Vidas eternas 4

Vidas eternas 4

Notas: Me he tomado ciertas libertades con eso del tema de los vampiros.

Tom se mirará al espejo y verá su reflejo, cuando todas sabemos que los vampiros o pueden hacerlo.

También sentirá latir su corazón, aunque muy despacio….

Y lo de la luz del sol y que necesite sangre para vivir….eso ya lo pondré en el capítulo siguiente,….

Fic TWC de lyra

Capítulo 4. No he dejado de amarte

Notaba como iba cayendo al suelo lentamente. Ya no sentía dolor, ya no sentía nada. Se encontraba sumergido en un mar de calma. Sonrió con los ojos cerrados, nunca antes se había encontrado tan bien…a pesar de estar muerto.

Se incorporó de golpe y abrió los ojos. Se encontraba tumbado en el suelo del mismo callejón cercano a la sala en donde solían ir a dar pequeños conciertos. A su lado se encontraba el frasquito de cristal bien tapado para no derramar su preciado contenido.

Estaba solo, no había rastro de ella. No sabía donde había ido ni que le había hecho tras “matarle”, pero la verdad era que en esos momentos no le importaba. Sabía que había desaparecido, pero que no había salido de su vida. Estaría ligado a ella toda la eternidad, para la nueva vida que había dado comienzo esa misma noche.

Se levantó de un salto y cogiendo el pequeño frasco se lo guardó en el bolsillo de su sudadera, echando a caminar por el parking para volver al backstage y hablar con Bill.

Abrió la puerta y recorrió el solitario pasillo, sintiendo que a pesar de no estar a su lado, Bill lloraba por la tristeza que le rodeaba. Podía notar como le bajaban por sus mejillas las lágrimas sin que pudiera hacer nada por impedirlo, y sabía que era por su culpa, por haberle dicho esa cruel mentira….

¡Qué ya no le quería! ¡Si lo amaba con todo su corazón!

Un corazón lleno de amor, pero que ya no latía como lo hacía antes. Se paró y se llevó una mano al pecho, pero ya no sentía lo mismo, es un latido distinto, pausado, como si se fuera a detener de un momento a otro.

Y lo echaba de menos, le gustaba sentirlo palpitar muy deprisa cada vez que Bill le dirigía una sonrisa, cada vez que hacían el amor y parecía que se le iba a salir del pecho…

Pero eso ya se acabó, era una nueva persona, un vampiro….sediento de amor.

Entró en el pequeño salón y se encontró a Bill tal y como le dejó, en brazos de Gustav, llorando por lo que había pasado sin poderlo evitar.

—Bill—le llamó desde la puerta.

Bill levantó la cabeza y le miró con los ojos llenos de lágrimas. Gustav también le miraba con una expresión rara en la cara, y Georg levantó los ojos y le miró con un gesto de asombro.

— ¿Estás bien?—preguntó Gustav soltando al cantante.

—Quiero hablar con mi hermano. A solas—ordenó Tom con voz dura.

—Ya me has dichos lo que querías decirme—dijo Bill entre sollozos.

Pero a pesar de sus palabras, sus amigos les dejaron solos. Pasaron al lado del guitarrista y cerraron la puerta para darles intimidad.

— ¿A qué estás jugando? ¿Cómo puedes decirme eso delante de los demás?—estalló Bill dando un paso atrás.

No le gustaba la manera en la que le miraba Tom. Fijamente, sin apartar los ojos de los suyos, con una extraña expresión en la cara mientras avanzaba con paso firme hacia él.

Levantó una mano para pedirle que se detuviera, pero por más que separaba los labios, por ellos no salía nada. Solo su aliento entre cortado, solo sus sollozos ahogados.

Sintió que su espalda chocaba contra la dura pared. Ya no podía retroceder más, no podía escapar de su hermano, quien cada vez estaba más cerca, y antes de que pudiera hacer algo para impedirlo le cogió la cintura entre sus manos y acercó su cuerpo más hacia el suyo, haciendo que sus labios se fundieran en un profundo beso que le cortó la respiración. Quiso llevar las manos a su pecho para impedirlo, pero las relajó y las llevó a su espalda, para abrazarle con fuerza impidiéndole que se separase de él.

Había estado a punto de perderlo, pero en esos momentos volvía a ser ese dulce hermano del que se enamoró la primera vez que le vio con otros ojos, cuando los abrió y vio a su lado a la persona con la que quería compartir el resto de su vida.

Cerró los ojos y suspiró contra los labios de Tom, quien sin soltarle la cintura elevó sus caderas para frotarse contra su entrepierna, que sentía dura y caliente a pesar de la tela que los separaba.

Escuchó gemir a Bill y no pudo evitar sonreír. Sabía que estaba enfadado y dolido, y que con solo un beso conseguiría hacerle olvidar.

Decidió dar el beso por finalizado antes de que sus compañeros regresaran a buscarlos. Sacó lentamente a lengua de su boca, y tras lamer por última vez por su labio inferior, separó la cara para observar la de Bill. Para ver como sus mejillas se habían sonrojado y mantenía los húmedos labios ligeramente separados.

Sonrió al verle en ese estado, como las manos que en un principio le aferraban la espalda se encontraban en esos momentos sobre sus nalgas, atrayéndolas más a su cuerpo, haciendo que sus entrepiernas conectaran y siguieran frotándose.

Soltó una mano de su cintura y la subió hasta su cuello, donde la pasó por su suave piel, sintiendo como la sangre pasaba a través de esa vena que palpitaba con fuerza en el cuello de su hermano, haciendo que se pasase la lengua por sus resecos labios de solo imaginar como sería clavar allí los dientes y succionar suavemente.

Pero sabía que ese no era el momento. Primero tenía que prepararlo y preguntárselo, si estaba dispuesto a abandonarlo todo para seguirle. Sabía cual sería su respuesta, y más tras la noche que les esperaba.

Suspiró y subió más la mano hasta poner un dedo en su barbilla y hacerle cerrar la boca que aún mantenía abierta.

— ¿Me perdonas?—preguntó en voz baja.

Eso hizo que Bill abriera los ojos y asintiera con la cabeza. Sabía que Tom necesitaba tiempo para volver a ser el de antes, y ese beso se lo había dejado bien claro.

Escucharon voces a sus espaldas y se separaron con pesar. Se giraron y vieron como la puerta se abría para dar paso a sus amigos seguidos del productor.

—Tom, mañana quiero que te hagan un reconocimiento médico completo—dijo David nada más entrar—Estás actuando muy raro tras ese ataque, y la actuación de esta noche confirma que aún no te has recuperado.

—Lo que tú digas—accedió Tom con rapidez—Ahora me gustaría irme a casa a descansar.

David asintió y le dejó salir seguido de su hermano, quien iba detrás de él como si estuviera hipnotizado. Salieron al solitario parking y esperaron los 4 juntos a que fuera el coche a recogerlos.

Con las manos metidas en los bolsillos de su sudadera, Tom acariciaba el frasquito con el que obtendría sus respuestas. Sabía que Bill le amaba con toda su alma, pero… ¿lo suficiente para entregarse a él de esa manera?

— ¿Vamos?—dijo Bill al ver que no se movía.

Parpadeó y vio que el coche ya había llegado y sus amigos estaban subiendo a el. No lo pudo reprimir, y se acercó a Bill para besarle brevemente en los labios.

—Sabes que te amo, ¿verdad?—le preguntó casi sin voz.

—Y yo a ti—contestó Bill extrañado de su comportamiento.

—Eso es lo que quería oír—dijo Tom con una amplia sonrisa.

Le cogió de la mano y caminaron hacia el coche, donde le dejó entrar primero para poder acariciar sus nalgas con descaro.

&

Llegaron al apartamento y cada uno se dirigió a su habitación despidiéndose hasta el día siguiente. Antes de entrar en la suya, Tom le guiñó un ojo a su hermano para decirle que le vería en unos minutos.

Se desnudó con rapidez tras dejar sobre la cómoda el frasco para no romperlo. Se miró al espejo mientras se soltaba el pelo. Sonrió al ver su nueva imagen. Ya no tenía esa mala cara que llevaba arrastrando desde ese día, su piel estaba brillante y sus labios tenían un tono sonrosado que destacaba en su palidez.

Se miró el cuello y vio ya no había rastro del primer mordisco que recibió, ni tampoco del segundo. Sonrió y se encogió de hombros mientras se giraba. Era hora de reunirse con Bill, sentía como le llamaba, como su corazón le rogaba que fuera a su lado.

Y eso hizo. Salió de su habitación caminando con sigilo por el pasillo para colarse en la de su hermano, sonriendo al verle en la cama tumbado.

Se acercó mientras se iba quitado los boxers por el camino, retirando la sábana para ver que Bill le estaba esperando preparado, como se encontraba desudo y se estaba acariciando, cogiendo su miembro con una mano y pasando los dedos por el.

Se tumbó encima y apartó su mano para dejar que sus entrepiernas se frotasen entre ellas mientras los dos comenzaban a jadear sin apartar los ojos de su igual.

Le cogió las manos por las muñecas para levantárselas por encima de su cabeza mientras se iba acercando lentamente a esos temblorosos labios que le esperaban separados.

—Entra en mí—suplicó Bill antes de que comenzase a besarlo.

Asintió y se apoderó de sus labios, acomodándose entre las piernas que Bill separó y levantó. Le soltó una mano y bajó la suya hasta las nalgas ajenas, introduciendo dos dedos dentro, ahogando el gemido que se le escapó a Bill con un profundo beso.

Metió varios dedos más y cuando vio que ya estaba preparado bajó la otra mano y con las dos le elevó las caderas para rozarle la entrada con la punta de su ya erecto y duro miembro, logrando arrancarle esa vez un gemido de placer.

Sonrió contra sus labios y empezó a penetrar lentamente en su cuerpo, sintiendo como se adaptaba a su miembro y como contenía la respiración con los ojos cerrados, hasta que entró del todo y los abrió llenos de lágrimas.

Dejó de besarle y le miró preocupado, pero Bill negó con la cabeza y logra esbozar una débil sonrisa para alentarle a que siguiera, enroscando sus piernas alrededor de su cintura.

Con su cadera firmemente sujeta en sus manos, comenzó a embestirle despacio sin apartar los ojos de los de su hermano, quien extendió las manos y se aferró a sus nalgas, impidiendo que saliera de su cuerpo por completo, ayudándole a mantener el suave ritmo hasta que se tornara más veloz.

Sus respiraciones se volvieron agitadas a la vez que las embestidas eran cada vez más seguidas, compartiendo el aire y respirando el cálido aliento que escapaba de los labios de su contrario.

No lo pudo evitar y se derramó dentro de Bill tras una fuerte embestida, haciéndole abrir los ojos como platos al sentir una ola de placer que le recorría el cuerpo por dentro.

Dejó caer la cabeza en su hombro, donde trataba de recuperar la respiración sin salir todavía de su cuerpo.

—Lo siento—se disculpó entre jadeos—Te compensaré.

Y tras besar su húmeda piel salió de su interior con suavidad, haciéndole bajar las piernas mientras se deslizaba por su cuerpo reptando como un reptil. Llegó hasta su presa, y tomando su miembro en sus dedos se lo introdujo en a boca, succionando lentamente mientras con la otra mano coló uno y hasta dos dedos de nuevo dentro de Bill.

Le sentía retorcerse bajo él, alzar las caderas y poner las manos en su cabeza para ayudarle a llevar el ritmo de nuevo mientras gemía con los ojos cerrados.

Le sentía ponerse duro en su boca, como arqueaba la espalda cada vez que le pasaba a lengua por la punta de su miembro. Le sentía listo, y sin sacárselo de la boca le hizo derramarse dentro de él, mientras tragaba su esencia que le calentaba la garganta por la que lentamente bajaba.

—Perdona—se disculpó Bill entre jadeos.

—No importa—susurró Tom sonriendo pasando una mano por sus labios.

Se acostó a su lado y abrazó su tembloroso cuerpo, apoyando la cara contra su cuello y dejando en el un beso.

— ¿Has disfrutado?—preguntó sonriendo.

—Mucho—contestó Bill suspirando.

Se quedaron en silencio escuchando como sus agitadas respiraciones volvían a la normalidad al cabo de unos minutos.

Sintió como Bill se trataba de incorporar y le cogió con más fuerza, pasando una pierna por su cuerpo para retenerle a su lado.

—No te vayas—suplicó Tom riendo.

—Es que….estoy sediento….—murmuró Bill sonrojado.

—Te traigo algo de beber, no te mueva de donde estás—se ofreció Tom de inmediato.

Había visto la oportunidad de darle la pócima y no la iba a desaprovechar. Pasó por encima suyo y tras recoger sus boxers del suelo se los puso antes de salir de su habitación. Corrió escaleras abajo entrando en la cocina como una exhalación, ahogando un grito al ver que había alguien sentado a la mesa.

— ¡Gustav!—exclamó asustado—¿No puedes dormir?

Gustav negó con la cabeza sin dejar de observar como abría un armario y sacaba un vaso que llenó con leche y metía en el micro ondas para que se calentase.

—¿Pasa algo?—preguntó Tom girándose de pronto.

—Estoy preocupado por ti, por el daño que le haces a Bill—contestó Gustav yendo directo al grano.

—Eso no volverá a pasar. Hemos hacho las paces—aseguró Tom con una sonrisa.

—Os vi en el parking—soltó Gustav sin poder contenerse.

Tom le miró esperando a que continuase hablando, teniendo ya una idea de lo que se refería su amigo.

—Vi como besabas a tu hermano en los labios… ¿qué había tras eso?—preguntó Gustav confuso.

—Solo amor, entre dos hermanos—contestó Tom sin pararse a pensar— Nunca lo comprenderás. Estamos muy unidos y así demostramos el cariño que nos tenemos. Si eso te ofende, es tu problema.

Escuchó el timbre que anunciaba que la leche ya estaba caliente y se apresuró a sacar el vaso para salir de la cocina antes de que le hicieran más preguntas incómodas.

—Os he oído esta noche—siguió Gustav cuando estaba a punto de salir por la puerta.

Se detuvo en seco y se giró mirándole con una expresión de enojo en la cara.

—No os estaba espiando—se defendió Gustav—Solo quería saber si Bill estaba bien y me acerqué a su habitación. No sé exactamente qué estabais haciendo, pero sólo se oían gemidos y jadeos.

Tom asintió con la cabeza y se encogió de hombros como respuesta. Ya lo sabía todo, no hacía falta que explicara nada. Ni quería hacerlo, era su vida y no tenía por qué rendirle cuentas a nadie, y mucho menos a un amigo que le gustaba espiar a los demás.

—¿Cómo has podido forzar a tu hermano para hacer una cosa así?—preguntó Gustav escandalizado.

—Yo no le he forzado a nada. Llevamos tiempo viéndonos a escondidas. Has dicho que te preocupas por él, así que lo mejor es que no digas nada, solo conseguirás hacerle mucho daño. Déjanos amarnos en paz—ordenó Tom con voz firme.

Tras decir esas palabras, se dio media vuelta y siguió con su camino, subiendo deprisa las escaleras sin derramar el vaso de leche que llevaba con temblorosas manos. Entró un momento en su habitación y echó el contenido del frasquito en el vaso, viendo como se mezclaba con la leche y suspirando aliviado.

Salió de su habitación y entró de nuevo en la de Bill, quien le esperaba en la cama tal y como le había pedido, recostado contra las almohadas y tapado con la sábana.

—Sentí frío—explicó Bill sonriendo.

Tom le devolvió la sonrisa y le tendió el vaso, viendo como lo cogía y se lo lleva a los labios, sonriendo más cuando se lo terminó del todo.

—Vamos a dormir, se te ve cansado—dijo dejando el vaso sobre la mesilla.

Pasó de nuevo por encima de él y se metió bajo la sábana a su lado, atrayendo su cuerpo al suyo y poniendo la cabeza sobre su pecho.

—Se me cierran los ojos—dijo Bill bostezando.

—Duérmete…ten dulces sueños—susurró Tom besándole el pecho.

—Soñaré contigo—murmuró Bill sonriendo.

Tom sonrió también y esperó pacientemente mientras sentía como su respiración se iba haciendo cada vez más suave, hasta que la mano que sentía en su cintura cayó de ella como si no tuviera vida.

Levantó la cabeza y observó su cara, como mantenía los ojos fuertemente cerrados y los labios ligeramente separados. Los rozó con un breve beso y se acomodó sobre su pecho de nuevo, poniendo el oído en el lugar exacto en el que el corazón de su hermano palpitaba lleno de amor por él.

Cerró los ojos y en menos de un minuto él también cayó dormido con una expresión de súplica en la cara.

Por favor…acepta esta nueva vida que te ofrezco…acepta la vida eterna conmigo, no me hagas pasar solo el resto de mi larga vida…”

Continuará…

por lyra

Escritora del Fandom

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