Una versión 8

«Una versión» Fic de Earisu

Capítulo 8

Cuando Tom entró a la cocina, Bill estaba llenando una olla mediana de agua.
-…Hay de todo para hacer arroz a la cubana. ¿Te apetece?… – Preguntó Bill sin ni siquiera mirarle. Debió sentir su presencia, o quizá simplemente le oyó venir.
-…Guay. ¿En qué te ayudo? – Se ofreció Tom arremangándose.
Su gemelo alzó mucho las cejas.
-Anda ya. Pero si esta es la cosa más sencilla del mundo, ¿en qué me vas a ayudar?
Tom arrugó la frente, al parecer desilusionado. Bill intentó arreglarlo.
-…Bueno…Esto…Si quieres poner la mesa…
-…Guay.
Pero por supuesto, la tarea no le llevó mucho tiempo, así que al final Tom se sentó en la mesa de la cocina viendo cómo Bill, de pie junto a la vitrocerámica y con una mano posada en su cadera, removía el arroz que estaba hirviéndose en la olla de cuando en cuando.
-…Se te da bien cocinar. – Comentó Tom más que nada por hablar de algo y llevar a cabo su plan.
-…Oh. Qué va. Todo el mundo sabe hacer arroz a la cubana.
-…Yo no: Se me pega.
Bill se rió de él haciendo una pedorreta con sus labios.
-…En serio… – Aclaró Tom, asintiendo.
-…¿Y de qué sobrevivías hasta hace poco?
-…De congelados. Como todo buen soltero.
Bill giró la cara esbozando media sonrisa. Se encontró con un Tom cabizbajo.
El de las rastas decidió cambiar de tema.
-…Y con la de pasta que tienes, ¿por qué no contratas a alguien que te cocine?
-…No me gusta meter desconocidos en casa. No he tenido buenas experiencias.
-…Oh.
Tom decidió hacer una pequeña gracia.
-…Te podría pagar a ti por cocinar.
Bill, sin variar su postura y meneando el arroz con una enorme cuchara de madera le lanzó una mirada casi asesina pero a la vez, cómica.
-Tom, por favor…
-¿Qué pasa?
-…No me arrebates la poca dignidad que me queda.
Tom se rió atónito y luego se cruzó de brazos.
-…O sea, que cocinar para mi te resultaría indigno, pero hacer lo que hacías antes, no. Eres alucinante, tío.
Bill le siguió contemplando de la misma manera, sin cambiar su expresión.
Se dio cuenta de que Tom esperaba una réplica a eso, así que la hizo.
-…Cuando bailaba….Hacía mi trabajo. Cuando lo hacía bien, me pagaban. Cuando no, no. Sabía que cuando tenía algo, me lo había ganado. Nunca nadie me dio algo por lástima o me regaló nada. Esa es la diferencia.
Tom se puso serio, puso morritos asintiendo ante el argumento (que para ser sincero consigo mismo le parecía bastante razonable) y respiró hondo.
Bill siguió removiendo el agua del arroz, ahora como ausente.
-…Demasiado estás haciendo tú ya. – Comentó.
-…Um…¿Vivías solo? En Magdebourg, quiero decir.
Su gemelo dejó la cuchara a un lado, se dio la vuelta y cruzó de brazos. Torció un poco la boca. En general toda su expresión facial se tornó algo tensa.
-…En realidad, no. – Respondió.
-…Oh. ¿Con quién vivías?…
Pareció que Bill se planteó por unos instantes responder.
-…Con mi novio. Bueno…Mi ex.
Bill le dio la espalda a su gemelo quizá algo incómodo, y empezó a buscar por los armaritos de la cocina un colador.
Tom abrió mucho los ojos.
-…¿Fue tu ex el que…Te hizo…?…Ya sabes… – Tanteó Tom, refiriéndose a sus heridas pasadas. Él había estado seguro de que la paliza se la había tenido que dar un cliente. La posibilidad de que se tratase de otra cosa le alarmó enseguida.
Bill encontró el colador y lo puso sobre la encimera en silencio y sin intercambiar miradas.
-…Sí. – Contestó casi en un susurro.
-…Joder… – Musitó Tom a su vez y se tapó la boca, resoplando como un animal salvaje.
Bill apagó la vitrocerámica y colocó el colador en el fregadero.
Volvió a encararse a su hermano, en esta ocasión con una media sonrisa dibujada en el rostro.
-…No tengo suerte con los hombres. – Y se encogió de hombros.
Posiblemente, Tom hubiera dicho algo al respecto, pero en ese momento, su móvil empezó a sonar.
El rapero maldijo mientras lo rebuscaba entre sus bolsillos.
Cuando lo tuvo en mano, maldijo incluso con más ganas.
-…Otra vez el pesado este.
-…¿Quién? – Preguntó Bill curioso mientras vaciaba el contenido de la olla en el colador.
-…Bushido.
-…Oh. Creí que sería Gordon.
-…Más quisiera.
-…¿No se lo coges?
-Es un mensaje. – Tom lo leyó. – Qué cansino. – Sentenció cuando terminó.
-…¿Qué le pasa?
-…Ah, claro…Es que no te lo comenté. Nos ha invitado a cenar este fin de semana. A ti y a mi.
-…¿A mi?… – Preguntó Bill en un tono demasiado ilusionado para el gusto de Tom.
-…Sí…- Asintió Tom muy a su pesar. – Quiere que le confirme que iremos.
-…Pareces molesto. ¿No era tu amigo?
-…Sí, lo es…
-…¿Entonces?
-…¿Tú quieres ir? – Tom decidió esquivar la pregunta.
-…Bueno…No es que tenga nada mejor que hacer. Además, apenas salgo y me aburro bastante.
-…Oh. – El rapero pareció desilusionado.
-…No te hace gracia… – Esto fue una a medias pregunta, a medias afirmación.
-…A ti…¿Te gusta Bushido? – Tom sorteó la semi pregunta, de nuevo.
-…Define ‘’gustar’’. – Propuso Bill mientras apoyaba la espalda en la encimera y se cruzaba de brazos y pies.
-…No me jodas, Bill. Gustar es gustar.
Bill se rió.
-…Bueno…Digamos que…Es…Muy atractivo. – Confesó con voz pillina.
Tom puso cara de asco.
Bill se rió con más ganas aún y se dispuso a freír un par de huevos y a trocear otro par de plátanos para después hacer lo mismo.
-…Anis atractivo, lo que hay que oír. – Se quejó Tom, que no le veía ni una pizca de erotismo a su colega.
Y Bill encontró realmente divertido el ‘’cabreo’’ que había pillado su hermano.
Le señaló con una rasera.
-…Venga, no te pongas celoso. Si te sirve de consuelo, tú me pareces mucho más guapo. – Pero Bill estaba hablando con un tono de recochineo que no resultaba demasiado convincente.
-…A ti Anis te parece atractivo. Tienes el gusto en el culo. Así que, no sé si sentirme halagado o preocuparme.
Bill iba a hacer el chiste gay fácil. Uno que en efecto, sacaba a relucir las ‘’preferencias’’ de su trasero. Pero al final decidió no empezar a traumatizar a su hermano tan pronto.
De todos modos, de sólo pensarlo se le empezaron a escapar las carcajadas y un par de lágrimas.
-…¿De qué te ríes? – Preguntó Tom.
-…De nada, de nada. No lo entenderías.
La comida ya estaba preparada así que Bill se encargó de servirla y cuando acabó, se sentó frente a su hermano y ambos empezaron a comer.
-Ahora en serio…¿Por qué no quieres ir? – Planteó Bill, retomando el tema anterior.
Tom se lo pensó unos segundos.
A ver, no es que Bushido fuera un mal tío…La gente le tenía respeto, él te podía dar problemas si te ponías en su contra, sobre todo si estabas en la industria…Pero no era un criminal.
Aún así…Es que no le hacía gracia que Bill se empezara a relacionar con él.
Bushido sólo había tenido una relación seria en su vida. Le hicieron mucho daño, y cuando acabó, juró que no se lo volverían a hacer. Así que llevaba años de fiesta en fiesta, de falda en falda, y experimentando sin involucrarse ni comprometerse con nadie…En resumidas cuentas: Usaba a la gente. Aquello no es que fuera un delito, Tom era consciente de que él mismo había tenido sus rachas en el pasado y que además, cualquier tío con posibilidad de hacerlo, lo haría.
Pero una cosa era que utilizaran a los demás…Y otra, que utilizaran a su hermano.
-…No es que no quiera ir…Pero…Sinceramente, Bill. Ese tío va a lo que va. – Se limitó a responder Tom.
Bill se aguantó otra carcajada por que ya venía venir los tiros.
-…¿A qué va? – Pregunto en voz baja sólo para sofocar a su gemelo.
-…Coño, Bill. – Y lo logró. – Ese va pues a acabar lo que empezasteis en la fiesta. Va a follar, y punto.
-…Oh. ¿Y qué tiene eso de malo? – Susurró Bill en broma, como si estuviera doblando una película de terror barata.
Pero por alguna razón, aquel susurro, o tal vez lo que implicaba esa pregunta, hizo que Tom se sintiera…Extraño.
-…Nada, no tiene nada de malo. – Tom llevó el tenedor a su boca. – Pero…
-…Tom, no es que yo sea un santo precisamente, ¿sabes?
-…Me lo imagino. – Pero en realidad, Tom intentó poner la mente en blanco para no hacerlo.
-…Es que… – Bill sonrió. – Te comportas como si fueras el hermano mayor que se preocupa de que no se aprovechen de su hermana pequeña de trece años que empieza a salir con chicos.
Tom se ruborizó un poco, y lo cierto es que solía hacerlo con escasa frecuencia.
-…Pero no es el caso por que…Para empezar…Soy un tío. No es que me importe que se aprovechen de mí…De vez en cuando.

Tom asintió, entendiendo el punto.
-…Y tampoco tengo trece años.
El rapero se abstuvo de decir nada.
-…Ahora en serio…Que sé lo que hay, Tom. – Y Bill bebió un sorbo de su agua.
-…Vale. Bien. Me parece bien. Yo sólo te digo que…Si quieres follar con él, estupendo. No hay problema. Pero si buscas otra cosa…No pierdas el tiempo. Y desde luego, si dices que no tienes suerte con los hombres…No esperes tenerla con él…Ya está, ya lo he dicho.
Bill sonrió y como había acabado de comer (aunque se había dejado bastante arroz en el plato) se levantó, tiró los restos a la basura y dejó el plato en el fregadero. Después, cogió una manzana y antes de sentarse para acompañar a Tom, que todavía estaba terminando su comida, le dio un pequeño beso en la mejilla.
Tom abrió mucho los ojos mientras que su hermano se sentaba frente a él.
-…¿Y eso a qué ha venido? – Preguntó.
-…A que eres muy mono.
Tom levantó una ceja, herido en su orgullo de machito.
-…Tú sí que eres un mono. – Dijo con desprecio, pero a la vez sonriendo.
-…¡Ogh! La próxima vez, escupiré en tu comida.
-…Cojonudo. Así quizá el arroz no te quedará tan seco.
Bill abrió tanto la boca que su mandíbula casi toca la mesa.
-¡NO ME LO PUEDO CREER! – Y le tiró una servilleta de tela a la cara.
Mientras Tom se partía de risa terminándose el plato, Bill dio un mordisco a su manzana, enfurruñado.

Continúa… 

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por Earisu

Escritora del Fandom

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