, las sábanas nuevas, el olor que provenía de la ventana a humo, el gran edificio, no era el pueblo, no podía ser, estaba en la ciudad. Lo cual significaba que estaba a varios kilómetros de Tom, y de su casa, lo habían separado de él.

—Yo soy…— la voz lo quitó de sus pensamientos y puso atención. —Soy tu antiguo director de la escuela.

Bill se olvidó de todo y lo miró. ¿Cómo podría ser? ¿Era cierto? Desde hace tanto tiempo, y ahora lo encuentra tratando de salvar su vida. ¿No era un simple sueño? ¿Qué había pasado todo ese tiempo para encontrarlo así? ¿Qué estaba haciendo en ese lugar donde tuvo el accidente? ¿Por qué?

El hombre comenzó a contarle toda su historia. Después de habérselo pensado bien esa noche después del castigo de Bill, se dio cuenta de que era un mal director y se sintió tan mal que decidió buscar a un director más responsable y renunciar. Al hacerlo, se mudó a la ciudad para buscar algún trabajo, y con suerte, encontró uno muy interesante. De pequeño le gustaba grabar y hacer sus propios filmes, así que se unió al equipo de reportaje del canal noticiero más importante de la ciudad. Ahí fue donde conoció a Lucia, la reportera, de quien se enamoró, todavía no habían planeado casarse pero vivían juntos en su propia casa. Su vida, según él, era mejor aquí que en el pueblo. No se arrepiente.

—Entonces, tú eres… ¿Director Looper?— preguntó Bill.

—Oh, por favor, dime Josh, ese es mi nombre, Josh Looper, pero ahora me gusta más Josh— dijo el hombre. En ese momento, el pelinegro se aclaró los ojos, y lo abrazó. Por un lado, estaba feliz de volverlo a ver, y además bastante agradecido de que le haya salvado la vida. Pero por el otro, se sentía extraño mostrar ese cariño a una persona que acabas de ver, y que te culpó de hacer algo que no hiciste, pero bueno.

—Gracias por toda la ayuda que me diste, gracias— dijo el pelinegro.

—No es nada, ¿sabes? Con Lucia, hemos llegado al acuerdo de adoptarte y cuidarte, vivirás con nosotros en nuestro apartamento— dijo el hombre. Pero fue en eso donde Bill se separó de golpe.

—¿Dónde está mi padre?— preguntó.

—Tu padre….— dijo Josh, no sabía si decirle, la muerte de su padre fue horrorosa y si se lo decía sería lo peor, pero tampoco podría guardarle ese secreto. ¿Cómo podría decírselo?

—¿Está bien, verdad? ¿Está aquí? ¿No le pasó nada?— preguntó Bill esperanzado esperando una respuesta, pero en cuanto no la obtuvo, se preocupó.

—Escucha Bill— dijo el hombre cortando el silencio. —Ese accidente fue bastante grave, tuviste suerte de alejarte de ese lugar lo más que pudiste. Tu padre….— dijo mientras apoyaba una de sus manos en el hombro del otro. —Tu padre no logró salvarse—

—No— susurró el pelinegro.

—El auto lo aplastó y… pues, no vivió— dijo Josh tristemente.

Bill sintió que algo en su interior se quebró. Ya no tenía padres, era huérfano. Primero fue su madre, pasó en un accidente de auto, el freno de mano se rompió y se clavó en su estómago, y ahora el auto aplasta a su padre. ¿Por qué? ¿Por qué a él? ¿Por qué de la misma forma? Eso era algo inexplicable y muy crudo, muy triste y horrendo. ¿Qué había hecho para merecerse eso? Perder a su madre fue horrible, pero perder a su padre. Quizás él no fue el mejor, quizás era un psicópata con él, quizás hizo horribles cosas que Bill no le perdonaría, pero es su padre, y a pesar de todo, siempre lo amó con todo su ser, porque él lo había educado, le enseño el camino correcto para ser una buena persona, lo cuidó, se encargó de él, lo alimentó, hizo todo. Era un dolor tan inmenso como si te estuvieran clavando espadas en todo el cuerpo y alma, sin control. En su mente se repetía una imagen de toda su familia cuando estaban los tres, luego su madre desapareció, su padre también, dejando al pelinegro solo, sin tener idea de que hacer.

—Lo lamento— dijo Josh. Bill pasó un dedo por su ojo izquierdo del cual comenzaba a lagrimear.

—Ahora, estoy solo— dijo el pelinegro, y en menos de un segundo, comenzó a llorar con todas sus fuerzas mientras gritos ahogados y roncos le raspaban la garganta causándole un dolor incontrolable, pero eso no lo detuvo. Josh lo abrazó mientras dejaba que llorara en su hombro tratando de calmarlo, pero sería inútil.

—No, Bill, no estás solo, nos tienes a nosotros— dijo Lucia, quien se apareció en la habitación con una botella de agua en la mano. —Seremos tus nuevos padres— dijo.

—No será lo mismo— dijo Bill entre sollozos.

—Lo sabemos, pero, intentaremos ser los mejores padres, haremos todo por hacerte feliz— dijo Josh.

—Pero yo quiero a mis verdaderos padres conmigo— chilló el pelinegro.

—No se puede Bill, haremos todo por cuidarte— dijo Josh.

El pelinegro levantó la cabeza lentamente mirando a ambas personas frente a él, y antes de volver a echarse a llorar, dijo: —Gracias, los quiero, mamá, papá.

Los otros dos se quedaron sorprendidos, pero por otro lado felices, porque hace tiempo que planeaban tener hijos, y ya tenían uno, no era un bebé, pero lo cuidarían y aprovecharían lo más que pudieran, ya que ahora, Bill era suyo y de nadie más, les darían tanto amor más de lo que un padre podría ofrecer.

—Nosotros también te queremos, hijo querido.

& Continuará &

por Aura Johannessen

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!