Tritón 4

Notas de Acuario25: En los demás capítulos he escrito información recaudada sobre estos seres mitológicos y hoy no será la excepción.

Finalmente Tom conocerá a Bill.

«Tritón» (Por Acuario25)

Capítulo 4: la maldición de las sirenas

Casi todas las noches el tritón salía a la superficie en busca de aquel humano y del hermoso sonido que creaba, pero no había tenido éxito. Seis lunas llenas pasaron y ese pescador de ojos color del mar no aparecía.

No ha regresado… quizá sea porque no le intereso —su corazón dolía como jamás lo había hecho, tantos días y noches soñando con ese ser que se negaba a venir a buscarlo. Su dolor era tanto que incluso las ganas de llorar parecían tentadoras, pero no… Los de su especie no lloraban al nacer, tan poco al ser heridos de gravedad, menos por cosas sentimentales porque se creía que las primeras sirenas crearon con su llanto los siete mares de ahí su trasparencia y lo salado de este, el mar era sagrado para ellos y desde entonces ninguna sirena lloro más lágrimas, se decía por los más antiguos de su especie que el dios que les concedió la vida los bendijo al darles el don de llorar hermosas perlas, solo cuatro veces se les permitiría llorar antes de perecer, solo en ocasiones muy necesarias y él ya lo había hecho una vez al darse cuenta de la amabilidad de ese ser, al entender que su alma era tan pura como la de él mismo y que tuvo la desgracia de nacer como un monstruo.

No todos los amores son correspondidos —su hermana, una sirena de hermosos cabellos blancos y ojos azules como los de su madre tocaba su hombro mientras que con la otra acariciaba su rostro.

¿Cuándo pasará el dolor?

Cuando lo olvides con otro amor —le dolía el hecho de que su hermano pasara por eso, pero mejor así, los humanos y los de su especie no eran capaces si quiera de compartir el mismo ecosistema, sin mencionar que jamás podría aceptar algo así, ni ella, ni ningún otro—. Es hora de regresar, el sol ya se ha puesto y no apareció nuevamente —el menor la observó y justo cuando estuvo a punto de asentir con la cabeza, el mismo precioso sonido de varias lunas atrás apareció nuevamente.

¡Es él! —rápidamente se apartó de su hermana y fue hacia dónde provenía tan atrayente sonido. Su corazón latía rápidamente y cuando puso sus manos en el mismo objeto de madera, sus nervios aumentaron. Lentamente y con temor de que no fuese el mismo humano, se asomó y su sonrisa se agrandó al verlo. Los ojos del humano se encontraban cerrados y con mucha cautela subió y se sentó enfrente del rubio. Cuando terminó la canción, este lo miró y su corazón se detuvo de tanta emoción.

Estás aquí, pensé que jamás te vería una vez más. —El tritón hubiese dado cualquier cosa por ser capaz de entenderlo. Cerró sus ojos cuando acarició su rostro, un momento único y especial que fue roto por un gruñido. El humano se alejó de él y fijó la mirada al frente, en donde pudo ver los ojos fieros de una bella chica. Sus manos apretaron tan fuertemente la madera del bote que se quebró. Su gloriosa cola de sirena color blanco se alzó poniendo aún más nervioso y en estado de pánico al humano.

Las manos del hombre comenzaron a temblar al igual que sus piernas, las ganas de gritar o hacer lo que fuera le era imposible, ya que al parecer el miedo lo paralizaba.

El tritón fue hasta donde se encontraba su hermana y le tocó del hombro.

Lo estás asustando —la miró de la misma forma que la chica miraba a Jared— ¡Él no es malvado!

No confió en esas cosas, deberíamos matarlo y comerlo.

¡Yo lo amo! —gruñó.

¡¿Qué sabes del amor?! Solo lo has visto una miserable vez, no es como nosotros, ni siquiera puede vivir en el mismo hábitat que nosotros.

¡No permitiré que lo lastimes! —El príncipe miraba la escena sin saber qué pensar, quizá la sirena lo miraba como posible alimento y el tritón trataba de impedirlo, ya que le había agradado.

T-traje regalos —su vos era apenas audible, pero llamó la atención de esas dos criaturas—. En realidad eran solo para él —suspiró mientras sacaba de un pequeño saco negro, una hermosa arpa, un cepillo de oro puro y una hermosa gargantilla de plata. Había leído que una forma de ganarse a las sirenas, era ofreciéndoles hermosos y novedosos objetos, no sabía si con los tritones funcionaba igual, pero nada perdía con averiguarlo—. Esto se usa de esta forma —sonrió al tener la especial atención de la chica.

https://www.youtube.com/watch?v=8vrpCiEjAic (Sirenas.Música arpa. Requiem de Mime)

¿Les gusta? —las dos criaturas lo miraron asombrado y lentamente comenzó a aproximarse con la clara intención de darle el arpa a la sirena, quien sonreía mientras estiraba un brazo, luego al tomarlo regresó al agua, pero no por mucho, porque luego dejó a la vista la mitad de su hermoso y desnudo cuerpo mientras pasaba sus delicadas manos por el arpa creando hermosos sonidos.

Parece que realmente le ha encantado —dijo un poco más tranquilo—. Tú, mi precioso tritón puedes quedarte con el resto de las cosas —el tritón tomo el cepillo con sus manos, lo observó y luego lo regresó ¿Qué era eso? ¿Cómo funcionaba? No tenía una idea—. Es para tu cabello —tomó el cepillo y con cuidado se puso tras de él y ante una mirada curiosa, observándolo, comenzó a cepillar su enredado cabello, el cual estaba casi hasta las aletas y era lógico, ellos no cortaban su cabello. El tritón solo se dedicó a cerrar los ojos y a disfrutar de las atenciones.

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Tenías razón, él es bueno —le dijo su hermana una vez que regresaron al mar—. Me dio un hermoso objeto que crea bellos sonidos y a ti esa cosa tan linda que tienes el cuello. —El menor tocó con dulzura el dije de plata de media luna, que colgaba de una gargantilla negra. El humano se la había puesto luego de cepillar su largo cabello—. Y esa cosa con la que embelleció a un más tu cabello, ¿lo compartirás conmigo? —los ojos de su hermana brillaron hermosamente.

Por supuesto —con esto estaba tan feliz, ahora estaba seguro de que lo vería más de una vez.

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15 lunas llenas pasaron y en cada cuarta, se encontraban al humano quien siempre les obsequiaba algo.

Su hermana parecía a aprobar al humano como buena compañía, mas no todo era bueno, pues ella siempre le hacía ver lo difícil de la situación.

No deberías subir más a la superficie —le dijo fríamente.

¡¿Por qué?!

Tus sentimientos por él se están incrementado y eso solo te lastimará. Aun si te corresponde, tú no puedes vivir en su mundo, ni él en el nuestro. Si lo dejas de ver, estoy segura que lo olvidaras.

No puedo… yo solo pienso en él, ahora solo soy feliz si lo veo… no puedo dejar de hacerlo —cerró fuertemente sus ojos y aunque trató de no llorar, le fue imposible varias perlas salieron de sus ojos.

¡No llores! —lo abrazó fuertemente mientras temblaba, si su hermano lloraba entonces ese sentimiento iba en serio y lo peor… como llorara tres veces más, se convertiría en espuma de mar, lo perdería para siempre.

¡Lo amo!

Entonces… solo hay una cosa que hacer, si no lo resolvemos pronto terminarás muriendo de amor.

¿Cómo hacemos eso?

Iremos con ella —dijo seriamente mientras lo abrazaba fuertemente.

Hace 150 años había una mujer humana que tenía fuertes poderes mágicos, se decía que ella era muy hermosa y vanidosa. Le temía a la vejez y a perder todo su encanto. Fue entonces que usó su magia negra, para cazar a una sirena y comer su carne, pues los humanos decían que al hacerlo sería hermoso por siempre y joven… pero tras esa promesa había una terrible maldición.

Cualquiera que comiera carne de sirena sería condenado a ser un monstruo marino, el cual jamás podría ir a la superficie.

Perdió toda su belleza y se convirtió en una deforme sirena, la cual fue aisladas de los demás por cometer tan horrible crimen, sin embargo como era sabido de sus poderes rara vez se le iba a buscar.

&

El menor no estaba muy seguro de querer ir con esa horrenda bruja del mar, tenía mucho miedo y aunque su hermana iba a su lado, el miedo no parecía irse ni por un segundo.

Entraron a la oscura cueva, hogar de ese monstruo y de inmediato fueron recibidos por ella.

La bruja del mar se aproximó a ellos y los tocó a ambos con las manos logrando estremecerlos.

¿A que han venido? —la voz amenazante y profunda resonó en sus mentes.

Quiero que conviertas a un humano en un tritón —dijo firmemente.

Eso no se podrá.

¡¿Por qué?! —cuestionó su hermana.

Porque para que funcione, el humano tiene que desearlo con todo su alama.

Entonces… jamás podremos estar juntos —su corazón dolió.

Hay una forma, puedo darte un anillo mágico, con el tendrás piernas en vez de cola, puedes ir a la superficie, enamorarlo y hacer que quiera ser como tú, al quitarte el anillo serás nuevamente un tritón y si él se lo pone, si es su deseo estar a tu lado, se convertirá en uno más de ustedes.

¡Eso sería increíble! —su corazón latió felizmente

¿Qué pedirás a cambio? —interrumpió su hermana.

Quiero su hermosa voz, jamás podrá cantar una vez más.

¡¿Mi voz?! —rápidamente palideció, ese era el precio de ser feliz.

¡De ninguna manera! No permitiré que mi hermano pierda su voz.

¿Entonces dejarás que muera de amor? —la hermosa sirena observó a su hermano un momento. Cerró sus ojos y con todo su dolor miró a la bruja.

Toma la mía.

¡Hermana! ¡¿Estás loca?! Jamás podrás cantar, además es mi problema yo…

¡Silencio! Eres mi hermano menor, mi deber es cuidarte, ¿y qué si jamás podré cantar una vez más? Mejor una voz que a ti, además podré seguir creando hermosas melodías con el obsequio que el medio.

¿Quién me dará su voz?

Hermana, ¿estás segura?

Tu felicidad es más importante para mí que cualquier cosa en el mundo.

Que sea de esa forma entonces —dijo la bruja al momento de tocar la cabeza de la chica, un leve destello apareció y entonces la bruja sonrió—. Podrás seguir comunicándote telepáticamente, solo jamás cantaras… ya está hecho, ahora vengan, que te daré el anillo.

Entraron a la cueva, la bruja tomo la mano del menor y le puso un anillo de oro con un diamante azul marino. Rápidamente su cola de pescado fue cambiada por unas delicadas y hermosas piernas, su hermana lo miró asombrada, pero al hacer el cambio poco a poco el menor comenzó a hundirse no sabía cómo nadar con esas cosas.

Tu hermano podrá seguir respirando en el agua, llorará perlas y todo lo normal. Él es un tritón que solo cambió momentáneamente su cola por unas piernas, así que no te preocupes de que se ahogue —la chica pasó la mano por la cintura de su hermano y lo ayudó a nadar hasta la superficie.

&

Con mucho cuidado y temor, la hermana de Bill nadó con él, en dirección a donde se sabía estaba la isla prohibida: El hogar de los humanos, pero nada importaba si su hermano era feliz, aun si perdía su voz, aun si era atrapada y asesinada cruelmente. Si su hermano lograba ser feliz y sonreír eternamente, bien valía cualquier sacrificio.

Ambos salieron a la superficie y vieron que la orilla de la isla estaba sin ningún humano a la vista, era una suerte que la luna estuviera presente en vez del sol, de esa manera la oscuridad sería aliada de la sirena.

Dejó a su hermano recostado en la orilla y lo miró con tristeza.

No quiero dejarte solo —mordió su labios para no llorar cuando el menor acariciaba su rostro.

Regresaré pronto —besó su frente para luego recostarse y cerrar los ojos, estaba muy cansado.

Me quedare hasta el amanecer —pensó la sirena mientras lo abrazaba fuertemente.

&

Los primeros rayos del sol se hicieron presentes despertando a la sirena. Observó a su precioso hermano y suspiró con tristeza, mientras besaba su frente.

No quería irse, pero la voz de un humano y un extraño sonido, la asustaron y terminó regresando al mar, se escondió tras una enorme piedra y muy discretamente se asomó, si esos humanos trataban de herir a su hermano los mataría a todos.

Vio como un humano alto, de negras y largas trenzas corría hasta su hermano seguido de aquel humano tan conocido para ella.

&

Los dos príncipes caminaban por la orilla del mar como cada mañana en compañía de su perro. Hacía un rato que le habían aventado una barra y no regresaba, por lo que fueron a buscarlo, cuando un cuerpo en el mar llamo su atención. El mayor de los príncipes corrió a su lado pensando que era víctima de la tormenta del mar la noche anterior.

¡¿Se encuentra bien?! —dijo el príncipe Tom, mientras le daba la vuelta a la persona quedando cautivado por un hermoso rostro de cabellos largos y negros. Acarició su rostro con dulzura y luego bajó su vista por su cuerpo—. ¿Un chico? —dijo sorprendido al ver su pecho y luego cayó en cuenta de su desnudez.

¿Está con vida? —escuchó la voz de su hermano a lo lejos.

¡Sí! ¡Al parecer unos bandidos le robaron hasta lo que traía puesto —dijo mientras se quitaba su camisa para tratar de cubrir su intimidad.

¿En verdad? —Dijo Jared agitado por correr al momento de aproximarse— ¡No puede ser! —gritó a todo pulmón, espantando a su hermano, quien ya cargaba al hermoso chico en brazos.

¡¿Por qué demonios gritas?! ¿Qué es lo que no puede ser? —dijo muy molesto, casi cayó al suelo con todo y el lindo chico. Jared guardó silencio un minuto, tratando de pensar en algo.

¿No es obvio? Tendremos problemas.

¿De qué hablas?

El no parece ser de por aquí, jamás lo había visto y ha sido asaltado —dijo como si fuera lo más obvio.

¿Y eso qué? No es motivo para gritar.

Míralo bien, la gargantilla que lleva puesta es de plata, el anillo en su dedo es de oro con un gran diamante, tiene rasgos delicados y sus manos no parecen maltratadas él es…

Un noble o un príncipe de otro reino —susurró sorprendido.

Al parecer lo asaltaron hace poco y no alcanzaron a despojarlo de todo, puede que nos escucharan llamando a Scott —mordió sus labios nerviosos, estaba seguro de que era su tritón, él le había dado ese collar, pero… ¿Por qué tenía piernas? ¿Por qué estaba ahí? ¿Qué le había pasado?

Hay que llevarlo al castillo, no podemos dejarlo aquí —dijo decidido mientras abrazaba al chico con más fuerza y caminaba decidido con él en brazos.

& Continuará &

por Acuario25

Escritora del Fandom

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