Tentados 1

«Tentados» Fic Twc / Toll de Aura Johannessen

Capítulo 1: Un Encuentro

El vehículo se acercaba a toda velocidad. Aiko no podía moverse. Su cuerpo no respondía. No sabía qué hacer. Solo alcanzó a cubrirse la cara con las manos esperando el impacto. Escuchó un ruido, abrió sus ojos, y vio que el auto se dio la vuelta llegando directamente hacia la acera del otro lado, y chocó contra un árbol. La chica se quedó ahí, quieta, paralizada. Sus piernas perdieron la fuerza y cayó directamente al suelo. Su corazón no dejaba de latir y su respiración era acelerada. Se quedó ahí, entre el suelo, mirando hacia el auto destrozado, traumada. Sus padres, escucharon el ruido y salieron. En cuanto vieron a su hija ahí, entre el suelo, en shock, corrieron preocupados hasta ella.

—¡Aiko!— gritaron ambos.

Pero la chica no les obedeció estaba ocupada repitiendo lo sucedido una y otra vez en su mente sin reacción alguna. Los tíos y su novio también salieron de su casa para ver lo sucedido, y corrieron hacia la chica. Esperando a que estuviera a salvo.

—¡Aiko! ¿Estás bien? ¿Qué te pasó?— preguntó Tom. Pero la chica no respondía.

—¡Hija, responde! ¿Qué pasó?— preguntó Bill.

—¿No te pasó nada?— preguntó el tío Georg.

—Llamaré a una ambulancia— dijo Gustav.

—¿Estás bien bebé? ¿No ha pasado nada?— preguntó su novio.

Todas las preguntas, todo lo sucedido, todo eso rondaba en su mente. Estaba aterrada, creyó que moriría. Había pasado tanto, estaba tan asustada, que se desmayó. No lo pudo soportar más.

&

Abrió sus ojos, veía bastante borroso, pero su vista se aclaró. Miro a todas partes, estaba en una camilla, entre una gran habitación blanca. Pudo ver desde el cristal de la ventana a sus padres que conversaban con una enfermera. ¿De cómo llegó ahí? Se levantó y se sentó. Acarició las blancas sábanas recordando ese terrible momento. ¿Por qué no podía moverse? ¿Qué le había pasado? Seguramente esta tan aterrada que no logró hacer algún movimiento. Pero fue muy extraño. Sacudió su cabeza. Y en ese mismo momento, sus padres entraron junto a los tíos y a su novio.

—Hola— dijeron todos a la vez.

—¿Estás bien pequeña?— preguntó Bill.

—Sí, estoy bien, ¿de cómo llegué aquí?

—Después de que te desmayaste, Gustav llamó a una ambulancia, y por eso estás aquí. Pero estás a salvo, no te pasó nada, dijeron que no tuviste ningún rasguño— dijo Tom.

—¿Y el hombre que conducía ese auto?— preguntó Aiko.

—Lo están operando— dijo Georg.

—Bebé, ¿qué pasó?— preguntó su novio.

Aiko comenzó a contar su historia sin olvidar ningún detalle. Y en cada palabra que decía, revivía ese momento, enterrándose entre el miedo, dejándose llevar por el llanto. –Creí que iba morir— dijo entre lágrimas.

—Pero estás viva, no pasó nada, tranquila— dijo su padre Bill, y todas fueron hacia ella para abrazarla. –Nos iremos dentro de un momento cariño.

La chica asintió. En cuanto se logró tranquilizar un poco decidió volver a casa. Caminaron por los pasillos, pero ella tenía sed. Se fue sola por un poco de agua. Pero de repente, vio que una camilla pasaba frente a ella junto a muchos médicos. Como estaba justo frente a sus narices, no pudo evitar ver a la persona. Era el que iba en el auto. Pero su rostro estaba destruido. Cubierto de sangre, raspones, heridas abriéndose poco a poco, huesos rotos, sus ojos estaban hundidos y también en su cuerpo había pedazos de vidrio clavados en él. Obviamente estaba muerto. Aiko, horrorizada y paralizada recordó ese momento una y otra vez, su rostro, era horrible. Se volvió a dejar mientras su corazón le volvía a latir a mil por hora y dejo que un grito le saliera de sus labios. Todo a su alrededor se detuvo, ya no escuchaba nada. Solo pudo ver a sus padres correr hacia ella preocupados. Intentaban llevársela, pero seguía en el suelo gritando. Hasta que se la pudieron llevar, aunque ella se resistía, quería quedarse ahí tirada entre sus miedos.

La subieron al auto y trataron de calmarla. Bill, su novio, la abrazaba tratando de calmarla mientras Tom conducía rápidamente hacia la casa. Aiko lloraba. Estaba aterrada. ¿Por qué todo ese le tenía que pasar a ella? ¿Por qué así?

Llegaron a casa, y volvió a ver el auto ahí contra el árbol. Había policías tratando de sacarlo y reporteros anunciando lo sucedido. La chica, en cuanto el auto se detuvo, corrió hacia la casa y de un portazo abrió la puerta alejándose de todo. Los demás le gritaban tratando de ir a tranquilizarla. Pero ella no quería. Llegó a su habitación, cerró las ventanas, cortinas, apagó la luz, y antes de encerrarse a sí misma en su habitación grito fuerte y claro:

—¡¡¡DEJENME SOLA!!!!

Y de un portazo cerró la puerta. Se dejó caer al suelo invadida por la oscuridad y el frío que estaba el piso. Entre llantos y gritos. Se revolvió mil veces entre el suelo deseando terminar con su vida de una vez por todas, sin soportar nada más en el mundo. Hasta que se durmió.

Pasaron muchas horas, y todos estaban muy preocupados por ella. Intentaron hablarle desde la puerta, pero ella no respondía, no quería a nadie a su lado. Hasta que, su novio decidió entrar. Abrió la puerta, encontrándose con su amada entre el suelo, como si estuviera muerta. Cerró la puerta, y encendió la luz.

—Aiko— le dijo.

—Apaga la luz.

—Ya es suficiente oscuridad.

—Apágala.

—No tienes que torturarte de esa forma, abre los ojos y mírame— dijo sentándose a su lado.

Aiko se quedó un momento así, pero reaccionó. Se sentó y lo miro.

—¿Te sientes bien?— preguntó acariciando una de sus manos. La chica se quedó un buen momento en silencio.

—No, estoy aterrada, creí que moriría, y vi cosas horribles, no creo poder salir otra vez de esta habitación, tengo miedo— dijo sintiendo una lágrima correr por su mejilla.

—Tranquila, todo va a estar bien, a veces suceden estas cosas, pero no te lo tienes que tomar así, tienes que ser fuerte y afrontar el peligro. Además, somos tu familia, y siempre estaremos aquí para protegerte— dijo tomando suavemente la cabeza de Aiko y apoyándola contra su pecho.

—Okey, trataré de ser fuerte— respondió abrazando a su amado. –Gracias.

—De nada, ¿quieres ir con los demás?

—No, todavía no estoy lista para estar junto a mucha gente.

—¿Entonces quieres que te dé un poco de espacio?

—Sí, por favor— respondió. Bill le dio un beso en los labios y dejó a su novia ahí. Bajó a la sala para decirles a los demás que se encontraba bien, pero muy asustada.

—Bueno, al menos se calmó— dijo Tom.

—Pero está muy asustada, ¿te imaginas cómo se ha debido sentir? Por poco y muere, esto es grave Tom, y no se le va a pasar— dijo su esposo.

—Él tiene razón— dijo Georg.

—Pero, estoy seguro que algún día ella estará mejor, sé que está muy asustada y se siente bastante mal, pero, tranquilos, lo que importa es que está viva— dijo Tom.

—¡Eres un tonto! ¿No lo entiendes? ¡Deberías estar más preocupado! ¡Es tu hija!— gritó el rubio levantándose del sillón mirando con rabia al otro. —¿Acaso no te importa su seguridad? ¿No te interesa? ¡Ni siquiera la saludaste al llegar a casa! ¡¿No la quieres?!

—¡Qué te hace pensar eso! ¡Yo la quiero mucho! Es solo que…

—¿¡Qué!? ¿¡Qué tienes contra ella!?

—¡NO TENGO NADA CONTRA ELLA!

—¡¿Entonces por qué actúas de esa forma?!

—¡YO NO ACTÚO DE NINGUNA FORMA!

Bill dejo escapar un rugido de rabia mientras llevaba sus manos a la cabeza a punto de arrancarse los cabellos. —¡ERES UN IDIOTA TOM TRÜMPER! ¡TE ODIO!— al terminar con esas palabras, fue corriendo a su habitación aguantando unas cuantas lágrimas. Le daba rabia saber que a su amado no le importara nada su hija. No entendía por qué era así. A veces sentía que él era el único que la amaba. Tom ya no es el mismo de antes.

Aiko apoyó su cabeza contra la pared y dejándose deslizar hasta el suelo entre la tristeza. Estuvo escondida escuchando cada palabra. Ya no podía soportar vivir en un lugar como este. Lleno de tragedias, dolor, penas, muertes. Ella se sabía la historia de cómo sus padres se conocieron, al parecer no fue la única que sufrió. Esto se repetiría, es como si su familia estuviera condenada a este sufrimiento. Como si tuvieran una maldición. ¿Qué pasó antes de que ellos se conocieran? ¿De cómo se formó todo esto? ¿Quién lo inicio? Decidió encontrar la respuesta a todo eso.

—Voy a escapar— se dijo así misma. Sigilosamente se dirigió a su escritorio sin que nadie la notara, escribió una carta y la dejo en el suelo frente la puerta de sus padres. En donde se podían escuchar los sonoros llantos de Bill. –Lo siento papá, pero tengo que hacerlo, volveré pronto— se despidió, pero sabía que él no la había escuchado. Empacó algunas cosas en una mochila y se la colgó en la espalda. Miró nuevamente la entrada a la habitación de su padre, y se dijo: —“No te preocupes, estaré bien. Perdón por haberme comportado así contigo antes, solo era un simple perrito, volveré muy pronto para disculparme”

Salió por la puerta trasera y camino por las calles. La noche se acercaba, le temía  a la oscuridad, pero no pasaría nada malo. Eso creía.

&

—¡¡¡TOM!!!— gritó el rubio dirigiéndose hacia la sala corriendo como rayo.

—¿Qué pasa?— preguntó.

—Mira— dijo pasándole una hoja de papel. Tom la vio, y leyó.

Perdón, pero tengo que encontrar la razón por la cual nos estuvo pasando todo esto. Quizá encuentre algo. Por favor, no me busquen. 

Aiko.

—Oh, Dios.

—Escapó.

—¿Qué hizo qué?— preguntaron los G´s y su hijo.

—¡Se fue!— dijo Bill.

—¿Por qué lo haría?— se preguntó Tom.

—No lo sé.

—Déjame ver— pidió Gustav. Leyó la carta y negó con la cabeza, muy preocupado. –Esto no puede estar pasando.

—Aiko, ¿por qué?— se preguntó el hijo de los G´s.

—Aquí dice que tiene que encontrar la razón a la cual nos está pasando todo esto— dijo Bill.

—¿A qué se refiere?— preguntó Tom.

—No lo sé, pero tenemos que buscarla.

&

—“Abre las puertas, déjate llevar a este mundo, el mundo de los sueños, cierra los ojos y llegarás ahí. No existen peligros en el camino, solo felicidad y lindas fantasías”— cantaba Aiko entre el camino solitario y obscuro. Esa canción se la cantaba su padre cuando no podía ir, y recordaba que Tom a veces lo acompañaba con un solo de guitarra. Eran momentos muy lindos. Pero eso había pasado hace mucho tiempo. Aunque a pesar de los años, nunca olvidó la letra de esa canción tan bella.

—“Dime, ¿por qué tienes miedo? Eso no existe, olvídalo y ven conmigo, dame tu mano y acompáñame a este mundo. Oh, no te dejes vencer, oh, sabes que lo lograrás, oh, no hay nada de que temer”— siguió con la canción. Pero dio un suspiro. No llegaría a nada así, todo este viaje era solo una pérdida de tiempo. No serviría para nada. Volvería a casa. Quizá todavía tenía tiempo antes de que sus padres se den cuenta que no está. Eso esperaba.

Camino lentamente, reviviendo el pasado. De repente, vio una anciana caminando a su lado. No le dio importancia. Se acomodó la mochila y siguió.

—¿A dónde vas niña?— preguntó la señora.

Aiko sabía que no era bueno hablarle a extraños, pero no decir nada sería muy desconsiderado de su parte. –A casa— respondió.

—Oh, ¿y por qué la mochila?

—Tenía planeado escapar— respondió sin verla.

—¿Por qué?

—Es que, bueno, a mi familia le pasan muchas cosas extrañas y sin explicación. Muertes más que todo— fue en ese momento donde le clavo la mirada. La anciana estaba bastante demacrada, parecía muerto viviente. El cabello blanco, corto y despeinado. La piel toda arrugada y colgando. Las garras extremadamente largas que tenía como uñas. Las prendas de tela negra que apenas la pueden cubrir. Tal vez planeaba algo.

—¿Y no crees que la respuesta a eso, sea porque están, bajo una maldición?— preguntó.

—Correcto— respondió Aiko. –Eso pensaba, pero es absurdo…

—Nada de eso. Escúchame jovencita, si quieres saber la respuesta a todo esto, yo te puedo ayudar.

—No lo sé, en realidad, no debería estar hablando con extraños, creo que mejor me voy— dijo volviendo a su camino, pero la anciana la sostuvo del brazo. —¡Hey!

—No te preocupes, lo haré sin cobrar, yo encontraré la respuesta a todo esto. Puedo ver más allá de la vida y la muerte. Puedo aventurarme entre otras almas, puedo escuchar los llantos de los fantasmas. Soy la indicada para esto.

Aiko no sabía que decir. Se veía muy mal para poder hacer todas esas cosas, porque si ella tendría ese don, sería famosa y llena de plata. Pero había algo que la obligaba a ir con ella. No sabía que era, pensaba que era alguna clase de hechizo. Pero, sea lo que sea, tal vez esta era una oportunidad. Aceptó.

No se dio cuenta que en realidad, se estaba entregando al mismo diablo disfrazado.

&   Continuará   &

Ahhhh! Qué miedo! Qué va a pasar? Jejeje, las volví a dejar en suspenso. Soy maléfica. Espero que les haya gustado el capi. Les mando muchos besitos, y muy pronto escribiré el próximo capi de este Fic. Saludos!

por Aura Johannessen

Escritora del fandom

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