¿Y qué? 1

«¿Y qué?» Fic de Earisu

Capítulo 1

El revuelo mediático había sido enorme. Un escándalo de los que hacen historia, puede decirse que hasta sin precedentes.
La aparición de dos videos de contenido porno amateur de Bill Kaulitz ,que hasta hacía bien poco había estado negando su propia homosexualidad, con un hombre cuya identidad se desconocía se había convertido en la noticia del año.
No había un programa de televisión (ya fuera de corazón, informativo o humorístico) en el que no se hubiera hablado del tema. Y de hecho, seguían haciéndolo. Exprimiéndolo hasta la saciedad.

Los videos se habían vendido en primer lugar a una página web especializada y en cuestión de horas ya se convertían en los más vistos de la historia de la red.
En la calle parecía no haber más tema de conversación.

Para los detractores del grupo Tokio Hotel y del cantante en particular esto no supuso una sorpresa… Pero aún así ahora se lo estaban pasando en grande pregonando a los cuatro vientos que »era de esperar». O »yo llevaba diciéndolo desde el primer día que le vi, y las niñatas se me echaban encima. Qué estúpidas…»

Entre los admiradores, había división de opiniones. Estaban los que apoyaban a Bill. Los que, de hecho, en el fondo también se lo habían imaginado alguna vez.

Luego estaban los decepcionados, que eran la inmensa mayoría.

En un programa de testimonios, una fan dijo lo siguiente:
»No me siento defraudada por que Bill sea gay. Me siento defraudada por que ha estado engañando a todo el mundo: Es un mentiroso. Si lo hubiera dicho desde un principio, nada de esto hubiera pasado y creo que todo el mundo lo habría aceptado. Pero es un vendido que posiblemente se avergonzaba de si mismo, de ser como es…A él que tanto se le llenaba la boca de decir lo contrario».

Por supuesto, no todas eran tan analíticas.
Imágenes de niñas llorando como si el mundo se hubiera acabado para ellas bombardeaban las pantallas, para impacto de algunos…Y para mofa de otros.
»No puede ser, ¡tiene que ser un montaje!…»… Sollozaban al saber que el que había sido el hombre de sus sueños estaba aún más lejos de su alcance de lo que nunca había estado.

Y luego, estaba Bill.

Bill no podía salir a la calle, había quedado comprobado.
Cuando había salido, protegido por sus enormes gafas de sol y con la capucha de una sudadera cubriendo su cabeza, no podía y esto no es una exageración dar más de dos pasos seguidos.
En las calles se agolpaban cientos y cientos de fotógrafos que disparaban sus flashes a traición a cada milésima de segundo.
Todos gritaban…Gritaban preguntas. Querían ser los primeros en conseguir una declaración del protagonista de toda la historia.
No veían, (o no querían ver) que el »protagonista» no era más que un niño asustado en medio de todos ellos. Un niño al que estaban bloqueándole el paso, confundiéndole, cegándole con sus malditos flashes, hiriendo sus oídos con sus estúpidas preguntas que no deberían ser el asunto de nadie.

Bill había salido con varios guardaespaldas. Dos de ellos le tenían agarrado cada uno de un brazo e intentaban dirigirle hacia el coche. Saki, que le tenía sujeto por el brazo izquierdo, estaba dándole tantos tirones que Bill estaba seguro que en algún momento se lo iba a arrancar de cuajo.
El »guardaespaldas» que estaba cogido a su brazo derecho era su hermano Tom, que desde que todo esto estallara no se había separado ni un segundo del lado del pequeño de los dos.
A él también le dirigían más de una pregunta. La diferencia es que mientras que Bill permanecía mudo como en un estado de shock, pálido en medio de todo el jaleo, Tom tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no soltar a su hermano y ponerse a romper más de una cara.

-…¡Bill! ¡¡Sólo queremos saber cómo estás!!

Malditos hipócritas.

-…¡Bill!…¿Ese hombre es tu novio?
-…¿Cuánto tiempo lleváis juntos?
-…¡Tom! ¿Qué opinas de…?
-…¡BILL! ¿Qué piensas de la reacción negativa que algunos fans han…?

Por fin, Bill y sus acompañantes habían conseguido llegar al coche.
Los gemelos se sentaron atrás y cerraron la puerta, esperando que el conductor arrancara en ese preciso instante.
Incluso dentro, esas voces seguían oyéndose igual de fuertes. Los flashes seguían parpadeando.
Algunos periodistas-fotógrafos golpeaban los cristales para llamar la atención de los Kaulitz como auténticos buitres.

Mientras que el cantante, totalmente ido, no alzaba la cabeza para nada, Tom, absolutamente indignado dedicó a esos malditos carroñeros lo único que podía permitirse hacer.
El coche empezó a ponerse en marcha mientras que el guitarrista levantaba su dedo corazón de modo que todos lo pudieran ver a través de la ventana y dejando bien clara su posición dentro del asunto.

Esa foto fue la portada del día siguiente en más de una revista, y su actitud criticada duramente, como si hubiera cometido un asesinato.

&

Bill se había visto obligado al destierro »voluntario». Y con esto, por supuesto, acabó arrastrando a su gemelo.
Ambos habían tenido que poner pies en polvorosa. Marcharse del país a un sitio perdido donde poder permanecer un tiempo, hasta que las aguas se calmaran al menos.
Bill se había sentido mal por obligar a Tom a hacer tal cosa, pero éste no estaba dispuesto a dejar a su hermano solo y en el fondo, Bill se alegraba de que fuera así. No se quería imaginar tener que pasar por todo lo que tenía que pasar sin él.

Habían alquilado un apartamento en un país extranjero y no salían de ahí para nada…: Cabía la posibilidad de que algún paparazzi siguiera sus rastros, así que preferían no arriesgarse.

Tom estaba en la cocina, calentando un vaso de leche con cacao en el microondas.
Cuando sonó el »click», sacó la taza con cuidado de no quemarse y con una cucharilla repartió el chocolate en la leche más uniformemente.
Después fue con ella y con un paquete de galletas a la habitación de su hermano.
Bill, como de costumbre, estaba tumbado en la cama mirando al techo en silencio, sin hacer nada más. Ya ni siquiera lloraba. Tom suponía que estaba demasiado impactado incluso para eso.
-…Bill, tienes que comer algo. Toma.
El cantante sólo movió sus pupilas para mirar al de las rastas.
Sabía que lo estaba pasando mal y aunque no tenía hambre decidió que quería dejar de preocuparle aunque fuera sólo en ese sentido. Así que se sentó en la cama y aceptó la taza y las galletas.

Tom, efectivamente, se sintió muy aliviado al ver a su hermano beber un sorbo del cacao y mordisquear una galleta.
Se sentó en el otro borde de la cama y le observó comer sin más.
Sólo eran las nueve de la noche, pero Tom ya estaba agotado. Como en realidad por la noche dormía poco por que no podía dejar de calentarse la cabeza, no le extrañaba.
Y si él estaba así, no quería imaginarse cómo debía estar Bill.

Bill se bebió todo el cacao, pero sólo comió dos galletas. Dejó la taza y el paquete en la mesita de noche y como al menos había probado bocado, Tom no le insistió más.
Bill se volvió a acostar en la cama, igual que antes.
Tom le escudriñó unos segundos todavía sentado.
-…Oye, Bill…
-…¿Um?…
-…Ese tío, con el que te grabaste…¿Es de fiar?…

Bill le miró, extrañado.
-…Es que los videos los han vendido, ¿sabes?…No dejo de pensar que a lo mejor tú crees que perdiste el bolso…¿Pero y si no fue así…?
No había terminado de formular la pregunta pero su hermano ya estaba negando con la cabeza.
-…No, Tom…Lo perdí.
-…¿Estás seguro?
-…Segurísimo…Y además, sí…Es de fiar.
-…Bill, es que es muy sospechoso que…
-…Fue mi culpa, Tom, joder…
-…Yo sólo digo…
-…Él nunca me haría algo así.
La voz se le empezaba a quebrar al menor de los dos, así que el de las rastas decidió dejar de meter el dedo en la yaga.
Aún así, seguía teniendo curiosidad.
-…Entonces…¿Ibais en serio? – Le preguntó con cautela.

Bill le miró casi molesto.
-VAMOS en serio. – Le corrigió.
Tom nunca había hablado de estos temas con su hermano, así que se sentía algo raro haciéndolo.
-…Ahm. – Contestó incómodo. – No lo sabía. Perdona.
Y se acostó a su lado.
Ambos quedaron mirando al techo.
-…Nunca me preguntaste. De todos modos, me imaginaba siendo como eres que habría cosas que preferirías no saber. Y por eso nunca…
-…A mi no me importa que tú seas…
-…Ya lo sé…Ya lo sé. Pero… ¿Qué es lo que me dijiste un día…?… »No me importa lo que hagas con tu vida sexual…
-…Pero no me des detalles» – Terminaron los dos a la vez. Tom ahora estaba sonriendo. – ¡Pero eso te lo dije en otro contexto!…
-…Sí… – Bill también sonrió, melancólico. – Pero es verdad, ¿no?…
-…Si alguna vez hubieras querido hablar…Lo podías haber hecho.
Bill le miró de reojo, como si no estuviera de acuerdo, y volvió a centrarse en el techo.
-…¡Hablo en serio! – Exclamó Tom.
Bill sólo puso cara rara.
-…A ver, ¿quién es el afortunado? – Preguntó Tom para demostrarle que podía contarle cualquier cosa.
El cantante se cubrió el rostro con las dos manos, avergonzado.
-…¡Tom!… – Se quejó notando que se ponía rojo bajo sus palmas.
-…En serio, ¡puedes decírmelo!…¿Le conozco? ¿Cómo se llama?
-…Aaaaaah… – Suspiró Bill sin descubrir su cara. – …Supongo que sí, es del equipo.
-…¿Quién?…
-…Dennis. – Acabó confesando Bill, tímido.
Tom dio un bote en la cama quedando sentado en ella mirando a su hermano con ojos como platos y la mandíbula desencajada.
-…¡BILL!, ¿Dennis? ¡Es súper viejo!
-…¿Qué dices? ¡Es mayor que yo, pero no es tan viejo!
-…¡POR DIOS! ¡Si tiene que tener como sesenta! ¡Si tiene que estar al borde de la jubilación! – Tom estaba escandalizado de verdad…
El moreno tenía un gesto de extrañeza total ahora.
-…¿Pero de qué Dennis estás hablando tú? – Le preguntó al de las rastas.
-…Coño, pues del Dennis de Catering…
Bill sacó la lengua asqueado…
-…¡¡PUAJ!!…Tom , ¿cómo va a ser ese? ¿Estás loco? ¡Si podría ser mi abuelo! Es otro Dennis. Dennis, de Sonido.
-…Ah. – Tom se sintió aliviado al instante y se volvió a acostar como antes, aunque en ese momento no tenía una imagen mental de ese Dennis. – …No caigo. ¿Cómo es?…
Bill se volvió a tapar la cara.
-…Jo, Tom. Déjalo, ¿quieres?… – A Bill le daba verdadera vergüenza describirle.
-…¿Por qué? Si seguro que sé quién…¡AAAH!…¡Ese Dennis! Que es alto, moreno de piel, que está petado, con un tatuaje que son como tres arañazos negros largos en vertical aquí en el brazo, que lleva el pelo muy corto, moreno también y así con los ojos achinados…

Bill se sonrojó totalmente.
-…Sí. Ése.
-…Ah.
Entonces se hizo un silencio incómodo.
-…Pues menos mal. – Acabó comentando Tom al recordar su error anterior.
Bill y él se miraron.

Ambos inflaron los mofletes a la misma vez y se empezaron a reír a carcajadas.

Continúa…

Gracias por leer.

por Earisu

Escritora del Fandom

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