
«Una versión» Fic de Earisu
Capítulo 6
Tom bebió un buen trago de su pequeña botella de agua y después barajó los folios que tenía ante si en un atril, buscando uno en especial. Tenía sus auriculares a modo de collar, rodeando su cuello y estaba descansando antes de grabar otra estrofa de la última canción en la que estaba trabajando.
Había estado toda la tarde en el estudio escribiendo, produciendo y grabando. No sabía por qué, pero desde que Bill se había asentado en su apartamento días atrás, se sentía especialmente inspirado.
Estaba a punto de retomar su tarea cuando vio a Gordon al otro lado del cristal gesticulando exageradamente. El muchacho, que casi siempre le acompañaba en el estudio por que hacían múltiples colaboraciones juntos, le estaba señalando sin lugar a dudas su móvil, que Tom había dejado sobre una mesa, fuera de su cabina.
Tom le hizo un gesto con una mano y puso cara de »bah, déjalo que suene».
Oyó a Gordon decir a lo lejos que era Bushido »otra vez».
Pero Tom pasaba del asunto.
El tío le había llamado tres o cuatro veces ya aquella tarde, pero a él no le apetecía cogérselo después de lo ocurrido en la fiesta. No por nada, es que a él nunca le había gustado demasiado eso de ir dando explicaciones o excusándose. Y le daba en la nariz que eso era lo que iba a acabar haciendo si lo cogía…Y no. Al menos no ese día. Suficiente baldado estaba ya tras tantas horas currando.
Se colocó los auriculares bien, pulsó un botón que tenía en una mesa de mezclas a su derecha y empezó a rapear justo por donde lo había dejado antes.
La estrofa le estaba quedando de miedo y se metió tanto en ella que no fue hasta un rato después cuando se dio cuenta de que Gordon había cogido su teléfono y él mismo se encargó de contestar, seguramente hasta los huevos de oírlo sonar.
A Tom le fastidiaba tener que cortar la estrofa con lo bien que le estaba quedando, así que no le quedó otra que seguir rapeando quedándose con la intriga de cómo se estaría desarrollando la conversación entre Gordon y, con toda probabilidad, Bushido.
Minutos más tarde, cuando Tom terminó con su canción, salió de la cabina para hablar con Gordon, que ya había soltado el móvil segundos antes y se dedicaba a comerse un bocadillo.
-…Se lo he cogido por que estaba hasta la polla de oír el puto teléfono. Me tenía la cabeza loca ya. – Se explicó el joven.
-…¿Qué quería?
-…Obviamente, hablar contigo. Pero me ha dejado el mensaje.
-…¿Y bien? – Tom se estaba poniendo negro ya.
-…Que te invita a ti y a Bill a cenar este fin de semana a su casa.
-…¿Cómo? ¿A cuento de qué?
-…Pues yo que sé. Tú sabrás. – Gordon dio un mordisco a su bocadillo. – ¿Quién coño es Bill, tío?
Tom hizo aspavientos con ambas manos como para quitarle importancia al asunto y regresó a la cabina.
-…Vale. Tú no me cuentes nada, que es malo. – Se quejó Gordon, pero luego volvió a centrar su atención en su merienda.
Pero Tom ni le escuchó.
¿Qué Bushido les invitaba a cenar? A él, vale…¿Pero a Bill? ¿A santo de qué venía invitarle a él?…
&
Bill se hizo un moño amontonando todas sus rastas en una coleta alta y se fue a sentar en el sofá a su peculiar manera, ya que en realidad se puso de rodillas sobre él para después apoyar sus muslos sobre sus pantorrillas. Cogió el cuenco que había puesto sobre la mesita baja frente a él y después el mando a distancia, que estaba a su izquierda en el sofá.
Fue a encender la tele. Todavía no se aclaraba con aquel mando. Todos los aparatos eléctricos del apartamento de su hermano eran la última tecnología, a veces se trataba de modelos que todavía no estaban ni en venta para el resto de mortales, y él siempre se pasaba minutos intentando averiguar para qué servía tal botón, o cómo funcionaba tal aparato.
Era una pesadilla. Pero al menos, ya sabía encenderla.
Dejó el canal que le salió por defecto y empezó a cenar su ensalada. Ya no esperaba nunca a su hermano para comer, por que este no tenía un horario fijo e iba a su bola y mucho menos le esperaba para cenar por que el mismo Tom le había avisado de que a veces le daban las tantas de la madrugada en el estudio.
Justo en ese momento empezó un programa del corazón, el típico que se caracteriza por que organizan debates y llevan invitados para entrevistarles entre muchos colaboradores.
El presentador hizo una introducción y después dio la bienvenida a la invitada de la noche.
Bill masticaba un trozo de lechuga interesado cuando oyó el nombre de alguien que él no tenía ni idea de quién era.
Pero entonces, el presentador dio las explicaciones pertinentes.
Se trataba de una joven que aseguraba haber conocido a Tom Kaulitz en un bar, y que afirmaba que había sido violento con ella.
Bill frunció el entrecejo.
Entonces, el presentador dio paso a un video en el que se hacía un resumen de lo ocurrido según las declaraciones de la joven, y ya de paso, aprovecharon para recordar a los espectadores otros datos »de interés».
»…No es la primera vez que se acusa a Tom Kaulitz de violencia contra una mujer. Reciente todavía está el escándalo que protagonizó el rapero al agredir físicamente a una fan en una gasolinera…»
Ahora, Bill abrió mucho los ojos.
»La única declaración oficial que se ha hecho al respecto ha sido la realizada por el manager del rapero y que apuntaba que la fan era en realidad una stalker, o lo que es lo mismo, una fanática con problemas que llevaba meses acosando a Tom y a su entorno…»
En pantalla apareció el video que existía de la noche del incidente, y que fue grabado por la cámara de seguridad de la gasolinera. En él, se veía cómo un Tom con el gorro de su sudadera cubriéndole la cabeza salía como una bala de su coche dirigiéndose hacia la acosadora, para después agarrarla y tirarla al suelo.
Según la voz que estaba relatando el suceso por encima del video, Tom le había propinado un puñetazo a la fan/stalker. Pero eso Bill no llegaba a verlo. Las imágenes no eran demasiado nítidas.
Si a él le preguntaran por su opinión, seguiría pensando que simplemente la agarraba y la tiraba al suelo.
Sin embargo, tras el video pusieron un fragmento de entrevista a la fan/stalker en la que ella sostenía que había recibido puñetazos y que ahora sufría de daños en un oído como consecuencia.
Bill silbó ante semejante pastel, y en ese momento, oyó el sonido de unas llaves abriendo la puerta de entrada del apartamento.
Se alarmó al instante y fue a coger todo lo rápido que pudo el mando para cambiar de cadena antes de que su hermano irrumpiera en el salón, por que supuso que a Tom no le gustaría ni un pelo oír lo que estaban hablando de él.
Casualmente, dio con una serie que él veía de vez en cuando, cuando no daban nada mejor, así que la dejó y volvió a centrarse en su ensalada.
Tom por fin apareció en la sala, quitándose su abrigo y soltándolo de cualquier modo en un sillón cercano.
-…Hola. – Saludó.
-…Hola. – Bill le devolvió el saludo cualquiera diría que casi con miedo, pequeñito en el sofá. Aún así, escudriñaba a Tom disimuladamente y con gran curiosidad. – Qué temprano hoy. – Comentó para desviar la atención.
-…Sí…Estoy un poco cansado. Creo que me voy a acostar.
-Um…
A pesar de convivir juntos, y a pesar de que Tom tuviera ciertos sentimientos protectores con respecto a su hermano, la verdad es que ambos, aunque sobre todo él, se esquivaban bastante.
No era por nada…Quizá todavía la situación fuese demasiado nueva para los dos, y ambos se sentían extraños y perdidos, sin saber cómo debían tratarse, o actuar delante del otro.
-…He hecho ensalada de pasta. Te he guardado una poca en la cocina, por si venías con hambre…¿No quieres? – Sin embargo, Bill hacía cada vez más intentos por normalizar. Puede que fuera por que pasaba la mayor parte del día solo, se aburría, y cuando Tom llegaba veía el cielo abierto por que estaba deseando estar en compañía de quien fuera para poder charlar.
-…Oh… – Tom se sorprendió. Era la primera vez que Bill preparaba cena para los dos, y la verdad es que fue una sorpresa agradable…Hacía ya tiempo que nadie cocinaba para él…Desde que él y Maribel ya no estaban juntos.
El caso era que él siempre había agradecido estos pequeños detalles, por que cuando llegaba a casa agotado y sin ganas de nada, era una bendición que alguien hubiera pensado en él y le mimaran un poco.
De nuevo, no pudo evitar recordar a Maribel haciendo lo mismo por él…Tom se la comía a besos cuando llegaba a casa exhausto y se la encontraba a ella esperándole y con su comida favorita hecha.
-…Qué bien…Entonces, cenaré un poco antes.
Tom fue a la cocina, buscó un bol grande y se sirvió toda la ensalada que quedaba.
Ahora la duda que tenía era si retirarse con ella, o cenar con Bill. Mientras se lo planteaba, fue dirigiéndose hacia el salón de nuevo, y cuando llegó se fijó en la pantalla de la televisión donde se estaba dando una escena que le llamó la atención por primera vez en mucho tiempo además.
-…Bill, ¿qué ves? – Preguntó con los ojos como platos.
Se trataba de una escena erótica protagonizada por dos chicas guapísimas.
-…Oh. Es una serie. »The L Word».
-…Oh. – Tom, como hipnotizado y sin quitarle ojo a la pantalla al final se acabó sentando en el sofá junto a su hermano casi sin él mismo darse cuenta. – ¿Y de qué va?
Bill sonrió pensando que si una escena lésbica no lograba atraer a un tío, es que el tío debía estar muerto.
-…Amores y desamores de un grupo de amigas…Todas lesbianas. O casi lesbianas. – Explicó Bill.
-…Interesante. – Tom no despegaba la mirada de la escena, que en ese momento se estaba poniendo especialmente tórrida.
-…La más delgadita es Jenny. Y la otra es Marina. – Siguió con su explicación Bill.
En ese momento, Jenny y Marina fueron sorprendidas por un tercer personaje, esta vez masculino, que las pilló con las manos en la masa.
-…¿Y ese quién es? – Preguntó Tom, ya totalmente metido en la historia.
-…El novio de Jenny.
-…¡Adiós! – Se escandalizó el otro, pero acto seguido sonrió un poco socarrón. – Ahora es cuando el novio se pone cachondísimo y pregunta si se puede unir.
Bill puso los ojos en blanco y suspiró.
-…Aaaaaarg…Qué comentario tan…Hetero.
-…Soy hetero: Hago comentarios heteros. – Reconoció su gemelo y acto seguido se metió en la boca unas briznas de zanahoria.
Pero »el novio» no se puso cachondísimo. En absoluto. De hecho, a continuación vendría la típica pelea cargada de tensión entre Jenny y su chico.
-…Esta serie no es nada realista. – Y Tom no se la tragaba, por supuesto.
-…Boah. O sea, que si a ti tu novia te pusiera los cuernos con una tía, no te molestaría.
Tom se puso serio al segundo. Bill supo nada más pronunciar las palabras que no tenía que haber ni mencionado la palabra »novia» visto lo visto unos meses atrás.
Pero Tom acabó recuperándose. Al fin y al cabo, Bill había hecho un comentario inocente desde su ignorancia, ¿cómo iba a saber él que tenía su ruptura tan reciente que nada más oír la palabra »novia» le entraban los siete males por que todo le recordaba a ella?…Así que le siguió el juego.
-…No me molestaría, si me dejase mirar. – Bromeó.
-…Org. Eres un pervertido. – Y Bill no pudo evitar reírse con ganas.
Tom le sonrió, pinchó con su tenedor un lacito de pasta y se lo llevó a la boca.
Ambos siguieron viendo la serie unos minutos en silencio, dando buena cuenta a sus respectivas ensaladas.
En un momento dado, Bill se sintió lo suficientemente cómodo como para tomarse la confianza de poner un pie sobre la mesita frente a ellos.
Tom no le dio más importancia, pero por el rabillo del ojo había vislumbrado un rastro de color fosforito y fue a posar sus ojos sobre el pie de su hermano. Luego a la pantalla, y cuando su cerebro asimiló la imagen, de nuevo al pie con sorpresa.
-…¡DIOS SANTO! Bill, ¿a qué vienen esos calcetines?
Bill esbozó una bonita sonrisa y empezó a mover los deditos sin bajar el pie de la mesa.
-…¿A que molan? – Preguntó.
-…¿Molar? – Tom los escudriñó con asombro.
Los calcetines eran color verde lima con un montón de corazoncitos pequeños con carita sonriente rosas. Para colmo, eran calcetines rollo »guante» pero para los dedos de los pies.
A Tom, de repente, le dio un ataque de risa.
-…¡Son horrendos!
-…Pues son súper calentitos, ¿sabes? – Escupió Bill, haciéndose el ofendido.
Tom directamente se dobló de la risa.
-…Jaaaaaaajajajajajaja…
-…Y además, no tenía otros limpios. ¡Deja de reírte! – Bill arrugó la frente y empezó a combatir para no empezar a reírse él también.
-…Vale, vale…Lo siento, pero es que…Jajajajaja…Dios mío…Si eres capaz de llevar esos calcetines, ¿cómo será tu ropa interior?… – Tom se tuvo que secar una lágrima.
-…¡Que te den! – Bill abrió mucho la boca y ahora sí, se empezó a reír. – Mi ropa interior es súper sexy.
-…¿Sí?, ¿Qué llevas? ¿Un tanga de Hello Kitty? – Le siguió picando su gemelo.
-…¡Ouch! ¡Que te digo que es sexy!
-…Si a mi me da igual…No hace falta que me mientas… – Y Tom seguía partiéndose.
-…Bueno, está bien. – Suspiró Bill con resignación. – La verdad, es que no llevo nada.
Tom se calló de golpe. Luego puso cara de asco.
-Ugh. Recuérdame que lave las fundas del sofá.
-…¡Imbécil! – Y Bill le dio un puñetazo sin fuerza en un brazo a su hermano, que se limitó a sonreír sin más.
-…Eres el tío más raro que he conocido en mi vida. Bueno, después de Bushido. – Sentenció el rapero cuando se hubo recuperado.
Su gemelo se encogió de hombros sin hacer preguntas al respecto.
Siguieron viendo la tele.
-…No sé si la serie es realista o no…Pero no es muy buena, lo reconozco. – Comentó Bill al final, retomando el tema anterior.
-…Ah, pues cámbiala. – Tom se hizo con el mando y cambió de cadena, pasando precisamente por la que estaba dando la entrevista con la chica que le estaba poniendo de vuelta y media.
Bill rechinó los dientes. Mierda. Por qué no se habría quedado calladito. Al final se iba a enterar…
Tom se detuvo al oír su nombre de fondo, y también por que la joven le resultaba familiar…Luego, cayó en la cuenta…Aunque ayudó la conversación que estaban manteniendo en ese momento en plató…
»-Pero lo que se dice es que tú te acercarse a Tom por que te dedicas a la prostitución y querías ofrecerle tus servicios…
-…¡Es que eso da igual! La cosa es que yo me acerqué a él y fue muy agresivo conmigo…¡Y cualquiera que estuviera en el bar aquella noche te lo podría decir!»
Tom se rió, aunque fue una risa totalmente carente de humor. Se desprendió del mando y también del bol, que colocó sobre la mesita. Bill infirió que se le había tenido que quitar el hambre del golpe.
Acto seguido, el rapero apoyó sus codos sobre sus rodillas y se agarró con ambas manos la cabeza, cubriendo con sus antebrazos su rostro.
-…Lo siento. – Fue lo único que fue capaz de decir Bill. – Llevaban hablando de ti un buen rato.
-…Te juro que a veces todo esto me sobrepasa. – Musitó el rapero.
Su gemelo no sabía qué responderle.
Tom se armó de valor para volver a posar su vista sobre la pantalla. Contempló con pupilas nerviosas y casi enfermas el circo que una vez más se estaba montando en su nombre, y lo peor no fue eso. Lo peor fue vislumbrar en una pantalla de plasma junto a la invitada un rostro que a él se le aparecía cada vez que cerraba los ojos.
El rostro de esa maldita Perrine, la que había sido su acosadora.
Se levantó casi de un salto y se despidió de Bill sin ni siquiera mirarle.
-…Me voy a dormir. Buenas noches.
Bill se quedó a solas en el salón, preguntándose si debía seguirle o no. Quizá a su hermano le sentara bien desahogarse.
Pero luego se lo planteó mejor y pensó que seguramente, él fuera la última persona a la que su gemelo le contaría algo íntimo. A fin de cuentas, él era un recién llegado en su vida y no iba a confiarle a él según qué cosas. Además, si hubiera querido hablar, no habría salido por patas, ¿no?…
El chico suspiró y se limitó a recoger los cuencos y a llevarlos a la cocina.
Eso sí, algo dentro de él le decía que su hermano no podía ser tan malo como lo estaban pintando. Por alguna razón, no le veía capaz de hacer ni la mitad de lo que achacaban a su persona, y mucho menos le veía como un maltratador.
Claro, que si algo había aprendido él y desde muy pronto es que en este mundo no te puedes fiar de nadie…
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.
Bueno, al menos los gemelos ya pueden llevar una conversación semi normal. Ahora, quién es esa tal Maribel y qué sucedio para que Tom terminara con ella xq se da a entender q el la quería y mucho… Me gusta como va la historia, es súper interesante y te deja con mil preguntas en cada capítulo.