Tentación 4

Holaaa! gracias por sus comentarios, me inspiraron a seguir con este divertido Fic. Espero que les guste el capi. Besos!

Tentación” Fic Twc de Aura Johannessen

Capítulo 4: Festival deportivo

—Bien, vamos a jugar cada uno los juegos que vamos a hacer en ese festival, y el que haga mejor uno de los juegos ese va a ser el que lo jugará— dijo Gustav.

—Me parece bien— dijo Bill.

—Pues entonces, comencemos con la competencia de comer manzanas, el que la coma más rápido gana— dijo Gustav mientras venía con cuatro manzanas y las colgaba en el hilo para tender la ropa para comenzar con el juego.

—Seguro haremos eso primero porque le gusta comer mucho— susurró Georg al oído de Tom haciéndole la burla del rubio, el cual los escuchó y aclaró la garganta ruidosamente para que sea escuchado.

—No soy tonto los escuché. Pero para que estén más felices haciendo todo esto, pondré un poco de música— dijo mientras encendía la radio y ponía un CD de música en él. Y en ese momento se comenzó a escuchar la canción Till The World Ends de Britney Spears.

—Ohhhh, al gordito le gusta Britney— dijo el castaño en forma tierna pero burlándose.

—Ya comencemos— ordenó, y todos se pararon frente a una manzana esperando la señal de inicio, la cual era cuando comenzara el coro de la canción.

—Solo faltan unos segundos— dijo Gustav.

—Noooo, hasta se la sabe de memoria— dijo sin parar de reír por su propio chiste. Y en eso, el coro comenzó marcando la señal. Y los demás comenzaron a comer su manzana lo más rápido que pudieron. Pero Georg seguía tan distraído en reír que se olvidó de todo.

Bill solo le había dado una mordida y no pudo darle otra. Porque era incómodo tener la manzana colgando de un hilo, además siempre le había costado terminar de masticar la manzana. Tom le daba duro, lo hacía tan rápido que la manzana rebotaba contra su boca y se comenzaba a balancear chocando contra su nariz. Pero Gustav, no tenía problemas, es más, era lo más fácil para él, solo le faltaban unas cuantas mordidas más y terminaba.

—Alto— dijo Gustav parándolos a todos. Tom estaba con la nariz roja de tantos golpes, Bill aún seguía mascando la primera mordida que le dio a la manzana y Georg, todavía no había parado de reír. El rubio se acercó a él, quien no paraba de reír aún. Y le dio un fuerte golpe en la cara, haciéndolo reaccionar.

—¡Te voy a…!— estaba a punto de decir otra cosa, pero al darse cuenta que no había comida su manzana y se había quedado riendo todo el tiempo se sintió muy tonto, tanto que…

—Vuelve a golpearme—

—Eres gentil pero ¿por qué?— preguntó el rubio.

—Por burro—

—Está bien— y lo volvió a pegar tan fuerte como antes.

—Gracias— agradeció con dolor. En realidad, Georg si era tonto, muy tonto. Pero le daba igual. Además tenía amigos, y con eso se conformaba, pero su favorito era Gustav. No sabía porque, pero sentía algo por él. Por eso le gustaba molestarlo tanto. Él creía que era la mejor forma para hablar con él, pero no lo era. A pesar de eso, le encantaba estar cerca de él y escucharlo hablar, era tierno. A veces pensaba que era un osito de peluche.

—Ahora veamos lo resultados— dijo Gustav. Miró cada una de las manzanas. Comenzando por la suya. —¿Qué pasó chicos? Creí que esto sería lo más fácil para ustedes.

—No lo es— se quejó Tom mientras sobaba su nariz por los golpes que recibió. —Creo que no me caen bien estas frutas, me odian, y yo no les hice nada— volvió a quejarse.

—Es cierto— dijo Bill con la boca llena, porque aún no podía terminar de comer esa única mordida. —Es difícil comer así, además yo nunca pude comerme esa cosa roja que tienen las manzanas, es muy dura pero delgada— terminó de decir aún con la boca llena.

—Vaya, entonces eso significa que… ¡Yo gané! Yo seré quien jugará en este juego. Ahora hay que darle una vendita a Tom para su nariz, Bill, ve al basurero y escupe eso, y Georg, siéntate y mantente calmado— terminó de decir. Y todos le obedecieron.

Ahora jugarían la carrera de papeles. La cual consistía en una carrera en donde había una mesa en el medio de la pista y en ella había un papel en donde estaba escrito algo. Y depende que dice tenían que buscar el objeto que estaba escrito y llegar con él a la meta, y el que llegara primero ganaba. Esa era la carrera favorita de Bill, porque le gustaba buscar cosas.

—Bien, en esta carrera irán ustedes tres, el que llegue primero ganará— dijo Gustav. —Para esta ocasión pondré una canción más rápida, Sk8er Boys de Avril Lavigne.

—Tú y tus canciones Gusi— se quejó el castaño. A lo cual el rubio le sacó la lengua.

Y en eso, comenzó. Los tres corrieron tan rápido como pudieron, Bill iba por detrás, Georg por delante y Tom en medio. El pelinegro no era muy bueno para correr. Llegaron a donde estaba la mesa y leyeron lo que decía el papelito. A Georg le tocó la palabra: «Pelota» A Tom le tocó: «hoja de árbol» Y a Bill: «Gafas»

Georg y Tom estaban en un lío, no había una pelota, ni una hoja a la vista, porque no era otoño. Pero en eso, el castaño encontró una, la cual estaba dentro de la casa. lograba verla porque la puerta de vidrio del patio trasero estaba abierta. Y Tom encontró un árbol lleno de hojas. Corrieron hacia ellas. Georg corrió tan rápido, que al llegar a la puerta, se chocó contra el vidrio cerrado, el cual supuestamente estaba abierto, y con el golpe, se cayó al suelo y se desmayó. Haciendo reír como nunca al rubio. Tom, en otro lado, no lograba agarrar ninguna hoja. La rama estaba tan alta que no la alcanzaba. Todo el tiempo se lo pasaba saltando y saltando como un niño o como si estuviera bailando al ritmo de la canción, lo cual era muy gracioso.

En cambio Bill, supo qué hacer en el primer momento. Corrió hacia donde estaba Gustav y sin preguntarle le sacó las gafas y corrió hacia la meta. —¡Gané, gané!— dijo Bill con felicidad.

—Eso solo pasó porque te tocó algo fácil— se quejó Tom.

—Es cierto— se unió Georg quien estaba despertando con un morete en su frente. Haciendo reír al pelinegro.

—Bueno, Bill jugará en esta competencia, es obvio que es más inteligente que ustedes dos, pero no tanto como yo. Ahora seguiremos con la carrera de obstáculos, Tom Versus Georg— dijo Gustav.

Hicieron una pista en la cual había postes para esquivar, luego cajas para saltar y por último llegar con una pelota entre las piernas sin que se caiga. Ambos chicos se pusieron en sus posiciones y esperaron a Gustav, otra vez, pusiera otra canción. Pero no sabía cual, así que decidió escoger una al azar. La cual era Bad Romance de Lady Gaga, obviamente esa no era la mejor canción para la ocasión, pero no le importó.

Ambos chicos comenzaron a correr lo más rápido que pudieron. Georg era el más rápido, llevaba la delantera. Pasaron por los postes, pero al llegar a las cajas para saltar. Georg no logró calcular bien cuando saltar, que se tropezó y cayó al suelo de cara. Obviamente eso no hubiera pasado si hubiera sabido calcular bien. Y en eso, Tom se apareció y dio un salto tan largo y alto que logró sobrepasar a Georg por encima de él, quien quedó en verdadero shock. Dejando que Tom lograra ganar la carrera.

—¡Bien hecho Tomi!— le gritó Bill y corrió hasta él y lo abrazó.

—No es para tanto Billi—

—Pero por poco vuelas, eres increíble—

—Eso cierto, tú serás quien compita en esta carrera— dijo Gustav.

—¿Y qué hare yo?— preguntó Georg aún en el suelo.

—He notado que eres muy rápido, por eso competirás en la carrera de relevos, pero estarás en el último lugar. Primero irá Bill porque es el más lento, luego yo, después Tom porque es más rápido y tú de último, lo mejor para el final— dijo Gustav. Haciendo sonreír a Georg como un bobo. Porque, como había escuchado, dijo que creía que era muy rápido, y como lo era, iría de último, porque para Gustav era el mejor. Esas únicas palabras lo dejaron tan feliz que comenzó a reír como un tonto enamorado.

—Otra vez con eso— dijo Gustav por la reacción tan tonta del castaño. Pero fue interrumpido por el estómago de Bill. —¿Tienes hambre?

—Sip— dijo avergonzado.

—Pero si comiste una manzana.

—Solo una mordida.

—¡Entonces ordenemos pizza y compremos helado!— gritó Georg con las manos en el aire como si fuera la mejor idea en el mundo.

—¡Y ositos de gomita!— se le unió el pelinegro.

—Nada de eso, debemos comer cosas más sanas para mañana— se quejó el rubio.

—¡Entonces ordenemos pizza vegetariana y compremos helado de yogurt!— gritó Georg.

—¡Y ositos de gomitas con sabor a frutas!— dijo Bill.

—Ahhh, que vamos a hacer con estos dos— dijo Gustav con una mano en su frente.

&

—Hoy es el gran día, hay que hacer lo posible para ganar— animó Gustav al grupo.

—Sí, vamos a ganar— dijo Tom.

—Silencio, el profesor de deporte dirá algo— los calló Bill. En eso, el profesor subió al lugar para hablar y miró a todos a su alrededor.

—!!!Victoooooooriaaaaaa!!!— fue lo único que dijo y volvió a su asiento.

—Siempre supe que estaba loco— dijo Tom mirando a Bill, quien estaba agarrado de su mano. —Tus manos son como las de un bebé, tan suaves y pequeñas, perfectas, como tú— susurró Tom en el oído de Bill, haciéndolo reír, y al mismo tiempo poniéndolo nervioso.

—¡Tomi! No digas eso, eres tan tierno— dijo entre risas.

—Chicos, chicos dejen sus ternuras para después porque ahora me verán comiendo una manzana, les ganaré a todos— dijo Gustav mientras caminaba hacia donde estaba su lugar.

—Suerte mi osito Gusi!— gritó Georg, lo cual hizo que el rubio se sonrojara, nunca le habían llamado así. Pero por alguna razón le gusto.

Comenzó la partida y todos comenzaron, Gustav hacía lo posible para lograrlo. Era fácil, pero había mucha presión en esto, necesitaba ganar por sus amigos, pero tenía miedo de fallar.

—Vamos Gusi, tú puedes— comenzaron a apoyarlo. Lo cual atrajo la atención del rubio.

—Vamos, tú puedes mi osito de peluche, vamos, vamos— gritó Georg. Se puso feliz, y decidió seguir, pero esta vez con más ganas, estaba feliz. Todo el apoyo que le daban era único en un millón.

—¡Ganó, Gustav Schäfer!— gritó el presentador cuando terminó el partido.

—¡Bien, así se hace Gusi!— gritaron los demás orgullosos de él.

En el segundo partido, era la carrera de papeles. Bill tenía el apoyo de sus amigos y no podía perder, había practicado para eso. Solo esperaba que la palabra que le tocara no sea tan difícil de encontrar. Se posicionó en su lugar, esperando a que inicie la carrera. Pero en eso, Tom se acercó a él. —Suerte Billi, te apoyamos, sabemos que lo lograrás— le dijo cariñosamente al pelinegro.

—Gracias Tomi— le agradeció con una sonrisa. Y en eso, el rastudo se acercó lentamente a él y le dio un dulce beso muy, muy, muy cerca de sus labios, haciendo que Bill se quedara sorprendido. Era la primera vez que lo basaban tan cerca de sus labios. Un poco más y era un beso real. —Suerte— dijo Tom mientras volvía hacia donde estaban los demás. Pero Bill seguía hipnotizado.

—Gracias— dijo en shock.

Y en eso, la carrera comenzó. Bill salió del shock y corrió lo más rápido que pudo. Pero aunque intentaba, seguía siendo muy lento. Al fin, logró llegar donde estaba la mesa y cogió el papel. Cerró los ojos antes de abrirla, esperando que fuera algo fácil. Lo abrió.

—»Tonto»— leyó. Al principio creyó que era una simple broma. Pero se quedó pensando hasta que una idea se le vino a la cabeza. Corrió hacia donde estaban sus amigos. Quienes estaban sorprendidos. ¿Renunció a la carrera?

—¿Qué pasa Bill?— preguntó Tom.

—Georg, necesito que vengas conmigo— le pidió el pelinegro.

—¿Qué?

—Solo hazlo.

Y se fue con Georg hasta el final de la carrera. Quien lo ayudó a correr más rápido. Llegando a la meta de primer lugar. Georg no entendía porque le pidió que vaya con él. Pero se lo pensó u poco hasta darse cuenta.

—Y bien. ¿Qué te tocó? ¿Tu mejor amigo? ¿La persona más rápida? ¿El más inteligente? ¿Alguien que admiras mucho? ¿Alguien a quien amas? Bueno ignora la última. En fin…—

—Ninguna de las anteriores— dijo Bill cansado.

—¿Entonces cual?

El pelinegro lo miró nervioso, no sabía si decirle o no. Se podría enojar mucho si él sabía que lo había escogido porque le tocó la palabra tonto. Aunque el castaño en verdad era un tonto.

—Me toco…

—¡Bill, Bill, lo hiciste bien! Por cierto leímos el papel que te tocó y ya entendimos porque elegiste a Georg, te tocó «Tonto»— dijo Tom mientras corría hacia ellos.

—¿Qué cosa?— dijo Georg enfurecido.

—No te enojes por favor era lo único que se me ocurrió— dijo Bill tapándose la cara para no ser golpeado. —Mira el lado bueno, ganamos— dijo con una sonrisa nerviosa.

—¡Te voy a…!

—Si te atreves a tocar a mi Billi te las verás conmigo— lo interrumpió Tom, quien apareció rápidamente delante de Bill protegiéndolo.

—Chicos chicos, tranquilos, ahora Tom tiene que hacer su carrera— dijo Gustav quien intentaba separar a los dos chicos.

—Gracias Tomi, te deseo suerte.

—No fue nada, sabes que te protegeré— dijo logrando sacarle una sonrisa a Bill.

Gustav intentó alejar a Georg de Tom, pero no se movía por más que lo empujaba. Pero en eso se tropezó y por poco cae. Pero Georg logró atraparlo antes de llegar al suelo, sosteniéndolo desde su pecho. Dejando a Gustav sonrojado por la posición en que estaban, era muy comprometedora.

—Uhg, gracias— dijo nervioso.

—No fue nada mi Gusi— dijo con voz seductora, poniendo cada vez más nervioso a Gustav. Lo ayudó a pararse y se acomodó su largo cabello en un solo movimiento de cabeza muy sexy. Dejando en shock a Gustav. —¿Qué?— preguntó el castaño al darse cuenta que lo miraba.

—Nada, nada, es solo que, tu cabello es muy lindo.

—Tú eres lindo— lo corrigió.

Tom fue hacia su posición. Pero comenzó a sentir miedo. Al terminar la carrera, no habían pelotas, si no una gran red de pesca en la que tenían que pasar por debajo. Lo cual para él nunca era fácil. Cuando era pequeño y jugaba al fútbol con sus amigos. Cuando le tocaba ser arquero siempre se enredaba en el arco. Siempre fue lo mismo, nunca lo superó. —Nos volvemos a ver, mi antigua enemiga— se dijo así mismo.

La carrera comenzó, y Tom iba adelante sin nadie que lo detenga, pues le había tocado competir contra los alumnos más lentos. Todo iba bien, daba unos saltos increíblemente largos. Pero al llegar a la red. Se inclinó para entrar en ella y comenzó a arrastrarse. Pero en eso, su pie se enredó entre la red. Comenzó a empujar pero no salía. Intentó desenredarse pero fue peor. Sus manos también se atraparon en ella y no lograba salir.

—¡Vamos Tomi tú puedes no te rindas!— gritó Bill.

Y en eso, Tom comenzó a darle con todo, intentando liberarse, se movió a la derecha, izquierda, arriba abajo logrando estar todavía aún más enredado. Hasta que terminó la carrera. Había perdido. Los otros tres fueron hacia él para ayudarlo a salir. Pero en vez de eso, Gustav y Georg terminaron riéndose. Pero Bill fue el único que le dio importancia.

—No te preocupes Tomi, lo importante no es ganar si no divertirse— dijo mientras se arrodillaba para ayudarlo a salir de ese lío.

—Gracias Bill, tú si me entiendes.

—Bien, ya me falta poco, necesito que te muevas a la derecha— le pidió, pero en eso se dio cuenta que sus pies también se habían atorado ahí. Pero era tarde, Tom había comenzado a rodar hacia la derecha haciendo que Bill cayera y terminara enredado. No era lo único, porque Tom había quedado echado en el suelo y Bill sobre su pecho en una posición incómoda pero amorosa.

—Ahh, Tomi.

—Lo sé, yo también me siento incómodo, pero sé que eres tú, así que no me importa que estés sobre mí.

—Chicos, creo que necesitan ayuda— dijeron los otros. Quienes comenzaron a desenredarlos sin ningún problema. —Bill necesito que te muevas a la izquierda, Tom a la derecha y luego los dos hacia arriba— dijo Gustav. Los obedecieron, y de la nada con solo esos movimientos, lograron liberarse. Pero de una forma que no se imaginaban.

—¿Bill?— dijo Tom.

—Sí.

—Mira donde está tú mano— le pidió.

Bill miró a su mano derecha, pero no había nada raro con ella, luego a su mano izquierda y…

—Oh, Dios mío— dijo sorprendido. Su mano estaba sobre la entrepierna de Tom. —Ahora entiendo porque sentía algo tan raro, perdón Tom no fue mi intención.

—No importa, me gustó— susurró la última parte.

—Chicos, dejen sus cosas y vamos, ya va a comenzar la carrera de relevos— gritó Gustav.

Ambos reaccionaron y corrieron hacia sus lugares de inicio. Bill de primero, Gustav, Tom y Georg. No podían perder. Esperaron a que iniciara, se prepararon. Bill sostuvo muy fuerte el testido color azul. Y comenzó. Corrió con todas sus fuerzas, pero era lento, así que fue el último en llegar. Se lo pasó a Gustav, quien corrió más rápido esta vez. Llegó y se la pasó a Tom, quien corría más rápido. Parecía una combinación de velocidades. Se lo pasó a Georg quién salió como un rayo alcanzando a los demás que los habían pasado y logrando llegar en primer lugar. —¡¡¡SÍ GANAMOS, GANAMOS!!!— gritaron los chicos muy felices.

—Y el premio es para el equipo de Gustav Schäfer, Bill Kaulitz, Tom Trümper y Georg Listing— dijo el presentador mientras les entregaba el trofeo.

—Lo hicimos, sabía que ganaríamos— dijo Tom.

—Sííííí— dijo Bill abrazándolo.

—Te besaría si pudiera— susurró Tom.

—Puedes— dijo Bill sin darse cuenta de lo que decía.

—¿Qué?

—Nada— dijo avergonzado. No sabía de como se le habían salido esas palabras. Ambos eran hombres, y no podían tener una relación más allá de ser amigos. No entendía porque dijo eso, era una locura, pero al menos Tom no se había dado cuenta. Pero… ¿Acaso estaba comenzando a sentir algo por él?

&

—¿Qué película quieren ver ahora?— preguntó Georg.

—Ya no más por favor, me pasé toda la película con tapones en los oídos y con los ojos cerrados, les dije que no veamos una película de terror— dijo Bill con miedo muy acurrucado a Tom.

—No fue mi culpa, fue Georg el de la idea de que veamos Silent Hill— dijo Gustav.

—No creo poder dormir, no me gustó esta película, fui cinco veces al baño y vomité tres veces en varias escenas, sobre todo la de monstruos— dijo Tom temblando junto a Bill.

—No, no, no, no digas monstruos dijo Bill con miedo.

—Pues a mí me gustó y quiero verla otra vez— dijo Georg.

—Pues entonces vuélvela a ver, nosotros nos vamos a dormir con mi Billi— dijo Tom mientras se levantaba del sillón junto al pelinegro quien miraba a todos lados, esa película sí que fue horrible.

—¿Me van a dejar solo?— preguntó Georg triste.

—Yo te acompaño, esta película asusta, pero no creo en esas cosas tan tontas de monstruos, demonios y eso— dijo Gustav volviendo a sentarse en el sillón.

—Genial, vamos a verla— dijo mientras se sentaba a su lado.

Tom y Bill llegaron a la habitación de Gustav donde pasarían la noche, pues como el día anterior había dicho, harían una pijamada. Hace un rato estaban comiendo pizza tranquilos mientras charlaban, hasta que a Georg se le dio la magnífica idea de ver Silent Hill. Llegaron al cuarto y decidieron que dormirían juntos, en la misma cama, tenían bastante miedo.

—Tomi, tengo miedo— dijo cubriéndose la cara con las sábanas.

—Tranquilo, yo estoy aquí, no temas— dijo abrazándolo.

—¿Esas cosas no existen, verdad?

—Claro que no, solo es una película.

—¿Pero y si mañana despierto y estás muerto, y si yo estoy muerto, o si ambos estamos muertos? No quiero perderte, Tomi.

—No vamos a morir Bill, te prometo que despertaremos sanos y salvos.

—¿Cómo lo puedes asegurar?— preguntó con miedo. Tom se lo pensó un poco, no podría convencerlo de una forma muy fácil. Pero se le ocurrió algo.

—Me quedaré despierto toda la noche, no descansaré para protegerte.

—¿En serio?

—Lo prometo, haré todo por ti, si pasa algo no dejaré que te hagan daño, te cuidaré toda la noche, no voy a dormir— dijo mientras tomaba de la mano a Bill. El pelinegro se dio cuenta que Tom hablaba en serio, y se puso más tranquilo.

—Gracias Tomi, te amo— le dijo mientras le daba un beso en la mejilla del rastudo.

—Yo también, descansa— le dijo mientras veía al pelinegro acurrucarse en su pecho y comenzar a dormir.

Pasaron las horas, y como Tom prometió no había dormido, permanecía echado junto a Bill, cuidando de él. Como el tesoro más grande en su vida, porque lo era. En eso, Bill se movió un poco hasta quedar echado de espaldas con la frente hacia arriba, mientras decía algo entre sueños, Tom escuchó con atención.

—Hum, Tomi, ahhh, sí, más, más ahhh— Al principio Tom creyó que solo era su imaginación lo que escuchaba, no era posible que escuchara eso de Bill, no era posible que él esté soñando lo que él creía que soñaba. Pero se dio cuenta que todo era real. No era su imaginación.

—Oh, Tom, sí, sí quiero más, más por favor, ah…uhg sí… te amo— Tom se sorprendió, era increíble que se esté soñando ese tipo de cosas con él. Pero por un lado, se sintió feliz, tal vez Bill no solo lo amaba como un amigo, si no como algo más. Quería más con él, mucho más.

—Yo también te amo, Bill— dijo acercándose lentamente hacia él. No estaba seguro si lo haría, pero era una gran oportunidad. Se acercó más a él, hasta que sus labios se unieron y lo besó apasionadamente disfrutando esos labios de seda y tan dulces como la miel. Besarlo era un paraíso, aunque le hubiera gustado que Bill estuviera despierto para sentirlo.

«Cuanto deseo hacer lo que estás soñando Billi»— se pensó Tom imaginando su sueño mientras seguía besándolo.

& Continuará &

Ahhhhhhhh!!!! Ya lo besó!!!! pero hubiera sido mejor que Bill estuviera despierto!!!! ¿qué habrá soñado Bill? ¿Pasará algo más en el segundo capi?

No se lo pierdan, besos!!!

por Aura Johannessen

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!