Una versión 3

«Una versión» Fic de Earisu

Capítulo 3

Pasó un mes. Y luego dos.
Y Tom ya había prácticamente olvidado la fugaz visita que su hermano le había hecho muchas semanas antes.
Y es que contra todos sus pronósticos, Bill no acabó apareciendo el día menos esperado de nuevo por su casa con el rabo entre las piernas. Al fin y al cabo, el dinero se gasta, y Tom había estado seguro de que Bill no iba a encontrar un trabajo de la noche a la mañana así por que sí.
Pero aquello no llegó a ocurrir, y cuando un día al llegar del estudio de grabación se encontró con un sobre en su buzón en el que no había escrito más que un »Gracias», se sorprendió el doble. Y más aún que se sorprendió cuando al abrirlo el rapero se encontró con todo el dinero que le había prestado a su gemelo en efectivo, contante y sonante.
Al final se encogió de hombros y supuso que debía alegrarse. Al menos, el chico podía apañárselas solo y eso suponía un quebradero de cabeza menos para él.

&

-…Te estás volviendo un aburrido.
Tom suspiró mirando al techo con los ojos en blanco ante la recién recibida acusación.
-…No soy un aburrido. Simplemente, no estoy de humor. – Se defendió.
Tom estaba sentado en un sillón de su casa, aguantando el chaparrón como podía.
Su mejor amigo, un chaval con la cabeza rapada al cero de raza negra que sobrepasaba sin problema los ciento veinte kilos y que también se ganaba el pan rapeando estaba de pie frente a él y esta vez no estaba dispuesto a darle una tregua.
-…Tom, si quieres superar lo de tu churri, tienes que salir con tus colegas y despejarte, tío.
-…No tengo nada que superar. Fui yo quien rompí con ella. ¿Recuerdas?
-…Sí, me acuerdo. Y todavía no lo entiendo, cuando es obvio que sigues encoñado.
-…Eso no es verdad…
-…Pero bueno, que me da igual. Si quieres ir de mártir por la vida, si eres un puto masoca, pues es asunto tuyo…Tus razones tendrás, aunque sean razones de mierda. No he venido aquí a hablar de eso. El meollo de la cuestión es que hoy es mi cumpleaños, que Bushido y estos me han preparado una buena, y que tú no puedes faltar…Es lo que hay. Protocolo. No puedes faltar al cumpleaños de tu mejor amigo. Eso sería una cosa muy fea.
-…Una cosa muy fea, ¿como tu madre? – Intentó bromear Tom.
-…Exac…¡EH! ¡Cabrón! – Y el muchacho, al que todo el mundo conocía por el original apodo de »Gordo», agarró del cuello a Tom para hundir y frotar sus nudillos con fuerza en su cuero cabelludo. – ¡Ahora sí que te pareces más al tío que va a salir esta noche y que se va a follar a todo lo que aún se mueva!
-…Ogh, ¡aparta, Gordo! ¡Que me vas a joder las putas trenzas!
Gordo se apartó, pero comenzó a hacer amaneramientos.
-…Uy, discúlpeme, damisela. Le pagaré la sesión en el centro de belleza.
-…Que te den.
-…¡Venga, tío! ¡Vámonos!
Y sin motivo coherente alguno, Gordo empezó a subirse su enorme camiseta, sus frondosos michelines quedando al descubierto, y a mover las caderas intentando resultar sensual…Sin mucho éxito.
-…¿Qué coño haces? – Tom puso cara de asco, no sabiendo si reír o llorar.
-…Bailar, tío.
-…Pues…Deja de hacerlo.
Pero Gordo siguió, e incluso con más ímpetu si cabía, así que al final Tom acabó riéndose a carcajadas.
Tras un rato, cuando Gordo se detuvo, tuvo que secarse un lágrima.
-…Gracias, cabrón. – Le dijo.
-…¿Por?
-…Gracias a ti y a lo que acabo de ver, nunca tendré dudas sobre mi orientación sexual. Acabas de reforzarme la mía y a fuego. – Se rió Tom.
-…Eh, que yo soy un tío súper sexy.
Tom frunció el ceño.
-…Que sí…A las tías les encanto. Dicen que les recuerdo a un osito.
Tom volvió a estallar en risas, como si lo pusiera en duda.
-…Yo también tengo mi público, ¿sabes, moja-bragas?
-…Vale, vale, tío. Me alegro por ti. – Y Tom se levantó y se dispuso a salir del salón.
-…¿Adónde coño vas?
-…Vamos a salir, ¿no?…Pues tendré que cambiarme de gallumbos…
-…¡ESE ES EL HOMBRE! – Gritó Gordo, triunfal.

&

Mujeres. Sexo. Música. Alcohol. Drogas.
La mansión estaba plagada de gente disfrutando a su algo cuestionable manera de la noche, que todavía era joven.
Miraras donde miraras había un grupito de personas. Unos bebiendo y drogándose. Otros charlando a gritos, riéndose y peleando en broma. Otros, con sus atenciones puestas en las múltiples prostitutas semi-desnudas que pululaban de aquí a allá, ofreciendo su espectáculo. Algunas de ellas se limitaban a bailar provocativamente a cambio de propinas, mientras que otras ofrecían copas o su propio cuerpo a los en su mayoría raperos famosos y millonarios.
Sin duda, Bushido sabía cómo organizar fiestas. Sin embargo, esta no iba a recordarse como una especial. Simplemente, por que todas las fiestas a las que acostumbraba ir esta gente eran iguales.
Tom llevaba un buen rato fuera, asomado a un balcón, con su copa en mano.
La única razón por la que había fingido interesarse por la fiesta era por que en esta ocasión, no se podía negar. Debía asistir. Era el cumpleaños de su mejor amigo, y no podía amargarle el día ni quedar mal.
Pero lo cierto, es que estaba contando los minutos para poder volver a casa. Es más, preferiría estar en cualquier sitio, antes que ahí. En la mansión había demasiada gente…Demasiado ruido. Le agobiaba demasiado. De un tiempo a esta parte, él lo único que quería era estar solo. Y aquello no era un capricho: Era una necesidad. Necesitaba estar solo…Entre otras razones, por que para él era vital descubrir unas cuantas cosas sobre si mismo que se le pasarían por alto o se contaminarían si permitiera que otros se inmiscuyeran. Tenía que ser así. Sin más.
Cuando el rapero fue capaz de salir de la maraña de sus propios pensamientos, se dio cuenta de que se estaba quedando como una llave ahí fuera. Se frotó la nariz helada y regresó al interior de la mansión.
Buscó alguna esquinita en la que poder pasar desapercibido. No iba a ser tarea fácil, eso estaba claro. Al final, sus propios pasos le llevaron hacia la cocina, donde gracias a Dios la gente salía y entraba pero no se quedaba, así que fue a sentarse en un taburete alto que estaba estratégicamente colocado junto al frigorífico. Estratégicamente por que la nevera estaba colocada de tal forma que la gente desde fuera no podría verle a él por que le tapaba por completo. Sin embargo, él sí que podía ver parte del salón a lo lejos desde su posición.
Empezó a apurar su copa. Bien, ya había ganado unos pocos minutos.
Fijó su mirada en alguna parte del lejano salón. Las chicas eran despampanantes. Había un par de ellas que eran justo su tipo: Pechos enormes, labios carnosos, rubias…Simplemente, perfectas. En otros tiempos, a Tom le estarían faltando manos en aquella fiesta. Estaría metido de lleno en ella, disfrutando como el que más.
Pero ni siquiera la idea de un polvo por diversión le atraía. No le quedaban fuerzas, ni ganas.
Reflexionó y se preguntó si aquello no sería algo preocupante, al menos para él. Pero luego decidió que no le importaba.
Quizá el gordo tuviera razón. Quizá simplemente echaba de menos a Maribel.
Pero había tomado una decisión, e iba a seguir adelante con ella.
Además, Maribel…
-…Eeeeh, ¿Pero qué haces ahí solo? – Gordo entró a la cocina con una prostituta por brazo para buscar hielo, y descubrió el »escondite» de su amigo.
-…Ah. Necesitaba un poco de espacio vital.
Gordo se olió la tostada al segundo.
-…Chicas, ¿nos dejáis a solas? – Dijo.
-…Vale, en el salón te esperamos, osito. – Contestó una de ellas, una pelirroja de pelo rizado. Ambas salieron de la cocina al momento.
-…¿Ves? Te dije que a las chicas les encanta mi barriga.
-…Qué mamón. – Sonrió Tom, pensando que a aquellas »chicas» lo que les gustaba era la pasta, pero sin decirlo en voz alta.
-…Venga, tío. Levanta tu culo de ahí, y ven a divertirte conmigo.
-…Aaaaahhh.
Tom accedió a regañadientes y al final se vio sentado junto a su mejor amigo en un gran sofá justo en el centro del salón.
Delante de ellos había una mesa baja de madera negra, y sobre la mesa, bailaba la pelirroja de antes para deleite más de Gordo que de Tom, que de hecho cada dos por tres desviaba su atención hacia otras partes del salón, con una expresión bastante aburrida.
Fue en una de esas cuando se encontró con lo último que se hubiera esperado encontrar y por alguna razón que ni él mismo lograba entender, se le heló la sangre.
Sobre la barra americana que había en una esquina del salón, había alguien bailando. Alguien que había llamado su atención por resultarle familiar. Alguien que resultó ser nada más y nada menos que su hermano Bill.
Tom se quedó con la boca abierta sin él mismo darse cuenta. Bill estaba bailando sensualmente sobre la barra vestido con algo que parecían unas simples medias de talle bajo oscuras, unos botines negros de tacón, y una camiseta de tirantes negra que en el pecho tenía pegadas decenas de finas cadenas de plata. Bill se agarró a la pared para hacer girar eróticamente su cabeza, sus largas rastas cortando el viento al ritmo de la música.
Tom comprobó que Bill tenía a más de un espectador encandilado a sus pies, Bushido incluido, sentado en sendos taburetes. Sin embargo, todos se limitaban a observar, bebiendo tragos de sus respectivas copas, como si les abochornara reconocer que lo que estaban viendo les estaba gustando, pero no por ello pudieran dejar de hacerlo de todos modos..
Sólo Bushido sacó un billete, resuelto sin ninguna clase de tabú a entregárselo al único stripper masculino de la fiesta.
La propina era bastante generosa, ya que se trataba de un billete de doscientos Euros que Bushido no dudó en colar en la cintura de las tupidas medias del chico.
Bill agradeció semejante acto de generosidad agachándose frente al rapero, contoneando sus caderas de una manera que dejaba en ridículo hasta a la última de las chicas allí presentes y en definitiva, a bailar sólo para él.
Tom no podía creerse lo que estaba viendo. Si le pincharan, no sacarían sangre…De su garganta salió algo que pretendía ser un sonido pero que resultó sólo en aire.
Por una de esas casualidades de la vida, mientras que Bill volvía a incorporarse sobre la barra su mirada fue a dirigirse justo a donde se encontraba sentado Tom.
Reaccionó como si unas manos invisibles le cogieran en ese momento y le sacudieran, y después hubo una sucesión de segundos en la que se quedó congelado en su posición.
Por un instante, Tom creyó que se caería de la barra incluso. Pero se equivocó.
Después, intuyó que Bushido debía haberle dicho algo, por que Bill sacudió su cabeza, posó sus ojos en el anfitrión y tras secar el sudor de su frente, retomó su baile algo tímidamente al principio.
Tom tuvo que dejar de mirar.
Intentó repetirse a si mismo que no era asunto suyo…Pero aún así, no podía evitar espiar por el rabillo del ojo de cuando en cuando, y aunque ni él fuera consciente de ello, estaba en alerta. Era como si una especie de instinto protector se hubiera despertado dentro de él, y no era algo que él pudiera controlar…

Gordo llevaba minutos llamándole, y no había conseguido de Tom ni una triste mirada de soslayo.
-…¡Eh! Tierra llamando a Tom. ¿Me estás oyendo o qué?
Al final, Tom tuvo que hacerle caso, y para incremento de su ansiedad, cuando volvió a buscar con los ojos a Bill, este ya no estaba en ninguna parte visible. Lo preocupante, es que Bushido tampoco.
Se desesperó cuando tras repasar de arriba a abajo el salón, no encontró ni rastro de los dos. Estaba dispuesto a hacer un segundo repaso cuando notó una mano en su hombro.
-…¡Hey! ¿Os lo estáis pasando bien, chicos?
Era Bushido. Menos mal. Mientras que Gordo le juraba amistad eterna por la fiesta que había montado en su honor, Tom agarró de un brazo al hombre y se lo llevó a la cocina para poder hablar con él con algo de intimidad.
-…Pero, ¿qué te pasa, tío? – Preguntó el hombre.
Tom y Bushido también eran buenos amigos. No tan íntimos como lo eran Gordo y Tom, pero aún así había la confianza suficiente para que hablaran sin tapujos.
-…Anis, ¿desde cuándo te gustan a ti los tíos?
Bushido parpadeó unas cuantas veces, con una expresión relajada en su rostro.
-…¿A mi los tíos?…
Tom le atravesó con sus ojos.
-…Tom, pues desde nunca. ¿Qué mosca te ha picado?
-…Entonces, ¿por qué coño has traído a la fiesta a…Ese chico? – Tom no pudo evitar sonar algo sulfurado.
-…Oh, te refieres a Bill.
-…Sí, coño. Me refiero a…Ese.
-…Relájate, joder. Si estás cómodo con tu sexualidad, no debería importarte que en la fiesta haya para todos los gustos… – Intentó bromear el hombre.
-…Estoy perfectamente cómodo con mi sexualidad, gilipollas. Simplemente, no entiendo por qué lo has hecho.
-…Tom…¿Tú has visto a ese muchacho?…Tiene más erotismo que cualquier mujer que yo haya visto en mi vida. Y más clase que todos los aquí presentes esta noche juntos…¿Y te puedes creer que trabaja en un club de carretera de mala muerte? Puf, incomprensible. Pero bueno, a lo que iba… Simplemente, el chico tiene algo. Algo aparte de una belleza que se sale de lo común, claro está. Me pareció interesante. Así que decidí contratarlo como a todas las demás: Para que hiciera decoración. Para darle un toque exótico a la noche, no sé. Y a mi me entretiene, qué quieres que te diga. No veo dónde está el escándalo.
Tom trató asimilar la información recibida, pero seguía siendo demasiado grotesca para él.
-…Tú limítate a relajarte y a disfrutar, hombre. No te lo tomes todo tan en serio. – Bushido dio una palmada en la espalda a su amigo y se dispuso a irse, pero Tom volvió a agarrarle del brazo y se acercó a él, esta vez para preguntarle en un susurro…
-…Anis…Pero…Ese chico…¿Es chapero?
-…Yo le he traído aquí para verle bailar. Y le he pagado sólo para que baile. Lo que él haga en su club, o con el resto de invitados, eso ya no lo sé.
Bushido se encogió de hombros, y esta vez sí, al quedar libre del agarre de Tom, salió de la cocina para seguir atendiendo al resto de sus invitados.

Gordo entró en la cocina en aquel momento. Era obvio que venía a cotillear: Lo estaba disimulando fatal.
-…¿Os estabais peleando Anis y tú?
-…Qué va. Es sólo…Que no entiendo a este pavo. ¿Te puedes creer que ha contratado a un stripper?
-…Oh. Eso. Bah. Ya conoces a Bushido. A él siempre le han ido los rollos raros.

Y con esto, Tom dijo de ir al baño. Necesitaba refrescarse la cara. Al final resultó que la noche se estaba convirtiendo en la más surrealista que él recordara jamás. Había que joderse.
Inmerso estaba de nuevo en sus debates mentales cuando nada más ir a agarrar el pomo de la puerta del cuarto de baño, la puerta se abrió y se encontró de bruces y cara a cara con su mismísimo gemelo.

Continúa… 

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por Earisu

Escritora del Fandom

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