Una versión FIN

«Una versión» Fic de Earisu

Capítulo 18

Después de sortear a la prensa como pudo, Tom consiguió entrar en la comisaría.
Lo primero que hizo fue preguntar por alguien que pudiera ayudarle e informarle. Sobre todo quería saber si podría ver a su hermano para decirle que todo iba a salir bien; Seguro que por muy duro que éste pretendiera aparentar ser, debía estar muy asustado.
Recordó aquella vez que él mismo estuvo detenido, cuando lo del episodio con la stalker. Él trató de fingir todo el tiempo que dominaba la situación, pero no era cierto. Tom estaba acojonado como el que más ante la sola idea de perder no sólo su libertad…Sino también su vida tal y como la había conocido.
Dio con un agente que se interesó por su caso y tras Tom darle los datos pertinentes, el hombre le contó que su hermano estaba siendo interrogado en aquel mismo instante, pero que quizá fuera posible que se le permitiera recibir una visita tras las preguntas.
Tom suspiró aliviado y esperó todo lo pacientemente que pudo, aunque no paraba de recorrer pasillos hacia arriba y hacia abajo, a que alguien le diera el permiso necesario.
El mismo agente le llamó algunos minutos después y le pidió que le acompañara.
Le llevó a una especie de recámara que en una de sus paredes tenía incorporado un enorme cristal que permitía ver lo que estaba ocurriendo al otro lado, en la habitación principal de interrogatorios. En esa habitación estaba Bill, sentado con las manos esposadas sobre una mesa y con dos policías en distintos extremos de la misma tomando notas de lo que fuera que acabara de decir el chico.
Tom volvió a respirar tranquilo. A pesar de haber vivido la misma experiencia, no sabía por qué se había imaginado el reencuentro como en las películas: Con otra clase de cristal de por medio , un telefonillo y a su hermano vestido de naranja y con cara de…
’Loco’’…
El rapero sacudió la cabeza. Pero nada más lejos de la realidad: Bill llevaba allí sólo unas horas y todavía tenía su ropa de calle puesta. No tenía buena cara, era cierto, pero nada fuera de lo normal, teniendo en cuenta su situación.
Los dos policías acabaron con su trabajo justo en ese momento, y salieron de la sala.
-…¿Ya puedo entrar a verle? – Preguntó Tom sin perder el tiempo como único saludo.
-…¿Tú eres…? – Quiso saber uno de los policías, un cincuentón canoso y robusto, bastante atractivo para su edad.
-…Soy su hermano.
-…Sí, puedes hacerle una visita de unos minutos, pero tenemos que avisarte de que vamos a ser testigos de todo lo que digáis, y que las conversaciones se graban mediante nuestras cámaras de seguridad. Ten en cuenta que está desequilibrado también, para que no te lleves sorpresas desagradables. – Le advirtió el mismo hombre.
-…¿Qué está diciendo? Yo le veo perfectamente. Además, yo he convivido con él y sé que no es peligroso.
-…Puede deberse a que haya dejado de tomar alguna clase de medicación. Todavía estamos intentando averiguar el nombre de su médico, si es que tenía alguno. Tiene cambios de humor muy bruscos. Puede pasar de estar normal a ponerse muy agresivo. Es por eso que hay que andarse con cuidado.
Tom quería rechistar, incluso sorprenderse por el dato de aquella supuesta ‘’auto’’ medicación, pero le pareció una pérdida de tiempo: En realidad a él en ese momento le daba igual todo. Él lo único que quería era hablar con su gemelo de una vez, así que se excusó y entró a la pequeña sala sin más.
Le ponía nervioso saber que detrás del cristal le estaban observando, pero dejó de pensar en ello cuando sus ojos se posaron sobre los de Bill.
Se dio cuenta de que las pupilas de éste se movían de una forma extraña, pero no era capaz de discernir por qué.
Se sentó frente a él y le cogió de las manos.
-…¿Cómo estás? – Le preguntó con ternura.
-…Dios, ¿es que ni en la cárcel me puedo librar de ti? – Sin embargo, Bill no rechazó el contacto y Tom sonrió.
-…Yo también me alegro de verte.
Bill le devolvió la sonrisa con resignación. Parecía vulnerable.
Tom sólo pudo preguntarse quién podía pensar de él que era un psicópata.
-…Y no vas a ir a la cárcel. – Le aseguró el rapero apretando sus manos.
-…Yo no lo veo tan claro.
-…Te doy mi palabra. Te voy a conseguir el mejor abogado no de Alemania, del mundo si hace falta. Vas a estar fuera en menos que canta un gallo.
Bill se lo quedó mirando. No sólo parecía sorprendido por las palabras del rapero, también un poco indignado en cierto modo incluso.
-…¿Es que ni siquiera vas a preguntarme qué pasó?
-…No me importa lo que pasara, yo estoy de tu parte.
Bill rompió el contacto y se hubiera cruzado de brazos de no ser por que las esposas se lo impedían. Pero su pose sería desafiante de igual modo a continuación.
-…Tom, maté a un hombre. A nuestro padre. – Recalcó. – ¿Y todavía quieres sacarme de aquí?
Tom rechinó los dientes.
-…Seguro que no te dejó otra opción. – Escupió sin disimular ni una pizca su odio.
Bill soltó una sincera carcajada, descolocando por completo a su gemelo.
-…Eres demasiado bueno, Tom. Te montas tus propias historietas para que yo resulte ser el héroe. ¿Crees que fue defensa propia o algo así?
El rapero le miró casi estudiándole.
-…No, no fue defensa propia. Le maté por venganza. Por pura venganza. Esa es la verdad.
Hubo una pausa.
– ¿Lo ves? Soy horrible. No merezco salir de aquí.
Tom parecía estar analizando cada gesto, cada palabra de su hermano. Al final se inclinó un poco en su silla para quedar más cerca y cara a cara con su gemelo. Lo siguiente lo diría en un susurro.
-…Si tú eres horrible, yo también lo soy…Porque yo hubiera hecho lo mismo que tú de estar en tu situación. Así que…
Por alguna razón, pareció que Bill no se había esperado esa respuesta. De hecho, Tom tuvo la impresión de que su gemelo había empezado a temblar.
-…Tú no sabes nada. – Se limitó a escupir en un hilo de voz.
-…Lo sé todo. He conseguido recordarlo. Ahora me acuerdo de todo. – Le informó el rapero. – Y yo… – Le cogió de las manos de nuevo. – Hubiera hecho lo mismo.
Las pupilas de Bill retomaron ese ritmo enfermizo y a la vez se llenaron de agua.
-…Tú…¿Lo sabes?
-…Sí…Sé lo que te hacía de verdad. Y sé lo que probablemente le hizo a mamá.
Bill se zafó del agarre de su hermano y se levantó casi volcando la silla por el camino.
Se fue corriendo como si quisiera refugiarse en una de las esquinas de la habitación. Se abrazó a sí mismo como pudo, como si tuviera de repente mucho frío y se quedó mirando hacia la pared, dando la espalda a Tom. Pero el rapero le oía llorar.
-…Yo…
-…Y no vuelvas a decir que eres horrible, porque si todo esto lo hubiera recordado un poco antes, te hubiera ahorrado el trabajo yo mismo con mis propias manos. Te lo aseguro.
-…No lo entiendes…
-…Tú no estás loco…Eres una persona a la que llevaron al límite. Y cuando uno se ve en esa situación, es capaz de cualquier cosa, pero eso no significa nada…Nada más que eres humano…Créeme, yo eso lo sé muy bien.
-…Yo no quería…
Empezó a suceder algo extraño, y fue que cada uno de los gemelos empezó a hablar como si no se estuvieran escuchando el uno al otro. Como si en realidad estuvieran en habitaciones distintas.
-…Yo te entiendo, Bill.
-…No, no me entiendes…Yo no quería.
-…Lo sé…
-…No quería… – Bill dobló sus rodillas, para abrazarse a ellas en el suelo. – Maldito hijo de puta… – Siguió sollozando.
-…Sí, yo te entiendo…
-…¿Me entiendes? – La pregunta le salió con una voz aniñada. La sorpresa en ella parecía genuina.
-…Claro que sí…
-…Al hijo de puta…Se la ponía dura cuando tenía seis años, pero luego me hice grande y dejó de quererme…Dejó de quererme… – Bill empezó a mecerse en el suelo.
Y de repente, Tom sintió que todo se volvía a desmontar en su cabeza tras lo que había parecido un guantazo.
Cerró los ojos.
-…¿Q-Qué? – Dijo como pudo, por que tenía la garganta seca.
-…Y yo le maté sin pensar…Fue un accidente…Por que no podía…No podía soportarlo…El muy desgraciado…Yo sólo quería que todo volviera a ser como antes…Yo no quería, no quería matarle…Ese día…Le pregunté por qué ya no me quería…Y él me dijo que estaba loco. Entonces yo… – Bill había adoptado un tono de voz histérico, y no terminaba las frases por el llanto o por la desesperación. – Yo a veces le amenazaba…Le amenazaba con que me iba a ir y le iba a decir a todo el mundo lo que me hacía, o lo que solía hacerme…Y él se reía de mi. Se reía de mi…Yo sólo quería…Yo sólo quería que me quisiera…
Tom empezó a sentir que su verdadero yo estaba abandonando su cuerpo. Debía ser así, por que de repente, no lograba ser consciente de nada…Ni siquiera de lo que él mismo estuviera experimentando. Sin darse cuenta de lo que hacía, miró hacia atrás, quizá queriendo mirar a los policías que de seguro estaban siendo testigos de la crisis de su gemelo. Por supuesto, él no podía verles a ellos. Sólo se vio a sí mismo reflejado en el cristal. Únicamente entonces pudo confirmar que había una lágrima rodando por una de sus mejillas, y que su rostro había perdido todo el color.
Entonces, volvió a prestar toda su atención a su hermano.
-…Bill, ¿cómo puedes decir eso?…Él abusaba de ti, en todos los sentidos….No te quiso nunca…¿Por qué coño te importaba que…?
-…¡CÁLLATE!
-…¡No me da la gana! Era un monstruo, Bill…
-¡YO SOY EL MONSTRUO! – Bill se tapó los oídos mientras seguía meciéndose en el suelo, ahora más violentamente.
-… – Pero Tom no dejó de hablar… – ¡Un monstruo que posiblemente, mató a mamá!
Y entonces Bill volvió a echarse a reír de una manera que ponía los pelos de punta. Miró a su hermano. Tom vio algo de demencia en sus ojos por primera vez.
-…Se lo merecía. – Dijo como si estuviera contando un secreto.
-…Bill…
-…Era una puta…Se lo merecía. Jajajaja…
Tom no tenía claro cuándo sucedió, pero cuando acordó, a su hermano estaban agarrándole entre dos hombres para llevárselo a la fuerza ya que éste ahora había empezado a poner resistencia, retorciéndose y aullando.
-¡ÉL ME QUERÍA A MI! ¡ME QUERÍA A MI! – Chillaba el chico.
El mismo Tom tenía a un policía agarrándole del brazo con todo el propósito de alejarlo de allí por su propia seguridad. No podía dejar de contemplar la escena, pero la sentía lejana, como si más que vivirla estuviera soñándola.
Pero aquello no era un sueño. Ojalá lo fuera…Pero Tom sabía que no iba a acabar despertando.

.

UN AÑO DESPUÉS

Tom firmó el control de seguridad que le ofreció la enfermera y se dispuso a salir al jardín.
En el juicio que se celebró unos meses antes, se decidió que Bill Kaulitz no debía cumplir condena en una cárcel por su crimen, ya que se consideró que su mermada salud mental le había llevado a cometerlo sin ser consciente de ello.
Pero se le impuso pasar una temporada en un hospital psiquiátrico para que los médicos pudieran tratarle y discernir si en un futuro y con medicación el chico sería capaz de llevar una vida dentro de lo posible, normal.
Tom le estaba costeando el mejor hospital de Berlín e iba a visitarlo con frecuencia, cada vez que se lo permitían.
Al principio se había preguntado cómo podría ayudar a Bill el estar rodeado de chiflados…Pero pronto se dio cuenta de que estaba demasiado influenciado por el cine. Durante sus recreos, los demás pacientes se dedicaban a ver la tele o a jugar a las cartas o similares en el jardín y aunque las crisis estaban a la orden del día, tampoco convertían el ambiente en algo oscuro o siniestro.
Había pacientes que no hablaban nunca y otros que hablaban demasiado. Había uno que cada vez que se cruzaba con Tom, le señalaba y le llamaba ‘’Roger’’ por alguna extraña razón, pero por lo demás, aquel día era como otro cualquiera en el jardín.
Tras buscar unos minutos, Tom encontró a su hermano sentado en un banco al sol, leyendo un libro.
Con su pijama blanco resplandecía como si fuera un dios.
Tom le saludó y se sentó a su lado. Bill cerró el libro y lo colocó sobre su regazo.
-…¿Has descubierto ya por qué ese tipo llama a todo el mundo ‘’Roger’’? – Le preguntó el rapero.
-…A mi me llama ‘’Fideo’’. Ojalá me llamara Roger algún día.
Tom se rió. Le veía bien. Al menos, le veía sereno.

A veces, Tom se hacía miles de preguntas.
Las más comunes empezaban por un ‘’¿por qué?’’ o por un ‘’¿qué hubiera ocurrido si…?’’.
¿Por qué nunca hizo algo cuando todavía estaba a tiempo de evitar el desastre? ¿Por qué nunca puso de su parte para saber qué había sido de su familia?
¿Por qué tuvo que olvidarlo?
¿Qué hubiera ocurrido si su madre no hubiera muerto?
¿Qué hubiera ocurrido si ambos hubieran podido criarse juntos?
Y la que más inquietaba a Tom: ¿Qué hubiera pasado si no hubiera sido Bill? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido él el que se hubiera quedado con su padre?
Pronto y gracias a Bel, que había vuelto a vivir con él, se dio cuenta de que era inútil plantearse esas posibilidades siquiera. No servía para nada pensar así…Aquellas eran simplemente diferentes versiones que podían haber ocurrido, pero que nunca existieron. La realidad había sido otra y podías afrontarla, o podías pegarte un tiro.
Podías culparte toda la vida por tus errores, o podías perdonarte a ti mismo y seguir adelante, intentando enmendarlos.
-…¿Cómo vas con tu disco? – Se interesó Bill.
-…Se está vendiendo muy bien. Incluso mejor que los anteriores. He tenido bastante publicidad en los últimos tiempos – Farfulló entre dientes. Curioso, pero en el mundo del rap, cuanto más oscura haya sido tu vida, mejor. Alimentan la leyenda y con suerte, acabas convirtiéndote en una especie de mito.
-…De nada. – Se rió Bill, algo culpable.
Tom le dio un pellizco en la rodilla.
-De hecho, Bushido está bastante picado conmigo por que mi disco está vendiendo más que el suyo. Es bastante divertido.
-…Vaya…
-…También pregunta mucho por ti.
Bill no dijo nada y su rostro cambió por completo, quedando totalmente serio.
-…Creo que le gustabas de verdad. – Comentó el rapero con resignación. Al final, no le había quedado otra que reconocerlo.
-Esa es una visión bastante edulcorada de la realidad. – Soltó Bill casi con mala leche y se levantó del banco para tirarse al césped. Quedó acostado mirando al cielo.
Tom no sabía cómo reaccionar a eso. Era bastante difícil hablar de ciertos temas con Bill, en concreto, de amor. Bill jamás había tenido una relación natural, o sana, con nadie. Y teniendo en cuenta que era lo que había vivido desde pequeño y que había perdido como consecuencia la noción de lo que era una relación ‘’normal’’…¿La tendría alguna vez?
-…¿Por qué? Podías gustarle perfectamente. – Se limitó a contestar el rapero.
-…Pf. Por aquellos tiempos, de cinco cosas que decía, siete eran mentira. Os estaba engañando a ti y a él todo el tiempo…¿Cómo le iba a gustar? No era yo en realidad.
Tom se entristeció al oír aquello.
-En realidad, ni yo sé cómo soy en verdad. – Suspiró el muchacho. – Es más, ya nunca lo sabremos.
-…¿Por qué dices eso? – Se extrañó su gemelo.
-…Yo…No soy yo. Estás frente a un ser artificial. Hoy estamos hablando así, ahora, porque estoy sedado hasta el culo. Y en eso va a basarse mi existencia. En tomar drogas para convertirme en esto. Si dejara de tomarlas…Sería otra persona. Y tampoco ’’ yo’’…Creo que ese ‘’Bill’’ murió hace mucho. O más bien, se lo cargaron hace mucho.
Tom apretó los puños de la pura impotencia, se mordió los labios y se levantó de un salto.
-…Bill, no digas eso, joder.
-…¿Por qué? Esa sí que es la realidad. – Bill le miró desde su posición, en el suelo. Sonrió algo macabro.

Tom estaba asustado, pero esta vez no fueron sus ojos, ni esa sonrisa los que le dieron miedo. A Tom le daba miedo la inteligencia de su gemelo. Le daba miedo cómo ahora Bill por si mismo era capaz de analizar su situación, llegando a la conclusión de que ya era demasiado tarde. Que de verdad, habían acabado con él, o con su cordura, hacía mucho. Y era capaz de reconocerlo así, tan fríamente, como si nada.
Una gota cayó en la frente de Bill, tumbado en el césped.
Era una lágrima.
Bill se sentó y giró el tronco para mirar a su hermano.
-…Te pondrás bien, ¿me oyes? Te van a curar…Y tendrás una vida normal algún día. – Dijo Tom aunque aquello fuera algo que él no podía asegurar.
-…Vale. – Cedió Bill, simplemente para no meter más el dedo en la herida.

Esta vez, ambos estaban mintiendo.
Pero a diferencia de otros tiempos, ahora los dos lo sabían perfectamente.

&

En efecto, a veces Tom se hacía muchas preguntas.
Las más comunes empezaban por un ‘’¿por qué…?’’ o por un ‘’¿qué hubiera ocurrido si…?’’
Ya en el coche, en lugar de arrancar, Tom sacó un trozo de papel en blanco de su bolsillo y un pequeño lápiz.
Pero aquellas eran simplemente diferentes versiones que podían haber ocurrido, sí, pero que nunca existieron. La realidad había sido otra y podías afrontarla, o podías pegarte un tiro.
Podías culparte toda la vida por tus errores, o podías perdonarte a ti mismo y seguir adelante, intentando enmendarlos.

Empezó a escribir una de las frases que su hermano acababa de decirle…La escribió mil veces:

‘’Ich Bin Nicht Ich’’ (‘’Yo no soy yo’’).

Y al final, llegó a encontrar la respuesta que él hubiera querido darle en ese momento.

‘’Me da igual quién seas, o en qué te hayas convertido.
La próxima vez, estaré ahí para salvarte.’’

Y aquella promesa…Factible o no…Sería lo que le diera fuerzas para secarse las lágrimas, guardar el papel, arrancar el coche…

Y continuar.

F I N

Te recordamos que este es un rescate, por tanto te invitamos a dejar tu aprecio por la obra en los comentarios. Y si te gustó como escribe esta autora, te invitamos a leer más de ella, pinchando su perfil. Gracias por leer.

por Earisu

Escritora del Fandom

Un comentario en «Una versión FIN»
  1. Me aguante las ganas de llorar solo pq estaba en el trabajo, pero bien, me gusto este fic aún que no haya sido toll:(.
    Ojalá y este bien muerto el jorg hijo de puta que se merece estar en el infierno.

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