Una versión 1

Administración: Este fic es super antiguo, perdido en la caída de la primera thf web, pero gracias a los respaldos de Moonchild y BeKa, ahora son parte de nuestros archivos. Disfruten la lectura.

«Una versión» Fic de Earisu

Capítulo 1

»(…) La amnesia (una pérdida menos específica de la memoria) puede resultar de un daño cerebral, pero algunos casos de amnesia aparentemente también son consecuencia de la represión de recuerdos.

La represión, en la cual se “bloquea” a la memoria, no siempre es una incapacidad grave. Se ha informado de casos (…) en los cuales el paciente ha mantenido una vida (aparentemente) normal. (…)

Sigmund Freud sostuvo que todo olvido (…) tiene un motivo. Olvidamos muchas cosas que nos serían embarazosas o perjudiciales y »reprimimos” los episodios de nuestra niñez que pudieran hacernos sentir ansiedad o culpabilidad.

La Represión, defensa que Anna Freud llamó también “olvido motivado” es (por tanto) la imposibilidad de recordar una situación, persona o evento estresante. Esta defensa también es peligrosa y casi siempre va acompañada de otras más.»

&

»La mente humana tiene un curioso mecanismo de defensa: En ocasiones, es capaz de bloquear recuerdos de experiencias traumáticas pasadas en el desesperado intento de conseguir que el resto del cuerpo siga funcionando con toda la normalidad posible sin quedarse paralizado por el terror al revivirlas. En cierto modo, es como una especie de escudo que impide que cualquier recuerdo escape de dentro a afuera, y también que podamos echar un vistazo al interior.
No obstante, el mecanismo no es perfecto: Para empezar, el que estén bloqueados no significa que no sigan estando ahí…Y además, no se trata de un escudo infranqueable: De hecho, pueden abrirse en él grietas con relativa facilidad… »

-…Otro, por favor.

El camarero llenó el vaso del joven no sin antes dedicarle una mirada incómoda. Se había debatido entre si obedecer o no. El chico ya parecía haber bebido bastante.
Sin embargo, el muchacho no parecía ser el típico tío problemático. No se había movido en toda la noche del taburete en el que estaba sentado, y en cuanto obtenía su bebida (whisky con hielo, poco habitual para alguien de su edad) la bebía poco a poco, sin despegar la vista de los grandes cubitos.
-…Hola, guapo. – Una chica que no tenía pinta de ser muy decente se acercó a él.
Él ni siquiera la miró.
-…Piérdete.
-…Parece que estás muy solo. ¿No te apetece que te haga un poco de compañía?
Sólo entonces, Tom Kaulitz hizo el esfuerzo de dedicarle una pizca de atención.
Por supuesto, la muchacha era una prostituta y eso podía verlo un ciego. Tenía buen cuerpo, aunque la ropa que llevaba no le hacía justicia: Demasiado ceñida para sus voluptuosas curvas. Parecía a punto de estallar por algún lado. Era ordinaria hasta decir basta, hortera. Tampoco era especialmente guapa de cara. Además, olía a una mezcla entre perfume barato muy cansino y sudor.
-…No me interesa. – Y Tom volvió a su posición original.
Él siempre había podido aspirar a algo mejor. Incluso antes de ser famoso, nunca había tenido problemas para ligar. Después, mucho menos: Podía tener a la chica que quisiera chasqueando un dedo. Había estado con bellezas con las que el resto de tíos sólo podría fantasear. Y gratis.
Bueno, siempre estaba la típica modelo o cantante de segunda que se acercaba a él sólo para salir en la foto y darse un golpe de publicidad. Pero él era un tío joven: Eso nunca hirió sus sentimientos. Total, cuando se acostaba con ellas no lo hacía con la idea de llamarlas al día siguiente tampoco.
-…¿Estás seguro? Te prometo que no te arrepentirás…
Aunque la verdad, es que últimamente Tom no estaba de humor para socializar con chicas. Quizá de hecho fuera más fácil decirle que sí a aquella profesional y desfogarse sin más comederos de cabeza ni esfuerzos. Pero es que no le apetecía. Era algo tan simple como eso.
-…Te he dicho que no. Joder, piérdete.
Y la idea de haber perdido un cliente y además de los buenos no pareció sentar muy bien a la joven.
-…Vaya. Creía que el maricón de los dos era tu gemelo. No tú…
Por supuesto, la prostituta le había reconocido. Cómo no. ¿Había alguien en toda Alemania que no le conociera?
Tom se giró esta vez con brío.
-…No te voy a decir otra vez que te pires.
-…Uy, qué miedo. ¿Qué vas a hacer? ¿Pegarme a mi también?
Ahí la muchacha tocó hueso. Tom rechinó los dientes, rebuscó en el bolsillo trasero de sus pantalones su cartera, sacó un billete y lo estampó contra la barra para después levantarse todo lo ágilmente que pudo en su estado. Se dispuso a irse, por que desde luego, ganas no le faltaban. Pero de pegarle, no. De estrangularla más bien.
-…¡Maricón! ¡Maltrata-mujeres!
Todos los que en ese momento estaban en el local de repente tenían los ojos clavados en la escena. Cuando Tom giró la cara para escudriñar a la prostituta de nuevo, tenía los suyos muy abiertos. Pero se limitó a negar con la cabeza y marcharse del lugar dando un portazo.

Llegó al sitio donde había aparcado su coche y a pesar de sobrepasar los límites legales de alcohol, no dudó en conducirlo.

&

Tom Kaulitz era, a pesar de su juventud, uno de los raperos más polémicos que había dado su país y sin duda, uno de los más exitosos. Cualquier asunto de interés social podía convertirse en blanco de sus mordaces letras. El chico no se limitaba a hablar de putas, fiestas o a pavonearse de sus propias hazañas en ellas. Siempre había mucho de denuncia en sus canciones, y sus discos siempre habían sido una ayuda para dar que pensar a la gente más joven. Aquello era algo que ni sus detractores podían debatir.
Por que sí, el rapero también despertaba grandes odios. La razón, por estúpida que parezca, era la belleza del chico. Cuando su  nombre empezó a sonar con fuerza, a las chicas el detalle no se les escapó, y pronto, un par de discos publicados después, sus fans femeninas se multiplicaron con una rapidez vertiginosa. Tanto, que llegó un momento en el que sólo se las veía a ellas. Y simplemente por eso, muchos le perdieron el respeto. De la noche a la mañana se había convertido en »mercancía para quinceañeras»…Y aquello era algo insoportable (y vergonzoso) para su antiguo público, que en su mayoría le dejó de lado.
A Tom, no obstante, la situación no podía darle más igual. Su carrera estaba en todo lo alto, sus discos se vendían más que nunca, y sus conciertos se llenaban hasta los topes. A él se la sudaba quién escuchara su música y las razones por las que lo hicieran. Él se estaba ganando la vida, y no veía nada de malo en ello.
Así, su fama siguió incrementándose…Algo que provocó que incluso los medios de comunicación se interesaran por él y no sólo musicalmente hablando.
De repente, a la gente le interesaba conocer detalles escabrosos del rapero, que se airearan sus trapos sucios, su pasado…Querían sangre.
E intentaron hacerla.
Una publicación llegó a lanzar una jugosa exclusiva que había sido la comidilla en toda Alemania durante bastante tiempo. En ella se especulaba sobre las raíces del rapero…Se decía que (presuntamente) su padre tenía problemas con la bebida y que era un hombre bastante violento. Que, presuntamente también, su madre había muerto en circunstancias extrañas. Que tenía un hermano gemelo que se rumoreaba que era gay…
En fin. Toda esa mierda que consigue vender revistas.
Contra todo pronóstico, cuando Tom leyó aquella revista, se quedó igual. Ni se inmutó.
Él apenas recordaba a su padre…Era demasiado pequeño cuando dejó de tener relación con él. Con su madre le pasaba algo parecido…Y más de lo mismo con su hermano, al que no veía desde que ambos eran unos renacuajos. Lo único que creía era que debía seguir viviendo en Magdebourg, y mucho era.
Si lo pensaba, resultaba extraño imaginar que existía en el mundo alguien que debía ser idéntico a él, y sin embargo, para Tom era un desconocido más. Pero es que, en realidad, no lo pensaba. Quizá por eso no se diera cuenta de lo triste que sonaba aquello.
No le importó lo que leyó en aquella revista por que para él estaban hablando de eso: De desconocidos.
Hacía años que él se había hecho a la idea de que no tenía familia. Y es que así era en la práctica.
No podía sentir más que indiferencia al respecto.
Su actitud era tan inamovible que pronto, los medios tuvieron que buscarse otras historias que revolver. Y cuando no las había, se las inventaban. Daba igual.
Todo lo que hiciera el rapero podía convertirse en objeto de especulación.
Y aquello si que se convirtió en algo difícil de sobrellevar…

&

Tom aparcó. Se colocó bien un pañuelo blanco que llevaba atado a la frente a modo de banda mirándose en el espejo retrovisor que tenía delante. Estaba sudando. Cogió con ambas manos su montón de trenzas negras y las alzó de modo que no tocaran su espalda y quedaran suspendidas detrás del asiento del conductor.
Se echó para atrás suspirando. Se quedaría así tumbado un rato. No se encontraba bien. Tenía mucha calor. Había bebido más de la cuenta. Estaba seguro de que iba a acabar vomitando.
Bajó la ventanilla. Una fría brisa nocturna acarició su rostro y la parte de atrás de su cuello, húmedos de sudor, y se sintió mucho mejor. Fue un verdadero alivio.
Fue entonces cuando empezó a oír voces.
Frunció el ceño mientras se incorporaba y forzaba la vista para dar con el lugar donde se estuviera dando la acalorada conversación.
No tardó mucho en descubrir que justo en frente de su apartamento, el portero y un guarda de seguridad estaban empezando a perder la paciencia con alguien más que estaba ahí.
»Mierda. Espero que no sea otra vez esa puta stalker»…
Tom salió del coche y se apresuró en llegar a la puerta de su casa. La idea era entrar sin más para no tener más dolores de cabeza esa noche y dejarles a ellos hacer su trabajo.
Ni siquiera le dedicó una mirada al tercer elemento en discordia.
Pero entonces, esa persona se dirigió a él.
-…¿Tom? ¿Eres tú?…
Tom no reconocía esa voz. No la ubicaba en su memoria. Definitivamente, no la había escuchado en su vida. Así que decidió ignorarle.
-…¿Tom?
Tom estaba a punto de abrir la puerta de entrada haciendo oídos sordos.
-…Joven, no nos lo ponga más difícil o tendrá que acompañarnos a… – El guarda cogió del brazo al muchacho de una manera algo brusca.
-…¡Que me sueltes, coño! ¡Os he dicho que soy su hermano, joder!
Entonces y sólo entonces, Tom se giró para observarle. Lo hizo bastante sorprendido además. Tenía los ojos muy abiertos ahora.
-…¿Qué está pasando aquí? – Preguntó al fin el rapero.
-…Señor, este joven lleva merodeando por aquí un buen rato…Su actitud me pareció sospechosa, así que llamé a Seguridad. Nos ha explicado que le estaba esperando a usted, que es su hermano…Pero no sabíamos si creerle… – Se explicó el portero.
Tom repasó de arriba a abajo sin ningún disimulo al muchacho. El chico llevaba unas botas negras de tacón que le llegaban hasta las mismas rodillas. Estaban algo desgastadas por el uso. Sus pantalones eran oscuros y demasiado ceñidos al cuerpo, al igual que su chaqueta de cuero negra, revelando una delgadez casi extrema…De un escuálido brazo le colgaba un macuto de viaje azul. Tenía el cabello largo, lleno de algo que parecían rastas y negro como la misma noche, salvo por algunas que debían ser postizas, por que eran blancas.
Por fin, Tom reparó en su cara. El muchacho tenía unas facciones algo más delicadas que él, y su piel era mucho más pálida, o eso parecía a la luz de la luna. Pero había algo de familiar en ella. Tras unos segundos, no le quedó duda…Si no fuera por la sombra de ojos oscura, por esas largas pestañas y por en definitiva, una sucesión de rasgos inquietantemente femeninos, Tom se estaría viendo a si mismo en un espejo.
-…Tom…Soy Bill…¿Te…Acuerdas de mi?…
-…Sé quién eres. Pero no, no me acuerdo de ti. – Fue su algo seca respuesta.
Portero y guarda se miraron sin saber qué hacer. La situación era un poco extraña.
-…Soltadle. Es mi… – A Tom, se le hacía raro utilizar la palabra »hermano» cuando él no consideraba que hubiera tenido uno nunca…No le parecía apropiado usarla para con alguien que veía casi, casi por primera vez, al menos en su etapa adulta. Así que rectificó la frase. – …Dice la verdad.
-…¿Está usted seguro? – Preguntó el portero.
-…Sí, dejadle.
Ambos trabajadores se disculparon, y se fueron de allí.
En cuando Bill quedó libre se abrazó a si mismo casi con fuerza, el macuto colgando como un péndulo. Llevaba una pequeña bufanda violeta que no dejaba de sujetar contra su cuello. Tom intuyó que tendría frío: Esa chaqueta de cuero no debía abrigar mucho. Se preguntó cuánto tiempo habría estado en la calle, esperando que regresara a su casa mientras él se emborrachaba por ahí.
A él mismo le dio un escalofrío. Era una noche fría…El sudor que hasta hacía minutos le ardía en el cuerpo ahora se le estaba quedando helado de hecho.
Lo que no se preguntó es qué podría querer su hermano de él a aquellas alturas. Eso podía imaginárselo bastante bien solito. Estaba a punto de abrir la boca para terminar con todo de una vez y poder irse a dormir, pero resultó que Bill hablaría antes.
-…Acabo de llegar a la ciudad…Y…Sabía que bueno, que tú vivías en Berlín…Así que pensé que…
-…Quieres que te dé dinero. ¿No?… – Le cortó Tom, bruscamente.
Bill enmudeció sin variar su postura: Abrazado a si mismo y con una mano contra su garganta. Su gesto se contrajo un poco: Si Tom le conociera un poco más, sabría que su comentario, o más bien su forma de hacerlo, le había dolido. O humillado, al menos.
-…Quería…Verte.
-…Ya. No nos hemos visto en los últimos, trece, catorce o quince años…Pero esta noche, precisamente esta noche, has decidido que querías verme, que no podías esperar, vamos…Y por eso me esperas en la calle hasta las… – Tom miró su reloj. – …Tres y media de la mañana.
Hacía ya bastante que Bill no miraba a su hermano a la cara.
Se quedó un buen rato en silencio. Hasta que se armó de valor para volver a mirar a Tom a los ojos. Vio que su gemelo estaba expectante por que siguiera hablando, así que lo hizo.
-…Vale. Está bien…Necesito la pasta…Pero…
Tom le interrumpió de nuevo.
-…No me digas nada más. Si quieres pasta, yo te doy pasta. Me da igual. Pero pídemelo directamente, y no te inventes mierdas para conseguirla.
Bill no le contestó y le volvió a esquivar la mirada, fijando la suya en algún punto en el suelo.
-…Sígueme. – Oyó decir a su gemelo.
Y ambos se pusieron en marcha, dirección al apartamento.

Continúa… 

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por Earisu

Escritora del Fandom

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