
«Una vez más» Fic Twc/Toll de Xim_Alien
Capítulo VI Tom
Noto que se sonroja a niveles increíbles. No puedo soltar así que me gusta y que quiero algo más serio, así que le pregunto sobre esta noche para llevar algo más de tiempo, para tratarlo y que él se sienta más a gusto conmigo.
Sus ojos comienzan a desviarse buscando una distracción o tal vez un punto en el vacío, pero me mira de pronto, sostengo la mirada y me responde con una sonrisa.
—Está bien, ahí estaré
—Perfecto, bueno, por lo de Matt eso es todo, déjame entregarte esto —le extiendo la tarjeta de entrada y la recibe —Ahora sí, eso es todo por hoy
—Aquí están las hojas que me diste ayer
—Oh, cierto
Las deja sobre mi escritorio, nos levantamos, él se dirige a donde está Matt, lo toma en brazos y lo acompaño hasta la puerta principal.
—Hasta al rato —le sonrío antes de que se marche y él me devuelve la sonrisa haciéndome sentir con las probabilidades más altas.
Regreso a mi oficina para tratar de terminar un caso. Los expedientes no son tan fáciles de seguir cuando hay cambios cada semana.
Mi turno termina y salgo con mi bolso cruzado donde llevo papeles y mi laptop. Cierro mi oficina. Salgo del hospital y voy a mi lugar favorito para pasar el resto del día, hasta la noche.
Al llegar, entro para pedir un café a mi cuenta. Romina, una chica de raza afroamericana, muy preciosa, me conoce bien, sabe que me quedo aquí horas y sólo necesito pedirle a ella para que toda la cuenta se acumule y se liquide a fin de semana. El lugar está lleno hoy, la música ligera de un grupo clásico como lo es The Eagles llena de ambiente casi melancólico el lugar. Veo a Romina y sabe qué es lo que quiero, un café capuchino grande.
Salgo y me siento en una de las mesas que están a la derecha de la entrada, una mesa de madera y sillas iguales con una especie de colchón pequeño en el asiento y respaldo. Amo este lugar. Una sombrilla en tono café me hace sombra y empiezo a sacar mis cosas, empezando por la laptop.
4:30 pm, Ni siquiera me había dado cuenta de la hora… Pero qué raro, entré y no vi a Bill en las cajas.
No importa, él tiene que venir y no creo que me deje plantado y menos a su trabajo.
Pasa el tiempo, y el cielo está casi naranja. 7:30 pm.
Me levanto de mi asiento, dejando los papeles debajo de los pisapapeles, mi laptop abierta ni siquiera me importa.
—Romina
—Dígame
—¿Y Bill?
—Permítame
Ya le dije que me hable de tú pero esta vez no me importa, debió haber llegado hace horas. Veo a Romina hablar con la chica que está detrás del mostrador de la caja, en segundo vuelve a mí.
—Me informan que no vendrá, un familiar enfermó
Ahora entiendo, sabía que no podía dejarme plantado así como así y mucho menos su trabajo.
No me demoro en guardar todo y dejando otra vez los papeleos pendientes. Con mi bolso cruzado me dirijo al departamento de Bill. Espero que no sea nada grave.
Al llegar, no tengo idea de que departamento es y no sé qué botón presionar al intercomunicador adaptado a un lado de la puerta.
La puerta se abre desde adentro, entonces veo a una niña de unos 10 años más o menos.
—Hola nena ¿Sabes cuál es el departamento de Bill?
—Mamá dice que no debo hablar con extraños
—Pero soy doctor, mira —saco mi credencial de identificación para el hospital y se la muestro.
—¿Dónde está tu bata?
—En mi consultorio, ya salí de trabajar ¿puedes decirme donde vive Bill?
—¿El chico alto que se maquilla?
—Sí, ese chico —sonrío como un loco
—En el 180, piso tres
—Gracias
—De nada
La niña sale del edificio y va a la tienda justo a lado del edificio. Entro y corro hasta el ascensor, pulso el botón tres. Se abren las puerta, salgo y con la mirada busco el 180 en un pasillo alargado y ancho, ambos lados al menos cuatro puertas.
—¡Aquí!
Encuentro el 180 y me lanzo a llamar a la puerta como un loco.
—¿Tom?
Abre él, me mira sorprendido y a la vez muy apenado.
—Me dijeron que no ibas a presentarte a trabajar porque alguien enfermó, así que vine
—¿Cómo sabes donde vivo?
—Bueno, ahora que lo dices, está escrito en las hojas que te di a firmar, pero las dejé en la oficina, una niña abrió allá abajo y me dijo
—Sarah —pronuncia casi en un susurro
—¿Todo está bien? ¿es Matt?
—¿Qué?… —me mira un tanto confundido, sorprendido y sin saber qué hacer —pásate
Me abre paso un departamento pequeño, entro de lleno a una pequeña sala.
—Si quieres que me valla, lo haré
—No, está bien… Siéntate ¿te ofrezco algo?
—No, gracias, acabo de tomarme un café grande
Me siento en el sofá y junto a mí él.
—Es mi mamá, está algo rara desde ayer, tiene mareos y cuando llegué otra vez pasó, así que ya no quise dejarla sola
—Deberías llevarla al hospital
—Es tan testaruda, pero lo haré gracias… Ahora está dormida y Matt también
—… —que situación tan más increíble
La televisión está encendida, Bill tiene una de las piernas debajo de la otra, sobre el sofá, tiene la misma ropa, sus manos descansan sobre sus piernas cruzadas en el pequeño espacio que hacen sus piernas.
—¿Vives con tu papá? —le pregunto sintiendo un calorcito subiendo desde mi estómago
—Él, se quedó en Seattle, tiene un trabajo seguro y es como la mano derecha del dueño, manda un poco de dinero para el departamento
—Ya veo
Otra vez el silencio, lo veo mirando la TV, se moja los labios y eso me hace querer besarle de una vez.
—¿Lo extrañas? —vuelvo a evadir mis impulsos
—Casi no, está enojado conmigo porque soy gay
—Te entiendo
Una vez más, el silencio acorralando el lugar, la calefacción me está jugando una mala pasada.
—Creo que debo irme —no quiero cometer un error
—Te acompaño
Me responde poniéndose de pie y ambos caminamos al ascensor.
Continúa…