Una versión 5

«Una versión» Fic de Earisu

Capítulo 5

Bill se soltó de ambos agarres y alzó las manos, como pidiendo una tregua, o simplemente, tiempo para despejar su cabeza.
Luego, se dirigió a Bushido.
-…Em…¿Puedes…Dejarme un momento con él a solas?
Bushido se limitó a encogerse de hombros y accedió a dejarles algo de privacidad.
En cuanto estuvieron solos, Bill habló sulfurado, cualquiera diría que hasta enfadado.
-…¿Pero se puede saber qué coño haces? – Le increpó.
-…Intentar ayudarte.
-…Es que yo ya no necesito tu ayuda, Tom.
-…¿Ah, no? Pues yo creo que sí…
-…¡Vete a la mierda! – Se escandalizó Bill. Tom lo estaba haciendo de nuevo: Le estaba menospreciando por lo que hacía…Y daba igual lo necesitado que estuviera: Él tenía un orgullo.
-…Te ibas a tirar a ese tío, a Bushido…¡Por dinero!
Bill se carcajeó sin una pizca de humor.
-…¿Pero qué coño estás diciendo? – Preguntó entre esas carcajadas falsas.
-…¡Hombre, no!…Me vas a decir que te estaba llevando a su habitación para enseñarte su colección de sellos…Venga, hombre…
-…Perdona que te saque de tu error: Sí que me iba a follar con él. Pero…¡Pensaba hacerlo gratis!
Tom abrió mucho los ojos, y cuando de verdad asimiló la información puso cara de repulsión gesticulando mucho con las manos.
-…¡Joder, Bill! ¡Ahórrame los detalles!
-…¡Pero si eres tú el que ha empezado!
Tom se dio cuenta de que en eso no le podía llevar la contraria por que era cierto. Y recapacitó también sobre las maneras que estaba usando.
-…Vale, perdona. No quería…No quería hablarte de ese modo…Ni antes, ni ahora…Es sólo que…Compréndeme, ¿vale? Nunca me he visto en una situación como esta y no tengo ni puta idea de cómo afrontarla.
Bill se desinfló un poco.
-…No es asunto tuyo. – Dijo, sin más.
-…Sí lo es: Lo es desde la madrugada en la que te plantaste a hacer guardia en mi casa…
El chico iba a replicarle algo, pero Tom no le dejó.
-…Sí, por que…Ahora sé lo que hay. Me has metido en esto. Yo no podría simplemente cruzarme de brazos ahora y dejar las cosas como están. No soy tan hijo de puta, aunque tú creas lo contrario…Aunque no hayamos tenido ninguna relación hasta ahora, llevas mi sangre en tus venas. Y eso…Pues mira…Haría que los remordimientos no me dejaran en paz. No sé si eres un gilipollas o no…No sé si te lo mereces o no…Pero al menos, tengo que darte el beneficio de la duda. Y por eso, te pido que dejes esta mierda, no por que sea nada malo, sino por que es peligroso, y que aceptes mi ayuda. Vendrás a mi casa y te quedarás en ella hasta que encuentres otro curro. Yo puedo mover mis hilos y conseguirte algo…Y en cuanto lo tengas podrás marcharte tan tranquilamente.
Bill se cruzó de brazos.
-…Así que…Haces todo esto…Por los remordimientos.
-…Bueno…¿Qué más da?
-…Sí que da. ¿Sabes lo que pasa? Que yo aquel día que fui a buscarte es verdad que estaba pasando por un apuro. Pero te juro que yo no pensaba pedirte el dinero. Yo lo que quería era no estar solo. Sí, quería ayuda…Pero no esa clase de ayuda. Yo lo que necesitaba…Era un hermano. Pero en cuanto me viste te hiciste una idea de mi, y en cuanto abriste la boca me dejaste claro que tú no estabas interesado ni lo más mínimo en conocerme. Por eso, y por no quedar con cara de idiota, te seguí la corriente y acepté tu asqueroso dinero. Pero no fue por eso por lo que vine hasta aquí…
-…¿Por qué me cuentas todo eso?…
-…Pues por que nada ha cambiado de unos meses a aquí. A ti, yo te doy igual. Haces esto por obligación, por tener tu conciencia tranquila. En el fondo, me sigues viendo como un parásito que te ha salido.
Tom suspiró.
-…¿Me vas a decir que me equivoco? – Preguntó Bill, aún sabiéndose con razón.
-…Puede que no. Tampoco ayuda el hecho de que no hayas llegado en un momento demasiado oportuno.
Bill no sabía a qué se estaba refiriendo su gemelo. Se limitó a mirar el techo inspirando.
Ninguno de los dos habló en la sucesión de segundos que parecieron eternos y que vendría a continuación. Pero al final, Tom decidió hacer un último intento.
-…Lo siento si no soy el hermano que esperabas encontrar. Pero es que no sé hacerlo mejor. Al menos, todavía.
En ese preciso instante, Bushido volvió a presentarse en el lugar, cansado a todas luces de esperar.
Fue testigo del intenso cruce de miradas que los dos chicos estaban protagonizando…Casi, casi, podía palpar el enrarecido ambiente.
-…¿Todo va bien por aquí? – Preguntó repasándolos a ambos de arriba a abajo.
Bill, como saliendo de un trance, contestó.
-…Bushido, yo…Tengo que irme…¿Te…Te importa?…
Entonces fueron las miradas de los raperos las que se batieron en un silencioso duelo. Los ojos de Bushido lanzaban un brillo especialmente inquietante…No estaba siendo cortés, ni tampoco amenazante. Era un medio camino entre los dos.
Al final, se dirigió a Bill con una media sonrisa.
-…Si tienes que irte, vete.
Tom fue raudo y veloz en agarrar a su hermano de nuevo del brazo, eso sí, mucho menos posesivamente ahora y con más delicadeza, con una única obsesión en la cabeza que era llevárselo de allí antes de que Bushido se arrepintiera: No quería más problemas.
De momento, no pensaba ni molestarse en preocuparse por el hecho de que quizá el problema ya se lo había buscado. A fin de cuentas, acababa de hacerle un desaire a nada más ni nada menos que al jodido Bushido. Pero lo hecho, hecho está y ya no había marcha atrás así que de nada servía lamentarse.
Bushido se quedó con su copa en mano plantado en su posición, estudiando a la parejita mientras que les contemplaba abandonar su mansión. Sonrió de un modo algo extraño antes de llevar el vaso a sus labios y beber un pequeño trago.
Aquellos dos…Tom y Bill…Con aquel sospechoso comportamiento y con el secretismo que les envolvía…Acababan de llamar y poderosamente además su atención.
Sin embargo, tenía una fiesta que atender, así que no podía quedarse ahí dándole vueltas al tema eternamente.
Tendría que aparcar y esperar…Por que no podía hacer nada para saciar su curiosidad…
…De momento.

&

-…No tenía que haberlo hecho. – Bufó Bill de repente.
Tom, que iba conduciendo, le lanzó una fugaz mirada por que debía concentrarse en la carretera.
-…¿El qué?
-…Dejar la fiesta…He quedado mal con Bushido.
-…Que le den a Bushido.
-…Joder, no me conviene.
El rapero se alarmó nada más oír esas palabras.
-…¿Le tienes miedo?
Ahora fue Bill el que clavó sus ojos en su gemelo.
-…No…No es eso…Es que…Joder, no he ganado tanta pasta en una noche en mi vida.
-…Pero vamos a ver, a ti eso ya no te tiene que preocupar, ¿no?…Ahora estás conmigo.
-…No…Es que eso no se puede hacer…No puedes quedar mal con un jefe…Ni morder la mano que un día te dio de comer…Por que no sabes…No sabes si en el futuro lo vas a volver a necesitar, y entonces…
-…Olvídate, ¿quieres? Eso no va a pasar.
Bill resopló.
-…No tenía que haberlo hecho. – Repitió para esta vez sentenciarlo.
Tom se topó con un semáforo en rojo y tuvo que detener su coche.
Escudriñó a Bill aprovechando que éste se había entretenido mirando hacia alguna parte en el horizonte.
Las cadenas de plata de su camiseta brillaban anaranjadas por la luz de algunas farolas cercanas pero su pálida piel lucía incluso más hermosa entre las sombras de la noche.
Tom recayó en un detalle, y es que Bill ya no llevaba el cuello cubierto, y no había rastro de los cardenales que lo surcaban meses atrás…Puede que las heridas ya se hubieran curado, o puede que ahora fueran más débiles y pudieran disimularse con maquillaje.
Después observó sus manos, o una de ellas, la que reposaba sobre su pierna, ya que la otra Bill la estaba utilizando para dar golpecitos con un nudillo sobre el cristal.
Bushido había dicho que había sacado al chico de un club de mala muerte, pero a Bill debía irle mejor allí, por que su manicura francesa peculiar ahora lucía perfecta, con sus largas uñas pintadas de negro con los bordes blancos.
Semáforo en verde. Tom retomó el camino todavía inmerso en sus pensamientos que de nuevo, le llevaron hacia sus conjeturas con respecto a las antiguas heridas de Bill.
Ahora apostaría toda su fortuna a que tenía que haber sido un cliente el que le propinara tal paliza.
Qué huevazos tenía su hermanito. Pasar por eso, y todavía no descartar seguir dedicándose a mover el culo delante de cuatro babosos borrachos que podían darle un buen susto luego.
No…Definitivamente, no permitiría que Bill pasara por eso de nuevo. Se acabó lo de ir de temerarios por la vida. Que eso se lo dejaran a él, si acaso.

&

Tom abrió la puerta. Los gemelos fueron pasando hasta quedarse plantados en medio del salón.
El silencio era absoluto. Sólo se oían los tacones de Bill cuando se movía lo más mínimo.
-…Bueno…Ya conoces el camino, ¿no?… – Comentó el rapero.
-…Sí…
-…Voy a…Buscarte algo de ropa para dormir.
-…Vale. Gracias…
Bill esperó de pie a que su hermano regresara de su habitación por que todavía y a pesar de ya haber tenido sus encontronazos con él, no se atrevía a actuar de manera demasiado natural alrededor de su hermano, y menos aún en su casa: Estaba en terreno ajeno y eso siempre achica mucho.
Cuando Tom regresó, no lo quiso pasar por alto…
-…Em…Puedes sentarte si quieres…
Sólo después de haber oído aquello Bill se sentó en el sofá.
-…Toma, aquí tienes un pijama.
-…Gracias.
Tom se sentó a su lado.
-…Mañana haré algunas llamadas para ver qué te encuentro. ¿Qué se te da bien?
Bill le miró alzando una ceja y poniendo cara de circunstancia.
-…Bueno, bueno…Está bien… – Siguió Tom. – Podrías trabajar…No sé…En una tienda de ropa, por ejemplo. No tengo ni idea de cómo voy a conseguir que trabajes en una, pero…
Tom paró de hablar cuando oyó a su hermano reírse. Le miró.
-…¿En una tienda de ropa?…
-…Sí…
-…¿Crees que por que soy gay ya se me tiene que dar bien eso de la moda?
-…No sé…Mirándote…He pensado…Bueno, no sé…Que quizá podría ser algo que te gustaría. Pero bueno…Es cierto. Qué tontería. No sé lo que te gusta…
Bill volvió a reírse. Al final, Tom se animó a hacer un comentario semi jocoso.
-…¿Tú siempre eres así?…¿Siempre estás con la escopeta cargada? ¿O qué?…
-…Um…Supongo que no me ha quedado más remedio. – Fue la contestación algo resignada de su gemelo.
De nuevo, un silencio sepulcral en el salón.
-…Pero…Bueno. Lo de la tienda supongo que no suena mal. – Reconoció Bill al final.
-…Cojonudo.
-…Bien.
Era obvio que ambos tenían problemas para hablarse distendidamente. Los dos se sentían de la misma manera: Como caminando entre un campo de minas y temiendo que en algún momento una explotara.
-…Bueno, pues yo me voy a dormir. – Anunció Tom dando una palmada sobre sus muslos.
-…Yo también.
Los dos se levantaron del sofá.
-…Ya sabes que, eso…Que estás en tu casa. Si tienes hambre, si quieres ducharte…En fin…Sírvete por ti mismo.
-…Vale…¿Te importa que traiga mis cosas? No tengo muchas…Es sólo ropa y poco más…Tendría que ir a recogerlas mañana a mi cuchitril. Ex-cuchitril.
-…Sin problema. Buenas noches.
-…Buenas noches.

Aquella noche, Tom soñó. Fueron unos sueños muy extraños.
Unos sueños que no recordaría a la mañana siguiente.
No es que aquello fuera algo raro en él: Normalmente, él no recordaba lo que soñaba. Y nunca le había dado más importancia.
Sin embargo, esa mañana se sentó en su cama con el ceño fruncido.
Era demasiado pronto para que se diera cuenta, pero sólo cuando su hermano estaba alrededor le atormentaba el no recordarlos. Sólo cuando él estaba alrededor escarbaba por el más mínimo resplandor hasta que le dolían las sienes…Sin éxito.

…Era demasiado pronto para que se diera cuenta.

Continúa… 

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por Earisu

Escritora del Fandom

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