
«Will Snow for Christmas?»
EPILOGO
—Quieres que deje más fresas en la mesa?
—Está bien
—Te encuentras bien?
—Si… solo… no importa
—Bill, debes estar relajado, te estas estresando mucho, y eso no es bueno.
—Pero Andy, estoy nervioso
—Lo sé, aunque no lo creas, yo también lo estoy.
No sabía cómo actuar en situaciones como estas. Nunca me había encontrado en un momento así. Era nerviosismo y un poco me miedo mezclado con emoción lo que sentía en esos momentos.
Andreas estaba junto a mí en estos momentos. Él ya había pasado por eso, y sabía mejor como actuar para no ponerme tan nervioso, aunque no creía que estuviese funcionando porque aún tenía los nervios presentes.
—Vamos a ver ya? – me pregunto Andy.
—No lo sé… tú crees?
—Ya paso una hora… — dijo mirando su reloj de muñeca.
—… bueno… está bien, vamos
Nos pusimos de pie y salimos de la cocina para dirigirnos a mi habitación. Me senté en la cama viendo como Andreas caminaba hacia el baño que tenía.
—No vienes a ver?
—Estoy nervioso.
—Y yo también, así que ven.
Se acercó a mí y me jalo del brazo hasta quedar en frente de él. Me empujó hacia el baño y me paré frente al espejo. Ahora los nervios estaban más presentes, y tenía esa maldita sensación de hormigueo en la boca del estómago que me impedía hablar en lo más mínimo. Tenía miedo. Si me había ilusionado por nada? O si… realmente esto no es lo que yo esperaba, no sabía qué hacer.
Solamente abrí la pequeña puerta del espejo para dejar ver junto a mis frascos de pastillas, tres pruebas de embarazo que Andreas había comprado sin vergüenza alguna en la farmacia del centro mientras paseaba con Minah esperando a Nathan.
Tenía las pruebas en mis manos… no sabía si verlas o no. Aunque… el punto era verlas no? No tenerlas de adorno, como lo estaban en mi mano. Sentía que el cuerpo me temblaba y no tenía el coraje de voltear las pruebas para ver el resultado que habían dado cada una de ellas.
—Te quedarás mirándolas todo el bendito día? Me desesperas Bill – exclamó Andreas arrebatándome las pruebas de las manos.
Por instinto, me lleve las manos al rostro cubriendo mis ojos. El pánico empezó a invadir mi cuerpo. Quería saber que había salido al mismo tiempo que deseaba jamás haber hecho esas pruebas baratas. Pero nada era certero verdad? Rayos! No sabía qué hacer. Me estaba haciendo un lio mental con solo ver esas condenadas pruebas en la mano de Andreas. Debería verlas por mí mismo? Pero sentía miedo. Si eran negativas?… si eran positivas?… como estaba seguro de que las pruebas estaban bien y no era un fallo que aquellas baratijas que vendían en el centro de la cuidad. Ok. Estaba oficialmente siendo un completo tonto con este lio. Era una maldita prueba de embarazo! Significaba un gran paso en mi vida junto a Tom. Un gran pasó… UN GRAN PASO! Y si… y si Tom no quería dar este paso?… si a él no le agradaba esto? Si el resultado de las pruebas solo empeoraran nuestra relación. No quería atar a Tom a una responsabilidad tan grande en la relación. Si no estábamos listos para dar este gran paso? Que debía hacer? Estaba sacando falsas conclusiones? … simplemente mi mente creaba falacia tras falacia sin llegar a un punto.
—No las quieres ver? – la voz de Andreas me saco de mis pensamientos.
—Qué son?
—Si quieres saber tienes que verlas por ti mismo precioso
—Me asustas
—Porque? Ash! Maldición Bill solo míralas si?
Andreas dejo la primera prueba en la mano de Bill, y este la vio nervioso.
Mire de reojo, pero no veía bien así que enfoque mi mirada completa en el objeto. Positivo? Positivo!!! Rápidamente le arranché las otras pruebas a Andreas. Positivo… pase a la siguiente, Positivo…
—Oh mi Dios … — deje caer las pruebas al suelo para luego llevar mis manos a mi cabeza.
—Precioso… estas…
—Estoy embarazado! – grite interrumpiendo a Andy – Andy estoy embarazado!!!
Una emoción inmensa recorrió todo mi ser, y me abalance contra Andy abrazándolo con fuerza. Era posible que este fuera un momento real? O solo era mi imaginación? Estaba embarazado. Estaba esperando a un ser dentro de mí, un ser que fue concebido por amor, y no por error.
De alguna manera, todos mis malos pensamientos se esfumaron. Por Dios! es que estaba embarazado!
—Tomi debe saber de esto – dije emocionado.
—Obvio que debe saberlo, es el padre… owww.. Bill… mi Bill.. Ya creciste… ufff… ni imaginar cómo te verás con la pancita … te verás adorable – habló Andreas en su tono maternal.
—Andy, aun no puedo creerlo.
—Créelo precioso, estas embarazado… y no hay nada más hermoso que eso.
—No puedo esperar a contárselo a Tomi
—Sé que estas emocionado, pero no debes soltarlo de paporreta o lo asustaras.
Andreas me ayudo a tranquilizarme, deje las pruebas en el espejo nuevamente, y escuchamos el teléfono sonar. Era Nathan, había estado llamando a Andy pero no le contestaba así que se preocupó, llego el momento en el que Andreas tenía que irse, y yo quedarme esperando a Tom que no tardaba nada en volver al departamento.
Habían pasado 20 minutos desde que Andreas se fue, y yo estaba sentado a los pies de la ventana mirando el lugar. Todo se veía tan agitado, muy agitado para ser fines de Abril.
Inmediatamente me puse de pie al escuchar las llaves en la cerradura de la puerta. Corrí hasta llegar a la entrada y terminar de abrir la puerta.
—Oh, Billy! – hablo Tom aun con las manos en la cerradura.
—Regresaste
Me abracé a su cuerpo fuertemente, siendo correspondido.
—Que ocurre pequeño? – dijo seguido de una pequeña risa.
—Esperaba a que vinieras.
—Eso lo note al intentar abrir la puerta
Solté el abrazo y entramos al departamento, cerrando la puerta. Tom dejo sus cosas en la mesa de la entrada y me siguió hasta la cocina.
—Andreas ya se ha ido? – pregunto Tom.
—Hace una media hora
—Estas bien?
—Porque la pregunta?
—Estas raro… tienes algo?
—No nada… no te preocupes, estoy bien
No podía decírselo en estos mismos momentos. Andy dijo que no se lo diera de un hachazo, eso lo asustaría, y tiene toda la razón, esperare hasta un poco más tarde. Pero que difícil se hacía eso! yo estaba que no me podía aguantar las ganas de decírselo.
Cenamos, y nos sentamos en el sofá, Tom estaba revisando algunas cosas que había traído y yo estaba recostado con la cabeza apoyada en sus piernas.
—Emmm … Tomi
—dime pequeño
—tengo algo que decirte
Bill se levantó y se quedó mirando a Tom con un poco de seriedad
—Ocurre algo malo?
—No… bueno… no creo que sea algo malo.
—Qué ocurre Bill? Te encuentras bien?
—emm … pues… yo… con Andy fuimos hoy a la farmacia, y compramos algo … Emmm… no es como decírtelo Tomi
—estas bien? que compraron?
—era… pues… Tomi… que piensas de formar una familia?
—una familia? … Bill … eso es una indirecta?
—Pues…
—Tú … estás ….
—Estoy embarazado Tomi – dijo casi en un susurro.
Tom se levantó rápidamente del sofá. Bill se le quedo mirando. Inesperadamente, Tom se abalanzó contra Bill abrazándolo fuertemente.
—Oh Bill… no puedo creerlo, dime que no es una broma?
—Tomi? … estas bien?
Bill escuchó unos pequeños sollozos y no sabía qué hacer, se separó un poco y miró a Tom … estaba con los ojos húmedos, brillantes y una enorme sonrisa en el rostro.
—Vamos a tener un bebé!!
Tom cargó a Bill y comenzaron a dar vueltas por el pequeño espacio que la sala les proporcionaba. Tom estaba feliz y emocionado. Y eso a Bill… le agradó bastante.
—Te amo Billy, te amo – dijo Tom besando el rostro de Bill.
—y yo a ti, Tomi …
&
Habían pasado unos meses, Tom acompañaba a Bill a sus sesiones en el hospital. Los síntomas del embarazo no eran los mismos que los de las mujeres en Bill, pero esos antojos nunca faltaban.
Tom ya no recordaba las veces en las que se levantaba de madrugada para complacer los antojos de su hermoso pelinegro. Dulces, dulces, dulces por todos lados. Desde el embarazo Bill había tenido una obsesión con estos en sobre manera.
Pero Tom siempre estaba ahí para cumplirlos sin rechistar.
&
Los meses pasaban con rapidez. Y Bill ya comenzaba a experimentar lo que eran los dolores de parto. Ya habían sido tres falsas alarmas. Pues ya era Diciembre, ya se estaban por cumplir los 9 meses exactos.
—Andreas ya debe estar por llegar – dijo Tom mientras ponía la cena en la mesa con ayuda de Bill.
—ya quiero darle su regalo a Minah
—Le va a encantar, eso te lo aseguro.
—ya está cada vez más grande esa niña.
Bill se sentó en el sofá, acariciando su ya abultado vientre y se quedó mirando por la ventana.
—en estas navidades la gente no ha estado tan alborotada – Tom se sentó a su lado.
—es cierto.
Desde su ventana se podía apreciar a algunas familias de las casas de en frente, estaban juntas.
—ah!
Bill se encogió un poco sosteniendo vientre. Empezaba a doler muy fuerte. Hasta dudaba que esta vez sea una de las falsas alarmas.
—Bill, estas bien?
Tom, preocupado se inclinó en frente de Bill, quien apretaba los ojos por el dolor.
—Tomi… duele… duele mucho
—tranquilo amor, si? … es mucho? O …
—TOM DUELE!!
—rayos!
Tom se levantó y cogió las llaves del auto, tenía que llevarlo al hospital.
Ayudo a Bill a pararse y salieron del departamento, pero el problema llegó al momento que tenían que bajar hasta el primer piso. Era sufrir bajando las escaleras en esos momentos, o un Bill desesperado en un elevador.
No podía arriesgar más a Bill estando en un elevador. Pero bajar las escaleras iba a ser un reto.
Estaban yendo hacia las escaleras cuando Bill pega un grito que asustó a Tom, quien sintió que casi se resbalaba al pisar algo mojado, bajo la mirada.
—MIERDA! – gritó Tom mirando el suelo.
Estaba mojado, a Bill se le había roto la fuente. Y ni siquiera estaban en el auto.
—Tomi .. Ayúdame… — Bill sentía que no podía más.
No iban a poder bajar las escaleras en esos momentos. Solo quedaba el maldito elevador.
—Bill escúchame … tenemos que usar el elevador.
Bill negaba repetidamente con la cabeza y algunas lágrimas en los ojos.
—Tenemos que hacerlo Bill, no podrás bajar las escaleras y estas en trabajo de parto maldita sea.
—Tomi no… el elevador no… por favor
—Estoy aquí contigo, no te pasará nada.
A la fuerza, Tom tuvo que meter a Bill al elevador, era eso, o ver dar a luz a su novio en el corredor del departamento, y eso no era una muy bonita idea, ya que debían hacerle una cesárea si o si, la doctora ya les había hablado de eso.
En el elevador Bill estaba temblando, para su desgracia el elevador tardaba mucho en bajar, y Bill cada vez se ponía peor. Estaba pálido, temblando y sudaba frio.
Tom no sabía que era más aterrador para él, o ver a Bill casi dando a luz, o ver cómo se estaba poniendo por estar dentro de un maldito elevador.
—Tom … Tom … — Bill presionaba con fuerza la mano de Tom.
Su respiración no era normal y eso estaba asustando a Tom cada vez más.
—Venga Bill, ya vamos a llegar, por favor, no te pongas así, estoy aquí… estoy aquí contigo.
Bill ya no respondía… solo respiraba agitadamente. Tom podía sentir el pulso de Bill aceleradamente, más de lo debidamente normal.
“Los doctores dijeron que podía darme un ataque cardiaco” habían sido las palabras que Bill le había dicho anteriormente que ahora estaban taladrando la mente de Tom, perturbándolo a más no poder.
—Porque esta mierda tarda tanto?!
El elevador se abrió y Tom jaló a Bill afuera a una velocidad casi inalcanzable. Bill aún no pronunciaba palabra alguna. Haciendo que la angustia de Tom aumentara.
Como pudo lo subió al auto, habían tardado mucho en bajar, y eso no era bueno para el bebé ya que eso estaba retrasando su ciclo vital.
Sin importarle el quebrantar una regla de tránsito, Tom condujo lo más rápido que pudo al hospital. Tenía a un patrullero tras él, pero eso no le detuvo en lo más mínimo.
Una vez que llegó al hospital, a la zona de emergencias, con ayuda de unas enfermeras sacó a Bill del auto y se lo llevaron sin siquiera decir una palabra.
El patrullero que estaba a su detrás no hizo nada más que alejarse.
Se habían llevado a Bill a la sala de operaciones de urgencia, pues con el pulso que tenía, no iba a ser bueno someterlo a la cesárea que normalmente se tenía planeada.
El teléfono de Tom comenzó a sonar insistentemente.
—Hola? – la voz preocupada de Tom hablo al teléfono.
< Dónde están? La puerta del departamento estaba abierta? Le paso algo a Bill? > era Nathan.
—Estamos en el hospital, Bill está en la cesárea… dios, Nathan, ven por favor – Tom rompió en llanto.
< Maldición Tom ya vamos >
La comunicación se cortó.
Una enfermera salió rápidamente de la sala en la que habían metido a Bill con un uniforme del hospital.
—Póngaselo rápido, el chico le está llamando a usted, dese prisa – la enfermera le dio el uniforme a Tom.
Se lo puso rápidamente y entro al encuentro de Bill. Al parecer el sedante estaba actuando muy lento. Ver a Bill en un estado como en el que se encontraba en esos momentos alertó a Tom.
Bill se encontraba llamando a Tom entre susurros. La máquina que medía su pulso iba muy rápido. Por primera vez en toda su vida, Tom tuvo realmente miedo.
Sostuvo la mano de Bill mientras este solo la presionaba levemente. Había mucha sangre a pesar de no ser un parto normal.
Los doctores trabajaban lo más rápido que podían, para sacar al bebé y salvar la vida de Bill.
Todo estaba pasando de tal manera que Tom no podía captar la ilación de nada.
De pronto un llanto empezó a escucharse en toda la habitación.
&
Nathan, Andreas y Minah llegaron al Hospital, Andreas fue el primero en salir corriendo hacia dentro.
—Señorita por favor, sabe en donde está el paciente Bill Trümper? Está en una cesárea de embarazo.
—ahhh… el chico pelinegro con el de trenzas?
—SI! Dónde están?
—ahorita están en medio de la operación pero por favor espere en aquel lugar – le señalo un pasillo.
—gracias
Los tres corrieron al lugar. Andreas estaba desesperado por saber sobre Bill.
&
—Oh por dios…
El bebé ya había nacido. Era una niña. Una hermosa niña.
—Bill… amor mira… es una niña… nuestra bebé.
Bill solo sonrió un poco, derramando lágrimas por ver a su hija. El pulso de Bill estaba más regulado.
—Tomi… es hermosa… — dijo en un susurro.
Se llevaron al bebé para poder limpiarla. Hicieron que Tom saliera de la habitación mientras los doctores continuaban con la operación para poder llevar a Bill a una habitación.
&
Andreas vio salir a Tom de la habitación y corrió hacia él.
—Dios mío Tom! Cómo esta Bill? El bebé? Nació bien? qué pasó? – Andreas bombardeo con preguntas a Tom.
—Andy, cálmate – le pidió Nathan – como han ido las cosas? – le pregunto a Tom.
—Todo está bien, la bebé nació bien, y Bill está bien también .
—La bebé? Es niña? – Andreas sonrió como bobo.
—vaya…. felicidades Tom, ya eres padre! – Nathan lo abrazó.
—realmente estaba asustado
—tranquilo… supimos que Bill estuvo en el elevador, por eso me alarmé mucho – explicó Andreas.
—fue espantoso! Bill estaba pálido.. Y yo… tuve miedo… Dios! pensé que…
—ya… pero todo está bien.
—si…
Unos minutos después el doctor anunció que Bill seria transferido a una habitación y que ya podrían ver a la bebé. Y si todo andaba bien con Bill, al día siguiente le daban el alta.
&
—A que es hermosa – dijo Tom con la bebé en brazos enseñándosela a Bill.
—dámela, yo también quiero cargarla – dijo Bill estirando sus brazos.
Tom se la pasó a Bill, este la cargaba sonriéndole tiernamente. Amaba mucho a esa niña.
—y cómo se llama? – preguntó Andreas.
—Abi – dijeron los dos al mismo tiempo.
—nuestra hermosa Abi – dijo Tom acariciando a la bebé.
&
Llegó la media noche y todo andaba bien con Bill. Pero por precaución quisieron que Bill se quedara hasta la noche.
Bill se encontraba parado aún con la bata del hospital , se había sentado en el marco de la ventana. Era una vista totalmente diferente a la de su ventana. Había más gente por ese lugar. Y el sol brillaba fuertemente a pesar de ser Diciembre.
Esa media noche sería navidad. Y le darían el alta.
—vaya.. – Entró el doctor – cómo te sientes Bill?
—bien doctor.
—Tom está afuera hablando con su amigo, y la pequeña Abi esta con el chico rubio.
—se va a encariñar mucho con Andy.
—eso parece… que miras tanto? – el doctor se acercó a donde Bill se encontraba.
—nada realmente interesante.
—hay mucha gente.
—más de la normal.
—así es.
—baja de ahí… te puedes hacer daño.
—de acuerdo.
Bill se bajó del marco de la ventana y se acercó a la camilla.
—Hoy habrá una cena por Navidad con los del personal, y al parecer las enfermeras se han enamorado de Abi, y me pidieron que los invitara a ustedes a quedarse con nosotros, claro… si pueden.
—sería algo raro y divertido al mismo tiempo.
—lo se… no acostumbramos invitar a pacientes… —dijo riendo— pero te han agarrado cariño. Por lo que me he enterado, no es tu primera vez aquí.
—no… de hecho he estado muchas veces aquí y conozco a la mayoría de doctores y enfermeras.
—que presumido sonó eso haha
—haha… lo sé.
—entonces debería decirles que te quedarás a cenar con nosotros.
—de acuerdo. Será agradable.
&
La noche se hizo presente. Y los cinco y la pequeña Abi se encontraban en el comedor del hospital. Habían preparado una cena para todo el personal de turno. Y como invitados inusuales estaban ellos.
La cena transcurrió entre comentarios y risas. Hasta que el reloj marcó las 12 y ya era oficialmente Navidad.
—oigan! Miren! Salgan! – un enfermero entro corriendo llamando la atención de todos – ya encendieron el árbol gigante.
Todos salieron a ver el árbol de Navidad que habían armado a las afueras del hospital. Era enorme y le habían prendido las luces haciéndolo ver hermoso.
—es bello no? – dijo Tom a Bill quien cargaba en brazos a la pequeña Abi.
—lo es…
—Feliz Navidad Bill
—Feliz Navidad Tomi.
Se dieron un tierno beso y luego miraron a la pequeña Abi, que tenía sus ojitos cerraditos.
En eso Tom vio que una cosita blanca cayó en la mejilla de Abi. Bill también lo noto y miraron ambos hacia el cielo. Había comenzado a nevar.
Bill sonrió mirando caer la nieve.
—Feliz aniversario… — dijo Tom.
Bill miró a Tom … ese día se cumplía un año como novios.
—Feliz aniversario
Ambos se fundieron en otro beso que demostraba amor, cariño, ternura, y felicidad.
¿FIN?
… si!… el fin … asdfghjk