The time of my life 8

The time of my life 8

Fic TOLL de lyra

Capítulo 8

Los días pasaron y cuando quisieron darse cuenta había llegado el día en el que Bill tendría que actuar en directo.

La tarde anterior se la había pasado entera ensayando a solas con Tom, estaba lloviendo y Georg y Gustav tenían que echar una mano en el hotel y Sam tenía una clase imposible de anular.

Sentado en el suelo del bungalow de Tom, Bill cantaba las estrofas finales de una de las canciones que tocarían la noche siguiente. A su lado, Tom tocaba la guitarra sin apartar los ojos de los labios de Bill. Juraría que esa tarde estaban mas brillantes que nunca, como si se hubiera dado algo para que resaltaran más si se podía.

Terminada la canción Bill soltó un profundo suspiro y dejó en el suelo el cuaderno que Sam le había pasado con la letra de las 4 canciones que tenía que aprenderse de memoria.

—Podemos dejarlo ya, está claro que te las sabes y estás cansado—murmuró Tom pasando la mano por las cuerdas de la guitarra.

Empezó a tocar una canción que Bill no había escuchado, se le quedó mirando sin poderse contener. Era una melodía hermosa, y viendo que no apartaba los ojos de él Tom separó los labios y empezó a cantar.

I’m staring at a broken door

There’s nothing left here anymore

My room is cold, it’s making me insane

Bill sintió un escalofrío que le recorrió la espalda, la voz de Tom era grave y sentía como su cuerpo vibraba con cada nota que sus labios entonaba.

Running through the monsoon, beyond the world

To the end of time, where the rain won’t hurt

Fighting the storm, into the blue

And when I lose myself, I’ll think of you

Entonces Tom dejó de cantar y Bill se le quedó mirando parpadeando, como si saliera de un trance.

—Eso es todo, me temo—murmuró Tom sonriendo—Es una canción en la que estoy trabajando, me falta terminar el estribillo y añadir algunas estrofas más.

Bill se acordó entonces de haber leído parte de la canción en el cuaderno que le había dejado Sam. Lo cogió y pasó las hojas hasta dar con la letra a medias de esa bella balada. La estuvo leyendo una y otra vez en voz baja, llegándola incluso a cantar por lo bajo sin darse cuenta de que Tom le acompañaba con su guitarra.

Cantó el estribillo, y cuando llegó al final alzó la mirada y la clavó en Tom mientras cantaba lo que se le estaba pasando por la cabeza en esos momentos.

Together we’ll be running somewhere new

Through the monsoon

Just me and you

—Oye, eso está muy bien—dijo Tom cuando dejó de cantar—Me gusta mucho, ¿te importa que lo use para la canción?

— ¿En serio te ha gustado?—preguntó Bill, aún sin podérselo creer.

Se había dejado llevar y cantado lo primero que le vino a la mente.

—Además de cantar también se te da bien componer—dijo sonriendo Tom— ¿Qué más secretos escondes, pequeño Bill?

Bill no pudo evitar sonrojarse ante sus palabras, y la manera en la que le había llamado pequeño Bill…Le iba a demostrar que no era tan pequeño como él pensaba.

&

Llegó el día de la actuación, sería en un hotel cercano y Bill aún no había pensado en la excusa que le daría a sus padres para faltar esa noche a la cena. No podía usar la misma excusa de siempre, tantos dolores de cabeza repentinos atraería la atención de su padre y era capaz de acortar las vacaciones pensando que estaba enfermo.

Ya se lo imaginaba llevándole a un hospital para que le hicieran un reconocimiento completo donde descubrirían que estaba mejor que nunca. Lo único que le pasaba era que se había enamorado perdidamente sin poder evitarlo, y eso hacía que en sus labios hubiera siempre una amplia sonrisa.

Por suerte para él Andreas le dio la excusa perfecta, esa tarde tenía muchas facturas que repasar y se pasaría todo el tiempo encerrado en el despacho incluso parte de la noche.

Había ido al bungalow a disculparse en persona ya que esa noche no podría acompañarle tras la cena. Volvían a proyectar una película y ya lo había dejado todo preparado con uno de los trabajadores que ocuparía su lugar.

—No te preocupes Andreas, cenaré con mis padres y veremos juntos la película—dijo Bill sin poderse creer lo que le estaba pasando por la cabeza.

Usaría a Andreas como excusa, le diría a sus padres que estaría echándole una mano con las facturas y así poder escaparse con Tom y el grupo.

Y así lo hizo a media tarde, sus padres descansaban tomando el sol en las tumbonas del porche mientras hacían tiempo para la hora de la cena. Bill cogió aire y se les acercó poniendo su plan en marcha.

—Hoy Andreas se va a pasar toda la tarde metido en su despacho—empezó a decir—Tiene trabajo acumulado y creo que es por mi culpa, se ha pasado conmigo mucho tiempo enseñándome cada rincón del hotel y ha descuidado su trabajo. ¿Puedo ir a echarle una mano?

—Claro que si cariño—contestó Simone al momento—Seguro que entre los dos termináis antes.

—Lo dudo, son muchas facturas que repasar y puede que estemos hasta después de cenar—murmuró Bill rezando para que no le pusieran ningún impedimento—Pero no os preocupéis, nos llevarán la cena al despacho y prometo no quedarme hasta muy tarde.

Jörg accedió al momento, estaba muy satisfecho de la amistad surgida entre su hijo y el de su mejor amigo, aunque más que amistad ya se podía hablar de noviazgo y su hijo no podía haber escogido persona mejor de la que enamorarse.

—Quédate el tiempo que necesite Andreas—dijo Jörg—Seguro que le hará mucha ilusión saber que le vas a echar una mano encantado.

Tras despedirse de sus padres hasta el día siguiente Bill bajó las escaleras del porche y echó a andar hacia el hotel. Pero cuando estuvo lo suficientemente lejos sus pasos fueron en otra dirección.

&

Echó a correr al parking del hotel, Tom ya le esperaba metido en su coche. Esa tarde Sam le había preparado la ropa que se iba a poner y estaba bien guardada en una bolsa en el maletero del coche.

—Todo va a salir muy bien—le había dicho Sam esa misma tarde—Recuérdalo Bill, si se te olvida la letra tú solo mira a Tom y deja que él cante hasta que llegue tu parte.

Bill asintió con la cabeza suspirando, le sería imposible cantar dos notas seguidas teniendo que mirar fijamente a Tom concentrado mientras tocaba la guitarra.

—Y tú tampoco te preocupes por nada, será solo un momento y luego todo habrá terminado—dijo Bill tratando de animar a su amiga.

Esa tarde tenía la cita con el médico que le practicaría el aborto, Kate le acompañaría junto con su hermano Robert. No dejarían que pasar por eso ella sola, Tom hubiera querido estar a su lado cogiéndole la mano pero el compromiso de esa noche era imposible de anularlo.

—Tengo mucho miedo—confesó Sam entre lágrimas—Sé que lo que voy a hacer está mal pero no puedo traer ahora mismo un bebé al mundo. Soy muy joven y apenas tengo para cuidar de mí misma.

—Nadie te está juzgando por ello—dijo Bill para tranquilizarla—Es una decisión que tienes que tomar tú sola y los demás solo tenemos que respetarla y apoyarla.

Sam se tranquilizó con sus palabras, ojala fueran otras las circunstancias. Siempre quiso ser madre, pero no a una edad tan temprana y mucho menos con alguien como David Jost a quien tras decirle que se había quedado embarazada se rio en su cara encogiéndose de hombros.

— ¿Y a mí que demonios me cuentas?—le había dicho entre risas—Es tu problema, apáñatelas tú sola.

Lo odió con toda su alma, y a ella misma por haber sido tan estúpida y caer rendida a sus pies. Ojala pudiera retroceder en el tiempo, llegar al momento en que David consiguió llevarla a su cama. Entonces saldría de su bungalow huyendo y no tendría que estar pasando en esos momentos el pero momento de su vida.

&

Una vez dentro del coche Bill se sentó al lado de un silencioso Tom que arrancó y se puso en marcha. Por el camino Bill se fue maquillando mirándose en el espejo que tenía en una mano mientras que con la otra se aplicaba una sombra negra sobre sus castaños ojos.

Todo esto siendo observado por Tom quien no podía evitar pensar que sin tanto maquillaje Bill seguía siendo muy guapo.

Llegaron al hotel donde iba a tener lugar la actuación. Georg y Gustav también habían llegado en la furgoneta donde llevaban sus instrumentos. Tenían el tiempo necesario de que Gustav montara su batería y mientras Bill se cambió de ropa y peinó su pelo tal y como Sam le había enseñado.

Lo llevaría encrespado como solía llevarlo ella cuando actuaba y lo fijó con medio bote de laca. La ropa que llevaba era toda oscura y calzaba unas botas altas con un ligero tacón. Mirándose al espejo Bill tuvo que reconocer que una persona distinta, se parecía mucho a Sam y no quedaba rastro ninguno de él.

Estaba seguro que si se encontraba con sus padres en esos momentos, no serían capaz de reconocerlo.

— ¡Vaya!

Se volvió y sonrió a Georg que le miraba de arriba abajo sin poder contenerse.

—Te pareces mucho a Sam—comentó Georg.

—De eso se trata—dijo Tom a su lado cargado ya con su guitarra—No queremos que nadie sepa que hoy no puede actuar.

Georg asintió con la cabeza y siguió echando una mano a Gustav con la batería, momento que aprovechó Tom para hablar en privado con Bill.

— ¿Qué le has dicho a tus padres?—preguntó en voz baja.

—Andreas me ha dado la excusa perfecta, tiene trabajo acumulado y mis padres creen que pasaré la tarde ayudándole con unas cuentas del hotel y cenaremos juntos—explicó Bill por encima.

—Espero que no tengas ningún problema con tus padres—murmuró Tom preocupado.

—Tranquilo, que no se van a enterar—dijo con firmeza Bill—Estando con Andreas creen que no pudo estar mejor acompañado.

Tom se quedó pensando en sus palabras, era normal que vieran con buenos ojos la supuesta relación que mantenía su hijo con el hijo de sus mejores amigos y que encima era el dueño del hotel.

¿Qué pensarían si fuera él la persona de la que estaba enamorado su hijo? ¿Le mirarían con los mismos ojos? ¿O pensarían que era un don nadie y su hijo estaba desperdiciando su vida?

— ¿Estás bien?—preguntó Bill preocupado—Te has puesto muy serio de repente…

—Falta poco para actuar—contestó Tom carraspeando—Ve calentando la voz mientras.

No esperó a que le diera una respuesta, dio media vuelta y se puso en un rincón a afinar su guitarra mientras que Bill hacía lo que le había pedido, sin poder evitar pensar que había dicho algo que le había molestado mucho.

&

La actuación sucedió sin ningún problema, fueron presentados como el mejor grupo de la comarca y tras unos aplausos los chicos empezaron a tocar mientras que de pie ante el micrófono Bill respiraba con suavidad tratando de calmarse.

Pero no sabía que le pasaba, fue vestirse y peinarse como Sam y transformarse en otra persona. No se encontraba tan nervioso como se pensaba y quizás había ayudado el ensayar cada noche ante los empleados del hotel. Ya no tenía miedo escénico, y sonriendo ampliamente separó los labios y empezó a cantar con toda su alma.

Incluso Tom lo notó, se le quedó mirando con una ceja alzada. Jamás le había escuchado cantar con tanta determinación ni moverse como lo hacía sobre el escenario llegando incluso a pararse a su lado para cantarle mirándole fijamente a los ojos como si no hubiera nadie más, como si solo fueran ellos dos sobre el escenario y se estuvieran dirigiendo unas palabras cargadas de sentimientos.

Entonces le vio…paseando entre la gente estaba David. Bill dejó de cantar por unos segundos, pero se recompuso enseguida y siguió con la canción mientras veía como David charlaba con una mujer y cogía su mano para besársela.

Entonces dirigió una mirada al escenario y Bill sintió que se le erizaba la piel. Le estaba mirando fijamente a él, ¿le había reconocido? ¿O se pensaba que era Sam quien cantaba?

No lo podía saber, se quedó observándole fijamente hasta que la mujer a la que había saludado se puso en pie y David le ofreció su brazo para que cogiera de el. Salieron de la sala y Bill pudo respirar más aliviado.

Llegó el final de la actuación y el público se puso en pie aplaudiendo con ganas mientras que ellos saludaban entre risas y se despedían.

Corrieron al backstage y Bill no podía dejar de sonreír, lo había disfrutado mucho y lamentaba que sus días como cantante y líder de un grupo hubieran terminado.

—Regresad al hotel, Gustav y yo lo recogeremos todo—se ofreció Georg.

Sabían que Bill debía regresar cuanto antes por si sus padres se daban cuenta de su ausencia, y Tom quería saber qué tal le había ido a Sam.

Así que dejaron todo en manos del resto del grupo y entraron en el coche de nuevo.

Esa vez Bill se sentó atrás para poder irse cambiando de ropa mientras que Tom conducía, echando pequeñas miradas a través del retrovisor sin poder contenerse. No podía apartar la mirada del cuerpo de Bill, se había quietado la camisa de seda negra que se había puesto y mientras buscaba su camiseta Tom pudo apreciar su torso desnudo.

Hasta que Bill se cubrió de nuevo y entonces sus miradas se cruzaron en el espejo.

—Has estado muy bien—dijo Tom carraspeando y fijando la mirada de nuevo en la carretera—Se nota que te has esforzado por darlo todo en el escenario.

—Cuando vi a David casi salgo huyendo—murmuró Bill sonriendo con esfuerzo— ¿Qué hacía ahí?

Se estaba desabrochando los pantalones y tras quitárselos los dejó bien doblados para ponerse luego sus vaqueros.

—Creo que era su noche libre—comentó Tom—Le gusta ir de caza a otros hoteles.

Bill terminó de vestirse y tras calzarse sus playeras pasó por encima del asiento y se sentó al lado de Tom.

—Su trabajo es de lo más asqueroso—no pudo evitar soltar—Vende su cuerpo y encima le encanta alardear de ello. Se me ha insinuado un par de veces y le he tenido que parar los pies.

—Si te hace algo me avisas—siseó Tom—No sabes las ganas que tengo de partirle la cara.

—Tienes que controlarte—dijo Bill con firmeza—Piensa que te pueden despedir y David no se merece que pierdas tu empleo por muy asqueroso que sea.

Tom no pudo evitar sonreír al escucharle, Sam le decía lo mismo cada vez que sus caminos se cruzaban y él apretaba el puño dispuesto a estrellarlo en su cara.

&

Llegaron al hotel y Tom aparcó en su plaza. Quería pasarse cuanto antes para ver a Sam y a pesar de las horas que eran Bill quiso acompañarle.

Estaban llegando a su bungalow cuando apareció corriendo Robert.

— ¡Tom!—llamó yendo a su encuentro.

No hacía falta que dijera nada más, su cara asustada lo decía todo. Tom echó a correr sin dudarlo seguido de Bill, entraron en el bungalow de Sam y la vieron encogida en la cama gimiendo de dolor. Kate estaba a su lado tratando de calmarla pero Sam se retorcía entre gemidos sin poderlo evitar.

—No quería que hiciéramos nada hasta que tú volvieras—explicó Robert—Ni llamar a una ambulancia, no quería que el señor Wagner se enterara o la denunciara.

— ¿A qué hospital habéis ido?—no pudo evitar preguntar Bill.

—Era una clínica ilegal—contestó Kate levantándose de la cama para que Tom ocupara su lugar—Lo único que hemos podido encontrar con el presupuesto que contábamos.

—El médico o lo que fuera dijo que era normal que le doliera—explicó Robert—Pero tiene fiebre y no para de temblar.

—Sam cariño, estoy aquí—dijo Tom cogiéndola de la mano.

Bill no podía quedarse quieto sin hacer nada, dio media vuelta y echó a correr directo a su bungalow. Sabía que sus padres ya se habrían acostado pero necesitaba su ayuda con urgencia.

Entró corriendo y fue directo a la habitación de sus padres. Estaban dormidos pero era muy importante despertar a su padre. Se arrodilló en el suelo y le sacudió por el hombro mientras le llamaba en voz baja.

—Bill…. ¿qué pasa?—preguntó Jörg con voz somnolienta.

—Necesito que vengas conmigo—pidió Bill en un susurro—Una amiga está indispuesta.

No hizo falta que dijera nada más, Jörg se despertó del todo y salió de la cama procurando no despertar a su mujer. Mientras se vestía Bill abrió el armario y cogió el maletín que su padre siempre llevaba con él con todo necesario.

Con el de la mano el guio hasta los bungalows de los trabajadores llegando al de Sam donde había mucha gente arremolinada en la puerta queriendo ayudar.

—Dejen paso, soy médico—se presentó Jörg.

Le dejaron pasar al momento y Jörg se quedó observando la situación. Había una chica en la cama jadeando con esfuerzo y un chico le cogía con firmeza de la mano con los ojos llenos de lágrimas. Le reconoció al momento, era uno de los camareros del hotel y no era tonto, se había fijado que su hijo y él habían cruzado sonrisas y miradas cuando pensaban que nadie les miraba.

— ¿Quién es el responsable de esta chica?—preguntó Jörg cogiéndole a Bill su maletín.

—Yo—contestó Tom en un susurro.

Jörg asintió con la cabeza y dejando el maletín sobre la mesilla empezó a rebuscar en el.

—Que salga todo el mundo, por favor—pidió Jörg sin dirigirse a nadie en particular.

Tom obedeció de inmediato, se levantó dejándole sitio y salió del bungalow junto con Kate y dejó la puerta cerrada tras él mientras que Jörg reconocía a su paciente.

&

Media hora después Jörg daba por terminado su trabajo, había podido hablar con Sam y tras saber lo que le habían hecho y en qué condiciones supo de inmediato lo que tenía que hacer.

Y terminado su trabajo prometió pasarse al día siguiente para ver cómo estaba. Salió del bungalow y vio que todos estaban aún fuera esperando noticias de su compañera.

—Necesita mucho reposo—dijo Jörg dirigiéndose a Tom—Deberías tener más cuidado, mira en qué estado está por tu culpa.

Tom solo pudo asentir con la cabeza, no era el momento para explicarle que entre Sam y él jamás había habido nada y que la culpa de todo era de David.

—Gracias por su ayuda—murmuró Tom tendiéndole la mano.

Pero Jörg pasó por su lado y cogiendo con firmeza a Bill del brazo echó a andar de vuelta al bungalow.

— ¿Para eso querías el dinero?—no pudo evitar preguntar por el camino.

—Papá, perdóname—se disculpó Bill—No era mi intención mentirte, Sam estaba desesperada y yo solo quería ayudarla.

—Ya no sé qué pensar de ti, Bill—estalló Jörg sin poderse contener—No quiero volver a verte en compañía de gente como ellos.

—Si me dejas explicarme…—empezó a decir Bill.

—Ya es tarde para dar explicaciones—dijo con firmeza Jörg—No quiero volver a verte con ellos, son trabajadores del hotel y tú un cliente que está de vacaciones. No hemos venido aquí a que me dejes mal delante de la gente confraternizando con los trabajadores. A partir de mañana quiero que tu comportamiento sea ejemplar y no vuelvas a darme otro disgusto como este.

Bill no podía hablar, sentía los ojos llenos de lágrimas y como bajaba alguna por su mejilla llevándose con ella el maquillaje que aún no se había quitado.

—No voy a contárselo a tu madre para que no se disguste tanto como yo—dijo Jörg dando la conversación por finalizada—Vete a la cama y quítate todo eso de la car a antes de que tu madre te vea, y péinate como es debido.

Bill asintió con la cabeza y entrando en el bungalow fue directo al baño a hacer lo que su padre le había ordenado.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por lyra

Escritora del Fandom

2 comentario en “The time of my life 8”

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