
Fic TOLL de lyra
Capítulo 33
Dos horas después se hallaba en una sala de espera tomando a sorbos el café que le habían llevado. Aún no sabía cómo había logrado marcar de nuevo un número de teléfono y llamar a la persona que estaba a su lado en esos momentos. Gustav le miraba con la frente arrugada, impactado él también por la noticia del empeoramiento en el estado de salud de su jefe y amigo. Cuando recibió la llamada de Bill casi le da un infarto a él también, se encontraba en una cena de negocios y se tuvo que disculpar con algo de brusquedad para ir a recoger a Bill y llevarlo al hospital.
—¿Dónde estabas?—se atrevió a preguntar al cabo de unos silenciosos minutos.
Llevaba tiempo dándole vueltas al asunto, Bill le había pedido esa tarde libre para pasarla con Robert y en esos momentos se enteraba que no estaba a su lado cuando más lo necesitaba.
—Robert…dormía—contestó Bill con un hilo de voz—Salí a dar un paseo, la señora Murphy se quedó con él y me pilló la lluvia.
—¿Y por qué no cogiste un taxi y regresaste?—insistió Gustav.
—Porque…necesitaba estar un tiempo a solas—susurró Bill odiándose por soltar una mentira tras otra—Si hubiera sospechado que iba a pasarle algo, jamás me hubiera movido de su lado.
—Lo sé…perdóname que te lo haya preguntado—dijo Gustav sentándose a su lado.
Bill suspiró y tomó otro sorbo de café. Sentía mucho frío, no había querido esperar a Gustav en ese apartamento tan solitario y había bajado a la calle. Llovía con fuerza y para cuando Gustav llegó estaba calado hasta los huesos. Gustav insistió en que subiera y se cambiara de ropa a pesar de que se negó con las pocas fuerzas que le quedaban. Pero le recordó que si él también enfermaba no podría cuidar de Robert, y que él en esos momentos estaba en buenas manos y no podía hacer nada por él.
Subió de nuevo y se vistió sin darse cuenta todo de negro. Cuando llegaron al hospital Gustav enseguida le fue a por un café para que entrara en calor y ahí seguía bebiéndolo cuando media hora después las puertas de urgencias se abrieron y David salió de ellas.
Gustav enseguida se puso en pie pero Bill no pudo moverse, las piernas le temblaban como si fueran de gelatina y tenía un mal presentimiento. David le iba a informar de la muerte de Robert…
—No te has dado mucha prisa en venir—gruñó David mirando fijamente a Bill.
—¿Qué tal está Robert?—preguntó Gustav sin poderse contener.
—Bien, pero no gracias a él—contestó David visiblemente enojado—Suerte que me tiene a mí, sino no sé qué hubiera pasado.
—¿No estaba la señora Murphy?—murmuró Gustav carraspeando.
David le fulminó con la mirada. ¡Pues claro que estaba! Y fue ella misma quien al ver que algo iba mal llamó una ambulancia sin dudarlo. Se quedó al lado de su padre hasta que se lo llevaron al hospital, donde David había llegado varios minutos después avisado por ella.
—La cuestión es que le dejaste solo—siguió acusando David mirando a Bill fijamente—Si ya te has cansado de cuidar de mi padre dímelo y le buscaré una enfermera que esté a los pies de su cama las 24 horas.
—Estaba paseando—susurró Bill con voz temblorosa—Y no recibí ninguna llamada suya.
Eso era verdad, si David le hubiera llamado y contado lo que pasaba hubiera ido de inmediato dejando a Tom solo en la cama…
—No tenía porqué llamarte—dijo David encogiéndose de hombros—Estaba muy ocupado esperando a ver si se recuperaba del infarto mi padre.
Antes de que pudiera decir alguna grosería más la puerta se abrió de nuevo y salió el médico personal de Robert Miller. Bill se puso en pie nada más verlo conteniendo el aliento, llevaba una expresión muy seria en la cara y no pudo evitar que los ojos se le llenasen de lágrimas.
—Doctor Lang—logró susurrar.
—Bill, siéntate—pidió Lang tomándole del brazo.
Bill se dejó llevar y ocupó la misma silla donde había estado esperando tanto tiempo. Gustav se quedó de pie a escasos pasos mientras que David dio media vuelta y se fue a por un café.
—Robert ha tenido un infarto—empezó a decir Lang—Logramos estabilizarle pero su corazón ha quedado muy débil. Se quedará unos días en el hospital y luego necesitará mucho reposo. Y cuidados especiales.
—¿Qué…qué tipo de cuidados?—preguntó Bill entre lágrimas.
—Ya lo he hablado con David y habrá que hacer algunas mejoras en vuestra casa—contestó Lang—Necesita una cama especializada, como las del hospital. Y oxígeno, mucho me temo que a partir de ahora estará conectado a una máquina que ayudará a su corazón a que siga latiendo. Una enfermera irá todos los días a vigilar sus constantes y suministrarle todas las medicinas que necesite directamente en vena. Te enseñará cómo hacerlo y por la noche puedes ocuparte tú mismo o irá otra enfermera con la que se turnará…
El médico iba hablando y Bill sentía que cada palabra que le decía era como un puñal que se clavaba a un lado de su costado. Lo que el doctor Lang le estaba diciendo era que a Robert le quedaba ya poco tiempo de vida, y que le mandaban a casa porque ellos no podían hacer nada más por él, proporcionándole todo la ayuda necesaria para que no sufriera hasta que…
Se hizo una promesa a sí mismo, no se movería de su lado hasta entonces. Sus días como modelo habían terminado, y esa relación con Tom que nunca jamás debería haber empezado.
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No pudo entrar a ver a Robert, se hallaba ingresado en cuidados intensivos y el doctor Lang le había explicado que se encontraba sedado y en buenas manos. Gustav quiso que regresara al apartamento a descansar pero se negó en rotundo. No se movió de la sala de espera hasta que siendo ya de noche Lang se apiadó de él y le permitió verle unos minutos.
Gustav seguía a su lado, había cancelado toda su agenda de trabajo. No como David, quien viendo que tenía trabajo pendiente y allí sobraba se marchó a casa a prepararse para una cena importante que tenía esa misma noche.
Bill recorrió un largo pasillo acompañado de Gustav hasta llegar a una puerta tras la cual descansaba Robert. Desde donde estaba podía escuchar los pitidos de las máquinas a las que estaba conectado, pensando que a partir de ese momento ese sonido se le iba a hacer muy familiar.
—Te espero fuera—murmuró Gustav apretándole el brazo con cariño.
Bill asintió con la cabeza y cogiendo aire entró en la habitación. Robert se encontraba en medio de ella, tumbado en una cama conectado a varias máquinas. Estaba sedado, y aunque no lo estuviera tampoco podría hablar, un tubo introducido en su boca le ayudaba a respirar.
No pudo evitar romper a llorar, por todo lo que había pasado y lo mal que él se había portado. ¿Cómo pudo abandonar a Robert cuando más le necesitaba? Solo por ir a…a echar un polvo con Tom. No podía dejar de imaginar que mientras que estaban en la cama Robert agonizaba solo en la suya. Con razón que David le hubiera hablado de esa cruel manera, se merecía eso y más.
Continúa…
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