Verdadero 4

Verdadero 4

Fic TOLL de lyra

Capítulo 4

Un mes después Tom se movía como pez en el agua en su nuevo trabajo. Asistía a todos los desfiles en donde desfilaba uno de los modelos de la agencia Miller y acudía a las fiestas que se celebraban después, donde entre copa y copa tomaba alguna foto de recuerdo.

Le extrañó no ver a Bill en las fiestas, acudía a casi todos los desfiles porque era realmente bueno pero luego desaparecía y no le volvía a ver hasta el día siguiente.

Tuvo la gran suerte de poder meter a Andreas, le llevó al señor Miller el book que él mismo había hecho y fue aceptado de inmediato…claro. Andreas se lo agradeció muy efusivamente esa noche, y al día siguiente antes de ir al trabajo. Compartieron una ducha y con él en el suelo de rodillas, Tom cerró los ojos y se derramó en su boca con un único nombre en mente.

Bill….”

No lo podía evitar, fue verlo y querer hacerlo suyo. No le importaba que tuviera novio, y que encima fuera su jefe. Cada vez que le tocaba fotografiarle sentía que esa sonrisa que Bill dirigía a la cámara, era en realidad para él. Esas miradas, esa forma de moverse…Bill le estaba provocando sin saberlo.

Ese día volvía a trabajar con él. Andreas estaba en la misma sala junto con otro de los fotógrafos y Georg, aún esperando que le sacara ciertas fotos. Pero Tom seguía sin acceder, al único que fotografiaría de esa manera sería a Bill si se lo propusiera. Sabría como trabajárselo, como convencerle de que se fuera quitando la ropa prenda a prenda y posara ante sus ojos en su mayor esplendor.

Podría hacerlo, y lo haría…

.

Tuvo su oportunidad esa misma tarde cuando fue llamado al despacho del señor Miller. Bill se encontraba allí y se sentó a su lado en el amplio sofá que había en una esquina.

—Tom, eres muy bueno—empezó a decir Robert sonriendo—Tu trabajo es magnífico, y voy a encargarte lo último que me han pedido.

Dejó a un lado los documentos que repasaba y miró a las dos personas que le miraban expectantes.

—¿Qué os parece iros por unos días a Nápoles?—preguntó en un susurro.

Los ojos de Tom se iluminaron al escucharlo, y Bill reaccionó tal y como lo esperaba.

—¿Un viaje tan largo ahora? No estás en condiciones de viajar—dijo Bill con firmeza.

—Lo sé, por eso os vais tú y Tom solos—aclaró Robert.

—No—afirmó Bill—No pienso irme y dejarte en este estado.

—Tom, ¿puedes disculparnos?—pidió Robert carraspeando.

Tom asintió en silencio y levantándose del sofá salió del despacho.

—No pienso irme—insistió Bill cruzándose de brazos.

Robert suspiró y levantándose fue a su lado.

—Cariño, sabes que es muy importante—trató de convencerle—Y yo no puedo viajar, necesito reposo.

—Me quedo a cuidarte—susurró Bill, sintiendo como le temblaba el labio inferior.

El final se acerca”—pensó con tristeza.

—No me iré sin ti a mi lado—dijo Robert como si le hubiera leído la mente—El nuevo tratamiento funciona, ya no me siento tan fatigado.

No pudo evitar romper a llorar, buscando refugio en el cuello de Robert. No quería llorar delante de él, pero se sentía impotente. No había nada que él pudiera hacer para salvarle.

—Bill…no llores por mí—susurró Robert abrazándole.

—No…no puedo….evitarlo…—sollozó Bill con la voz tomada.

Se quedaron unos minutos abrazados en silencio, solo roto por los sollozos de Bill que iban dejando paso a un ligero hipo.

—Bill—le llamó Robert una vez más calmado—Te quieren en la portada del Vogue, es una gran oportunidad que no puedes desaprovechar.

Pero ni eso le hizo reaccionar. En la cara de Bill no apareció una sonrisa, solo más lágrimas que bajaron por sus mejillas.

—No estoy en condiciones de posar—murmuró Bill haciendo un puchero.

—Eres todo un profesional, te han enseñado los mejores maestros y podrás hacerlo—dijo Robert con firmeza—Ahora quiero que te seques las lágrimas y vayas a casa a preparar la maleta. Yo tengo que resolver un asunto y estaré para la hora de la cena.

Asintió suspirando. Le hubiera gustado quedarse y esperarle, pero una vez le escuchó decir que se sentía más viejo por eso y lo último que querría en esos momentos era recordarle la diferencia de edad que había entre ellos. No, su único objetivo era hacerle más llevadero el poco tiempo que sabía que le quedaba.

Se levantó del sofá y Robert le imitó, apoderándose de sus temblorosos labios y besándole con pasión.

—Espérame despierto—susurró Robert contra sus labios.

Bill asintió suspirando de nuevo…la cama, el único sitio donde los abrazos de Robert eran más sentidos. Hacía mucho tiempo que no hacían nada, el médico le ordenó no excitarse y habían tenido que contenerse todas las noches que compartían cama.

Alejó esos pensamientos de su dolorida cabeza, no quería volver a llorar de nuevo en su presencia. Salió del despacho y vio que Tom le estaba esperando. Nada más reparar en su presencia fue hacia él con gesto preocupado.

—¿Estás bien?—preguntó Tom cogiéndole del brazo.

Negó con la cabeza y Tom no se lo pensó dos veces y le llevó a uno de los baños que había en esa planta. Allí dio rienda suelta de nuevo a sus lágrimas, sin contenerse esa vez. Tom le estrechaba en sus brazos y sin poder evitarlo le besaba en el pelo al tiempo que le daba consuelo.

—Verás como todo se arregla—susurró sin saber muy bien si eran las palabras correctas.

Un sollozo ahogado de Bill le indicó que no. Suspiró estrechándole con más fuerza en sus brazos, sintiendo como sus lágrimas empapaban la camiseta que llevaba. Unos pasos fuera del baño le hizo alzar la cara y mirar como la puerta se empezaba a abrir con lentitud. No quería que vieran a Bill así, más en sus brazos y que pensaran algo que aún no era. No dudó en abrazarlo con más fuerza y tirando de él con suavidad se metió en una de las cabinas y cerró la puerta.

—¿Qué…?—susurró Bill sin entender.

Pudo un dedo sobre sus labios y le indicó que guardara silencio. Le vio asentir entre lágrimas y escucharon como una persona entraba del todo en el baño y lo usaba. Le sintieron entrar en la cabina de al lado y tras unos minutos accionar la cisterna y salir a lavarse las manos.

—¿David?

Ese era Georg entrando en el baño como una exhalación. Los ojos de Bill se abrieron como plato, solo faltaba que David le pillara encerrado en el baño abrazado a Tom como si le fuera el mundo en ello.

Tom vio su miedo y asintió en silencio. Esperarían hasta que se fueran y pudieran salir sin peligro alguno.

—¿No puedes dejarme mear en paz?—preguntó David resoplando.

—Acabo de enterarme, le han a Bill dado la portada del Vogue italiano—estalló Georg.

—¿Y qué quieres que yo le haga?—dijo David encogiéndose de hombros.

—Todos sabemos porque se la han dado—murmuró Georg apretando las manos en dos fuertes puños—¿Es que tengo que follarme a tu padre para que me den algo?

—Pasaré por alto esa imagen que me acaba de venir a la mente…—empezó a decir David carraspeando—Te adelantaré algo: mi padre se muere, le deben quedar unos meses. Espera y entonces verás como la carrera de Bill cae en picado, sin mi padre al lado nadie dará por él un duro. Yo heredaré la empresa y ten por seguro que lo primero que haré será ponerle de patitas a la calle.

Georg sonrió al escuchar sus palabras. Él llevaba más tiempo como modelo que Bill, quien nada más entrar por la puerta de la empresa ya le llovió las ofertas. Follarse al jefe ayudaba mucho, sino no se entendía como había llegado tan alto siendo aún un novato.

Respiró más aliviado y salió del baño en compañía de David. Ahora que sabía que sería el próximo jefe, mejor hacerle la pelota…y lo que fuera necesario…

.

Estaban a solas, pero aún así continuaban metidos en la cabina del baño. El dedo de Tom seguía sobre el tembloroso labio de Bill, sus ojos fijos en esas lágrimas negras que surcaban sus mejillas yendo más abajo, hasta esos entreabiertos labios dejando en ellos su sabor salado.

Lo había escuchado alto y claro, Robert Miller estaba gravemente enfermo y no le quedaba mucho tiempo. Bill lo sabía, de ahí su llanto. Y escuchar a David hablar con tanta frialdad del estado de su padre no hizo más que aumentar sus lágrimas.

Escuchaba sus sollozos ahogados, sentía su aliento rozarle sus labios…no quiso resistirse y bajando la cara, quitó ese dedo que estorbaba y besó a Bill en los labios…

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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