¿Y qué? 11

«¿Y qué?» Fic de Earisu

Capítulo 11

Bill llevaba horas fuera, sentado en una de las sillas que estaban por los pasillos del hospital a falta de una sala de espera propiamente dicha. Bueno, en realidad había sala de espera, pero Bill no quería irse tan lejos.
Aquellas sillas de plástico, aunque incómodas, estaban justo en frente de la puerta de la habitación de Dennis. No había nada más que objetar para él.
En realidad, a Bill no podía darle más igual…No sentía ni cansancio, ni hambre a pesar de no haber probado bocado en todo el día. Sólo dolor, y uno que iba mucho más allá de una pequeña molestia en la espalda.
Era un dolor en su pecho que hacía que le costara respirar.
Su mirada estaba perdida en algún lugar lejano…
Sin embargo, nada más notar la presencia que se sentaba a su lado y le apretaba el hombro, sin ni siquiera mirarle, ya sabía quién era. Siempre había tenido una especie de radar para con él…O quizá simplemente le oliera…

-…¿Cómo me has encontrado?
-…No había muchos lugares donde pudieras estar…En cuanto le he pedido a David que averiguara dónde vive Dennis y me he enterado de lo que había…No había que ser adivino…
-…Tomi…Está en coma…
-…Lo sé…
Por primera vez, Bill posaría sus llorosos ojos sobre los de su hermano. Tom a su vez miró hacia su izquierda.
Tobias estaba a no muchos pasos, pidiendo un café en una máquina.
-…¿Has venido con él?… – Le preguntó Bill.
-…Sí…
-…¿Habeis tenido problemas con…?
-…No quieras saber las fatigas que he pasado para entrar sin que me vieran…Joder, qué hijos de puta…
-…

Bill volvió a dejarse caer casi inerte en la silla, con la cabeza ladeada a un lado y apoyada en la pared. Su mirada de nuevo en el infinito.
Tom no tenía ni remota idea de qué decirle…Deseaba poder pedirle que fuera fuerte…Pero soltarle eso en aquellos momentos no le pareció adecuado, ni justo.
-…¿Ves lo que te digo, Tomi?
-…¿Um?
-…Por mi culpa, todas las personas que quiero acaban sufriendo.
Tom iba a empezar a protestar cuando Tobias se plantó delante de ellos.
Tobías era un cuarentón con un cuerpo de lo más cuidado. Era atractivo a pesar de que empezaba a tener canas prematuras: Las llevaba con dignidad. No se parecía en mucho a Dennis, era mucho más blanco de piel y no tenía las facciones rasgadas…Sin duda, uno había salido a la madre y el otro al padre.
Tobías traía un café de más para Bill.
-…Me acaban de llamar del trabajo y el cabrón de mi jefe no me va a dar más días de permiso…Voy a tenerme que ir sin verle hoy. Tú te vas a quedar, ¿verdad?
-…Claro. Gracias. – Dijo Bill mientras aceptaba el café por pura cortesía.
-…¿Me llamarás si hay alguna novedad?
-…Por supuesto…
Ambos intercambiaron números.
Tobias se empezó a despedir de ambos.
-…Ah…Siento…Lo de antes… – Acabó soltando Bill.
-…No te preocupes. Estabas nervioso. Lo entiendo.
Y con esto, el hombre se fue.

-…¿Qué es lo de antes?…- Preguntó Tom, curioso.
-…Cuando me lo encontré en el piso de Dennis, yo no sabía quién era…Por un momento pensé que era su amante o algo así. Casi le parto la cara.
-…No me jodas…¿Tú también?
Bill ahora miró a su gemelo escandalizado.
-…¿Cómo que »yo también»?…
-…Pues que yo también, cuando me ha abierto la puerta, no me ha gustado eso ni un pelo. Me ha olido mal…Y casi le reviento.
El cantante abrió mucho los ojos.
-…Dios.
-…Tú y yo vamos a tener un problema con la familia política.
Bill empezó a reir y a llorar al mismo tiempo.
Al final fue el llanto el que venció al resto de emociones.
-…Venga, Bill. Tranquilo…Todo va a ir bien… – Tom acarició su espalda, conciliador.

Pero el más pequeño de los dos siguió llorando.

Pasaron unos minutos.
-…Tom…¿Estás enfadado conmigo?…
-…Como no tienes ni idea. No sabes el susto de muerte que me has dado, ¿sabes, gilipollas?…Pero ya te cantaré las cuarenta cuando las cosas se arreglen.
-…Perdona…No quería asustarte…
-…Irte solo…Y sin una nota, sin un algo…¿Tú cómo te crees que se me quedó el cuerpo cuando me levanto y no te encuentro?…Y para colmo, entro al cuarto de baño y me encuentro con el estropicio…
-…¿Qué estropicio?…
-…Coño, veo ahí las tijeras y el montón de pelo tuyo por el suelo…Por un momento pensé que iba a entrar a otra habitación y que me iba a encontrar con que habías hecho otra barbaridad más grande…La madre que te parió… Mira, mira, deja de recordármelo…
-…Lo siento…
-…Yo creía que te había dado un brote psicótico o algo así…Luego ya pensé que lo habías hecho para volver y que no se te reconociera…¿Era eso, no?…
Tom acarició la cabecita de Bill, admirando su nuevo corte de pelo impactado.
-…Algo así. – Suspiró Bill.
-…Estás como una puta regadera…Pero los tienes bien puestos.
El cantante le miró. Tom le sonrió y le dio un beso en la mejilla.
-…¿No vas a beberte eso?… – Bill había soltado el café en el suelo sin haberlo tocado siquiera.
-…No me apetece. Bébetelo tú si quieres.
Tom cogió el vaso. Tras beber un sorbo y recostarse en la silla, suspiró.
-…Bueeeeno. Pues ya estamos aquí otra vez.

&

Tras un par de horas, el turno de visitas pasó y Bill regresó a su silla. No varió su postura ni su semblante ni su gesto para nada.
-…Bill, tengo un hambre que me muero. Vamos a comer algo a la cafetería. – Le propuso Tom que por supuesto no se despegaba de él.
-…No tengo hambre. Ve tú.
-…Bill, tienes que comer.
-…Tengo un nudo en el estómago. No podría aunque quisiera.
Tom suspiró.
-…Ve tú, de verdad. No pasa nada. No te preocupes. Te prometo que más tarde intentaré comer algo.
El de las rastas aceptó la promesa, pero aún así se fue a regañadientes por que no le agradaba la idea de dejarle solo un minuto siquiera.

Bill metió sus manos en los bolsillos de su sudadera y las lágrimas comenzaron a fluir libremente de nuevo y a rodar por su rostro.

En un momento dado, el médico que le había guiado horas antes apareció en el pasillo.
Vio al chico sentado de cualquier manera en la silla tan derrumbado que volvió a sentir pena por él.
Tom regresó en aquel preciso instante y se sentó junto a Bill. Llevaba una bolsa de plástico consigo.
El médico se decidió a acercarse.
-…Va en contra de las normas, pero creo que estarías mucho más cómodo en el sillón de ahí dentro.
-…¿Puedo entrar otra vez?… – A Bill se le iluminó la cara.
-…Si no puedo conseguir que vayas a descansar a tu casa, qué remedio, tendré que dejar que te quedes ahí.
Bill abrió mucho la boca.
-…Muchas gracias…
-…De nada, Bill…
El médico se fue y el cantante se dirigió a su hermano.
-…Me ha reconocido. – Susurró.
-…Y ya tiene mérito. – Dijo Tom mientras rebuscaba dentro de su bolsa el paquete de plástico que contenía medio sandwitch.
-…Vamos dentro entonces…

Tom obedeció sin más, sin dejar de mirar su comida.

Bill se sentó junto a Dennis en el sofá que ya tenía preparado y Tom en una silla junto a él ya que no había más de esos.
De su bolsa sacó otro medio sandwitch.
-…He traido uno para ti. – Y se lo tendió a su hermano.
El moreno decidió cogerlo más que nada por no darle más disgustos.
-…Hola, Dennis. Aquí estoy otra vez. He dado con un doctor amable que me deja quedarme aquí contigo.

Tom se encogió de hombros. Ya estaba haciéndolo otra vez: hablar con Dennis como si éste estuviera totalmente despierto. Él no dejaba de creer que aquello era una estupidez, pero trató de imaginarse qué haría él en su lugar y quizá fuera exactamente lo mismo.
-…Y Tomi me ha comprado un sandwitch de mermelada de fresa y mantequilla. Qué guarrada, al menos en frío. Pero me lo comeré.
Bill miró a Tom y se dio cuenta que mientras éste mascaba el suyo propio le estaba mirando raro.
-…¿Qué?…
-…Pobre Dennis. Menuda sesión le estás dando. Y lo peor es que no puede huir.
-…Tomi, eso ha sido de muy mal gusto.
-…Perdón.
Tom dio otro mordisco a su bocadillo.
Bill suspiró…
-…No dejaré de hablarle. Si es verdad que me oye…Bueno, quiero que sepa que su lugar está aquí…Quiero que tenga algo que lo conecte y que lo empuje a este lado…Y no al otro, ¿entiendes?…
-…Ah.
-…A lo mejor es una tontería. – Volvió a suspirar Bill, triste.
-…No. Bueno, tiene su lógica.
-…Pues eso creo yo.

Ambos terminaron sus respectivos sandwitches y Bill dijo que necesitaba ir a orinar, así que dejó a Tom a solas en la habitación.
El de las rastas se rascó el cogote y se planteó si hacer lo que pensaba hacer.
Al final fue a sentarse en la cama junto al hombre.
-…Bueno…Yo no sé si nos oyes o no… – Siguió rascándose el cogote. – Pero supongo que no se pierde nada por intentarlo. La virgen, estoy como una cabra. Hablándole a un tío que dios sepa a cuántos millones de kilómetros de distancia esté…Y que encima no me cae ni bien.
A ver, no te lo tomes como nada personal. Ahora sé que todo tenía una explicación y supongo que si mi hermano te quiere tanto por algo será. Pero es que me temo que ningún novio de mi hermano me caerá nunca bien. O sí…Pero nunca me terminará de gustar del todo para él. Por que…Bueno. Pues eso. Él es mi hermano. Es…Joder, pues MI Bill. Mi Bill y…
No puedo hacer nada por evitarlo… Supongo que tú siempre serás el »intruso» para mi.
Pero pese a todo quiero que te despiertes, ¿sabes?…Por que…Él ya ha sufrido bastante. Y lo peor es que ni siquiera se lo merece…Así que yo creo que ya está bien, joder. – Tom se quedó callado unos segundos. – …Tienes que despertarte y hacerle muy feliz. Por que aunque yo me deje el pellejo en ello, hay cosas que jamás podría darle. Tú sí…Así que…Más te vale que abras los putos ojos si no quieres que te los abra yo a fuerza de leches.
-…¡TOM! – Bill había regresado justo en ese instante y se escandalizó ante sus palabras.
-…¿Qué?…¿Tú no decías que había que animarle a que regresara a este lado?
-…Sí, cojones: animarle…¡No acojonarle vivo!
Bill recuperó su asiento en el sofá, atónito.
-…Boah. No es para tanto. – Y Tom el suyo inicial.

Bill acarició la frente de su chico, casi como si quisiera tranquilizarle.
-…Cariño, tú no escuches a este bruto. – Pero Kaulitz le hizo un guiño a su hermano. Sabía que las intenciones de su gemelo eran buenas, sólo que a veces le perdían las formas: Él era así.
-…Macho, mira que sois blanditos, ¿eh?…No se os puede decir nada.

Quizá…Sólo quizá…En algún lugar Dennis estuviera sonriendo.

Ninguno de los hermanos de dio cuenta, pero el chico había movido un poco uno de sus dedos.

Quizá…Sólo quizá…Estaba haciendo un gran esfuerzo por obedecer.

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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