
Fic TOLL de lyra
Capítulo 5
Abrumado como estaba tras lo que acababa de escuchar, no fue consciente de que le estaban besando hasta que una lengua se frotó contra la suya haciéndole suspirar. Fijó entonces la mirada en la persona que le estaba besando, la misma que minutos antes le había estado consolando.
—Tom….—gimió contra sus labios.
Pero no pudo hacer nada para que se parara. Se sentía aprisionado en el reducido habitáculo donde estaban, él contra la puerta y Tom abrazándole mientras le besaba. Sentía una de sus manos cogerle firmemente por la cintura, hasta que aflojó el agarre y fue más abajo, acariciándole las nalgas sobre la tela del fino pantalón que llevaba.
Sentía un calor empezando a extenderse de cintura para abajo, sentía que las piernas le flojeaban…sentía la lengua de Tom frotarse contra la suya con insistencia haciéndole separar más los labios y soltar un gemido prolongado…
Le faltaba el aliento, y no era al único. Tras varios minutos que se les hicieron a los dos eternos, Tom no tuvo otra opción que dar por finalizado el beso. Separó sus labios de los de Bill quedándose a escasa distancia de ellos, respirando entre jadeos sin querer subir la mano de donde la tenía.
Sentía el pequeño trasero de Bill contra su palma, que movía lentamente de arriba hacia abajo suspirando.
—¿Qué…qué haces?—preguntó Bill también suspirando.
—Siento mucho haberte besado—contestó Tom tras ese suspiro—Te vi tan indefenso…vi en tus ojos que necesitabas consuelo además de un beso…
—Con el abrazo ya me bastaba—dijo Bill recobrando la compostura—Ahora, suéltame de una vez el culo y no vuelvas jamás a besarme.
Dicho y hecho, Tom le soltó como si fuera un clavo ardiendo. Se alejó un paso y vio como Bill giraba y abría la puerta saliendo al baño. Caminó hacia el lavabo y cogiendo agua con las manos se lavó la cara de las lágrimas derramadas.
Se le acercó y le tendió un par de toallitas de papel para que se secara, que Bill cogió sin decir nada. Él tampoco sabía que decir, el beso le había pillado igual de desprevenido que a Bill. ¿Cómo se había atrevido? Sabía que estaba con otra persona que le necesitaba más que nada en esos momentos, y acababa de traicionar la confianza que habían puesto en él.
Bill se confió que abrazándole no iba a pasar nada, pero le arrastró al baño y se aprovechó de su estado, indefenso como estaba, tuvo que dejar besarse sin poder hacer nada al respeto. Le debía una gran disculpa….
—Bill, no sabes cuanto lo siento—repitió de todo corazón—No sé que me pasó, yo…
—Déjalo—cortó Bill alzando una mano—Hagamos como si esto no hubiera pasado.
Pero había pasado. Salió del baño dejando a Tom sumido en sus pensamientos mientras que él se sumía en los suyos. Le había besado. Y le había gustado. Era otro tipo de beso, con Robert jamás había sentido nada parecido. Y se odiaba por ello…no se merecía que le traicionara de esa manera, besándose con desconocidos a su espalda.
Sintió que bajaba una lágrima y aceleró el paso. Un coche le esperaba y le llevó de vuelta al apartamento, donde hizo las maletas tal y como Robert le había pedido, sin poder evitar pensar como iba a pasar esos días trabajando codo con codo con Tom.
Sabía que esos trabajos se alargaban por varios días, tendrían que pasar a solas mucho tiempo y le daba miedo. De lo que era capaz de hacer o sentir….
.
Preparó la cena para los dos, pero Robert llamó diciendo que se retrasaba y que lo sentía con toda su alma. Tras pedirle que no trabajara mucho, Bill colgó el teléfono y se sentó a cenar solo en la cocina una vez más.
Siempre era así, el trabajo de Robert le esclavizaba y en más de una ocasión le había dejado una comida o cena plantada. Jamás le dijo lo mucho que le dolía, o lo solo que sentía. De noche en un apartamento tan grande que podía escuchar el eco de las pisadas de los vecinos…no era esa la vida que se esperaba….
Terminó de cenar y se fue a la cama. Se acostó y cogiendo una revista de moda la estuvo ojeando hasta que se le cerraron los ojos. Se quedó dormido sin darse cuenta, no sintiendo entrar a Robert.
Se quedó parado en la puerta, Bill lucía tan hermoso como siempre. Recostado en las almohadas con el pelo caído sobre los ojos y una revista en las manos. Los ojos firmemente cerrados y los labios ligeramente separados…
Sintió que su cuerpo respondía y tras desnudarse con rapidez, levantó la sábana y se metió en la cama atrayendo el dormido cuerpo de Bill hacia él. Enterró la cara en su cuello y comenzó a besarle suavemente en el para que se despertara. Le sintió moverse al tiempo que separaba más los labios y gemía por lo alto.
—Bill…mi amor…—gimió Robert contra su piel.
Siguió besándole hasta despertarlo del todo, llevando entonces una mano los pantalones de pijama que llevaba y tirando de ellos hacia abajo, arrastrando la ropa interior de paso.
—¿Robert? ¿Qué pasa?—preguntó Bill en voz baja.
—Quiero hacerte el amor—dijo Robert con firmeza.
Llevaban semanas sin hacer nada por su bien, pero fue ver a Bill en ese estado y no poderse contener.
—Pero…tu corazón…—susurró Bill en vano, bajando una mano y cubriéndose con timidez sus partes.
No pudo seguir hablando, Robert alzó la cara y se apoderó de sus labios robándole el último atisbo de cordura que le quedaba. Dejó a un lado las preocupaciones con las que vivía desde hacía meses y prometiéndose a sí mismo ir con mucho cuidado, dejó que Robert le desnudara del todo y se le pusiera encima.
Separó las piernas para hacerle sitio y alzando las caderas suspiró cuando fue penetrado con suavidad. Le sintió entrar en su cuerpo poco a poco y moverse con lentitud mientras sus labios permanecían unidos.
Alejó el recuerdo del último beso que le habían dado esa misma tarde y se centró en lo que estaba. Alzaba las caderas cuando Robert se alejaba y se relajaba cuando le sentía de nuevo dentro…no pasaron muchos minutos hasta que le escuchó gemir mientras se derramaba en su interior.
Esperó un poco más y se derramó él también contra el agitado estómago de Robert.
—Te…te amo…—susurró Bill contra sus labios.
—Yo también te amo—murmuró Robert tras besarlo.
Salió de su cuerpo y acomodándose a su lado, le atrajo a sus brazos y apagó la luz que aún estaba encendida. Se quedaron profundamente dormidos, cansados de las experiencias vividas y luciendo en los labios una amplia sonrisa…
.
Tras dejar marchar a Bill y consumido por el remordimiento, Tom regresó a su piso y allí se encontró a Andreas, siempre dispuesto. Fue entrar por la puerta e ir a por él como un perro en celo. Le cogió por la cintura y arrastró hasta su habitación. Le desnudó como pudo de cintura para abajo y desabrochándose él el pantalón, le tiró de boca abajo sobre la cama y con violencia le penetró.
Sentía ser así de duro, pero necesitaba algo que le sacara de la cabeza la imagen de Bill llorando entre sus brazos. Le hizo el amor a Andreas de una manera violenta, derramándose sin esperarle y gimiendo un nombre que no era.
—Bill….
A Andreas no le importó, sabía que lo suyo solo eran polvos esporádicos, y muy buenos. Cerró los ojos cuando le sintió salir de su cuerpo, con la misma brusquedad con la que había entrado. Se quedó recuperando la respiración mientras que Tom rodaba por la cama y se tumbaba a su lado.
Él no había acabado, se encontraba con los pantalones bajados y una erección que no había sido saciada. Pero no dijo nada, sabía que solo había una única cosa que hacer y rodando por la cama él también, se llevó una mano abajo y se masturbó él mismo hasta alcanzar su propio orgasmo.
—Perdóname—murmuró Tom al escucharlo.
—No…no pasa nada…—susurró Andreas con la respiración entrecortada.
No era la primera vez que le pasaba, Tom terminaba primero y a él le tocaba seguir solo hasta el final. Pero había una cosa que le preocupaba…
—¿Bill no está con el señor Miller?—se atrevió a preguntar en voz baja.
—Si—contestó Tom resoplando.
—Ten mucho cuidado—advirtió Andreas muy preocupado.
—Tranquilo—dijo Tom levantándose de la cama—Sé donde me meto…
Entró en el baño y decidió darse una ducha larga. Se sentía sucio por lo que había hecho…el amor con Andreas, llegando al orgasmo solo cuando cerró los ojos y vio ante él la hermosa cara de Bill, sonriéndole…animándole a que no parara hasta lograr hacerle suyo costara lo que costara…
Continúa…
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