The time of my life 2

The time of my life 2

Fic TOLL de lyra

Capítulo 2

La comida fue de lo más tediosa, Klaus se les unió al igual que Andreas y entre los dos les dieron todos los detalles sobre el hotel que quisieron escuchar, aunque Bill desconectó a los 5 minutos y se dedicó a jugar con la comida de su plato. Apenas tenía hambre, se sentía cansado del viaje y le dolía la cabeza.

Cerró los ojos por unos segundos frotándose las sienes con una mano, rezando para que la comida terminara cuanto antes y pudiera retirarse a descansar.

Y su gesto no fue pasado por alto…uno de los camareros se le acercó y tras llenarle de nuevo la copa de agua le ofreció algo que calmar su dolor de cabeza.

—Bill, te están hablando—intervino Simone carraspeando —Ponte recto en el asiento y atiende al amable camarero que está perdiendo su tiempo al molestarse por tu bienestar.

Bill maldijo por lo bajo y abrió los ojos al tiempo que sentaba mejor, sintiendo que muchas veces su madre no se daba cuenta de que le ridiculizara delante de los extraños, dejándolo a él como un niño pequeño malcriado.

—Perdone, no le estaba escuchando—se disculpó sin atreverse a mirar al camarero.

—Le decía que si se siente mal puedo traerle una aspirina—repitió el camarero sonriendo.

Bill alzó la mirada y deseó no haberlo hecho. Ahí estaba Tom jugando con su piercing de nuevo. Sintió la garganta reseca y solo pudo carraspear y asentir con la cabeza.

Para su alivio Tom se fue en busca de su aspirina y no pudo evitar echarle otro repaso de arriba abajo. Vestía el uniforme del hotel que consistía en unos pantalones de vestir negros que le quedaban fenomenal, ajustándose a su trasero de tal manera que era no imposible fijarse en el.

A pesar del calor que iba ya haciendo, al igual que el resto de los camareros vestía una americana blanca de manga larga, camisa del mismo color y una pajarita negra típica de los años 60, tan pasada de moda que el semblante de todos los camareros era de lo más serio.

¿Quién querría llevar esa ropa, y menos en pleno verano?

Minutos después apareció Tom con su aspirina en un plato pequeño que Bill cogió y se tomó con un sorbo de agua. Siguió comiendo un poco más hasta que Klaus dio la comida por finalizada y dio permiso a su hijo para que se lo llevara a dar un paseo mientras los mayores pasaban al porche a tomarse un café y fumar.

Andreas se puso de pie de inmediato y Bill le imitó de inmediato, no fuera que su madre le riñera por ser lento y avergonzarles de nuevo. Salieron del comedor por el porche y tras bajar los escalones empezaron su paseo recorriendo los jardines que rodeaban el hotel.

&

Como buen anfitrión, Andreas empezó a hablarle de las plantas y flores, tenían varios jardineros que se dedicaban a su cuidado todo el día.

Siguieron caminando por uno de los muchos caminos de tierra que había, parecía un laberinto y cuando Bill se quiso dar cuenta Andreas le había llevado a la playa. Sonrió al ver el mar, por fin había algo que le empezaba a gustar del lugar donde estaba obligado a pasar sus vacaciones.

—Sabía que te iba a gustar—dijo sonriendo Andreas—Ahora hay poca gente, casi todos los huéspedes del hotel están comiendo y por la tarde casi no viene nadie. Tenemos clases de baile o algún entretenimiento en recepción.

Bill pensó que por la tarde sería ideal ir a la playa, podía tenerla casi para él solo y seguro que sus padres se quedarían en el hotel asistiendo a alguno de los entretenimientos. Podría disfrutar de unas horas de libertad, tomando el sol escuchando música y bañándose en el mar.

Unos gritos a su derecha le hicieron volverse, había un grupo de chicos que corrían por la arena riendo entre ellos. Reconoció a los dos chicos que se encargaron de su equipaje, se habían cambiado de ropa y vestían como él ropa cómoda, camisetas de manga corta y bañadores.

—No deberían montar tanto escándalo habiendo huéspedes cerca—murmuró resoplando Andreas.

Bill comprendió que todos los chicos eran trabajadores del hotel, seguro que habrían terminado su turno y aprovechaban el tiempo libre para disfrutar de la playa como los demás.

Y eso a Andreas no le gustaba, podía sentirle tenso a su lado y mirarlos con mala cara pensando en qué decirles para que bajaran el tono de voz y se comportaran.

—Déjalos, por favor—intervino Bill esbozando una sonrisa—Son jóvenes y solo se quieren divertir tras una dura jornada.

—Trabajan en el hotel, no están de vacaciones—apuntó Andreas siguiendo con su malestar.

— ¿Y tú cuando tienes un poco de tiempo libre?—preguntó de repente Bill.

Andreas cambió el gesto y se le quedó mirando, Bill le sonreía y esperaba una respuesta suya. Se relajó un poco, sabía que no iba a pasar desapercibido ante él y que tarde o temprano caería rendido a sus pies. Era muy atractivo, y Bill también. Era del tipo de chico del que se podía fijar, le gustaba su aspecto femenino y aunque sus modales a veces dejaban mucho que decir, seguro que con sus enseñanzas podía transformarle en un joven serio y educado.

—Claro, son jóvenes—dijo devolviéndole la sonrisa—Que se diviertan, se lo han merecido. ¿Quieres que demos un paseo por la orilla?

Bill asintió con la cabeza, su único objetivo era alejarlo de los chicos para que no molestara su presencia. Y para eso tuvo que recurrir a la estúpida idea de encontrar atractivo a Andreas, que se pensara que le gustaba y así le podría manejar un poco a su antojo.

Echaron a andar y dejaron atrás al ruidoso grupo. Pero en el último instante Bill se volvió y descubrió que Tom se había reunidos con ellos. Vestía aún su uniforme, se había descalzado y quitado la americana, luciendo su camisa desabrochada lo que le dejaba al aire su musculoso pecho.

Se notaba que se cuidaba, y que le gustaba ser el centro de atención. Se despojó del todo de la camisa y con el torso al aire aceptó la cerveza que le ofreció uno de sus compañeros al tiempo que se ajustaba unas gafas de sol que le quedaban realmente bien.

Y tras echar un largo trago a su bebida, se soltó el pelo dejándolo ondear la viento. Y Bill tuvo que admitir que en esos momentos le encontraba mucho más sexy que la primera vez que lo viera, y que no podía negar que Tom tenía algo que le atraía mucho, tanto que sentía haberse enamorado a primera vista sin poder evitarlo…

&

Pasó el restó de la tarde en compañía de Andreas, que parecía que le iba a enseñar todo el complejo hotelero en una sola tarde.

Llegada la hora de la cena Andreas le acompañó hasta el bungalow en el que iba a pasar sus vacaciones. Bill estaba cansado, entre el viaje y el largo paseo que había dado podría irse directamente a la cama tan a gusto, pero sabía que sus padres no se lo iban a permitir.

—Deja que me disculpe con tus padres por haberte traído tan tarde—dijo Andreas llamando a la puerta antes de que Bill pudiera decir nada.

Simone abrió al momento, esbozando una amplia sonrisa.

—Andreas, ¿qué tal el paseo?—preguntó Simone, invitándole a entrar—Espero que Bill se haya sabido comportar.

—He disfrutado mucho de su compañía—contestó Andreas al momento, intercambiando con Bill una sonrisa.

Y era verdad, al principio le había notado algo cortado pero pasado el tiempo se había atrevido a rodear su cintura con el brazo y Bill se lo había permitido. Estaba claro que le gustaba mucho, pero no podía ir tan rápido. Tenía que respetarle pero estaba seguro que al final de la noche podría atreverse a ir un poco más lejos y despedirse besando brevemente sus dulces labios.

—Siento mucho haberle traído tan tarde, se nos ha pasado el tiempo volando—se disculpó Andreas.

—Es normal, sois jóvenes—dijo Simone sonriendo—Aún hay tiempo, hemos quedado en una hora con tu padre. Bill, corre a asearte y a cambiarte de ropa.

Bill corrió a obedecerla antes de que le riñera por hacerle repetir las cosas dos veces, dejando que Andreas se despidiera de su madre con mucha educación y quedando en verse tras la cena, pues era el encargado de las actuaciones que habría después y tenía aún mucho trabajo por delante.

—Seguro que Bill te echa una mano encantado—apuntó Simone al momento.

—Qué buena idea, así puede darme su opinión—dijo sonriendo Andreas—Pasaré a buscarle tras la cena.

Simone asintió con la cabeza y se despidió devolviéndole la sonrisa, le había caído muy bien. Dio media vuelta y siguió arreglándose para la cena. Cuando hubo terminado cogió aire y llamó a la puerta del baño, donde Bill salía en esos momentos de la ducha ajustándose una toalla.

— ¿Puedo pasar?—preguntó Simone.

Bill abrió la puerta, observando con asombro como su madre echaba un vistazo hacia atrás como para asegurarse que su padre estuviera lo bastante lejos para que les escuchara, y entraba del todo en el baño cerrando la puerta tras ella.

— ¿Qué tal te ha caído Andreas?—preguntó Simone yendo directa al grano.

Bill se encogió de hombros como respuesta mientras cogía otra toalla y se secaba el pelo con ella. Acababa de conocerle, era pronto para tener una opinión sobre él.

— ¿No te parece simpático?—insistió Simone.

Bill asintió con la cabeza, simpático si era pero también un poco narcisista y creído, pero no le podía decir eso a su madre. Ni tampoco que durante el paseo tuvo que dejarse manosear por él solo para tenerle distraído y que no la tomara con los trabajadores del hotel que bastante tenían con aguantarle como el hijo del jefe que no les dejaba divertirse en el escaso tiempo libre que tenían.

De esa forma tuvo que aguantar que Andreas rodeara la cintura con su brazo, sintiendo cómo en más de una ocasión su mano rozaba la parta baja de su espalda llegando incluso hasta sus nalgas.

No sabía cómo había podido soportar sus caricias sin ponerse tenso bajo su contacto, ni qué decirle sin que se molestara para hacerle saber que no le encontraba para nada atractivo que con él se estaba equivocando.

—Es un encanto—dijo Simone sacándole de sus pensamientos.

Bill asintió con la cabeza mientras seguía secándose el pelo, mejor darle la razón a su madre y que no supiera nada de lo que había pasado entre ellos.

—Y hacéis buena pareja—murmuró Simone mirando a su hijo con firmeza

Bill se quedó sin aliento al escuchar sus palabras, sus labios se separaron como si fuera a decir algo pero no salió nada de ellos.

—Vamos Bill, que soy tu madre—dijo Simone sonriendo—Y no estoy ciega. Me duele que no hayas tenido la confianza de hablar conmigo de ciertos temas, que pienses que a veces te trato aún cómo un niño y no puedes hablar conmigo de lo que sea pero quiero que sepas que siempre podrás contar con mis consejos y si quieres que te dé uno ahora mismo, no dejes escapar a Andreas. Hacéis buena pareja, y pertenece a una buena familia, nunca encontrarás un novio mejor.

— ¿Desde cuándo sabes que soy gay?—quiso saber Bill, ignorando el resto del discurso de su madre.

—Ya tenía mis sospechas hace un par de años—empezó a decir Simone—Cuando empezaste a querer arreglarte más y poner más atención a tu ropa e incluso empezar a maquillarte. No podía negarme, no podía obligarte a ser otra persona sólo porque pensara que así no es como se comportan los chicos de tu edad. Eres muy especial Bill, por eso siempre te estamos exigiendo mucho porque queremos que saques provecho a tu vida. Es lo único en lo que nos vamos a meter tu padre y yo, eres libre de amar a quien quieras y siempre contarás con nuestro incondicional apoyo.

—Y papá también lo sabe….—murmuró Bill suspirando.

Y él comiéndose la cabeza pensando en cómo encontrar las palabras y el momento adecuado para contarle a sus padres cuáles eran sus verdaderos sentimientos. Cuando ya lo sabían pues para ellos era como un libro abierto,

—Queríamos aprovechar estas vacaciones para hablarlo seriamente contigo, pero no sabíamos cómo sacar el tema y al verte tan bien con Andreas pues no he podido resistirme—confesó Simone.

—Pero…no me gusta Andreas—confesó Bill a su vez—Le acabo de conocer, me parece un chico educado y apuesto pero…

— ¿Pero qué, cariño?—quiso saber Simone— ¿Qué más buscas en un chico?

«Que haga que mi respiración se corte cada vez que me mira o sonríe»—pensó suspirando Bill.

No pudo evitar pensar en Tom, en que cada ve que sus caminos habían coincidido sentía que le faltaba el aliento y no podía evitar sonrojarse cuando le echaba una mirada de arriba abajo, como si le estuviera desnudando y él solo podía dejarse admirar mientras todo su cuerpo se echaba a temblar sin poderlo evitar…

&

Llegada la hora de la cena, se dirigieron al restaurante. Una vez más Bill caminaba tras sus padres que charlaban como si nada.

Cuando su madre al fin le dejó a solas para que terminara de arreglarse Bill pensó que habría hablado con su padre sobre la conversación que ya había mantenido con él en el baño, pero o su padre no encontraba las palabras para decirle que contaba con su apoyo o aún no sabía nada. Y él tampoco se atrevía tampoco a preguntarle.

Entraron en el comedor y ocuparon la misma mesa que en la comida, donde Klaus se reunió con ellos después de que sirvieran el primer plato.

—Perdón por la tardanza, un problema de última hora—se disculpó Klaus.

— ¿Ha pasado algo?—quiso saber Jörg.

—Pues…sé que puedo confiar en vosotros, así que os pondré al día—empezó a decir en voz baja Klaus—Estaba hablando con un amigo mío, dueño del hotel del pueblo de al lado. Hay alguien que se ha estado dedicando a robar a sus clientes, hurtos menores como carteras y alguna joya de escaso valor. Creen que se ha ido ya de su hotel y el mío es el más cercano, estaba hablando con mis empleados para que mantengan bien abiertos los ojos. Suerte que cuento con David…

— ¿Quién es David?—preguntó Jörg.

—David Jost, es mi mano derecha—explicó con orgullo Klaus —Se encarga de que todo esté en orden, cualquier problema con los empleados ya lo ha resuelto antes de que llegue a mis oídos y con total discreción.

—Suerte contar con un alguien de tanta confianza—murmuró Jörg.

—Y es todo un seductor—siguió relatando Klaus en voz baja—Hay muchos matrimonios que vienen a pasar el verano, pero entre semana los maridos tienen que volver al trabajo, entonces David se encarga de distraer a sus mujeres mientras.

— ¿A qué clase de distracción te refieres?—preguntó Jörg en voz baja.

Simone se puso tensa al momento, no creía que fuera un tema de conversación adecuado y mucho menos con su hijo menor de edad presente.

Antes de que Klaus pudiera contestar entró en el comedor el tal David, se dirigió a una de las mesas y con una amplia sonrisa saludó al matrimonio que había en ella, dedicándole unas palabras a la mujer que no podía dejar de mirarle embobada y de sonreír ampliamente.

Bill no pudo evitar resoplar al ver la escena, y como las demás mujeres del restaurante se volvían para mirarle sin poder evitar hacerle un repaso de arriba abajo sin dejar de sonreír.

Entonces David alzó la mirada y se dio cuenta de que era observado por Bill, a quien se le quedó estudiando fijamente mientras se pasaba con lentitud la lengua por los labios. Bill encontró ese gesto de lo más repulsivo, por lo visto le daba igual el sexo o la edad. A David le encantaba coquetear con cualquiera que se pusiera en su camino.

—Oh, nada de lo que te puedas estar imaginando—se apresuró a contestar Klaus carraspeando—Se encarga de buscar actividades para sus mujeres, como excursiones, clases de baile,… Les prepara una agenda con la que distraerlas mientras que sus maridos trabajan.

Simone pudo respirar más aliviada, lo último que deseaba era que su hijo escuchara que ese hotel no era tan serio como se pensaban y que en el había otro trabajo mucho mejor remunerado.

—Aunque…es inevitable que más de una caiga rendida a sus pies—soltó Klaus sin poderse contener—Pero David es todo un caballero y corta al momento cualquier tipo de proposición. Es verdad que le gusta coquetear con ellas pero hasta cierto límite. Jamás traspasaría esa línea.

Bill escuchaba en silencio sin poder evitar ponerse a pensar en que después de lo que había visto algo le decía que era justo todo lo contrario, que el señor Wagner no se imaginaba lo que de verdad estaba pasado. Fijo que David era todo un gigoló en regla, capaz de acostarse con cualquier mujer como parte de su trabajo. ¿Seguro que el dueño del hotel no lo sabía? ¿O con tal de tener contentos a sus clientes cerraba los ojos y lo permitía?

Entonces no era un hotel tan anticuado como Bill se imaginaba. Si que tenían maneras de divertirse que no fuera jugar al golf o aprender pasos de bailes antiguos como un vals.

Se quedó pensando en David sin poder evitarlo. ¿Qué clase de vida era esa que llevaba? ¿No le importaba prostituirse como parte de su trabajo?

Era atractivo, eso no podía negarlo. Fijo que le pagarían muy bien por ello…

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por lyra

Escritora del Fandom

2 comentario en “The time of my life 2”

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