
«Tritón» (Por Acuario25)
Capítulo 3: los tritones son celosos y territoriales
El corazón del príncipe se detuvo cuando el tritón puso sus manos sobre las suyas y luego lentamente las retiraba, sus ojos se encontraron y antes de que pudiera reaccionar unos húmedos labios se posaron sobre los suyos logrando que el corazón casi se le saliera del pecho. Retrocedió un poco y entonces pudo ver la sonrisa coqueta y burlona de la criatura del mar.
«Las sirenas son altamente coquetas y territoriales»
—¿M-me… estás coqueteando? —dijo casi sin aliento. El hermoso tritón lo abrazó por el cuello y hundió su rostro en él, oliéndolo, queriendo grabarse la esencia del humano en su memoria, de esa manera cuando estuviese cerca de él podría reconocerlo.
—E-esto… quizá no lo sepas… p-pero soy —gimió al sentir una larga lamida y unas leves mordidas—. ¿Qué me harás? —el tritón se alejó de él y paso sus manos por su camisa de seda para luego romperla con las manos, como era la primera vez que veía a un humano quería saber todo de ellos, le llamaba tanto la atención el rubio frente a él—. E-espera, no —las húmedas manos del otro chico comenzaron a tocar su pecho. Jared retrocedió pero como el tritón parecía decidido a seguirlo terminó cayéndose con este encima de él.
Observó como se medió levantaba su imponente cola de pescado y lo contempló, tenía una cara hermosa y ese gesto de curiosidad mientras bajaba sus manos hasta sus pantalones—. ¡Oye , no! —gritó mientras se alejaba lo más que se podía. Giró su rosto un momento y luego cuando no sintió ningún movimiento por parte del otro decidió voltear a verlo y para su sorpresa este se encontraba llorando, lindas cosas color blanco y esféricas bajaban de sus ojos las tomo con cuidado y supo entonces que las sirenas realmente lloraban perlas—. Lo siento —susurró al momento de abrazarlo, así pasaron un tiempo hasta que el chico de negros y largos cabellos se alejó bruscamente para luego regresar al agua—. ¡Espera! —gritó tratando de detenerlo, puso ambas manos en su cabeza frustrado. Minutos después apareció una embarcación.
—¡Príncipe! Finalmente lo hemos encontrado —escuchó a lo lejos y entonces lo entendió. La criatura del mar pudo darse cuenta a distancia que más humanos se encontraban cerca.
—¡Su hermano ha estado muy preocupado! —dijo uno de los tripulantes que bajaron una soga.
«¿En verdad se habrá preocupado?» —dudaba que fuera de esa forma pero no replicó solo se dispuso a recoger su flauta y justo entonces, notó unas hermosas escamas plateadas y unas diminutas perlas —«sin duda las conservaré»—quizá si su padre comía las escamas de un tritón este podría sanar, después de todo era parte de esa mítica criatura, las perlas las guardaría de recuerdo, así jamás olvidaría lo vivido y sin duda esperaba que se volviera a repetir.
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Cuando el tritón supo que más humanos se aproximaban, muy a su pesar tuvo que alejarse de ese humano de bellos ojos de color del mar.
Nadó lo más rápido que pudo hasta el fondo del mar. El bello sonido aún estaba en su cabeza, esos ojos, esa voz, ese aroma.
—Si es capaz de crear bellos sonidos no puede ser un malvado —Los de su especie pensaban que la voz y los bellos sonidos que esta podía crear eran el reflejo de un alma pura e inocente y para agradecer a su creador por tan hermoso regalo, cada 26 años buscaban una isla desierta alejada de los humanos, para cantarle a la luz de la luna—. No creo que sea como el resto de los demás… en su mirada no había oscuridad solo asombro y miedo. Bajó la velocidad cuando fue capaz de observar una hermosa luz causada por algunos animales marinos que generaban su propia luz a través de la bioluminiscencia, mientras que otros almacenan las bacterias bioluminiscentes en sus cuerpos. Ese tipo de animales prefería estar cerca de lo comúnmente llamaban hogar.
Barcos hundidos, hermosas cosas que eran del mismo color del sol y brillaban como tal, objetos preciosos que en su mayoría terminaba en el cabello o cuello de una sirena.
Hace aproximadamente 300 años los de su especie solían vivir en la isla de Artemisa, en donde yacían lo huesos de los marineros que habían sido atraídos por sus deliciosos cantos y es que luego de que los hombres comenzaron a cazarlos, desde ese día donde una sirena trató de advertirles del peligro del mar y matándola a ella y no conformes con eso buscar a mas de los suyos, fue entonces cuando tuvieron que defenderse, iniciando una batalla en el mar. Ellos comenzaron a atacar y devorar a todo monstruo que se atreviera a pasar por sus tierras sin atreverse a dejar a uno solo vivo. De esa manera y por mucho tiempo pudieron vivir tranquilamente, ya que los humanos comenzaron a evadir su hogar, en embargo un día un marinero llegó a ese lugar con una gran tripulación, trataron de hipnotizarlos con su canto para que estrellaran el barco y de esa forma dejarlos a su merced para ser devorados, pero estos parecían inmunes a su voz y hermosos cantos, ya que al parecer algo obstruía sus oídos, esos monstruos los atacaron con extraños objetos dándole muerte a la mayor parte de ellos. Desde entonces decidieron vivir exclusivamente en el mar y salir cada vez que su organismo requiriera de oxígeno.
Al pasar los años algunos de ellos decidieron ir en búsqueda de un hogar más tranquilo, esparciéndose así por los siete mares conocidos por todo el mundo.
Siglos después, los humanos parecían haberse olvidado de su existencia y para que mentir… ellos también comenzaban a olvidar que atravesando el agua, vivía el peor de los monstruos, que no eran simples leyendas de terror.
Bill nadó hasta el barco más alejado y se adentró en él buscando a su hermana, quien se encontraba sentada en un cofre comiendo lo que parecía ser un trozo de carne de tiburón. Fue hasta ella tocando su hombro. Solo manteniendo contacto físico era como podían escuchar sus pensamientos.
—¿Dónde te habías metido? —Escuchó la voz de su hermana dentro de su cabeza.
—Salí a tomar oxigeno como cada cuarta luna llena.
—Tardaste un día de más, ¿Qué fue lo que pasó?
—¿Un pescador me atrapó en sus redes?
—¡¿Qué?! —rápidamente se apartó de su hermano mientras lo miraba asustada y el menor tomó su mano.
—Tranquila, no me hiso ningún daño, de hecho me cantó una hermosa melodía y luego me dejo ir.
—¿Q-que estás diciendo?
—Digo que no en todos los humanos hay maldad, su alma es bondadosa y hermosa como la tuya y la mía.
—Hay no… tus ojos, no puede ser… ¡te enamoraste!
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Luego de un severo regaño y un cruel castigo, Jared se encontraba encerrado en su habitación muy feliz, no solo por el hecho de ver y escuchar el canto de un tritón y sobrevivir luego de eso. También era dichoso porque luego de llegar al castillo y ver a su padre le dio de comer esas escamas, convencerlo no fue tan difícil, ya que se encontraba demasiado débil para protestar o negarle algo, minutos después la fiebre de su padre bajó, su piel pálida se tornó a su tono normal, sus ojos amarillentos desaparecieron al igual que su voz ronca.
—Leí de un pez plateado que solo se puede pescar en luna llena, sus escamas pueden curar todo mal —fue lo que dijo luego de que su hermano y padre lo miraran con asombro, claro que eso de salir en busca de una cura no fue suficiente para ser perdonado.
—Según la leyenda, las sirenas habían sido compañeras del dios Perséfone antes de ser raptadas por Hades, como no consiguieron salvarlas ya que estas se enamoraron de su captor, la diosa las transformó como castigo en estas extrañas criaturas. El canto de las sirenas anuncia de forma engañosa los placeres del mundo subterráneo, pero también, tenían poderes proféticos… si un humano es besado por una estas, tendrá el don de respirar bajo el agua —leyó con asombro, él había sido besado por un tritón, sería verdad que tenía el don de respirar bajo el agua. Se sonrojó al recordar esos suaves labios—según los libros… solo salen a la superficie cada 100 años, pero… tú estabas conmigo al día siguiente, ¿existirá la posibilidad de verte una vez más?
& Continuará &
Notas finales: No desesperen, que tendremos romance de TomxBill.