
Fic TOLL de lyra
Capítulo 6
Decidió dar un rodeo y se dirigió al campo de golf donde sus padres practicaban. Fue directo a su padre, sabía que él sería quien mejor le podía ayudar.
—Papá, ¿puedo hablar contigo?—preguntó cuando llegó a su lado.
—Claro Bill, ¿has estado en la playa?—quiso saber Gordon.
—No, ahora voy—mintió Bill—Papá, un amigo mío está en un apuro y tú siempre me has dicho que si está en mi mano debería ayudar a quien lo necesite.
—Claro que si, Bill—murmuró Gordon mientras seguía jugando al golf como si nada.
— ¿Podías prestarme 100€?—pidió Bill de un tirón.
—¡Bill! ¿Estás metido en un lío?—preguntó Gordon procurando no gritar.
Su mujer practicaba a escasos metros y no quería que se asustara.
—El dinero no es para mi—aseguró Bill.
—Pero…es mucho dinero…—murmuró Gordon— ¿Para qué lo quieres?
—Yo….no puedo decirlo—contestó Bill en un susurro.
— ¿No será ilegal, verdad?—insistió Gordon.
—No, por supuesto que no—mintió de nuevo Bill.
Se odiaba a sí mismo por tener que mentir a su padre, pero sabía que no le quedaba otra opción.
—Está bien, Bill—accedió Gordon al fin—Tendrás el dinero esta misma noche. Sé que puedo confiar en ti, nunca has hecho nada que me demuestre lo contrario.
Bill le dio las gracias, esperando que su padre jamás se enterara de la finalidad de ese dinero.
&
Esa misma noche ya con el dinero guardado en el bolsillo trasero de sus vaqueros Bill se escabulló tras las actuaciones y fue al granero de los trabajadores. Sabía que allí encontraría a Sam, que bailaba de nuevo entre los brazos de Tom.
Les hizo un gesto con la mano para que se acercaran y aunque al principio Tom negó con la cabeza, al final cedió al ver a su primo tras Bill llamándole de la misma manera.
—Aquí tienes el dinero—le dijo Bill a Sam tras sacárselo del bolsillo.
— ¿Te lo ha dado David?—quiso saber Sam cogiendo el par de billetes.
—No, me temo que tenías razón—contestó Bill suspirando.
—Entonces, ¿quién te lo ha dado?—insistió Sam.
—Dijiste que lo necesitabas, ¡qué más da!—dijo Bill.
Sam se quedó mirando el dinero, no sabía si aceptarlo o no.
—Yo…no me lo puedo creer…—susurró.
—Ni yo—intervino Tom—Que hayas tenido el valor necesario para pedirle el dinero a tu padre.
Bill se le quedó mirando, no entendía que le atacara cuando él solo quería echar una mano.
—Gracias, pero no lo puedo aceptar—dijo de repente Sam devolviéndole el dinero.
Se cruzó de brazos y le dio la espalda a Bill. Tom fue tras ella tratando de convencerla.
— ¿Estás loca? ¡Coge ese dinero!—pidió Tom desesperado.
—La cita es la próxima semana y si no acude la perderá—explicó Georg—Pero aunque tuviera el dinero, tenemos una actuación programada ese día imposible de cancelar.
— ¿Y nadie puede sustituiros?—quiso saber Bill.
Tom se volvió con rapidez, fulminándole una vez más con la mirada.
—No, señorito. No todos estamos de vacaciones—escupió Tom sin poderse contener—Kate sustituirá a Sam aquí en el hotel y no tiene tiempo para ensayar, además que tampoco es que cante muy bien que digamos…
—Déjalo Bill, es imposible y punto—dijo Sam con firmeza—Nadie me puede ayudar.
—Bill sabe cantar—señaló de repente Georg.
—Felicidades—dijo Tom con sorna.
—Podía ayudarnos—insistió Georg.
— ¿Y perderse sus preciadas vacaciones trabajando?—murmuró Tom.
—Si así puedo ayudar a Sam, lo haré encantado—dijo Bill sin pensárselo dos veces.
Tom se le quedó mirando, no entendía ese afán de ayudar a alguien que no conocía de nada. Pero vio la determinación en sus ojos, y si Georg le había oído cantar sabía que podía fiarse de él. Bill debía ser bueno, y eso quería verlo.
—Empezaremos mañana a ensayar—dijo con firmeza Tom—Todas las tardes, algunas noches quizás. Si ves que no puedes me lo dice de inmediato, no me gusta que me hagan perder el tiempo.
Bill asintió con la cabeza al tiempo que tragaba con esfuerzo. Tenía miedo escénico, ¿cómo diablos se le había ocurrido ofrecerse como cantante si de solo pensarlo ya le temblaba la voz?
&
Al día siguiente, Bill se levantó con un nudo en su estómago, había pasado una mala noche sin poder dejar de pensar que se había metido en un buen lío.
¿Por qué se había ofrecido para sustituir a Sam? Tendría que cantar delante de la gente, por no hablar de hacerlo con Tom a su lado. Cada ve que le tenía cerca no podía evitar ponerse muy nervioso y que todo su cuerpo temblara de emoción.
Iba a ser un desastre, por su culpa fijo que hacía que les despidieran a todos.
Pero había dado su palabra y no podía echarse atrás, sólo tenía que ser fuerte y demostrarse a sí mismo que si le gustaba cantar, podía hacerlo sin miedo alguno.
Esa mañana tras el desayuno de nuevo le dio esquinazo a Andreas con la buena excusa de que se había apuntado a las clases de canto de Sam, le serviría también de ensayo y tenía mucho que aprender.
Había quedado con ella en una sala que además de impartir clases de canto también se usaba para las clases de baile. Bill había reservado 2 horas con Sam, que aprovechó para leer y tratar de aprenderse de memoria 3 de los temas que tendrían que cantar la próxima semana.
Una vez más, el repertorio dejaba mucho que desear. Eran temas antiguos, Bill se había imaginado que quizás tocaría alguno de sus temas pero quizás no eran del agrado del público al que iba dirigido.
—No debes ponerte nervioso—le indicó Sam—Si se te olvida la letra, mira a Tom y él seguirá cantando para darte tiempo a que te unas en los coros.
Bill asintió con la cabeza, esperaba no hacer el ridículo sobre el escenario quedándose en blanco.
— ¿Y no podemos cantar en play back?—sugirió mirando a Sam.
—Nos contratan para cantar en directo, y se notaría mucho—explicó Sam—Mejor no arriesgarnos, tenemos varias actuaciones contratadas a lo largo del año, si se corriera la voz de que no cantamos en directo perderíamos muchas de ellas.
—Lo entiendo, perdona mi torpeza—se disculpó Bill.
—Nos ha costado mucho que Devilish gane fama, poco a poco vamos siendo famosos y Tom ya sueña con que nos escuche un gran productor y confíe en nosotros—dijo Sam esbozando una amplia sonrisa—Sería la única manera de salir de aquí, dejar nuestros trabajos en este hotel y poder dedicarnos de pleno a la música.
Bill la escuchaba con cierta envidia, ese era también uno de sus sueños pero sabía que ser cantante no entraba en los planes de sus padres.
— ¿Y qué dicen vuestras familias?—quiso saber Bill.
—Mi madre murió cuando yo era niña y mi padre me echó de casa cuando le dije que me quería dedicar a la música—explicó Sam para su asombro—Y a Tom le ha pasado casi igual, nunca conoció a su padre y su madre se volvió a casar. Su padrastro nunca entendió que fuera gay y Tom se cansó de tener que dar explicaciones, se fue de casa a los 16 años y desde entonces Georg ha sido su única familia. Le consiguió un trabajo aquí en el hotel, su padre es uno de los jardineros y su madre trabaja en lavandería.
Bill escuchaba en silencio, era como estar viendo una película.
—Gustav es el más misterioso, como has podido notar—comentó Sam sonriendo—Pero su historia es bien diferente, tiene novia desde hace años y sueñan con formar juntos una familia. Pero para eso se necesita dinero, y los dos se matan a trabajar para poder ahorrar y comprarse la casa de sus sueños.
—Y llego yo con mi vida sencilla y os complico la vuestra—murmuró Bill suspirando—Os debo parecer un niño, como bien dijiste.
—Eres muy joven Bill, y no es culpa tuya tener la vida que tienes con unos padres que te quieren y apoyan—dijo Sam con cierta envidia—Tienes mucha suerte, y eres una gran persona. No me conoces de nada y me has ayudado más de lo que ha hecho mucha gente en mi vida.
—Todo va a salir bien—aseguró Bill, cogiéndole con firmeza la mano.
Sam asintió con la cabeza y se quedó mirando su mano. Era fina y tenía la piel muy suave. Se fijó en sus uñas, las llevaba largas y bien cuidadas, al igual que ella pero con una sutil diferencia.
— ¿Me dejas que te pinte las uñas?—preguntó Sam, cambiando radicalmente de tema.
— ¿De negro, como tú?—quiso saber Bill.
Se había fijado en su manicura y la verdad es que le encantaba. Sam llevaba las uñas negras con el borde pintado de blanco y pensó que a él también le podían quedar muy bien.
Sam asintió con la cabeza y fue a por su bolso. Se sentaron en el suelo y mientras que Sam le hacía la manicura Bill repasaba una y otra vez las canciones, atreviéndose a cantarlas en voz bajita con Sam haciéndole los coros.
—Tienes una voz muy bonita, y cantas muy bien—dijo Sam una vez terminada sus 2 horas de clase—No te será ningún problema seguir al grupo, ya lo verás. Esta tarde ensayarás con los chicos, y si te atreves por la noche puedes ponerte con nuestras canciones.
Le tendió un cuaderno y Bill lo abrió con mucha curiosidad. Estaba lleno de canciones, leyó un par de ellas y tuvo que reconocer que eran muy buenas.
—Tom ha escrito la mayoría—explicó orgullosa Sam—Otras son mías o de Georg y Gustav, pero es Tom quien más se dedica a escribirlas.
Bill pasó la página y llegó a una que parecía estar aún sin terminar.
—Es la última en la que está trabajando Tom—dijo Sam—Aún le faltan algunas estrofas y el final, quiere tenerla lista para la gran fiesta que dará el hotel.
—Algo he leído en el folleto, que habrá actuaciones con los residentes del hotel—murmuró Bill.
—Apúntate, canta con nosotros ese día—pidió ilusionada Sam.
—Mis padres no saben que canto…bueno, mi padre me escuchó ayer pero no creo que pudiera—dijo Bill negando con la cabeza.
Tenía la mirada fija en la la canción que Tom había dejado a medias, no sabía cual era la melodía pero la letra le llegaba al alma.
Fighting the storm
Into the blue
And when I lose myself,
I think of you
Luchando contra la tormenta
Hacia lo azul
Y cuando me pierdo
Pienso en ti
&
Terminada la clase, acompañó a Sam hasta su bungalow. Quería que viera su ropa, podía prestarle algo para la actuación viendo que tenían la misma talla y gusto.
—Toda la ropa está comprada con los escasos beneficios que da el grupo—explicó Sam—Tengo que cuidarla con esmero.
Bill fue pasando percha tras percha, hasta dar con la camisa de seda negra con la que actuó Sam la primer anoche que Bill pasó en el hotel. Era semi transparente y le encantaba.
—Pruébatela, si te sirve te la dejo para la actuación—prometió Sam.
No se lo tuvo que repetir dos veces, Bill se quitó la camiseta que llevaba y se puso con cuidado la prenda. Se miró en el espejo que tenía Sam sobre el tocador, le quedaba perfecta y a través de la tela podía ver como destacaba el tatuaje de su cadera.
—Estás precioso, y me encanta como te queda—dijo Sam a su espalda—Tenemos que trabajar también tu pelo y el maquillaje que llevarás, aunque he visto como te arreglas y casi no tendré que hacerte nada.
Llamaron a la puerta y Sam corrió a abrirla. Era Tom, quien se quedó asombrado al ver a Bill luciendo una prenda de Sam y que le quedaba realmente genial.
— ¿Querías algo?—preguntó Sam, al verle parado ante la puerta con la boca abierta.
—Te buscan en recepción—logró carraspear Tom—Y los Kendall quieren una clase de canto esta tarde.
—Pero tenemos ensayo con Bill—murmuró Sam resoplando.
—Será solo una hora, luego puedes venir al ensayo—explicó Tom.
Sam asintió y se despidió de Bill. Salió del bungalow y le dejó a solas con Tom, quien parecía no tener nada mejor que hacer que echar un repaso a Bill de arriba abajo.
—Sam ha pensado que podía llevar su ropa para la actuación—explicó Bill, como si tuviera que justificar que la llevara puesta.
—Es una suerte que tengáis la misma talla—murmuró Tom.
Bill asintió, se sentía muy nervioso con esa camisa que prácticamente no dejaba nada a la imaginación. Decidió ponerse la suya y tras darle la espalda a Tom se despojó de la prenda y se puso con rapidez su camiseta.
Volvió a colgar con cuidado la camisa en la percha y la dejó en su sitio.
—Será mejor que vuelva al hotel, me estará buscando Andreas—comentó Bill saliendo del bungalow.
Tom salió tras él y cerró la puerta. Tenía que regresar también al hotel, había dejado su puesto de trabajo para ir a avisar a Sam y le estarían esperando.
—Empezaremos el ensayo a las 5, espero que no tengas algún problema con tus padres—informó Tom.
Bill negó con la cabeza, ya pensaría en la excusa que buscaría para pasar toda la tarde fuera si no era con Andreas.
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Por suerte no tuvo problema alguno, tras la comida sus padres decidieron ir a ver el pueblo de al lado y Bill disculpó su ausencia con un repentino dolor de cabeza.
—Iré al bungalow a descansar un poco, luego si me encuentro bien saldré a dar un paseo por la playa—informó a sus padres.
—Llámame si ves que no se te pasa—pidió Simone preocupada.
—Vamos cariño, que Bill ya no es un niño—dijo Gordon suspirando.
Entró en el coche y dejó a su mujer despidiéndose de su hijo, a quién le dio un fuerte abrazo.
—En serio Bill, si te encuentras peor quiero que me llames—susurró Simone.
Bill asintió con la cabeza y se separó de su madre, viendo cómo le cogía con firmeza una mano y se la quedaba mirando estudiando su nueva manicura. Bill rezaba para que no le pusiera alguna objeción por llevarlas pintadas, nunca se le había pasado por la cabeza esa idea. Le gustaba llevarlas largas y cuidadas, y sus padres jamás le habían dicho nada.
—Me encanta lo que te has hecho en las uñas—comentó Simone para su sorpresa.
—Ha sido en la clase de canto a la que me he apuntado—explicó Bill por encima—Sam me lo sugirió y no pude decir que no. ¿Te importa?
—Para nada, cariño—dijo Simone sonriendo—Si a ti te gusta, a nosotros también. Además, te quedan muy bien.
Bill suspiró aliviado y vio como su madre entraba en el coche. Esperó hasta que arrancaron y no se movió hasta verlos desaparecer por el camino. Entonces echó a correr al bungalow. Faltaba aún 1 hora para reunirse con Tom y los chicos y quería arreglarse.
No podía evitar sentirse nervioso, era como si fuera a tener su primera cita. Pasaría el resto de la tarde con Tom…bueno, y con Georg y Gustav pero sería Tom quien más cerca tendría.
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Llegada la hora, se dirigió al granero que por las noches estaba lleno de los trabajadores en su tiempo libre. Durante el día apenas había nadie, y seguro que Tom había pedido no ser molestados por los ensayos del grupo.
Entró sin llamar, Georg y Gustav estaban ya dentro afinando sus instrumentos.
—Pasa Bill, Tom llegará enseguida—saludó Georg—Así conoces a Gustav.
Bill llegó a su altura y saludó al batería. Sam había tenido mucha razón al llamarle misterioso, era un chico de lo más silencioso y serio. Pero en el fondo, sabía que lograría sacarle alguna palabra o sonrisa.
—Aquí tienes la letra de las canciones que vamos a ensayar—le indicó Georg—Sé que esta mañana ya has podido echarle un vistazo con Sam.
Bill asintió con la cabeza y se puso a leer el primer tema que tocarían. Era una balada antigua, Only you de The Platters. Sabía que era una de las favoritas de sus padres y ya se los imaginaba esa noche bailando entre el público mientras él cantaba.
Al momento apareció Tom y cogió su guitarra con gesto serio.
— ¿Ha pasado algo?—quiso saber Georg al notarlo.
—Pasa que la próxima vez que me cruce con David le parto la cara—murmuró Tom resoplando—Sabe por lo que está pasando Sam y cuando nos vemos no puede evitar reírse en mi cara.
—Tom, Sam te ha pedido que no hagas nada—intervino Gustav, para asombro de Bill—Debes pensar en lo que ella quiere, así solo llamarías la atención y las consecuencias pueden ser tu despido inminente.
—Lo sé, pero me jode—maldijo Tom—Algún día, se lo haré pagar.
—Vamos a tranquilizarnos y empezar con el ensayo—pidió Georg—Bill ya está nervioso, no le pongamos más.
Tom asintió y tras relajarse un poco empezó a afinar su guitarra.
—Vamos a tocar la canción una vez para que escuches la melodía—explicó Tom ya más calmado—Yo la cantaré y a la siguiente vez lo harás tú y yo solo los coros, ¿de acuerdo?
Bill asintió con la cabeza y se colocó en medio del escenario tras uno de los micrófonos. Tom se puso a su izquierda y tras una señal de Gustav empezaron a tocar.
Al momento escuchó la dulce voz de Tom bien cerca, cantándole sólo a él promesas de amor eterno.
Only you
Can make all this world seem right
Only you
Can make the darkness bright
Only you and you alone
Can thrill me like you do
And fill my heart with love
For only you…
Solo tú
Puedes hacer que todo este mundo parezca perfecto
Solo tú
Puedes iluminar la oscuridad
Solo tú y solo tú
Puedes emocionarme como tú
Y llenar mi corazón de amor
Porque solo tú…
.
Terminada la canción, le llegó el turno. Cogió aire y empezó a cantar en voz baja sin poderlo evitar. Sentía que la voz le temblaba y desafinaba un poco pero en vez de parar los chicos siguieron tocando como si nada y al terminar la canción Bill ya se imaginaba que le iban a dar las gracias por el intento y echarle del granero. Había salido horrible, todo fruto de los nervios.
Tom pidió unos minutos de descanso y se lo llevó a un lado para darle algunos consejos.
—Es normal que te hayas puesto nervioso, pero a partir de ahora haz lo que te digo y verás como la próxima vez saldrá mucho mejor—le animó Tom con una sonrisa.
Bill asintió con la cabeza, aunque dudaba de sus palabras.
—Tienes que controlar la respiración—indicó Tom—Y tu postura, ponte recto pero no estés tenso.
Bill lo hizo al momento, respiró profundamente y relajó el cuerpo, algo imposible con Tom tan cerca.
—Tienes que cantar con el diafragma—siguió diciendo Tom—Así podrás llegar a las notas altas sin forzar la voz y que luego termines con la garganta destrozada. Y cantarás durante más tiempo sin que notes que te falta el aire.
Tom se le acercó aún más y antes de que Bill pudiera decir nada colocó una mano en su estómago y le pidió que simplemente respirara.
—Sólo quiero sentir tu respiración—indicó Tom—Mira a un punto fijo, o cierra los ojos si así te concentras mejor.
Bill cerró los ojos y dejó que Tom le guiara, sintiendo como le susurraba al oído para no perder la concentración.
—Coge aire y suéltalo con suavidad—susurró Tom—Así un par de veces, ahora retén el aire hasta que sientas tus pulmones a punto de estallar y suéltalo lentamente.
Bill así lo hizo, todos los nervios que había sentido al principio fueron disminuyendo cuando su respiración se fue normalizando.
—Pon tu mano sobre la mía—pidió Tom.
Bill lo hizo de inmediato, colocó la palma de su mano sobre la de Tom y siguió respirando.
—Nota como el aire entra y sale de tu cuerpo—decía Tom en voz baja—Quiero que hagas este ejercicio todas las veces que puedas, ya sea de pies o tumbado en la cama. Tienes que aprender a controlar tu respiración.
Pasados unos minutos, Bill abrió los ojos y juraría que se sentía como nuevo, como si algo hubiera cambiado en su interior.
—Teníamos que haber empezado con esto—dijo Tom sonriendo—Lo haremos antes de cada ensayo, te quitará los nervios y calmará tu respiración.
Bill le devolvió la sonrisa y ocupó su sitio en el escenario. Georg y Gustav se reunieron y volvieron a tocar la canción. Entonces Bill separó los labios y cantó mucho mejor esa vez, podía sentir su voz salir con más fuerza y no temblarle ni una sola vez.
Incluso se atrevió dirigir la mirada a Tom hacia el final de la canción, cantando los últimos versos con los ojos fijos en él.
When you hold my hand
I understand
The magic that you do
You’re my dream come true,
My one and only you
Cuando me tomas de la mano
Yo entiendo
La magia que haces
Eres mi sueño hecho realidad,
Mi único y verdadero yo
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉
tengo que aclarar que no suelo usar a Jörg como padre de los gemelos en la mayoria de los fics, en este en un principio iba a ser Gordon, luego cambié de idea y puse a Jörg, repasé el fic cambiando el nombre pero como bien me han hecho ver en otra parte, en este capítulo todo el rato hablo de /como Gordon, asi que pido disculpas, he repasado el fic muchas veces y no me he dado cuenta
olvidaos de Gordon, centraos en que es Jörg quien está hablando