Una versión 11

«Una versión» Fic de Earisu

Capítulo 11

A Katy Wolfmann, Tom le había caído bien desde que le vio entrar por primera vez en su consulta. Se supone que ella no debería desarrollar esa clase de sentimientos por un paciente, pero Katy no podía dejar de ser humana antes que psicóloga. Y aquel muchacho no se lo puso fácil el día que entró y excusándose casi como haría un niño la advirtió de que ‘’mi problema es que tengo un problema, que ni yo mismo sé cuál es. Lo digo desde ya’’. Katy se había reído, le había invitado a sentarse en un cómodo sillón de cuero negro y tras sentarse ella misma en su silla habitual, frente al sillón, le había aclarado a su vez que de hecho eso no era tan raro. Que le sorprendería saber la cantidad de gente que tiene ‘’problemas’’ que ni ellos mismos ven. Su trabajo consistía, ni más ni menos, en descubrir qué era lo que atormentaba a esta gente, tan a menudo de forma inconsciente.
Katy, una elegante pelirroja de bote con el pelo cortísimo y siempre engominado se encontraba de nuevo en esa silla, con su bloc de notas sobre sus muslos, cubiertos por una falda de tela brillante verde oscuro. Era la tercera vez que tenía una cita con Tom. Se podía decir que las dos citas anteriores habían sido más bien un intento de tantear el terreno, y de empezar a acostumbrarse a la presencia el uno del otro, sobre todo por el bien de Tom, para que pudiera empezar a confiar en ella. Por eso se puede decir que por primera vez, en este tercer encuentro, Tom le había dicho algo que ella consideró llamativo.
-¿Y desde cuándo tienes esas pesadillas?
-…Pues… – Tom, espatarrado en ese sofá, miró al techo mientras pensaba. – La verdad es que yo nunca había recordado mis sueños en el pasado. Al menos, eso creo. Pero…Supongo que estas pesadillas…Las empecé a tener que yo recuerde…Joder, pues cuando mi hermano me vino a buscar a mi apartamento.
Katy apuntó algo en su bloc.
-…Mmm. Háblame de esas pesadillas.
Tom le contó todo al respecto. Que en realidad casi nunca llegaba a ver nada en ellas. Pero que sin embargo le provocaban mucha ansiedad y terror, por que una parte de él de alguna manera le empujaba a despertarse, para no llegar a descubrir ‘’algo’’ que le haría daño, y otra parte, no le dejaba abrir los ojos y eso era sin duda aterrador, por que su mente gritaba por despertar, y a veces no lo conseguía.
-…Posiblemente se trate de algún recuerdo que tienes bloqueado. Verás, a veces, si alguien sufre una experiencia traumática muy fuerte, un mecanismo de defensa muy común es ‘’aislarlo’’, bloquearlo en algún sitio ahí dentro, de modo que no nos siga atormentando. Pero tener algún tipo de contacto con algo que te recuerde a ese trauma, puede provocar esa clase de desbarajustes.
-…¿Una experiencia traumática…?
-…Puede que relacionada con tu hermano, si me dices que las pesadillas empezaron cuando te reencontraste con él.
Tom se lo planteó unos instantes.
-…Hace unos días, en mitad de una pesadilla, oí la voz de mi padre que me decía que a Bill le gustaba llamar la atención.
Katy tomó nota de ese nuevo dato.
-…¿Qué puedes decirme de tu padre? – Intentó ahondar Katy.
-…Lo mismo que de Bill en aquella época: Nada. No recuerdo nada. Era muy pequeño cuando dejé de tener relación con ellos.
-…¿Con quién te criaste tú?…
-…Con mis abuelos.
-…¿Y Bill?
-…Él se quedó con nuestro padre.
-…Interesante. ¿Y por qué os separaron?…
-…Yo…No lo sé. – Era una pregunta sencilla que debería tener una respuesta sencilla también. Y a Tom le descorazonó el hecho de no sólo no acordarse, sino que además es que él nunca se había hecho esa clase de preguntas. ¿Tenía la psicóloga razón? ¿Sería por que se estaba protegiendo a si mismo de algo que ocurrió en su infancia y era más fácil hacerse el loco?
-…Pudo ser por razones económicas, pero…Si tu padre tenía problemas para manteneros, lo más común es que vuestros abuelos os hubieran acogido a los dos, no sólo a uno de vosotros.
-…Um…
-…Espero que no te moleste esto, Tom. Pero lo cierto es que como mujer de vez en cuando me gusta darle un poco al cotilleo. Y por eso, de vez en cuando reconozco que he comprado revistas del corazón. Y recuerdo haber leído en un reportaje sobre tus raíces que se decía que tu padre solía ser violento.
-…Yo…No lo recuerdo.
Katy dejó su bloc a un lado y se inclinó para acercarse un poco a Tom y tantearle, para ver su reacción.
-…¿Y no podría ser que de verdad vuestro padre fuera agresivo, y que tú te sientas culpable? Por que mientras que tú pudiste alejarte de aquello, tu hermano ‘’pequeño’’ se quedó con él…
Tom abrió la boca. Se le erizó la piel. La verdad era que él seguía sin visualizar nada de todo eso, pero el encogimiento de estómago le convenció de que una posibilidad de que eso fuera cierto, había.
Y entonces lo vio. Vio un poquito más de lo que había sucedido aquel día. Tom se levantó de un salto.
-…¿Qué te pasa, Tom?
-…Yo…Ese día…Estaba gritando a mi padre…Estaba intentando…Pegarle…
-…¿Por qué?…
-…Y me sentía frustrado, por que era pequeño y no podía…No podía con él…Pero seguía intentándolo…Y gritándole…
-…¿Qué gritabas?
Tom se agarró de la cabeza, negando con ella. Le empezaba a doler mucho.
Y de repente, una nueva imagen, esta vez totalmente independiente a las demás.
Tom estaba en su habitación, cuando era un niño. Estaba en su cama. Bill estaba con él.
Y el pequeño Billy le besaba en los labios.
En medio del despacho de Katy, Tom abrió mucho los ojos, enmudeciendo. Luego se sentó en el sofá como desplomándose. ¿Qué coño había sido eso?
-…¿Tom?…
Pero Kaulitz ya no tendría fuerzas para seguir hablando.
-Me fastidia mucho que esto pase justo ahora: Pero se ha acabado nuestro tiempo. – Y Katy estaba realmente contrariada. Ahora que Tom empezaba a hacer progresos…
Sin embargo, Tom casi que se sintió aliviado al oír aquello. Quería pensar sobre lo que acababa de recordar, sobre el beso…Y quería hacerlo solo.
Katy le hizo una última observación mientras ambos se levantaban.
-…Tienes que intentar desbloquear esos recuerdos. Lo ideal sería que lo hicieras por ti mismo. Pero si el problema persistiera, podría recomendarte que te sometieras a sesiones de hipnosis para ayudarte.
-…Intentaré recordar…Pero no sé cómo hacerlo.
-…Deberías hablar con tu hermano. Él podría ser la clave.
»Genial. Mi hermano, el que desapareció sin dejar rastro alguno.»
-…No sé dónde está mi hermano.
-…Pues haz algo al respecto. Seguro que las cosas que tenga para contarte te ayudan. Sobre todo, insiste en que comparta sus propios recuerdos de infancia.
Tom se encogió de hombros, y se despidió pensando en la farmacia que había justo en frente de aquel edificio, y en una tentadora caja de aspirinas.

&

Acababa prácticamente de anochecer. Tom se plantó frente a la puerta y suspiró. Aquel era el último sitio donde le apetecía ir, pero no tenía otra alternativa. Llamó al timbre. Esperó un poco.
Y Bushido abrió la puerta un minuto después, llevando únicamente un bañador oscuro. Estaba completamente empapado. Se veía que acababa de salir a toda prisa de su piscina personal, o de su jacuzzi, quizá. Con una pequeña toalla que tenía colgando del cuello se secaba las gotas que iban cayendo de su pelo a su rostro, sus imponentes músculos tersándose en el acto.
Claro, que Tom no es que se estuviera fijando en estos detalles. Tenía asuntos más importantes de los que preocuparse.
-…Anis, ¿Bill se ha puesto en contacto contigo? – Le inquirió como único saludo.
Anis parpadeó. Y luego arrugó la frente.
-…No. No lo ha hecho. Y no creo que lo haga, la verdad. – Había algo de resignación en su tono de voz.
-…Vale, pues quiero que me lleves al club ése donde le conociste.
-…¿Al club?
-…Sí, tienes que ayudarme a encontrarle.
-…¿Qué te hace pensar que ha vuelto ahí? No creo que…
-…Posiblemente, no. Pero Bill no conocía aquí prácticamente a nadie más que a ti, a mi, y a las amistades que hiciera allí. Para sobrevivir necesita pasta, un trabajo…No querría volver allí por que seguro que no quiere que le encuentre, y aparte está lo de su supuesto ‘’jefe’’, pero puede que haya utilizado a alguno de sus contactos de ahí para encontrar otro curro en otro sitio.
-…Veo que le has dado al coco…Pero también existe una cosa que se llama periódico, y también ofrecen trabajo ahí en cierta sección.
-…Lo sé. Pero algo me dice que Bill no buscaría un McDonald’s. Algo me dice que está en otro club. Tengo que ir allí, y preguntarle a la peña, hasta que…
Bushido puso los ojos en blanco.
-…Pasa, Tom. – Y el rapero fue entrando a su casa.
-…Anis, tengo prisa, ¿vas a llevarme allí? ¿O…?
Bushido se giró y le miró, serio e imponente.
-…He dicho que pases.
Tom tuvo que acceder a regañadientes y observó ya en el salón cómo Bushido iba en busca de su móvil, lo cogía y hacía una llamada. Tom se sentó, expectante a ver qué hacía el otro.
-…Necesito que encuentres a un muchacho. – Se limitó a ordenar Bushido, sin un saludo, sin un »hola, Fulanito», sin un nada. Sin saber por qué, a Tom le dio un escalofrío. – Se llama Bill. Bill Kaulitz. Y lo más seguro es que esté en algún puticlub gay barato.
Tom alzó las cejas al oír aquello. No es que estuviera diciendo algo que él no se imaginara ya, pero sin duda oírlo en plata era mucho más horrible que pensarlo.
Se estaba rascando el cogote cuando se dio cuenta de que Bushido se había despegado el móvil de su boca, y se dirigía a él, en voz algo más baja.
-…¿Qué quieres que hagan cuando le encuentren?
Tom, estupefacto, empezó a titubear y a negar con la cabeza, negando.
-…Nada, sólo quiero que me digan dónde está, y yo iré a buscarle.
-…Puedo hacer que le traigan a rastras, si quieres.
-…No, no quiero eso. Yo mismo iré a por él.
-…Qué pena. – Contestó Bushido, casi humorísticamente. Aún así, intrigó a Tom. El rapero anfitrión continuó con su llamada. – Es MUY urgente, quiero saber dónde está cuanto antes. Espero tu llamada. – Y colgó sin más.
El salón quedó largos segundos en silencio. En un silencio bastante tenso además.
-…¿Por qué has dicho »qué pena»? – Se decidió a preguntar Tom.
-…Pensé que ibas a ser mucho más radical para traerlo de vuelta. Tom, me decepcionas. Y que sepas que así, yendo de blandito, no conseguirás que entre en razón.
-…¿De qué coño…? – Tom se dio cuenta de que Anis estaba hablando como en broma, pero totalmente en serio. Y acabó respondiendo en vez de terminando su propia pregunta. – Y si tanto quieres que vuelva tú también…Aunque sea por las malas…¿Por qué no es eso lo que ordenas tú mismo?
-…Por que tienes que ser tú el que le traiga de los pelos. Así, tú serás el malo, el capullo…Y yo el tío guay que le salve del capullo.
-…Ah, con que era eso.
Y en ese momento sucedió lo más extraño que podía suceder en esa situación. Y es que ambos se sonrieron sinceramente y casi nostálgicos.
-…¿Una copa? – Y sin esperar a que su colega le respondiera, Bushido fue a por dos vasos.
-…¿Crees que le encontrarán rápido? – Fue la única preocupación de Tom.
-…Tardarán menos de lo que tardaríamos nosotros yendo club por club. Y si me permites decirlo, sin peligro de que alguien nos haga una foto, y que al día siguiente salgamos hasta en las noticias de las tres por viciosos y encima, maricones.
-…Pues parece que a ti eso no te ha preocupado nunca…A fin de cuentas, tú sí que has ido a esa clase de clubs y encima por placer…Yo en mi vida he…
-…Pues ¿por qué coño crees que hago esto?…No es por mi, es por ti. Un mojabragas como tú no se puede permitir esa clase de escándalos.
-…Oh, qué amable. – Bushido regresó con dos vasos de whisky y le tendió uno a Tom para acto seguido sentarse con él. – Pero seguro que también hay un interés oculto, ¿no?
-…Por supuesto. La duda ofende.
Pero Bushido no dio más explicaciones, y se limitó a beber de su vaso tras esbozar una media sonrisa.

Continúa… 

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Earisu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!