Tentación 3

Tentación” Fic Twc de Aura Johannessen

Capítulo 3: Proyecto de Ciencias

—Oh, Billi

—¿Qué?

—Lo que haces

—¿Qué hago, Tomi?

—Ayer

—Tú también lo hiciste

—Pero tú me provocaste Billi

—No fue mi culpa, tú comenzaste y yo lo terminé—

—¡Pero no pensé que terminarías en mocos después de esa tremenda mojada que te dimos con los otros dos, fue asqueroso!

El pelinegro comenzó a reírse. Estaban de ida a la escuela mientras recordaban lo que habían hecho el día anterior. El raro juego del profesor y los alumnos, y la terrible alergia con la que todos terminaron con nauseas y manchando todo el suelo. Tom se lo había pasado de maravilla. Porque estuvo con Bill, y lo vio cubierto de esa agua tan cristalina que lo hizo verse tan sexy todo mojado que el rastudo se estremeció. —No me esperaba eso de ti, Bill.

—Bueno, siempre cuando termina mi alergia pasa eso—

—¿Por qué no nos dijiste? Pudimos habernos cubierto los rostros para no ver nada y no hubiéramos tenido que limpiar después—

—Es que estaba tan divertido que me olvide de todo—

—Apropósito, ayer cuando jugábamos te comportaste como uno de esos chicos malos, ¿por qué? Se supone que eres bueno y religioso y que no haces ese tipo de cosas, a Gustav le pasó lo mismo, ¿qué los hizo hacer eso?— preguntó. En eso, el pelinegro se quedó en silencio, en realidad no sabía porqué, solo lo había hecho por alguna razón. Pensaba que tal vez era porque se estaba juntando con chicos de ese tipo y lo estaban haciendo cambiar, pero no los culparía.

—No lo sé, simplemente, pasó.

—Tal vez soy yo— se entristeció el rastudo.

—¿Por qué lo dices? Eres la mejor persona que he conocido— dijo mientras lo tomaba de la mano. El rastudo sonrió por esa muestra de cariño y comenzó a acariciar esos suaves dedos de seda que tenía Bill.

—Me encanta tenerte cerca— susurró el rastudo.

—Perdón, ¿qué dijiste?

—Nada. Es qué, yo no soy una buena persona, Bill. Yo vengo de una familia no muy buena. Y me enseñaron cosas malas que muchas veces hice, cometí tantos pecados que no me perdonarías. Soy un demonio, un engendro, y tú eres un ángel, un alma pura, no debería estar contigo, si seguimos juntos puede que también te conviertas en un demonio y no quiero eso— dijo mientras soltaba su mano y se alejaba un poco del pelinegro.

—No digas eso. Lo que dices no tiene sentido. No me importa lo que hayas hecho, eres mi amigo, y sé que a veces pueden cometerse muchos errores en la vida, nadie es perfecto, solo Dios lo es. Te comprendo muy bien Tom, no todos nacemos de la mejor familia en el mundo. La mía está incompleta.

—¿Qué pasó?

—Cuando tenía cuatro años, iba con mi madre hacia una tienda para comprar comida. Todo estaba bien, había amor y cariño siempre en casa, todos nos queríamos y siempre era feliz. Pero en eso, un camión pasó a un lado de nosotros a toda velocidad porque le fallaban los frenos, y no se dio cuenta de nosotros y….— Una lágrima cayó por sus mejillas.

—Oh, Bill— dijo el rastudo abrazándolo fuertemente.

—El auto cayó, y mi madre estaba muy débil, y yo tenía varias heridas en mi cuerpo por los vidrios rotos. Nos llevaron al hospital más cercano. Cosieron mis heridas. Después me encontraba esperando tranquilo apoyado en una pared al lado de la habitación donde operaban a mi madre. Pero… El freno de mano se había roto y en el impacto entró entre su bajo vientre, y no la pudieron salvar… ¡Era pequeño Tom, no entendía nada, creí que todo saldría bien! ¡Había mucha sangre en los guantes de ese doctor, no sabes el miedo que sentí al verla muerta! ¡Sangre, sangre, sangre, en el momento del impacto solo veía eso, estaba cubierto por todo mi cuerpo y mi madre me manchaba con la suya, todo mi rostro, mis ojos, veía todo de color rojo!— Terminó comenzando a llorar con todas sus fuerzas.

—Lo lamento tanto. Entiendo cómo te sientes, Bill. Debió ser algo tan duro y traumático para ti, eras tan pequeño para eso, a veces la vida es injusta— dijo el rastudo llorando junto al pelinegro. Por alguna razón, él podía sentir la pena y tristeza de Bill. Pero no entendía la razón.

—Te prometo que mientras estés conmigo, nunca volverá a pasar, siempre te protegeré y no dejaré que algo así te pase, te… amo— susurró la última parte.

—No entendí lo que dijiste al final pero, ¿sabes?— dijo mirando el rostro del otro. A lo cual Tom se preocupó porque estaba cubierto de lágrimas. —Te amo— dijo mientras le regalaba un beso en la mejilla del rastudo. —Siempre seremos amigos, nada nos va a separar, te amo como mi mejor amigo— Bill solo lo amaba como un amigo, Tom quería más, lo amaba como algo más, pero decidió dejarlo así. Mientras lo tuviera para siempre sería feliz, aunque no consiguiera su amor de verdad.

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—Niños, quiero que formen grupos de a cuatro y hagan para mí un proyecto de ciencias— dijo el profesor.

—Genial, apenas terminamos la tarea en el recreo que no hicimos ayer por jugar y vomitar y ahora nos dicen que hagamos un proyecto de ciencias. Si lo hacemos los cuatro no terminaremos nunca— dijo Tom, a lo cual Bill se rió un poco. Porque eso era cierto.

Los cuatro se reunieron en una mesa y comenzaron a planear como harían el proyecto. —Yo propongo, que vayamos a mi casa, ya ensuciamos mucho la de Bill, claro, solo si Georg tiene los cuadernos más limpios esta vez— dijo Gustav.

—Claro, los limpié ayer, es que como nunca los uso siempre están llenos de polvo.

—Bueno, pero, tendrá que ser como a las tres de la tarde, porque yo tengo clases de canto en la parroquia, es jueves— dijo Bill.

—Es verdad, bueno, Tom y Georg me acompañarán a casa y pensaremos que haremos para el proyecto, y cuando estés ahí, te decimos que planeamos y comenzamos— propuso Gustav.

—Buena idea, me gusta— dijeron los otros tres a coro.

—Entonces, nada de estar jugando y haciendo cosas asquerosas, ¿está bien?— preguntó Tom.

—Bien.

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—Oye papi, después debo ir a casa de Gustav para trabajar en un proyecto de ciencias— dijo Bill.

—Oh, me parece bien, ya sabes, nada de estar llegando tarde a casa— dijo su padre.

—No te preocupes, siempre puntual.

—Bien, ¿solo son ustedes dos?

—No, también están Georg Listing y Tom Trümper.

—Oh, ¿hablas de nuestro vecino y su amigo?— preguntó preocupado.

—Sí, no te preocupes, son muy buenas personas. Somos buenos amigos, es más, Tom me agrada, siempre me apoya, antes parecía algo duro, pero es tierno y me quiere como su mejor amigo— le sonrió.

—Que bien que hagas amigos, pero ten cuidado, a veces las personas no son los que parecen.

—Sí papá, no te preocupes— Bill estaba feliz, porque su padre lo había dejado estar con ellos. Siempre lo apoyaba y lo ayudaba a seguir adelante, amaba a su padre. Le encantaba estar con él. Pero también sentía que quería estar con Tom. Toda la clase había estado pensando en él, lo cual lo alegró. No sabía porque, pero sentía que le gustaba su amistad, le gustaba tenerlo cerca. Se sentía seguro cuando estaba en sus brazos. Cada vez que le regalaba un beso en la mejilla, sentía algo extraño en él, algo que lo hacía estar tan feliz que se sentía en el paraíso. Seguro era por ser su amigo, o tal vez, algo más, no lo entendía. ¿Qué era esta sensación?

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—¿Por qué tarda tanto? Ya son más de las tres— dijo Georg.

—Lo extraño— dijo Tom.

—Pero solo pasaron unas horas, eso no tiene sentido— se quejó Gustav.

—Sí, pero, es que… yo…— se sonrojó.

—¿Qué pasa?

—Nada. Es solo que… que…

—Tom, estás brillando como esas linternas rojas de navidad, tan sonrojado que hasta te encendiste, ¿qué pasa?— preguntó Georg.

—Nada— se puso nervioso. De solo pensar en Bill y que sus amigos estén contemplando eso se ponía muy nervioso, tanto que le daba miedo.

—Dinos qué pasa, eres nuestro amigo. Puedes confiar en nosotros, si es un secreto, no diremos nada.

—¿No van a decir nada?

—No, nada de nada, lo prometemos.

—Está bien, les diré— Se sonrojó, pero al mismo tiempo se alivio. —Es que…. yo…. estoy…

—Dilo— lo obligaron.

—¡Estoy enamorado de Bill!— gritó.

—Ya lo sabía— dijo Gustav.

—¿Qué?— dijo Tom nervioso.

—Es obvio, siempre estás con él, lo miras de una forma especial, lo abrazas, siempre le dices que lo quieres, le das besos en la mejilla, lo tomas de la mano, sonríes como un bobo cuando lo vez reír. Tom, es lo más obvio del mundo.

—Pues yo no lo sabía— dijo Georg.

—Ya te lo había dicho mucho antes— se quejó Tom.

—Mmm, me olvidé.

—Pero tranquilo, Bill no está enterado— dijo Gustav. Tom suspiró, eso era bueno. —Tranquilo, está bien enamorarse, y no me importa si seas hombre, te apoyo, y tranquilo, no le diremos nada— En eso, el timbre sonó, era Bill.

—Pero yo se lo diré— dijo Georg corriendo hacia la puerta. Mientras Tom se quejaba y lo seguía. Abrió la puerta y el rastudo saltó sobre Georg haciéndolos caer a los dos. —Hola Bill— lo saludaron al mismo tiempo.

—Ahhh, hola, ¿los puedo ayudar?— dijo preguntándose por qué Tom había hecho eso.

—No, no, no…

—Siiiiiiiii— lo interrumpió Gerog.

—¿Qué pasa?

—Tom te am…— No logró terminar la oración porque el rastudo le tapó la boca con sus manos para que no dijera nada.

—¿Am?— preguntó el pelinegro.

—Se refiere a que te estuve esperando, sí. Iba a decir que: Tom te ha esperado porque tiene buenas ideas— dijo el rastudo tratando de aguantar las mordidas que le hacia el castaño a su mano.

—Oh, entonces, que bien, ya quiero escucharlas, pero si era eso, ¿porqué puso la «m» entre medio y por qué le tapas la boca?

—Ahh, bueno, porque…

—Porque Georg perdió la cabeza, ya lo conoces y además tiene hambre, vayan arriba con Tom para que así charlen un poco mientras yo y este intruso vayamos a la cocina a comer— se interpuso Gustav mientras llevaba al castaño con él sin quitarle las manos de la boca.

—Oookey— dijo Bill confundido.

—Tom, le voy a quitar las manos de la boca cuando estemos en la cocina así que haz algo para que Bill no escuche lo que seguramente va a decir este loco— le susurró Gustav al rastudo. El cual asintió y se llevó a Bill con él. Al estar en la habitación, cerró la puerta y las ventanas. Bill estaba confundido.

—Oye, escucha esta canción es buena— dijo el rastudo mientras le ponía los audífonos en las orejas y le hacía escuchar cualquier canción. En eso, se escuchó un grito.

—¡TOM TE AMA BILL!— Pero el pelinegro no escuchó porque el de rastas le había puesto el volumen a 100 y estaba muy fuerte.

—Sí, la canción es buena, la conozco, pero no recordaba ese extraño sonido que parecía un grito, después de todo no lo escuche bien— dijo el pelinegro mientras se quitaba los audífonos. —Bien, que tienes planeado— preguntó esperando a que Tom hablara.

—Oh, pues, estaba pensando hacer un volcán de bicarbonato.

—Sí, puede ser, es muy típico pero, es fácil y lo haremos juntos así que va a ser divertido— sonrió el pelinegro.

—Sí, sí, sí, que bueno que te guste— dijo riendo.

—¿Por qué ríes?

—Porque estoy feliz— en realidad, reía porque había estado tan nervioso por todo ese asunto para después haber logrado que Bill no haya escuchado nada, pero no era lo único, seguramente Georg tramaría decirle otra vez. Tendría que planear algo para que el pelinegro no se dé cuenta de su secreto.

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—Nos está quedando perfecto— dijo el rastudo interrumpiendo a Gerog, quien casi le vuelve a decir a Bill que Tom lo amaba.

—Es cierto— dijo Gustav, quien se encontraba terminando de pintar la parte de abajo del volcán. —Oh Dios mío.

—¿Qué pasa?— preguntó el de rastas mirando a todos lados hasta darse cuenta. —Por mis rastas— dijo asombrando llevando su mano a la cabeza.

—A ver, a ver, dejen sus tontas frases y sigan con le traba-jo— Georg se quedó en shock al darse cuenta de lo que pasaba.

—¿Qué?— preguntó Bill confundido. Quien se encontraba terminando de pintar la parte de la lava.

—¿Cómo que qué?— dijeron los otros tres.

—No entiendo su asombro— dijo Bill.

—¡PINTAS HERMOSO!— gritaron.

—¿Eh?— preguntó sin poder creérselo.

—Es cierto, parece lava real, Bill, no te hagas el tonto, eres un pintor profesional— dijo Tom.

—No es cierto, me gusta dibujar, pero no soy tan bueno.

—¡NADA DE ESO BILL, ERES INCREÍBLE!— gritaron.

—Bueno, gracias.

—Noooo, gracias a ti, vamos a arrasar en la feria de ciencias— dijo Georg, haciendo reír a Bill.

El pelinegro dibujaba desde que tenía cinco años, le gustaba, y con el tiempo se convirtió en un gran artista, de vez en cuando le gustaba pintar en un lienzo. Tenía pinceles especiales y pinturas. Había hecho varias obras de arte, pero para él solo era garabatos de niños. Además su padre no le apoyaba mucho en eso, solo quería que su hijo sea un Sacerdote como él y nada más, ni siquiera se fijaba en que también era buen cantante y dibujante en especial. Y eso que nunca había pasado clases de dibujo, nunca.

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Al día siguiente, los cuatro se encontraban en la Feria de Ciencias. Habían hecho una cartulina en donde escribieron sobre los volcanes con ilustraciones hechas por Bill, las cuales quedaron muy realistas. La gente se pasaba mucho por donde ellos estaban, les gustaba el trabajo que había hecho cada uno, era increíble.

—Te dije que arrasaríamos— dijo Georg.

—Pero no solo fui yo, ustedes también hicieron mucho, yo solo pinté. Ustedes investigaron e hicieron el modelo del volcán, y escribieron en la cartulina muchas líneas, yo solo hice un poco.

—Pero tú hiciste los hermosos diseños, le diste otro toque a nuestro volcán— dijo Tom.

—Gracias, Tomi— dijo tomándolo de la mano. En eso, Georg y se dio cuenta, era el momento perfecto para decirle a Bill sobre el amor de Tom. Pero cuando abrió su bocota, Gustav la tapó con sus manos. —Ni se te ocurra— lo amenazó el rubio.

—Buenos días alumnos— saludó el profesor.

—Hola señor profesor— lo saludaron.

—Cuéntenme, qué es y de qué trata lo que hicieron— les pidió el profesor observando con atención.

Los chicos comenzaron a explicar todos los detalles de lo que habían investigado, habían hecho un buen trabajo, hasta podía decirse que parecían profesionales al explicarlo. Con lo cual el profesor se quedó asombrado.

—Vaya, lo que hicieron es increíble, y más si viene de ustedes señores, Listing y Trümper. Creo que trabajar con estos otros dos los ah hecho comenzar a interesarse en el estudio, los felicito, tienen un 100— les dijo con una gran sonrisa.

—Gracias profesor— le agradecieron.

—¡Genial, mi primer 100!— dijeron Tom y Georg. Haciendo reír a los otros dos.

Ese día fue el mejor para todos, se lo habían pasado de maravilla. Al final de la feria, el profesor de educación física, anunció que el día de mañana, sábado. Harían un festival deportivo, en donde los alumnos tendrían que hacer equipos de a cuatro y presentarse en diferentes actividades.

—Nosotros podemos ser un equipo, por la tarde podemos ir a practicar a mi casa y mañana nos encontramos temprano aquí, y después podemos hacer una pijamada en mi casa— propuso Gustav.

—Claro es una buena idea— dijeron todos.

—Ya no puedo esperar— dijo Bill al ver las actividades que harían: Carrera de obstáculos, Carrera de papeles, Comer manzanas y Relevos.

«Mañana será un día genial»— se pensó el pelinegro con una sonrisa en sus labios. —ya no puedo esperar.

& Continuará &

Espero que les haya gustado el capi. Trataré de subir el siguiente muy pronto. ¿Cómo les irá practicando? ¿Lograrán ganar? ¿Pasará algo entre Bill y Tom en la pijamada? No se lo pierdan. besos!

por Aura Johannessen

Escritora del fandom

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