The time of my life 7

The time of my life 7

Fic TOLL de lyra

Capítulo 7

Terminado el ensayo, Bill no podía estar más que orgulloso tras los halagos recibidos por Tom y el resto del grupo. Lo había hecho realmente bien, y aunque la primera canción resultó ser un tremendo fracaso las siguientes salieron perfectas a la primera.

No podía evitar recordar con una tímida sonrisa lo nervioso que se había sentido cantando con el grupo con Tom tan pegado a su lado. Eso era lo que había provocado en la primera canción hubiera sido un desastre, había hecho que la voz apenas le saliera y desafinara las primeras notas, perdiendo el ritmo a mitad de la canción.

Iba a darse por vencido, pero Tom estuvo apoyándole en todo momento sin dejar de tocar la guitarra para que retomara la canción en el siguiente estribillo.

Aún podía sentirlo bien cerca de él tocando sin perder el ritmo mientras le iba recordando cómo respirar suavemente para que se calmara.

—Coge aire y expúlsalo lentamente—le había susurrado Tom mirándole fijamente.

Que le mirara de esa manera no ayudaba en nada, Bill sentía que el aire no llegaba a sus pulmones pero por el bien del grupo hizo lo que Tom le pedía. Cogió aire y lo expulsó lentamente, así un par de veces hasta que sintió que los nervios fueron desapareciendo y concentrándose en la música esperó hasta que llegó su parte y entonces separando los labios comenzó a cantar con voz firme.

Tom sonrió al escucharle, lo hacía realmente bien y cuando terminó la canción todos estallaron en aplausos. Bill sintió que se sonrojaba y aceptó los halagos de sus nuevos compañeros con una tímida sonrisa.

Siguieron ensayando el resto de las canciones. Sam se les había unido hacia la mitad del ensayo y pudo apreciar el cambio experimentado por Bill. Se le veía suelto sobre el escenario y su voz era maravillosa.

—Ahora ve a descansar—dijo Tom una vez dado por terminado el ensayo—Y tras la cena si te apetece puedes unirte al grupo y cantar algo más de nuestra época.

—Tengo noticias sobre esto—dijo Sam de repente—Resulta que se me ha acercado Andreas, al parecer está al corriente de la presencia de Bill en nuestras fiestas privadas y me ha pedido permiso para que se unan algunos hijos de los huéspedes.

Tom se quedó con la boca abierta sin saber qué decir, sabía que tanto Andreas como su padre estaban al corriente de que habían ocupado el granero y transformado en su particular sala de fiesta. No les había puesto impedimento alguno siempre y cuando no metieran mucho escándalo y se controlaran con el alcohol.

Y ahora de repente querían que formara parte del hotel, por así decirlo.

—Pues a mi me parece una buena idea—apuntó Bill—Andreas me dijo que le gustaría modernizar un poco la imagen del hotel, y ha tenido una excelente idea.

—Pero… ¿quién va a venir?—quiso saber Tom— ¿Algún menor de edad? No quiero tener que ir tras ellos para controlar que no beban lo que no deben. Además, el alcohol sale de nuestro bolsillo…

—Andreas se va a encargar de eso—explicó Sam—A cambio de que permitamos la entrada a los hijos de los clientes nos suministrará todas las bebidas. Serán sólo 2 horas donde se servirán refrescos, y cuando se vayan podemos sacar el alcohol.

—No termina de gustarme la idea—murmuró Tom aún indeciso—Si hay algún problema con uno de esos niños ricos… Se nos caerá el pelo, además estas fiestas son para nosotros, para poder desconectar y ahora vamos a tener que hacer de canguros gratis.

—Lo he hablado todo con Andreas, además de facilitarnos las bebidas nos dará un extra por las molestias—aseguró Sam—El sólo se pasará las primeras noches para comprobar que todo salga perfecto y los chicos se vayan cuando lleguen las 12. A partir de esa hora, no habrá menores en nuestras fiestas…a excepción de Bill, claro.

Bill sonrió al escucharla, ya formaba parte del grupo y a partir de entonces su presencia iba ser necesaria.

&

Se despidió del que ya consideraba su grupo y regresó al bungalow. Faltaba una hora para que sirvieran la cena y la aprovechó para ducharse y descansar tumbado en la cama mientras escuchaba a sus padres charlar sentados en el porche.

Decidió unírseles, apenas les había visto en esos días entre sus clases de golf y sus excusiones nocturnas a las dependencias de los trabajadores.

—Bill, ¿qué tal ha ido tu clase de canto?—quiso saber Simone, cuando se sentó a su lado—No sabía que estuvieras interesado.

—Bill canta muy bien—contestó su padre por él—Le escuché ayer, y podía llegar muy lejos si se lo propusiera.

Bill se quedó mirando a su padre alzando una ceja ¿lo decía en serio? ¿Dónde habían quedado sus planes de que siguiera sus pasos y estudiara medicina?

—Bueno, no es lo mismo que ser médico—dijo Simone, rompiendo las ilusiones de Bill—Quiero decir que estoy segura que se te da muy bien, pero no es una carrera seria como la de medicina.

—Es una carrera, como cualquier otra—apuntó Bill con firmeza—Nunca lo había pensado en serio pero quizás si que me gustaría dedicarme a la música. Quien sabe, el día menos pensado me podíais ver subido en un escenario cantando con mi propio grupo.

—Bueno, ya tendremos tiempo para decidirlo—dijo Jörg, dando la conversación por finalizada—Tú termina tu último año con buenas notas y luego veremos si la música es solo un hobby o algo más serio.

Bill se tuvo que conformar con eso, por lo menos no le habían dado un no rotundo.

— ¿Y qué te has hecho en las uñas?—quiso saber Jörg, cambiando drásticamente de tema.

Bill se miró las manos mordiéndose el labio. Se le había olvidado que Sam le había hecho la manicura y no era muy discreta que digamos, para lo que él estaba acostumbrado.

—Le queda genial—comentó Simone mirando a su marido con una amplia sonrisa.

— ¿No te importa?—preguntó Bill dirigiéndose a su padre—Si te parece inapropiado puedo quitármelo…

—Si a ti te gusta, está bien—dijo Jörg para su sorpresa.

Bill asintió con la cabeza, la verdad es que le encantaba. Y en el ensayo había podido observar como Tom también se fijaba en sus uñas y esbozaba una amplia sonrisa.

&

Se arregló con esmero esa noche, y al parecer tanto su ropa como peinado y maquillaje fue del agrado de Andreas que una vez más se encargó de hacerle compañía tras la cena.

— ¿No has pensado nunca dedicarte a la moda?—preguntó Andreas de repente—Tienes las medidas perfectas y se nota que tu gusto es exquisito.

Bill le escuchaba en silencio, parecía que esa noche todos querían darle ideas nuevas de qué hacer con su vida.

—Mi padre quiere que estudie medicina—murmuró Bill, decidiendo evitar tocar el tema de la música.

—Bueno, tu padre quiere que tengas los mejores estudios posibles pero si lo que te gusta es la moda no deberían interponerse en tus sueños—comentó Andreas.

—Nunca lo han hecho—dijo Bill con firmeza— ¿Tú siempre has querido dirigir un hotel?

—Llevo toda la vida preparándome para ello—contestó con orgullo Andreas—Y estoy siguiendo tus consejos, esta noche por ejemplo he reunido a un grupo de chicos jóvenes, todos hijos de algunos de nuestros huéspedes para que vayan a divertirse con los trabajadores. Para que veas que voy a ir modernizando el hotel poco a poco.

Bill le escuchaba como si fuera la primera noticia que tenía del tema, no podía decirle que Sam ya le había puesto esa tarde al corriente.

— ¿Te apetece que vayamos juntos?—casi suplicó Andreas—Tengo que ir a supervisar que todo vaya bien, muchos son menores y sus padres los han dejado a mi cargo.

Bill tuvo que acceder para alegría suya, no podía decirle que se iba a la cama por culpa de otro dolor de cabeza y que luego quizás Andreas le pillara divirtiéndose con Tom y el grupo.

&

Andreas no podía estar más feliz esa noche, solo tuvo que esperar a que terminaran las actuaciones y cuando los padres se quedaron en el porche tomando algo se dirigió a las dependencias de los trabajadores seguido de los chicos que él mismo había elegido para hacer la prueba.

Si todo salía como había pensado, hablaría con su padre para hacer una sala de fiesta mucho más grande donde tocar otro tipo de música más acorde con los chicos de su edad.

Entraron en el granero y todos los trabajadores se volvieron al verlos llegar. Pero eso no desanimó a Andreas, sabía que seguían viéndole como el hijo del jefe y tardaría en ganarse su confianza.

Se dirigieron a la barra y Georg se encargó de preparar las bebidas de los chicos con ayuda de otro par de trabajadores. Esa misma tarde Andreas les había mandado las bebidas junto con el alcohol que sería servido cuando se hubieran marchado sus inesperados invitados.

Con dos coca colas de la mano Andreas se volvió y entregó su vaso a Bill.

—Gracias—murmuró Bill cuando cogiéndolo.

—No puede haber nada de alcohol habiendo menores en la sala—explicó Andreas—Y yo debo dar ejemplo, más contigo al lado. No quisiera que te sintieras incómodo mientras me tomo una copa.

—Ya he probado alguna, no debes preocuparte por ello ni escandalizarte—le dejó Bill bien claro—Y no me gusta mucho el alcohol, mis padres lo saben y si tomara una cerveza no me iban a matar por ello.

Andreas se quedó cortado con sus palabras, solo pretendía ser educado pero parecía que a Bill le habían molestado sus palabras.

— ¿Bailamos?—preguntó, cambiando de tema.

Bill asintió suspirando y con su bebida de la mano se dirigió a la pista de baile donde ya se habían mezclado huéspedes con trabajadores.

—Parece que se lo pasan bien—comentó Andreas tras echar un vistazo a su alrededor.

Y era cierto, al fin y al cabo todos eran jóvenes y con ganas de diversión y dejando atrás que pertenecían a distintas clases sociales todos se dejaron llevar por la música que estaba sonando en esos momentos.

Hasta que Sam y Tom hicieron acto de presencia seguidos de Georg y Gustav. Ocuparon su sitio en el escenario y empezaron a tocar uno de sus temas que Bill ya había escuchado y cantaba mientras bailaba al lado de Andreas, quien no pudo contenerse y puso ambas manos en su cintura para seguir sus pasos.

Bill se volvió en sus brazos y bailó con él la canción que Sam estaba cantando, sin ver la fulminante mirada que Tom le estaba dirigiendo a Andreas. Le estaba tocando, de una íntima manera y en su presencia, no podía evitar sentirse celoso.

Más cuando vio como Andreas se armaba de valor y se apoderaba de los labios de Bill, besándole con cierta torpeza.

—Para…por favor, Andreas…—pidió Bill poniendo ambas manos en su pecho.

Se separó con esfuerzo y se le quedó mirando con la respiración agitada. Andreas le miraba confuso, no entendía porqué había roto el beso ni había querido responderle. Se había quedado rígido en sus brazos permitiendo que le besara, pero cuando quiso ir más allá haciendo que su lengua rozara sus labios Bill se separó de inmediato.

—Ven, tenemos que hablar—dijo Bill cogiéndole de la mano.

Salieron del granero y una vez fuera Bill pudo respirar con tranquilidad. Había empezado a agobiarse con los bailes y caricias de Andreas, pero el beso ya fue la gota que colmó el vaso.

—Perdóname Bill, me he dejado llevar—se disculpó Andreas—Tal vez no estabas preparado, no volverá a pasar.

—Andreas, el que lo siente soy yo—se disculpó a su vez Bill—Por no decirte antes que no me siento atraído por ti.

Andreas sintió que se le caía el alma a los pies, no entendía que Bill no viera el buen partido que era. Si hasta sus padres le había dado su bendición.

—Siento mucho haberte dado esperanzas, pero no sabía cómo decirte que no sin hacerte daño—siguió Bill con sus explicaciones—Eres un buen chico y muy trabajador, estoy seguro de que pronto encontrarás a la persona adecuada.

—Y tú también—murmuró Andreas—O quizás ya la has encontrado…

Bill se quedó sin palabras al escucharle, no sabía qué contestarle.

—No estoy ciego Bill, mi trabajo es observar todo lo que pasa a mi alrededor y he visto la manera en la que os miráis tú y Tom—soltó Andreas sin poderse contener—No puedo culparte, Tom es muy atractivo y yo también me he sentido atraído por él pero sabía que jamás podía ser. Y ahora me quita lo que más deseo en este mundo…

—Entre Tom y yo no hay nada—dejó Bill bien claro—Me gusta, y no sé si le gusto yo a él, pero no tienes que culparle de nada. No la tomes con él sólo porque lo nuestro no pueda ser.

—No soy tan mala persona, Bill—dejó a su vez claro Andreas—No voy despidiendo a la gente solo porque me levanten un posible novio. Y créeme, entre tú y Tom sí que hay algo.

Bill no pudo evitar sonreír al escuchar sus palabras de ánimo. Estaba más aliviado ahora que habían dejado las cosas claras entre ellos y sobre todo porque Tom no tuviera ningún problema por haberse metido en medio.

—Volvamos a la fiesta, he de controlar que todo salga bien—dijo Andreas dando por finalizada la conversación.

Asó lo hicieron y pasaron el resto de la velada disfrutando de la música, bailando más separados que antes bajo la atenta mirada de Tom.

&

Llegada la hora de que se retiraran los invitados Andreas subió al escenario y cogió el micrófono para dirigirse al público.

—Antes que nada quería agradecer a los trabajadores que nos hayan permitido disfrutar de su tiempo de ocio—empezó a decir—Y viendo lo bien que nos lo hemos pasado espero que nos dejen repetir más ocasiones.

Todos aplaudieron como respuesta, al final no había sido tan mal como se había temido. Eran solo chicos deseando poder pasárselo bien al igual que ellos, habían sido arrastrados por sus padres a un hotel donde lo más divertido era jugar a la películas en las tardes lluviosas. Pero esa noche había sido la mejor que habían pasado y muchos se irían encantados, deseando que llegara la noche siguiente para poder seguir con la diversión.

—Ahora chicos, es hora de regresar a vuestros bungalows—dijo Andreas a modo de despedida—Recordad que a partir de las 12 queda prohibida la entrada al granero, sé que puedo confiar en vosotros.

Se bajó del escenario mientras comprobaba como los chicos se marchaban despidiéndose de los trabajadores. Regresó al lado de Bill, quien era el único que no hacía amago por irse.

—Me imagino que tú te querrás quedar un poco más—murmuró Andreas.

—Mis padres me lo permiten—comentó Bill por encima.

Era una verdad a medias, sus padres no le habían puesto ningún impedimento a que se divirtiera esas vacaciones como él quisiera. Tampoco le pedían explicaciones, sabían que podían confiar en sus hijo y que no iba a hacer nada que fuera de sus desagrado.

—Yo tengo que regresar, mañana llegan nuevos huéspedes y tengo que encargarme de todo—se despidió Andreas—Disfruta del resto de la velada.

Bill asintió con la cabeza, viendo como Andreas se inclinaba y se despedía de él con un suave beso en su mejilla. Le vio salir del granero y una vez a solas Tom se le acercó con una cerveza en su mano.

— ¿Ya se ha ido tu perro guardián?—preguntó esbozando una amplia sonrisa.

— ¿Nos estabas espiando?—preguntó Bill a su vez.

—Imposible no veros, si os enrolláis en mitad de la pista—siseó Tom, aun celoso de lo que había presenciado.

—Fue solo un beso—apuntó Bill quitándole la cerveza de las manos—Y en vez de estar tan pendiente de mi, deberías concentrarte cuando estés en el escenario. Perdiste el ritmo de la canción por estar distraído.

Tom se le quedó mirando cómo se llevaba la botella a los labios y echaba un trago de su bebida. Tenía razón, fue verlos y su mente se quedó en blanco por unos minutos. Trató de recuperar el ritmo de la canción con los ojos de Sam fijos en él.

Era la primera vez que le pasaba, siempre alardeaba de poder tocar la guitarra con los ojos cerrados, pero ver como besaban a Bill ante sus ojos había servido para que por una vez en su vida perdiera la noción de lo que pasaba a su alrededor.

Odió en esos momentos a Andreas, por ser el primero en probar los labios de Bill.

Pues no pensaba quedarse de brazos cruzados, en cuanto tuviera oportunidad probaría sus labios. Y disfrutaría del momento sin dudarlo.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por lyra

Escritora del Fandom

Un comentario en «The time of my life 7»

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