
Fic TOLL de lyra
Capítulo 10
Desayunó en compañía de Tom, quien sentando a su lado en la tumbona disfrutó de sus minutos de descanso comiendo fresas antes de que Andreas le echara en falta.
— ¿No tendrás problemas por quedarte conmigo?—preguntó Bill preocupado.
—Sigo órdenes de Andreas—contestó Tom resoplando—Me ha pedido que me asegure de que estás bien.
— ¿Se ha enterado de lo nuestro?—no pudo evitar preguntar Bill poniéndose tenso—Fijo que le irá con el cuento a mis padres…
—No creo, es un capullo pero no te haría eso—dijo con firmeza Tom—Le gustas mucho y le duele que me hayas escogido a mi, pero jamás haría nada que te hiciera daño.
—Tú también le gustabas—confesó Bill en voz baja.
—Lo sé, se me insinuó un par de veces pero le dejé las cosas claras—dijo Tom suspirando—Por suerte no tomó represalias, en eso le tengo que estar agradecido.
Terminaron de desayunar y se despidió de Bill con un suave beso, quedando en verse esa tarde para ir a la playa. Tom la tenía libre después de dar la clase de canto de Sam y a Bill le apetecía mucho pasear por la orilla cogido de su mano. Además, faltaba menos de una semana para regresar a casa y quería pasar todo el tiempo posible con Tom.
—Te llevaré a una cala donde nunca hay nadie—prometió Tom con una amplia sonrisa.
Bill solo pudo asentir con la cabeza, imaginándose la de cosas que podrían hacer estando a solas.
Cuando se fue regresó a la cama a tratar de dormir un poco, pero el sonido del móvil le hizo abrir los ojos. Era un mensaje de Eddie, quien le preguntaba si estaba disfrutando de los últimos días que le quedaban.
Cogió el móvil y sabiendo que necesitaba hablar con alguien le llamó.
— ¡Bill! Me tienes abandonado—saludó entre risas Eddie.
—Perdona, pero es que aquí hay mucho que hacer y se me olvida coger el móvil—se disculpó Bill recostándose en las almohadas.
—Ya, y estarás muy ocupado con cierto chico que baila muy bien…—picó Eddie— ¿Os habéis besado ya, o es tímido y aún no ha dado el gran paso?
Bill se quedó en silencio, no sabía como explicarle a su amigo que habían ido directos al grano.
—No me digas que besa fatal—murmuró Eddie al ver que no respondía.
—Besa maravillosamente—confesó Bill en un susurro para alegría de su amigo—Y…bueno, anoche estuvimos juntos.
— ¿Cómo que juntos?—gritó Eddie sin querer—Pero, ¿dices juntos…juntos?
Bill asintió con la cabeza entre risas, lo que tomó su amigo como un rotundo si.
—Bill, quiero detalles ahora mismo—exigió Eddie—Quiero decir que me hables de él, como se llama, cuántos años tiene… ¿hasta cuándo se se va a quedar en el hotel?
—Se llama Tom, tiene 25 años y trabaja en el hotel—contestó Bill por orden a sus preguntas—Es moreno con ojos marrones, tiene el pelo largo hasta los hombros y lleva barba. Le gusta cuidarse, tenías que verle sin camiseta…
—Me das mucha envidia Bill—dijo Eddie al otro lado del móvil.
—Y no te lo he contado todo—siguió diciendo Bill muy emocionado—Toca la guitarra en un grupo y ayer tenían una actuación pero la cantante no podía asistir y yo la he sustituido.
— ¿Has cantado delante de la gente?—preguntó Eddie sin podérselo creer.
Sabía que se le daba muy bien cantar, pero se moría de la vergüenza si tuviera que hacerlo delante de la gente. Y le estaba contando que había actuado junto con un grupo, cuyo guitarrista estaba buenísimo y la noche anterior habían hecho el amor.
Bill le estuvo contando qué tal había ido la actuación y los ensayos previos, y cómo los trabajadores del hotel tenían un granero que habían transformado en pista de baile donde actuaba Tom con su grupo todas las noches.
—En serio, el próximo año quiero pasar allí todo el verano—dijo Eddie tras escucharle—Y tú pensando que te ibas a aburrir y te lo estás pasando mejor que nunca. Y lo de anoche habrá sido…
—Maravilloso—susurró Bill suspirando—Aunque ahora mismo me encuentro fatal, apenas he dormido y me duele todo el cuerpo. Tom acaba de pasarse a ver qué tal estaba y me ha prometido que irá con más cuidado la próxima vez.
— ¿Habrá una segunda vez?—soltó Eddie sin poderse contener—En serio, cuando regreses ya me lo puedes contar todo con pelos y señales.
Bill no le prometió nada y tras unos minutos más se despidió de su amigo. Colgó la llamada y dándose la vuelta en la cama cerró los ojos dispuesto a dormir con una amplia sonrisa en los labios.
&
Cuando sus padres regresaron de la clase de golf se sentía mucho mejor para alivio sobre todo de su madre. Había podido dormir un par de horas y cuando regresaron al bungalow ya se había duchado y estaba arreglado para comer. Esperó a que sus padres también lo estuvieran y fueron al restaurante donde Andreas se reunió con ellos a la hora del postre.
— ¿Tienes mucho trabajo?—preguntó Jörg al ver la carpeta que llevaba en sus manos.
—Se acerca el final del verano y estoy ultimando los detalles para la función final—explicó por encima Andreas—Muchos de los huéspedes van a participar.
—Nosotros no, nos iremos mañana para evitar el atasco—comentó de repente Jörg.
—Cariño, pensé que nos quedaríamos hasta el domingo—intervino Simone mirando preocupada a su marido.
—No pueden perderse la actuación final—insistió Andreas—Además, contaba con que Bill pudiera echarme una mano con las actuaciones. Pero bueno, si ha pasado algo que les haya hecho decidirse marcharse antes…
Jörg iba a contestar cuando vio la cara de tristeza de su mujer, que no entendía qué podía haber pasado para que cambiara de repente de opinión.
—Nos quedaremos, no ha pasado nada—murmuró Jörg para alivio de su mujer—Solo se me ocurrió para evitar el atasco del domingo.
—Estupendo, pues Bill si tienes tiempo me gustaría compartir unas ideas contigo—dijo Andreas sonriendo.
Bill asintió con la cabeza y se levantó, había terminado de comer y Tom aún no estaría libre hasta un par de horas después.
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Salió del comedor seguido de Andreas que le llevó a la sala donde iba a tener lugar la gran actuación final.
— ¿Vas a participar en ella?—preguntó Andreas.
—No, prefiero echarte una mano con las actuaciones—contestó Bill—Además, no sé que podría hacer.
— ¿Cantar, tal vez?—apuntó para su sorpresa Andreas.
Bill pudo notar que se sonrojaba sin poder evitarlo, era imposible hacer nada en ese maldito hotel sin que Andreas lo supiera. Se había enterado de lo suyo con Tom y en esos momentos le echaba en cara que se le daba bien cantar.
—Veo que estás bien informado—soltó Bill sin poderse contener.
—Soy el hijo del dueño, mi deber es saberlo todo—dijo Andreas poniéndose a la defensiva—No puedo decirte a quién amar Bill, ni tampoco ordenarle a Tom que deje de verte, solo espero que no te haga daño.
—Lo mío con Tom…es sólo un amor de verano—murmuró Bill con tristeza—En pocos días regresaré a casa y no le volveré a ver, solo quiero disfrutar del poco tiempo que me queda a su lado. Luego solo me quedará el recuerdo y tendré que vivir con ello.
Lo tenía asumido, en menos de una semana sus caminos se separarían y no sabía como iba a poder continuar con su vida como si nada hubiera pasado.
¿Cómo iba a poder olvidar a su primer gran amor?
—Sobrevivirás—soltó Andreas, como si le hubiera leído el pensamiento—Como lo he hecho yo, ya he pasado página con Tom a pesar de tener que verle todos los días. Para ti será más fácil, ya que volverás a casa y no le volverás a ver en la vida.
Bill se encogió al escuchar sus palabras, dichas en un tono frío y cargado de rabia. No era culpa suya que se hubiera enamorado de dos personas y las dos le hubieran dado calabazas.
—En fin, vamos a trabajar—dijo Andreas abriendo la carpeta—Y te agradecería que si me vuelves a usar de excusa me avises al menos. No veas la cara de idiota que se me quedó ayer cuando tus padres me preguntaron por ti, dijiste que me estabas echando una mano con las facturas y no tenía ni idea. Suerte que pude inventarme una excusa para cubrirte en tu escapada. Espero que al menos la noche se te diera bien, aunque estando con Tom sería difícil que fuera todo lo contrario.
Bill no podía evitar sonrojarse, y pensar que en ese hotel no se podía hacer nada sin que Andreas lo supiera. ¿Quién se podía haber ido de la lengua? ¿David quizás? Era la mano derecha de su padre y ya le había dicho que David se encargaba de todos los problemas del hotel antes de que llegaran incluso a sus oídos.
Esperaba que Tom no fuera uno de ellos, jamás se perdonaría que perdiera su trabajo por su culpa.
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Estuvo echándole una mano a Andreas hasta las 4, sabía que a esa hora Tom ya habría terminado de trabajar y fue en su búsqueda tras pasar por el bungalow a ponerse el bañador y coger una toalla.
Habían quedado en la playa al lado de las tumbonas, y para evitar ser el centro de las miradas Tom echó a andar primero y Bill le siguió a cierta distancia, hasta rodear la playa del hotel. Entonces Tom le cogió de la mano y caminaron adentrándose en la pequeña cala de la que le había hablado, que por suerte se encontraba resguardada entre dos acantilados dándoles la intimidad necesaria.
Extendieron la toalla sobre la arena y se tumbaron en ella tras despojarse ambos de la sus camisetas. No podían dejar de mirarse a los ojos y sin perder un segundo más Tom le atrajo poniendo una mano en su nuca y se apoderó de sus labios.
Bill gimió contra los suyos por la sorpresa, pero al momento separó sus labios y le dejó entrar en su boca. Tom así lo hizo al tiempo que bajaba una mano y la metía por el bañador de Bill, que se puso tenso bajo su contacto sin poder evitarlo.
Pero gracias a sus caricias se fue relajando y segundos después jadeaba en sus boca mientras arqueaba la espalda para que esas caricias no terminaran nunca.
Y así lo hizo Tom, siguió acariciando su miembro de arriba abajo sintiéndolo ponerse cada vez más duro entre sus dedos y cuando le sintió preparado le hizo estallar entre profundos jadeos.
Minutos después Bill recuperaba el aliento tumbado de espaldas sin poderse creer lo que acababa de suceder. Había sido maravilloso, Tom era un experto en el sexo, sabía dónde tocar y cómo para hacerle estallar de placer.
— ¿Nos damos un baño?—preguntó Tom levantándose.
Bill asintió con la cabeza y se cogió a su mano para levantarse él también. Entraron en el mar y se fundieron en un abrazo mientras se besaban dejando que las olas les meciera.
Entonces Bill le quiso recompensar, metió la mano dentro del bañador de Tom y le estuvo tocando de la misma manera que él lo había hecho en la arena. Se sentía algo torpe, era la primera vez que lo hacía pero escuchar los roncos jadeos de Tom contra su boca era señal de que lo que estaba haciendo bien.
Segundos después sintió una calidez extenderse entre sus dedos y sonrió satisfecho por el resultado.
Pero Tom no podía quedarse quieto, le cogió por la cintura y Bill se dejó hacer separando las piernas a ambos lados de su cuerpo. Se abrazó con fuerza a su cuerpo y dejó que las olas les mecieran mientras sentía el sexo de Tom rozarse contra el suyo una y otra vez.
Cerró los ojos mientras jadeaba sin poderse contener, sintiendo los labios de Tom posados en su cuello lamiendo y succionando su piel. Eso fue lo que necesitaba para dejarse llevar, moviendo sus caderas una y otra vez contra Tom hasta un nuevo orgasmo le recorrió de arriba abajo haciéndole separar los labios y gritar de puro placer.
Se dejó caer exhausto entre sus brazos, recuperando el aliento con una amplia sonrisa en sus labios.
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Una vez ambos saciados regresaron a la toalla y estuvieron tomando el sol mientras hacían planes para esa noche. Al estar cerca el final del verano Tom y su grupo no podían desatender su trabajo así que ya no tenían actuaciones programadas en otros hoteles.
— ¿Y qué hacéis después del verano?—quiso saber Bill, recostado sobre el desnudo pecho de Tom.
—Hay menos trabajo que hacer, siguen habiendo huéspedes pero no es como en verano que está lleno el hotel—contestó Tom sin dejar de pasar las manos por su espalda—No hay tantas clases ni actuaciones todas las noches así que podemos descansar un poco.
Bill se quedó pensando que sería un poco aburrido pasarse toda la vida allí metidos, un hotel anclado en el pasado sin nada de diversión aparte de unas clases aburridas de golf, baile,…
—También tenemos entonces nuestras vacaciones—dijo de repente Tom como si le hubiera leído la mente—Quizás podía ir a verte…
Bill alzó la cabeza al escucharle, ¿de verdad que lo haría?
—Me gustaría mucho—dijo Bill con una amplia sonrisa.
Pasaron el resto de la tarde haciendo planes, Tom tenía libre 15 días en octubre y aunque para entonces Bill estaría sumergido en sus estudios sacaría el tiempo de donde fuera para poder pasarlo en su compañía.
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De vuelta al hotel Bill quiso acompañarle a ver a Sam. sabía que estaba mucho mejor porque Tom se lo había contado, pero quería verla con sus propios ojos.
Fueron a su bungalow y la hallaron descansando en compañía de Kate y otra amiga, que salieron del bungalow para que hablaran a solas.
—Tienes mucho mejor aspecto—dijo Bill sentándose con cuidado en la cama.
—Tu padre vino a verme hace unas horas—explicó Sam sonriendo—Es un médico estupendo, y una buena persona.
Bill asintió con la cabeza, su padre era el mejor en su trabajo.
—Me ha dicho que pronto estaré recuperada—siguió diciendo Sam— Y…que podré tener más hijos en el futuro. He tenido mucha suerte, muchas clínicas ilegales hacen un pésimo trabajo llegando a dejar estériles a las mujeres.
Tom arrugó la frente al escucharlo, había sido él quien localizara la clínica ilegal donde había ido y se sentía muy culpable por ello.
—Pero no hablemos de cosas tristes, quiero saber qué tal os fue anoche—dijo Sam esbozando una amplia sonrisa.
Bill no pudo evitar sonrojarse y echar una mirada furtiva a Tom, gesto que no fue pasado por alto por Sam.
—Bill cantó mucho mejor de lo que me esperaba—contestó Tom rompiendo el silencio.
¡La actuación!
Bill cayó en la cuenta de que Sam se estaba refiriendo a la actuación y no lo que había pasado después.
—Me puse un poco nervioso al principio, pero luego todo salió tal y como lo habíamos ensayado—dijo Bill esbozando una tímida sonrisa.
—Me alegro mucho—murmuró Sam.
Se quedaron de nuevo en silencio mirándose los tres, hasta que Bill decidió que había llegado la hora de marcharse.
—Será mejor que regrese al bungalow, debo arreglarme para la cena—dijo poniéndose en pie—Hemos estado en la playa y tengo que quitarme toda la arena.
Salió del bungalow tras dedicarle una mirada a Tom, quien solo asintió con la cabeza y se quedó a solas con Sam.
—Tom, ¿qué has hecho?—preguntó Sam sin poderse contener más tiempo.
No hacía falta que Tom dijera nada, su tenso silencio era más que una respuesta clara.
— ¿Cuántas veces me has repetido que no me mezclara con los clientes?—le recordó Sam.
—Bill es diferente—dijo Tom con firmeza—Sé lo que me hago, no te preocupes.
—Ten mucho cuidado, es solo un niño—apuntó Sam— ¿Y si se entera el señor Wagner? ¿O sus padres? Bill es menor de edad, te pueden denunciar.
Tom lo sabía, no hacía falta que se lo recordara. Se llevaban unos cuantos años y él había sido su primera vez, para Bill quizás había ido todo muy rápido pero es que tampoco les quedaba más tiempo para estar juntos y querían ambos disfrutar de cada minuto.
—No puedes perder tu trabajo por alguien a quien no vas a volver a ver en la vida—siguió diciendo Sam— ¿Qué harías luego? ¿Volver con tu padrastro?
Tom negó con la cabeza, jamás volvería a poner un pie en casa de Gordon Trümper. Aunque eso supusiera no volver a ver a su madre a quien no podía evitar echar de menos, pero así era su vida. Su padrastro no le aceptaba y él no quería estar donde no era bien recibido. Por eso no dudó en irse de casa con 16 años, que era casi la edad que Bill tenía.
¿Podría él hacer lo mismo? Si sus padres no aceptaban que fuera gay o la relación que ambos mantenía, ¿se iría de casa también?
Le acogería con gusto en su bungalow, encontraría trabajo en el hotel para él y pasarían juntos el resto de sus vidas.
Continúa…
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Awww piensa tener una vida con el 😭😭♥️