
«¿Y qué?» Fic de Earisu
Capítulo 10
Bill entró en la habitación, pero no se encontró con lo que esperaba encontrarse. Tampoco había rastro de Dennis en el cuarto de baño contiguo.
Volvió a dirigirse al salón totalmente furioso.
-…¿Dónde coño está? – Le preguntó a el desconocido, que le miraba como si fuera un demente.
-…Ah, espera…Ahora lo entiendo todo. Tú eres Bill, ¿verdad?…No te había reconocido…
-…¿De qué coño hablas?…¿Dónde está Dennis? ¿Quién diablos eres tú? ¿Y por qué estás en su casa?…
-…Bill, soy Tobias, el hermano de Dennis.
Entonces, Bill comenzó a parpadear confuso aunque todavía muy crispado.
-…¿Su…Hermano?… – A él le constaba que Dennis tenía hermanos, pero no había llegado a conocerlos.
-…Sí…Tranquilízate…¿Quieres?…
-…¿Dónde está él?
-…¿No sabes nada de lo que ha estado pasando aquí?
-…¡¡¡Joder, no!!! ¿Vas a explicármelo de una puta vez? ¿DÓNDE ESTÁ?
-…Bill…Dennis está en el hospital…Yo me he mudado aquí mientras que él…Esté allí…
Bill de repente tuvo la impresión de que iba a desfallecer en ese preciso momento. Todo le daba vueltas, los oídos le pitaban…Empezó a marearse…A sentir náuseas…
-…¿En el hospital…?
-…Sí…Joder, ven, siéntate… – Tobias se estaba temiendo que Bill iba a acabar cayéndose redondo al suelo, así que se acercó para cogerle del brazo y guiarle hasta el asiento.
Kaulitz rechazó su oferta y también todo contacto físico de un modo muy brusco.
-…¿Cómo que en el hospital?…¿Qué…le pasa?
-…Siéntate, por favor…
-…¿QUÉ LE PASA? – Bill no sabía si echarse a llorar, si ponerse a gritar, si empezar a liarse a puñetazos con el tal Tobias, si tirarse por la ventana…No lo sabía…Sólo sabía que le temblaba todo el cuerpo…
-…A ver…Te cuento, ¿vale?… Por que veo que no estás enterado de nada…Mira, después de que los videos que grabasteis, esos porno, se filtraran, ya sabes la que se lió…Pero Dennis pudo permanecer en el anonimato por que a él no se le veía la cara. Pero es que después se filtraron otros videos. De hecho, los emitieron en la televisión…Fue una exclusiva que dio el programa Zoom In…Dijeron que iban a dar a conocer la identidad de tu misterioso novio…Y entonces pusieron esos videos…En esos se os veía a él y a ti yendo de compras, teniendo conversaciones un tanto sospechosas, entrando en un sex-shop…En fin, que al final se supo que el hombre con el que te grabaste en primer lugar era él…Y entonces la prensa le empezó a acosar a él también…
Bill tuvo que dejarse caer en el sofá al final…La cabeza le iba a explotar…No daba crédito a todo lo que estaba escuchando…Y lo peor…Todavía no entendía qué le pasaba a Dennis…Por qué estaba en el hospital…
-…Pero…- Empezó a articular el chico.
-…Él no quería saber nada de ese tema…Pero no dejaban de perseguirle…Querían que declarara…Y de hecho le ofrecían una millonada por ir a contar lo vuestro a la televisión…Y por enfrentarse al otro tío que está hablando de ti, otra millonada igual de grande. Pero como él se negaba, no dejaban de irle detrás. Bill, pero tú no sabes lo surrealista de la situación: Él iba en coche y había paparazzis que le seguían en moto haciéndole fotos. Al final, se ha hecho casi tan famoso como tú…
-…Pero…
-…La cosa es que una noche que estaba lloviendo a mares, iba en su coche y se dio cuenta de que le estaban siguiendo otra vez…Le tocaron los huevos y como no podía más pisó acelerador para intentar darles esquinazo…
-…¿Pero por qué le seguían?…
-…Por que estaban seguros de que siguiéndole, tarde o temprano, él les acabaría llevando hacia a ti.
Bill se tapó la cara, con su corazón haciéndosele añicos al comprenderlo todo al fin…
-…Esa noche tuvo un accidente. Lleva semanas en coma…
Kaulitz se puso a llorar, rompiéndose por dentro.
-…Soy un hijo de puta… – Gimoteó en cuanto pudo…
-…¿Qué?…
-…Soy un hijo de puta…Yo me desaparecí del mapa en cuanto las cosas se pusieron feas y a él le dejé aquí…Le dejé aquí…Soy un hijo de puta… – Comenzó a retorcerse, como si la piel se le estuviera rasgando.
-… – Tobias no contestó. Puede que por que en el fondo, él estuviera de acuerdo con lo que acababa de decir.
No se veía venir lo que pasó a continuación.
Y es que Bill se levantó del sofá de un salto y salió corriendo del piso sin que nada ni nadie de haberlo querido hubieran sido capaces de detenerle.
&
Bill estaba en un nuevo taxi en marcha, rogando que por favor se dieran prisa, que debía llegar al hospital cuanto antes.
El conductor le aseguró que hacía lo que podía, aunque a Bill no le parecía suficiente.
Las lágrimas no dejaban de caer…Se sentía herido de una manera que jamás había experimentado.
Era tan espantoso que a partir de ese momento no volvería a temer a la muerte, por que seguro que no podía ser peor que aquello.
Y sobre todo, se sentía mezquino, egoísta, el ser más asquerosamente desconsiderado sobre la faz de la Tierra.
Había cogido una avión semanas atrás para salvar el culo y no se había parado a pensar ni por un segundo que podía suceder que llegara el momento en el que Dennis también pasara apuros.
¡Y él había estado martirizándose por niñerías!
A veces desearía tener una máquina del tiempo…
Kaulitz abandonó sus reflexiones cuando a lo lejos comenzó a vislumbrar el hospital.
Dio gracias a un dios de cuya existencia dudaba y sacó el dinero para pagar el viaje.
Tras hacerlo, descubrió algo mirando por la ventanilla.
Algo que hizo que su sangre se pusiera al punto de ebullición.
Había periodistas y cámaras en los alrededores del hospital.
Los maldijo a todos, uno por uno.
¿Cómo podían estar ahí esperando hacer negocio a costa de alguien que estaba en coma en parte por su culpa?
¿Tan podrido estaba el mundo , de verdad? ¿Cómo se había llegado a ese extremo?
Kaulitz no lo sabía y no estaba por la labor de comenzar a planteárselo precisamente en ese momento.
Iba a salir del coche.
Tampoco podía importarle menos que aquellos hijos de puta le reconocieran en ese instante. Iba a ver a Dennis así fuera lo último que hiciera en la vida.
Sin embargo trató de no dar el cante ya ni siquiera por él, sino por respeto a las familias que allí tuvieran a alguien enfermo.
Se quitó la gorra y la dejó en el taxi. Estaba seguro de que la gorra podría jugar más en su contra que a su favor.
Se peinó sus ahora cortos cabellos con sus dedos y respiró hondo. Se metió las manos en los bolsillos de su sudadera y trató caminar con tranquilidad, mostrándose lo más casual posible.
Rezó por que actuando de esa manera pasara desapercibido.
Para su absoluta sorpresa, así fue.
Pudo entrar en el hospital sin despertar ninguna clase de interés. Como si fuera un muchacho más del montón.
&
Bill preguntó a la encargada en qué habitación estaba Dennis y tras obtener la información, se dirigió hacia allí.
Cuando estuvo en planta, se cruzó con un doctor. Como se encontraba algo perdido le volvió a preguntar a él.
-…Sí…Es esa de ahí…Pero no puedes entrar…No es hora de visita…
-…Oiga, perdone, pero es que tengo que entrar…¿No lo entiende?…Necesito verle…Por favor, serán sólo unos minutos…Por favor…Se lo ruego…
El médico le miró poniendo cara de apuro. Más allá de un profesional, él también era una persona y tenía sentimientos…No podía evitar sentir un poco de pena por el muchacho, al que se le veía francamente destrozado.
-…¿Eres familiar suyo?… – Le preguntó el doctor.
Bill calló un par de segundos.
-…Soy su novio.
Kaulitz se dio cuenta de una cosa. Él nunca había hecho semejante confesión usando esa corta pero contundente afirmación delante de nadie y mucho menos de un desconocido.
Y descubrió que jamás había dicho algo con tanto orgullo. Sintió cómo se le llenaba la boca al pronunciar esas palabras…y de no ser por que las circunstancias no eran las mejores, se habría sentido bien…
-…Ah. Ya veo…Mmm…Está bien, puedes verle…Pero sólo diez minutos, ¿de acuerdo?
-…¡Muchísimas gracias!
El chico salió corriendo dispuesto a no perder ni un minuto de los que le habían regalado.
&
Bill abrió la puerta y entró en la habitación.
Un pitido regular empezó a llegar a sus oídos, y recordó cuánto odiaba los hospitales. Ese olor, esa blancura excesiva, los sonidos de las máquinas…Eran deprimentes ya por si solos…
Y por fin, después de tantos días, después de tanto sufrimiento, le tuvo delante. Desde luego, ni en la peor de sus pesadillas se hubiera imaginado este reencuentro, pero así era…
Dennis estaba tendido en una cama con un montón de tubos clavados por sus brazos, con uno de ellos metido en la nariz y con la parte de la cabeza que iba de la frente a la nuca vendada.
A lo mejor era por el ambiente, pero Bill le veía excesivamente pálido. Y quieto…Muy quieto…
-…Tú nunca te estás quieto…Ni siquiera cuando duermes… – Susurró Bill mientras se sentaba en el borde de la cama con extremo cuidado y sin dejar de llorar. – …Das patadas…Menudas palizas nocturnas…
Por supuesto, Bill no iba a obtener ninguna respuesta. Dennis tenía los ojos cerrados.
-…Hola, Dennis, soy yo…El capullo de tu novio. ¿Puedes oírme desde donde estás?…- Esperó unos segundos mientras reflexionaba. – …Hace un tiempo leí de gente que ha estado en coma que decía que sí que oyen a la gente que les habla a lo lejos , pero que se sienten tan bien en el lugar donde están que no quieren volver…¿Es eso verdad?… Snif…Supongo que por eso será que algunos vuelven y otros no…
Bill se secó sus lágrimas con el dorso de una mano.
-…A lo mejor, estás en una especie de paraíso… Donde todos los chicos guapos son gays y los Chupa-Chups son fáciles de abrir…¿Eh?…
Bill intentó acariciar el tramo de piel del dorso de la mano de Dennis que quedaba libre de esparadrapo o plástico. Sus lágrimas mojaban ahora la sábana de la cama. Lo consiguió a duras penas…
-…Y eso está bien… – A Bill se le desencajó la cara, haciendo un enorme esfuerzo por seguir hablando – …Pero tú tienes que volver…Tienes que volver para que tú y yo podamos patear muchos culos, ¿vale?…
Dennis, nos quedan tantas cosas por hacer…¡Tú tienes que conocer a mi hermano! Tienes que conocer a Tom, estoy seguro de que al final os caeréis bien…Dennis, quiero demostrarle…Quiero enseñarle y que vea por qué me enamoré de ti un día…A él y a todo el mundo…Quiero que todo el mundo sepa la suerte que tuve cuando te encontré…La suerte que tengo…Por tenerte…Que todo el mundo sepa que no me arrepiento…Que me la pela si no vuelvo a vender un disco más en toda mi vida…Por que tú mereces la pena…Por que tú eres todo lo que necesito…Por que si tú estás conmigo…El mundo entero puede reírse de mi…Pero lo que no tienen ni idea es que yo me río del mundo…Por que lo que yo tengo, lo que yo tengo… Ellos no lo tendrán jamás…
Bill se levantó para coger un pequeño sofá que había en la habitación y lo acercó a la cama. Después se sentó en él y se inclinó apoyando brazos y cabeza sobre el colchón.
Tuvo que dejar de hablar para abandonarse al llanto.
Continúa…
Gracias por leer. Te invitamos a dejar un comentario.