The time of my life 9

The time of my life 9

Fic TOLL de lyra

Capítulo 9

Tumbado en la cama Bill no podía dejar de dar vueltas mientras pensaba en Sam y en lo mal que lo había debido pasar. Y en Tom, quien había cargado con todas las culpas cuando era inocente del todo.

Entonces se levantó y se volvió a vestir, su padre volvía a dormir como si nada hubiera pasado y salió sin hacer suido del bungalow. Echó a correr rezando para que nadie le viera y se dirigió a la zona de los trabajadores, yendo directo al bungalow de Tom.

Llamó a la puerta antes de poder arrepentirse, al momento Tom la abrió y no pudo evitar sonrojarse al verle. Vestía solo unos pantalones, llevaba el pecho al descubierto e iba descalzo. Se había soltado el pelo y le caía en cascada sobre los hombros.

— ¿Puedo pasar?—preguntó Bill con timidez.

Tom asintió con la cabeza y le dejó entrar, cerrando la puerta de nuevo tras él.

— ¿Querías algo, Bill?—preguntó Tom.

—Saber cómo estabas—contestó con sinceridad Bill—Mi padre ha sido un poco duro contigo.

—Tu padre se ha portado magníficamente—dijo Tom, quitándole importancia—Si no llega a ser por él Sam…

No pudo terminar la frase, sentía un nudo en la garganta. Dio media vuelta y se sentó de nuevo en la cama donde llevaba unos minutos disfrutando de una cerveza. Kate había prometido quedarse al lado de Sam quien dormía bajo los efectos de la medicación y solo entonces Tom se había retirado a descansar.

Bill paseó el bungalow y se acercó a la cama quedándose de pie ante él.

—Siento mucho la manera en la que te ha tratado mi padre—insistió Bill—En realidad es conmigo con quien está muy enfadado, ha descubierto para qué quería el dinero que le pedí y…bueno, es la primera vez que le veo enfadarse así conmigo.

—Lo siento mucho Bill—murmuró Tom.

Sabía de la buena relación que tenía con sus padres, y por querer ayudar a unos completos desconocidos lo había estropeado todo.

—No tienes que disculparte de nada—dijo con firmeza Bill—Seguro que si hablo con mi padre y le cuento toda la verdad…

—No lo hagas, no quisiera que se volviera a enfadar contigo—pidió Tom mirándole fijamente—Estoy acostumbrado a que la gente me desprecie porque soy un don nadie.

—Eso no es cierto, tú eres todo lo que te propongas ser—murmuró Bill.

—No me conoces de nada—estalló Tom sin poderse contener—Tu vida es muy diferente a la mía, tienes estudios y yo solo tengo mi voz y una guitarra con la que me gano la vida. Tu seguirás los pasos de tu padre y llegarás a ser un buen médico, yo…he seguido los pasos del mío aunque al menos yo no terminaré como él… Estoy en la cuerda floja, y en algún momento me caeré…

—No tiene por qué ser así—insistió Bill.

—Jamás he conocido a alguien como tú—soltó Tom de repente—Capaz de cambiar el mundo con una sola mirada, aunque te cueste perder lo que es más importante para ti. Como el respeto de tu padre…fuiste muy valiente en ir a pedirle ayuda aún sabiendo que ibas a decepcionarle. Nada te da miedo.

—A mi me da miedo todo—estalló Bill esa vez—Tengo miedo de no saber qué hacer con mi vida, de enfrentarme a mis padres y perderlos…y tengo mucho miedo sobre todo de salir de esta habitación y no volver a sentir en toda mi vida lo que estoy ahora mismo sintiendo estando contigo…

Tom se le quedó mirando con la respiración agitada, acaba de confesarle que sentía algo muy fuerte por él. Y él también se encontraba en su misma situación pues desde que sus caminos se cruzaran no podía sacárselo de la cabeza.

Entonces Bill se movió, se le acercó todo lo que pudo y separando las piernas se sentó a horcajadas sobre su regazo al tiempo que ponía las manos en sus hombros. Sus cabezas quedaron a la misma altura, ambos respiraban agitadamente y podían sentir el aliento de su contrario rozar sus labios.

Tom decidió dar el siguiente paso, separó los labios y se apoderó con suavidad de los de Bill que le recibieron temblando. Empezó a besarle lentamente, atreviéndose a rozar sus labios con la lengua lo que hizo que Bill soltara un jadeo que resonó en su boca.

Le sintió separar los labios dándole acceso a su boca y entró en ella con fiereza al tiempo que ponía las manos con firmeza en su cadera y le hacía frotarse contra su entrepierna.

Entonces Bill perdió la poca cordura que le quedaba y poniendo las manos en sus mejillas se limitó a devolver el beso con toda su alma al tiempo que se movía sobre su regazo frotándose contra él, pudiendo sentir su dureza a pesar de la ropa que les separaba.

Tom fue más allá y llevó las manos a los pantalones de Bill desabrochándoselos. Coló dentro una de ella y tomó su miembro entre sus dedos. Le sintió de nuevo jadear en su boca, cómo tuvo que romper el beso en busca de aliento mientras que él le torturaba acariciando de arriba abajo su miembro, sintiendo como se ponía duro como una roca y temblaba entre sus dedos.

Si seguía así le haría terminar ya mismo, pero no quería eso. Le soltó con pesar escuchando un gemido de frustración y le ayudó a ponerse en pie para poder levantarse él también.

No hacía falta que nadie dijera nada, se quedaron mirando con las respiraciones agitadas mientras se iban desnudando con rapidez. Ambos se deshicieron de los pantalones y una vez en ropa interior Tom fue el primero en deshacerse de ella observando como los ojos de Bill se abrían como platos al ver la erección que llevaba.

Él tampoco se quedaba atrás, el bulto de sus bóxers le delataba. Tom se encargó de quitárselos y luego fue a por la última prenda que le quedaba, tirándola al suelo tras quitársela.

Entonces se abrazó a su desnudo cuerpo haciendo que sus sexos conectaran, empezaron a mover las caderas contra las del otro entre sonoros jadeos que iban cobrando intensidad por momentos.

Sin dejar de abrazarle Tom se movió haciéndole tumbarse en su cama quedando él cómodamente acostado entre sus piernas que Bill separó y colocó a ambos lados de su cuerpo.

Se le quedó mirando fijamente a los ojos, no había ningún rastro de timidez en ellos, ni cuando Tom bajó la mano de nuevo y volvió a tocarle ahí abajo haciéndole separar los labios para soltar en un jadeo todo el aire que sentía aprisionado en su pecho.

Y sin dejar de tocarle con una mano extendió la otra buscando en el cajón de la mesilla. Ahí tenía toda la ayuda que iban a necesitar esa noche. Lo primero que cogió fue n tubo de lubricante que abrió para extender una buena cantidad en sus dedos.

Y esa misma mano llevó abajo pero dirigiéndola esa vez a sus nalgas que separó hasta lograr acceso a su entrada, colando en ella un par de dedos.

El gesto de Bill cambió, de repente se dio cuenta de dónde le estaba tocando y lo que le estaba haciendo y no pudo evitar sonrojarse por que nadie antes le había tocado íntimamente en ese lugar. Arrugó la frente sin poder contenerse, empezaba a sentirse incómodo con sus caricias y Tom lo notó.

—Debes relajarte como te enseñé, ¿te acuerdas?—susurró Tom contra sus labios—Coge aire y expúlsalo lentamente…lo que te estoy haciendo es para que luego no te duela tanto…

Bill asintió con la cabeza al tiempo que hacía lo que pedía, sin querer pensar en lo que iba a pasar después y que por lo visto le iba a doler. Pero no le importaba, con yacer en sus brazos mientras le hacía el amor se conformaba.

Tom siguió preparándole atento a su cara, había logrado introducir otro dedo y entraba y salía con facilidad de su cuerpo, logrando llegar incluso más lejos hasta rozar un punto que hizo que Bill cerrara los ojos y separara los labios por la sorpresa de una sensación que jamás se hubiera podido imaginar.

Tom sonrió al verle en ese estado y supo que ya estaba más que preparado. Sacó muy despacio los dedos y cogiendo un preservativo se lo puso con toda la rapidez que pudo ocupando de nuevo su sitio entre sus piernas.

Entonces Bill abrió los ojos al sentirle querer entrar de nuevo, pero esa vez no eran sus dedos. Procuró relajarse respirando como le había enseñado mientras le sentía empujar contra él hasta lograr entrar un poco. Era una sensación algo incómoda pero sabía que solo sería al principio, cuando su cuerpo se adaptara podría disfrutar como nunca de eso que llevaba tanto tiempo soñando.

Se dejó hacer, sintiendo a Tom entrar poco a poco en su cuerpo para luego salir y volver a entrar de nuevo con un ágil movimiento de su cadera. Segundos después Bill le sentía entrar y salir sin esfuerzo, y el dolor que había sentido al principio estaba desapareciendo dejando en su lugar nuevas sensaciones que le hacían separar los labios y jadear sin aliento.

Tom le sintió preparado y empezó a embestirle con más rapidez al notar como su cuerpo no ofrecía resistencia alguna. Le sentía alzar sus caderas al compás de las embestidas y como le aprisionaba con sus muslos sin dejar de gemir en ningún momentos.

Se apoderó de sus labios y acelerando sus movimientos se dejó llevar sin poder contenerse de lo excitado que estaba. Empezó a embestirle con más rapidez y fiereza, sentía que estaba a punto de terminar y bajando una mano cogió a Bill y le hizo estallar entre sus dedos. Solo entonces terminó él también al sentir como su orgasmo traspasaba su cuerpo y le hacía derramarse en su interior con un profundo jadeo.

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Vio amanecer en la cama de Tom, no había dormido nada en esa noche pero no le importaba en absoluto. Tras haber hecho por primera vez el amor se había quedado débil y exhausto. Tom había salido de su cuerpo con la misma suavidad con la que había entrado y estrechándole entre sus brazos pasaron el resto de la noche entre caricias y besos.

Y cuando vio que amanecía supo que había llegado la hora de volver a la realidad. Se despidió con pena de Tom y levantándose de la cama recogió sus ropas y se vistió ante su atenta mirada.

—Nos vemos en el desayuno—dijo Tom desde la cama.

Bill asintió con la cabeza y tras terminar de vestirse se inclinó en la cama y se despidió de él con un profundo beso.

Salió del bungalow y caminó todo lo rápido que pudo al suyo. Entró en el con sigilo y fue directo a su habitación. Cogió el móvil y vio que apenas eran las 6 de la mañana y tras quitarse la ropa se metió en la cama con una amplia sonrisa en los labios.

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Tenía que levantarse para entrar a trabajar y aunque no había dormido nada esa noche Tom no tuvo más remedio que hacerlo. Lo primero que hizo fue darse una ducha para espabilarse, no pudiendo evitar recordar la maravillosa noche que había pasado con Bill mientras lavaba su cuerpo de arriba abajo.

Con mucho gusto hubiera dedicado unos minutos a recrearse en los recuerdos pero quería ir a ver qué tal estaba Sam antes de entrar a trabajar y tuvo que darse prisa.

Salió de la ducha y con una toalla ajustada a su cadera se secó el pelo con otra y se peinó recogiéndoselo en una coleta baja. Luego se puso su uniforme y saliendo del bungalow fue al de Sam, a quien encontró ya despierta tomándose un vaso de leche recostada en las almohadas.

—Ha pasado buena noche y no tiene fiebre—explicó Kate entre bostezos.

Tom sonrió como agradecimiento a su amiga y le dejó que fuera a cambiarse para trabajar quedándose él unos minutos con Sam.

— ¿Te encuentras mejor, entonces?—quiso asegurarse.

—Ya no me duele tanto—contestó Sam suspirando—El padre de Bill se pasará luego a ver qué tal estoy.

—Le diré a Andreas que no puedes trabajar hoy, yo me encargaré de tus clases y Kate y las demás te cubrirán en el hotel—murmuró Tom—Y cuando pueda me paso a verte, tú descansa y si necesitas algo me llamas al móvil. Si yo no puedo mandaré a alguien.

Sam asintió con la cabeza y Tom la dejó descansar. Echó a correr al hotel y fue directo al restaurante a preparar las mesas del desayuno. Allí se encontró con Georg que ya estaba al tanto de lo sucedido y entre los dos dejaron el comedor listo para los primeros huéspedes.

Tom estaba deseando que fuera Bill a desayunar, pero para tristeza suya fueron solo los padres. Vio como Jörg le dirigía una fría mirada y sabiendo que su presencia le molestaba le pidió a Georg que se ocupara de atenderles mientras que él se encargaba de otros huéspedes.

Pero Andreas le llamó desde recepción y dejando su puesto fue a ver qué quería.

—Hay un huésped que no se encuentra bien y quiere que le lleven el desayuno al bungalow—explicó Andreas pasándole una nota.

Tom asintió con la cabeza y cogió la nota para ver qué había que llevar y el número del bungalow. Abrió los ojos como platos al reconocerlo como el bungalow donde Bill se hospedaba con sus padres.

—No te puedo pedir explicaciones de lo que ha pasado entre tú y Bill porque me hago una idea bien clara—empezó a decir Andreas muy serio—Solo espero que hayas tenido cuidado.

Tom no pudo evitar fulminarle con la mirada, era normal que estuviera resentido con él por que le había quitado a Bill, aunque en realidad nunca había sido suyo. Solo esperaba que no se vengara de él exigiéndole que se alejara de Bill todo lo que pudiera o sería despedido.

— ¿Y Sam?—preguntó Andreas sacándole de sus pensamientos.

—No se encuentra bien—contestó Tom al momento.

—Tiene una clase de canto reservada, espero que no deje a los huéspedes tirados—siguió Andreas muy enfadado.

—Yo me ocuparé de ella—dijo Tom al momento—Solo necesita descansar para recuperarse.

—Este es un hotel muy serio, no un burdel—estalló Andreas sin poderse contener—Estoy al tanto de lo que supuestamente ha pasado entre ella y David, dile que la próxima vez vaya con más cuidado y que deje de ir acusando a la gente sin pruebas.

Tom sentía que le hervía la sangre, era normal que David hubiera hablado con él y el señor Wagner dando su versión de la historia y encima dejando a Sam de puta.

—Ahora ve a hacer lo que te he pedido—ordenó Andreas con firmeza—Tienes 15 minutos, llévale el desayuno a Bill y asegúrate de que está bien.

Tom obedeció al momento y fue a la cocina a preparar el té con tostadas y mantequilla que Bill había pedido. Añadió también un bol con fresas y poniéndolo todo en una bandeja se dirigió hacia su bungalow.

&

Recostado en la tumbona del porche Bill trataba de respirar con las manos puestas sobre su estómago. Se había levantado algo revuelto esa mañana y sumado a lo poco que había dormido su aspecto era horrible como así pudo comprobar sus padres cuando le vieron.

Enseguida su padre comprobó que no tuviera fiebre y viendo que no era así decidió que se quedara esa mañana descansando en el bungalow.

—Habrá cogido frío por la noche—le explicó a su mujer.

—No podemos dejarle solo estando enfermo—insistió Simone.

—Mamá, solo me duele un poco el estómago—murmuró Bill desde la cama—No me estoy muriendo.

—Vamos a desayunar y a la clase de golf—dijo Jörg con firmeza—Bill ya es mayorcito y puede quedarse solo, si se sintiera peor nos llama al móvil.

—Vale, pero no te quedes sin desayunar—cedió Simone—Llama al restaurante y pídete un té con tostadas.

Bill lo prometió solo para que se fueran y le dejaran descansar de una vez, pero dudaba que pudiera comer algo.

Y una vez a solas y cuando reunió las fuerzas necesarias se levantó de la cama y vistiendo su pantalón de pijama con una camiseta blanca salió al porche a que le diera un poco el aire.

Y allí se lo encontró Tom cuando le fue a llevar el desayuno.

—Servicio de habitaciones—dijo tras dar unos golpes en la barandilla del porche.

Bill abrió los ojos y no pudo evitar sonrojarse al verle. Se incorporó en la tumbona mientras que Tom dejaba sobre la mesa la bandeja que llevaba en las manos y se sentó en el borde de la tumbona tras comprobar que no miraba nadie.

— ¿Estás bien?—preguntó poniendo una mano sobre las suyas.

Bill las tenía de nuevo sobre su estómago, y sentía la de Tom desprendiendo un calor que le reconfortó.

—Me he levantado un poco revuelto—murmuró Bill quitándole importancia.

Pero Tom le miraba fijamente como si pudiera hacerle una radiografía con la mirada, y eso a Bill le incomodaba mucho.

—Voy a preguntarte una cosa y quiero que me contestes con total sinceridad—dijo Tom poniéndose muy serio.

Bill asintió con la cabeza, nunca le había hablado en ese tono y tenía que ser muy importante lo que le iba a decir.

— ¿Te duele…ahí abajo?—preguntó Tom en voz muy baja— ¿Has sangrado?

Bill sintió que se sonrojaba, era una pregunta demasiado íntima para que se la hiciera y desvió incómodo la mirada.

—Bill si ha sido así no debes preocuparte, es normal que ocurra—empezó a decir Tom—Ayer me temo que me dejé llevar y fui algo brusco para ser tu primera vez.

Bill no podía mirarle, solo quería que cambiara de tema.

— ¿Has sangrado mucho?—insistió Tom.

—Solo un poco—confesó Bill en voz baja—Pero me asusté y por un momento pensé que tendría que llamar a mi padre y se enteraría de lo que pasó anoche.

—Te lo tenía que haber explicado—dijo Tom suspirando—Eras virgen y es normal que no supieras de estas cosas. Pero te prometo que la próxima vez iré con más cuidado.

Bill no pudo evitar sonreír al escucharle, ¿entonces iba a haber una segunda vez? Porque lo estaba deseando, a pesar de lo mal que se sentía y de que sus piernas aún le temblaran, estaban deseando que Tom volviera a hacerle el amor una y otra vez hasta sentirse desfallecer entre sus brazos.

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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