Verdadero 25

Verdadero 25

Fic TOLL de lyra

Capítulo 25

Tal y como había prometido, Tom llegó al piso justo a tiempo de echar una mano con la comida.

—Te dije que no hacía falta—dijo Andreas suspirando.

—Y yo que si—insistió Tom con firmeza—Paré por el camino y compré algunas cosillas.

—A ver qué has traído—murmuró Andreas tratando de cogerle una de las bolsas que llevaba.

—Yo cocino—dijo Tom negándose a dársela—Ve poniendo la mesa.

A Andreas no le quedó otra que hacer lo que le pedía y le dejó a solas cocinando mientras que él ponía la mesa.

—¿Qué tal te encuentras?—preguntó Tom tras varios minutos.

—Mejor gracias a ti—contestó sonriendo Andreas—¿Qué tal en el trabajo?

—Como siempre—dijo Tom encogiéndose de hombros—David me estuvo tocando las narices a primera hora hasta que se cansó y pude seguir con la sesión de fotos.

—¿Y qué demonios quería esta vez?—preguntó Andreas resoplando.

—Nada, una chorrada—contestó Tom en voz baja.

No quería hablar del tema, el mismo David había bajado al sótano donde estaba preparando la sesión de fotos para exigir una explicación de porque faltaba uno de los modelos.

.

—Andreas no es nada bueno y se permite el lujo de no venir a trabajar—gruñó David.

—No se siente bien—explicó Tom con calma—Gustav ya sabía que no iba a venir y aplazamos su sesión de fotos para mañana.

—¡Pero es a mí a quien tienes que informar!—estalló David sin poderse contener—Soy el puto jefe, que te quede bien claro.

—Eran casi las 8 de la mañana, pensé que tendrías mejores cosas que hacer y no quise molestar con mi llamada—se defendió Tom respirando con calma.

—Conmigo no juegues—siseó David—Tú y tu amante tenéis las horas contadas en esta empresa.

—¿Mi amante?—repitió Tom sin entender.

—¿Te crees que no estoy al tanto de los rumores que corren por mi empresa?—preguntó David entre risas—Ha llegado hasta mis oídos que te acuestas con Andreas, y al parecer no eres el único. La empresa no es un maldito puticlub, díselo a tu amiguito.

Sentía la sangre hervir en sus venas, tenía las manos apretadas en dos fuertes puños que con gusto hubiera estrellado en la cara de David. Pero tuvo que contenerse, no entraba en el plan cargarse al hijo del jefe…

.

Se dio prisa con la comida y media hora después disfrutaba de una agradable velada.

—Aún no me has contado que tal anoche con Bill—murmuró Andreas carraspeando.

—Lo pasamos bien—dijo Tom en voz baja—No hay nada más que contar.

Andreas asintió, sabía que esa era la única respuesta que iba a obtener. De momento, porque algo le decía que se lo habían pasado realmente bien.

Terminaron de comer y tras fregar los platos Tom tuvo que volverse a marchar a trabajar. Tenía otra sesión de fotos, y era con Bill. Estaba deseando llegar, esa mañana apenas habían tenido tiempo de cruzar dos palabras y sentía que le había dejado colgado. ¡Pues claro que le hubiera gustado comer con él! Pero se lo había prometido antes a Andreas, y se lo debía tras lo ocurrido.

Pero para su sorpresa, Bill no le estaba esperando sino Georg, al que Natalie estaba maquillando.

—Cambio de última hora—dijo Georg mirándole por el espejo—Me prefieren a mí.

Tom alzó una ceja, ¿de verdad? Algo le decía que todo había sido cosa de David, no estando su padre al mando estaba haciendo cambios y lo primero de todo sería alejar a Bill. Le daba igual que el cliente no quedara satisfecho con tal de no tener ante su vista a la persona que había destruido el matrimonio de sus padres. Más si era un chico.

No sabía cómo pudo hacer las fotos sin estrangular a Georg con sus propias manos, no paraba de exigir y hablar, de moverse y salir borroso en todas las fotos. Al final obtuvo 4 más o menos decentes y dio el trabajo por finalizado.

—¿No hacemos alguna más?—preguntó Georg sin moverse.

—No, hemos terminado—contestó Tom bajando la cámara.

—Quiero verlas—exigió Georg.

—¿Cómo?—dijo Tom atónito.

—Que quiero verlas—repitió Georg yendo hacia él—Y si no me gustan repetimos.

—Nunca enseño las fotos a los modelos—explicó Tom con calma—El señor Miller o David son los primeros en verlas, y ellos decidirán si las fotos valen o no, o si es culpa del modelo.

—¿Nunca es culpa del fotógrafo?—picó Georg.

—No, porque yo solo hago la foto, no soy quien posa como si de una diva se tratara—estalló Tom si poderse contener.

—¿Hay algún problema?

La voz de Gustav frenó en seco la discusión que iba a tener lugar. Tom negó con la cabeza y Georg se cruzó de brazos resoplando.

—¿Has terminado con las fotos?—preguntó Gustav dirigiéndose a Tom.

—Sí, te las paso en media hora—contestó Tom.

—No hace falta, ya no serán necesarias—anunció Gustav, para asombro de Georg—El cliente…ha vuelto a cambiar de opinión y Bill las hará como se había acordado.

—No hay problema, las haré encantado—dijo Tom sonriendo ampliamente.

—¿Y qué demonios pasa conmigo?—estalló Georg sin poderse contener más.

—Puedes irte ya a casa si quieres—dijo Gustav sin inmutarse—O sube a ver a David, a ver si tiene algún trabajo para ti.

—¡Por supuesto que lo haré!—gritó Georg.

Tom y Gustav no dijeron nada hasta que Georg entró en el ascensor camino del despacho de David, solo entonces pudieron respirar más aliviado.

—Repite las fotos mañana por favor—pidió Gustav sonriendo.

—Claro, puedo usar el mismo escenario que Georg—dijo Tom asintiendo con la cabeza.

—No, hay otro cambio de planes—anunció Gustav para su sorpresa—El cliente quiere que sean fotos hechas en escenarios naturales. Así que mañana tú y Bill os dais un largo paseo por la ciudad y sacáis alguna foto.

—Pero… ¿dónde vamos?—preguntó Tom, aún sin reponerse de la sorpresa.

—Vamos Tom, estoy seguro que sabrás de algún rincón donde ir—contestó Gustav sonriendo—Tenéis todo el día, pasado mañana quiero ver algo.

Tom asintió y se despidió de Gustav pensando que lo que acababa de pasar era muy raro. Primero David le ordena que fuera Georg el que saliera en las fotos y minutos después bajaba Gustav para darle otra orden. Orden que ya se hacía una idea de dónde venía…

Pero… ¿qué iba a hacer con Bill? ¿Pasarse un día entero a su lado fotografiándolo? ¿Cómo hacerlo sin estremecerse recordando lo pasado?

.

Al día siguiente fue a trabajar hecho un manojo de nervios, no podía evitarlo. Andreas no hacía más que mirarlo interrogándole con la mirada, pero Tom no soltaba prenda. Y eso le tenía muy intrigado.

Nada más llegar a la empresa Bill le esperaba en recepción. Gustav estaba a su lado y le comentaba como quería el cliente en cuestión que fueran las fotos.

—Lo entiendo Gustav pero, ¿tiene que ser hoy?—preguntó Bill en voz baja—Ayer Robert se pasó descansando todo el día y apenas hablamos, pensaba ir a comer con él.

—Lo siento, pero este trabajo corre prisa—dijo Gustav—Es un cliente muy importante de la empresa, Robert ayer se disgustó mucho cuando supo del retraso.

—¿Llamaste a Robert?—preguntó Bill visiblemente disgustado—Gustav, no debe ser molestado.

—Lo sé, pero esto era importante—se defendió Gustav—Ah, mira ahí está Tom.

Levantó una mano y le llamó suspirando aliviado, sabía que Bill se había molestado por haber llamado a Robert cuando se suponía que estaba David al cargo de todo y era él quien decidía.

—Buenos días—saludó Tom carraspeando.

—Buenos días—contestó Gustav—Tomaos un café mientras decidís donde hacer las fotos y poneos en marcha.

Tom asintió y siguió a Bill camino del ascensor. Usarían una de las salas de reuniones donde no serían molestados, y hacia allí se dirigieron en silencio. Una vez dentro Tom preparó café para los dos como en los viejos tiempos y lo dejó sobre una mesa. Bill estaba al lado, mirando por la ventana cruzado de brazos.

—¿Estás bien?—preguntó poniéndose a su lado.

—No, no lo estoy—contestó Bill sin poderse contener.

Tom se le quedó mirando, esperando que siguiera hablando, pero Bill solo se mordía el labio inferior para que no le temblara.

—Sabes que puedes hablar conmigo—dijo Tom frotándole un brazo con suavidad.

Bill se estremeció bajo su contacto, estaba falto de cariño y una vez más Tom estaba ahí. Suspiró y volviéndose se le quedó mirando, sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas.

—Me siento muy solo—estalló sin poder contenerse—Cuidar de Robert es agotador y la otra noche me hiciste sentir muy especial. Odio pensar que estoy traicionando a Robert, más en estos momentos que tan mal está pero…

No pudo seguir hablando, Tom se había lanzado y apoderado de sus labios. Se quedó paralizado por unos segundos, los justos para tomar una decisión acertada. Separó los labios y respondió al beso con hambre. Tom le sintió gemir contra sus labios y como le abrazaba, acariciándole con las manos la espalda. Las suyas tampoco se quedaron quieras, primero estaban en su cintura y luego más abajo, acariciándole las nalgas sobre el vaquero que llevaba.

Pronto la habitación se llenó de gemidos, y sollozos incontrolados. Bill lloraba sin poder evitarlo y Tom saboreaba en sus labios esas lágrimas derramadas. Las encontró muy dulces, y sus ojos también se llenaron de lágrimas.

¿Cómo podía hacerle eso?

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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