
Notas de Acuario25: Comienza el Tom&Bill.
«Tritón» (Por Acuario25)
Capítulo 5: Me pertenece
Estar en un lugar donde todo es desconocido, lleno de peligros y monstruos, donde solo habita una noble persona de alma pura y dulce, era algo que al tritón le daba bastante temor, sin embargo nada de eso importaba cuando uno amaba tanto como él, esa persona era capaz de dar todo por su persona amada y él había renunciado momentáneamente a su cola, para poder estar a su lado y convencerlo de ser un tritón y de esa manera podrían estar juntos por siempre, viviendo en el mar que tanto amaba.
Tenía muchas dudas e inseguridades, su hermana no se encontraba a su lado para acompañarlo en la búsqueda del pescador de ojos color del cielo, no sabía que tan extenso podría ser aquello que llamaban superficie. ¿Cuántos de ellos habría? ¿Cómo encontrar a su razón de ser? ¿Cómo se movería en tierra? No tenía idea de cómo usar esas cosas.
Abrió los ojos con pesar y se incorporó lentamente, apretando el edredón de la cama, sorprendiéndose por lo suave que era… No sabía en donde se encontraba, observó por todos lados, era frustrante estar en un lugar donde desconocía todo objeto y utilidad.
Llevó una mano hasta su pecho y se sorprendió al ver su torso cubierto, dio una rápida mirada y se vio con las mismas cosas, que su razón de suspirar tenía puestas encima cada vez que lo visitaba. Mordió sus labios con miedo al ver que ya no tenía su preciosa cola, si no esas cosas tan horrendas, lentamente y con miedo, tocó sus pies. Era extraño, no se sentía como sus escamas o aletas, palideció al mover los dedos, tocó sus piernas, era tan extraño que estuvieran tan separadas, las abrió por completo y dio un salto hacia atrás asustado. Eso era tan anti-natural para él. Juntó sus piernas lo más que pudo y las abrazó.
«¿Cómo fue que llegue aquí?»
Comenzó a temblar, solo recordaba a su hermana quien lo había dejado en la orilla del océano prometiéndole que lo cuidaría. «¡Suficiente!» Levantó su rostro, decidido a dejar de mortificarse, saldría de ese lugar y lo buscaría.
Con la mirada, dio con el fin de la cama y con sus piernas aun juntas las movió a un lado, se arrastró en la cama con las manos y sonrió hasta al llegar al final, y justo cuando comenzaba a pensar que no había sido tan difícil, cayó al suelo.
—¡Aaaaaaaaahhh! —gritó y pasó sus manos por donde provenía el ardor.
Había olvidado que estar en superficie era sumamente difícil y sobre todo, diferente a estar en el agua. No podía mover sus manos y su no cola con la esperanza de ir arriba o a los lados. Al parecer, al igual que su rubio, estaría atado a cualquier cosa solida. Era imposible flotar, ya que no se encontraba dentro del agua. Tragó duro y observó todo cuidadosamente buscando la forma de salir. Pero el sonido de algo rechinante lo espantó y se quedó tieso, observando como aquel pedazo de madera frente a él, se abría lentamente. Cubrió su rostro con ambas manos temiendo de lo que pudiera entrar.
—¡¿Estás bien?! —El príncipe de ojos azules estaba bastante preocupado por su amigo, no tenía idea de por qué se encontraba ahí y mucho menos de qué le había pasado a su cola. No había encontrado nada en los libros y temía que eso no fuera más que un castigo por frecuentar a un humano. Fue por esa razón que ansiaba verlo, estar a su lado y saber en qué podría ayudar.
Teniendo ya en claro que desobedecería a su padre y hermano en dejar descansar al invitado, se las arregló para ir a la habitación y entrar de inmediato. El tritón rápidamente apartó sus manos al reconocer esa voz, sus ojos se iluminaron y una sonrisa apareció en sus carnosos labios.
—¿Te hiciste mucho daño? —preguntó con dulzura mientras lo atraía aún más a su cuerpo y acariciaba su cabello.
Anteriormente, la hermosa criatura del mar tenía el cabello hasta las aletas, pero una noche, mientras Jared cepillaba y peinaba su cabello con una hermosa trenza adornada de broches de oro, decidió cortarlo hasta la cintura, fue esa misma noche donde le dio un nombre, ya que al parecer ninguna de esas criaturas tenía uno. Bill, fue el nombre que le dio y por el cual lo llamaba de vez en cuando e incluso llegó a regalarle otra gargantilla con ese nombre grabado y que llevaba justamente en esos momentos.
El chico de cabellos intensamente negros, pasó sus manos por el cuello del príncipe y hundió su rostro en ese lugar aspirándolo.
— Oh, Bill. ¿Qué le ha pasado a tu cola? —se alejó un poco de él y acarició su rostro, se sentía tan culpable. ¿Cuánto habría sufrido ese inocente ser para llegar a ser un humano? —Seguro tuviste mucho miedo, dime, ¿te han desterrado de tu casa? ¿Ese fue el castigo por no comerme?
El tritón no entendía nada de lo que decía su amado, pero parecía tan triste. Pudo observar como cerraba sus ojos y de ellos salían varias lágrimas, que a diferencia de las suyas, no se convertían en perlas. Con dos de sus dedos las tomó y las llevó a sus labios. Sabían al mar. Cerró sus ojos un momento y observó a su chico, quien lo miraba diferente a las demás veces.
—Mi pobre criatura del océano, sigues sin poder entender nada de lo que digo, pero no te preocupes que yo te cuidaré, pronto te adaptarás a esta nueva vida. —Se levantó del suelo y estiró una de sus manos para que el hermoso chico de cabellos negros la tomara y al hacerlo, tiró fuertemente de él, logrando que el ex tritón pudiera estar de pie— ¡¿Cuidado?! —El hermoso chico comenzó a tambalearse e inmediatamente. Jared lo sostuvo por la cintura—. Se que puede ser difícil aprender a caminar, pero confío en que lo harás bien. Antes solías nadar muy rápido e ir a enormes profundidades, por lo que creo tus piernas deben ser muy fuertes. —Sus ojos se encontraron un segundo y antes de que pudieran darse cuenta, sus labios se unieron.
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Hacía algunas horas que había mandado a bañar y a vestir a ese pobre chico e incluso dejó órdenes estrictas de llevarlo a descansar a una de las habitaciones más hermosas del castillo.
El príncipe Tom se encontraba inquieto y preocupado por ese perfecto y hermoso ángel.
¿Quién o quiénes habían sido tan desgraciados para atacarlo a tal punto de dejarlo inconsciente y sin una prenda encima? No descansaría hasta encontrar a los responsables y hacerlos pagar por lastimar a tan delicado ser. Suspiró al recordar su suave y desnuda piel, esos bellos rasgos y ese tan hermoso cabello, tan oscuro como la noche.
No tenía idea de quién era, de dónde venía y mucho menos cuál era su nombre, pero lo averiguaría tan pronto despertara.
—Si viene de otro reino, lo convenceré de quedarse —susurró para sí mismo.
No era ningún secreto que a la corta edad de 12 años, había descubierto que las mujeres no le atraían para nada, se había acostado con algunas solo para sentir placer, pero de ahí no pasaba, jamás se había sentido atraído físicamente por una y tampoco había llegado a sentir afecto por nadie.
—¿Será posible que todo pase por alguna razón? —tantos años pensado que el amor era algo que no existía, que solo se usaba como una excusa para coger y tener hijos regados por el mundo y ahora… se encontraba pensando en ese chico, repasando la imagen de su hermoso rostro inconsciente una y otra vez.
Observó como el sol comenzaba a ocultarse—. ¿Estará despierto? —se sonrojó y de inmediato sus ganas de verlo incrementaron. Se levantó de la cama y rápidamente tomó el hermoso ramo de rosas que había mandado a hacer exclusivamente para regalárselo, tan pronto abriera los ojos. Estaba muy nervioso.
Caminó por los largos pasillos y se detuvo en la puerta, no sabiendo si tocar o entrar sin permiso, o esperar a verlo más tarde en la cena. Estaba a punto de dar media vuelta e irse, cuando escuchó un par de risas de tras de la puerta. Levantó su mano dudando, giró la perilla y abrió la puerta. Sus ojos se abrieron de sorpresa y una terrible furia le invadió al ver a su hermano encima de ese chico haciéndole cosquillas a más no poder.
—Eres tan lindo, Bill —escuchó que dijo su hermano en un suspiro, mientras paraba de hacerle cosquillas, dejando al hermoso chico de cabello negros respirar, se miraron por un largo rato para luego aproximase y justo cuando estaban apuntó de besarse, decidió interrumpir.
—Veo que nuestro invitado ya ha despertado —dijo fríamente con cara de pocos amigos.
& Continuará &
Notas finales: Gracias por leer.
Continúen leyendo la marca registrada de cuentos de Disney marca Acuario. xD