
«¿Y qué?» Fic de Earisu
Capítulo 16
Los gemelos habían hablado con sus compañeros de grupo por teléfono y también con su manager. Al final, entre todos habían decidido que retomarían su agenda con todas sus consecuencias.
Les esperaba un arduo trabajo y quizá afrontar después de mucho tiempo de nuevo malas rachas. Pero eran gente joven. Si una cosa les sobraba era el arrojo.
El día siguiente tendrían una reunión con David Jost para ir aclarando algunos puntos.
Pero de momento, esa noche Tom seguía en su piso, poniéndose morado de chucherías y viendo la MTV.
Estaba algo aburrido en verdad. Bill y Dennis se pasaban la mayor parte del día encerrados en la habitación y él se sentía un poco solo.
En circunstancias normales se propondría eso de salir. Pero claro, lo suyo no eran circunstancias normales. Ningún chaval de su edad o casi ninguno tiene la enoooorme suerte de tener a un mogollón de paparazzis y periodistas haciendo guardia en la puerta de tu casa esperando a que salgas para controlar cada uno de tus movimientos.
Le quitaban las ganas a cualquiera.
Sin embargo, Bill y Dennis salieron de la habitación y para sorpresa de Tom iban bastante arreglados.
Dennis había podido hacer que Tobias le trajera un buen cargamento de su ropa y llevaba unos vaqueros con una camisa blanca y una chaqueta de traje negra encima.
Bill, unos pantalones blancos ceñidos con una camiseta del mismo color en la que se leía un mensaje escrito en inglés con purpurina gris.
-…¿Pensais salir? – Les preguntó Tom aturdido.
-…¡Sí! ¡Vente con nosotros, Tomi!… – Le propuso su hermano.
-…¿Estais locos?
-…¿Por qué? Tenemos que irnos de juerga una última vez antes de empezar con el trabajo duro. – Aclaró Bill.
El de las rastas supuso que era lógico.
-…Ah. Bueno, pasadlo bien.
-…¿Pero no te vienes? – Le animó Dennis.
-…¿Adónde voy yo con vosotros?…Os cortaría el rollo.
-…¿Pero qué dices? Además, Andreas también se viene. – Le dijo Bill.
-…Se ha auto-invitado. – Recordó Den.
Bill sonrió.
-…El pobre, ¡siempre quiso ir a una discoteca de ambiente! Pero como yo nunca pude acompañarle, solo no se atrevía…- Asintió Bill.
-…¿¿¿QUÉ??? – Se alarmó Tom. – ¡¿Pensais ir a una discoteca gay?!
-…Pues claro. – Respondieron los otros dos al unísono como si tal cosa.
-…Pero…Pero…Pero…¿Por qué…?
-…¿A ti cuando sales no te gusta estar rodeado de chicas guapas? Pues a nosotros también. – Se encogió de hombros su gemelo.
-…¡Vente! ¡Nos lo vamos a pasar muy bien! – Siguió animándole Dennis.
-…Si antes no pensaba ir…Ahora menos.
-…¿POR QUÉ? – Preguntaron los dos a la vez de nuevo.
-…¿¿¿Pero cómo voy a ir yo a una disco gay??? ¿Se os ha ido la cabeza?…
Dennis se empezó a reir. Bill se cruzó de brazos.
-…Pero Tomi, es un sitio como otro cualquiera. ¡Y sólo vamos a beber y bailar!
-…Un sitio como otro cualquiera…¡¡Lleno de tíos hambrientos de carne fresca!!…Y un hombre tan atractivo como yo no puede…
-…Aaaaaaah… – Suspiró Bill hastiado mientras que su hermano seguía dando sus absurdas razones con aspamientos.
Dennis seguía riéndose.
Al final, al cantante se le encendió una bombillita.
-…Tomi, sólo te digo una palabra: Lesbianas.
Tom alzó una ceja dejando de quejarse ipso facto.
Dennis aportó un dato más.
-…Yo te digo seis: Lesbianas enrollándose por todas las esquinas.
Tom se levantó de un salto del sofá.
-…Esperadme. Que me echo colonia y estoy listo.
-…JAJAJAJAJA… – La pareja se quedó a solas en el salón riéndose a carcajadas y chocando esos cinco.
&
Después de sortear a el montón de periodistas de turno, de pasar de ellos como de la mierda y de dejar que les hicieran tantas fotos como les diera la gana sin inmutarse, se metieron en el coche.
Dennis conducía. Bill estaba sentado en el asiento del copiloto.
Tom y Andreas estaban en el asiento de atrás.
En la radio sonaba una canción techno y tanto Bill como su amigo Andreas se estaban pegando la mano de bailar y canturrear animados.
-…¡Tom! ¡No me esperaba que fueras a venir! – Comentó el rubio en un momento dado dándole un empujón.
-…No te emociones tanto. Yo vengo por las chicas. – Aclaró Tom mirando por la ventanilla.
-…¿Por las chicas?…Pero si la discoteca es sólo para…
Andreas dejó de hablar abruptamente cuando se dio cuenta de que Bill se había girado y le estaba martilleando con la mirada.
Pero demasiado tarde.
-…Bill, dime que que no es cierto. – Tom le miró con los ojos muy abiertos de repente con todas sus alarmas encendidas.
-…Andreas, si fueras mudo dabas una explosión. – Mirada asesina dirigida al rubio – Ay, lo siento, Tomi. Es que era el único modo para que te vinieras con nosotros.
Ahora Tom miró a Dennis que a todas luces se estaba aguantando las carcajadas.
-…Sois unos cabrones. Los dos.
&
Los cuatro entraron en la majestuosa discoteca.
Ésta estaba llena a rebosar de hombres. La mayoría de ellos bailaban. Otros preferían quedarse en grupo cerca de la barra con sus bebidas en alto quizá a la búsqueda (o a la espera, según los casos) de presas.
Los focos eran potentes, las luces de colores parpadeaban al ritmo de la música.
En ese momento sonaba In My Arms de Kylie Minogue y distintos gogós subidos en las plataformas con los impresionantes torsos al descubierto bailaban sensualmente dejándose el pellejo en ello.
-…Venga, Tom, ¡cambia esa cara!…- Gritaba Bill.
Tom estaba rezagado, andando un poco por detrás de ellos y con cara de mosqueo. En efecto, allí sólo había tíos. Muchos de ellos, tíos cachas con ropa demasiado apretada.
Era un espanto.
-…¡Sí! ¡Que esto es una fiesta! – Gritó Andreas elevando sus brazos al aire, en su salsa.
-…Sí vamos, un fiestón. – Murmuró Tom apretando las cejas.
Por fin, todos llegaron a la barra y se pusieron a pedir.
En cuanto estuvieron servidos, empezó a sonar Give It To Me, de Madonna.
-…¡OH! ¡¡Me encanta esta canción!! – Confesó Bill dando saltitos. Acto seguido cogió a Dennis de la mano y le arrastró hacia la pista de baile.
-…¡Vamos a bailar nosotros también! – Le propuso Andreas a Tom.
-…Yo de esta barra no me muevo. – Tom estaba con la espalda pegada a ella y bebía su cubata aún con gesto malhumorado. – Me habeis traido aquí engañado y estoy aquí en contra de mi voluntad.
-…¡No seas aguafiestas! – Le recriminó su amigo.
-…¿Aguafiestas yo?…¡Aguafiestas vosotros que me habeis traido a un sitio donde no me voy a comer ni un rosco!
-…Eso nunca se sabe…- Soltó sugerente Andreas. – Jajajajaja…
-…OHG…Andreas, cállate.
-…¡¡Vamos a bailar!!
-…Que no.
-…¡Tú te lo pierdes! Aquí te quedas. Solito. – Andreas, copa en mano, fue bailando hacia el centro de la pista.
-…¡NO! ¡¡¡Andreas, cabrón!!! ¡No me dejes solo! – Una cosa es que él aceptara que su hermano o que cualquiera tuviera ciertas tendencias, y otra que le dejaran ahí solo entre musculosos sudorosos como una presa en medio de un montón de buitres. Que él sabía de lo que hablaba, que él solía ser uno y sabía que eran peligrosos.
Pero Andreas no regresó y él tuvo que resignarse.
Pidió otro cubata. La noche se le iba a hacer muy larga…
Al cabo de un rato, Dennis y Bill regresaron a la barra.
Bill se acercó a su hermano que bebía en soledad tratando de no intercambiar miradas con nadie.
-…Tomi, bah…¡Anímate! Te prometo que el próximo día iremos adonde tú quieras.
Dennis mientras tanto pedía otro par de copas para ellos.
-…La madre que te parió.
-…¡Venga! ¡Suéltate y baila! – El cantante cogió la bebida que Den le ofreció y ambos acto seguido regresaron a la pista.
Pero Tom no les siguió. En su lugar pidió otro cubata.
Mientras esperaba, sin querer hizo un estudio general al local y se dio cuenta entre otras cosas que Andreas estaba en una esquina comiéndose el morro con uno.
-…Joder. Aquí el que no corre, vuela. – Cogió su bebida y le dio otro buen trago de nuevo tratando no fijar su vista en ningún sitio en concreto.
Sin embargo, muchos cubatas después, sus pensamientos fueron cambiando.
De repente ya no le importaba eso de pasar desapercibido.
De repente estaba indignado por que ya llevaban ahí más de dos horas y todavía nadie se lo había intentado ligar.
¿Pero qué mierda era esa? Él que se tenía que quitar a las mujeres de encima, aquí estaba como un pardillo bebiendo solo en la barra.
¿Qué pasaba? ¿Es que esta gente no tenía gusto?
¡Pues se iban a enterar!
&
-…Uy, qué raro. ¿Dónde está Tom?… – Se preguntó Bill al regresar a la barra a rellenar su vaso.
-…Estará con Andreas. – Den se encogió de hombros.
Bill buscó con la mirada la cabecita rubia de su amigo.
-…No sé…No le veo…
-…¿No veis a quién? – Andreas apareció justamente en ese momento detrás de ellos. Iba agarrado de la cintura de un tipo con el pelo pintado de rojo.
-…¿Tom no está contigo? – Preguntó el cantante ahora preocupado.
-…Pero qué va…Si yo hace un buen rato que le dije que se viniera a bailar y como no quería pues…
-…A lo mejor se aburría y se ha ido… – Dennis se rascó la cabeza.
-…Joder, pero él me habría avisado… – Bill arrugó la frente.
En ese momento un hombre se acercó para hablarle a otro que estaba en la barra.
-…¡¡¡Karl!!! ¡Ven corriendo que en el podio ese de ahí están desnudándose dos tíos que están buenísimos!
-…¡Agh! ¡Tíos buenísimos! ¡Vamos, chicos! – Andreas se despegó de su ligue para agarrar a Bill y a Dennis del brazo y a arrastrarles con él. – ¡Vente tú también! – Le dijo al del pelo rojo.
&
Supieron que habían llegado al lugar indicado por el revuelto que había ahí montado. Un buen montón de hombres se encontraban animando a la pareja que bailaba sobre el podio como verdaderos fans.
Los chicos estudiaron con más detalle a los bailarines.
En efecto, uno de ellos era gogó profesional. Era un hombre de unos veintitantos, de raza negra y con un cuerpo absolutamente hinchado del puro músculo. Llevaba su pelo largo lleno de trencitas y echado para atrás.
Se había quitado la ropa y sólo llevaba unos ajustados slips blancos que le quedaban de miedo por el tono de su piel.
El muchacho que estaba a su lado no era un profesional, y de hecho era bastante más delgado pero su modo de bailar no tenía nada que envidiarle a el del otro.
El joven se estaba quitando la camiseta para delirio del grupo de admiradores que pasaron a idolatrar al espontaneo…Que resultó no ser otro que…
-…Me cago en la puta…Pero…Que ese es… – Dennis abrió mucho los ojos.
-…¡ES TOM! – Concluyó Bill que tenía la mandíbula desencajada.
Andreas sacó su móvil.
-…Dios, esto tengo que grabarlo yo… – Soltó riéndose.
-…¿Pero qué hace ahí?… – Bill seguía en estado de shock.
El gogó se acercó bastante a Tom y empezó a dar golpes de pelvis en un baile de lo más sensual.
Tom no sólo no se asustó sino que siguió con su striptease. Se quitó la gorra y el gorro que llevaba puestos, se soltó la goma del pelo y dejó sus rastas sueltas moviendo la cabeza de un modo salvaje.
Sus admiradores babeaban por él…Sólo tenían ojos para él…
-…Dios…Mío… – Bill jamás en su vida había visto a su hermano bailar así. Hacía que el gogó a su lado resultara vulgar…Un simple aficionado y no al revés.
Además, aunque Tom fuera más delgado, su cuerpo seguía estando bastante bien formado y moldeado. El torso le brillaba por el sudor y las luces.
Andreas llevaba unos segundos grabándole.
-…Dios…Qué documento…Qué documento. – ¡El mismo Andreas estaba suspirando por su amigo! – Está buenísimo…
-…¡Andi! – Le regañó Bill en cuanto se dio cuenta de que de verdad le estaba grabando. – ¡Deja de grabarle!, ¿quieres?…Oh, dios…Tengo que sacarle de ahí…
-…¿Por qué?… – Se quejó Andreas, chafado.
-…Por que si le dejo seguir con esto, ¡¡¡mañana cuando se acuerde me matará!!! – Y Bill intentó abrirse paso por entre la multitud para subir él mismo al podio.
Dennis y Andreas quedaron como meros espectadores, encogiéndose de hombros.
En cuanto Bill estuvo arriba, la peña empezó a aplaudir, creyendo que el chico había subido para »unirse» a la fiesta y dar un espectáculo todavía mejor.
El gogó se retiró incluso para dejar paso a los espontáneos.
La gente seguía animando.
-…¡Tom! – Gritó Bill mientras éste se apoyaba en una barra y ondeaba su vientre. – ¡Por dios!, ¿qué estás haciendo?
-…¡Bill! – Tom se pegó a él sin dejar de moverse. – ¡Tenías razón! ¡¡Me lo estoy pasando de puta madre!! ¡Esta gente sí que sabe divertirse!
-…Muy bien, muy bien…Pero ahora tienes que bajar, Tomi… – Bill se dio cuenta de que su hermano iba totalmente pedo.
-…¿Por qué?…¡Me lo estoy pasando muy bien!
-…Pues por que… – Pero en realidad Bill no sabía qué razón darle.
Tom le cogió de las muñecas.
-…¡¡Vamos a bailar!! – Le pidió el de las rastas.
Bill se sentía avergonzando con tanta gente mirándole. Matiz: Con tanta gente devorándoles con la vista, lujuriosos.
Pero después se encogió de hombros al ver a su hermano reirse tan contento.
Así que buscó con los ojos a Dennis y Andreas y en cuando los visualizó les hizo una señal para que ellos también subieran.
Los aludidos obedecieron pero mientras llegaban, los gemelos tuvieron que animarse solos.
El DJ puso la canción Rise Up de Yves Larock (http://es.Youtube.com/watch?v=AjHSu4wNTyw ) justo cuando los cuatro estuvieron en sus posiciones.
Los cuatro empezaron a cantar a voz de grito y dando saltos.
-…My dream is to fly over the rainbow so high…(Mi sueño es volar alto por encima del arcoiris)…
My dream is to fly over the rainbow…(Mi sueño es volar por encima del arcoiris)…¡¡EH!!
La gente debajo de ellos también se animó a cantar. Todo el mundo cantaba esa canción como si fuera un himno.
Fue un momento casi mágico con los gemelos y Dennis sonriéndose entre ellos y con Andreas casi emocionado por ser el centro de atención de tanto hombre.
Jamás una canción se les hizo tan corta.
Pero en cuanto acabó, Bill cogió a Tom de la muñeca, le obligó a que recogiera su camiseta y su gorra y le dijo que era hora de irse a casa.
-…¿Tan pronto?… – Se quejó el de las rastas.
-…Mañana tenemos que trabajar, ¿recuerdas?…
Así que Tom obedeció pero se negó a ponerse la camiseta alegando que tenía mucho calor.
En cuanto el cuarteto se bajó del podio, con Bill y Tom a la cabeza y con el primero arrastrando al segundo, la muchedumbre fue sin dudar dirección a Tom.
-…Oye guapo…Llámame… – Un guapísimo rubio de ojos verdes le dio su teléfono.
Tom lo recogió sin más.
Y entonces le empezaron a llegar más y más tarjetas con los teléfonos de medio local.
-…¡Llámame cuando quieras! – Gritaban.
El de las rastas ya tenía los bolsillos a rebosar de tarjetas, y los bolsillos no eran poco amplios.
-…Qué gente tan simpática… – Se maravilló cuando estuvieron cerca de la puerta.
-…¿Simpática? Tom, les has puesto cachondos perdidos. – Le regañó Bill un poco malhumorado por alguna razón que ni él mismo llegaba a entender.
-…¿Cachondos? – Tom parecía realmente aturdido.
-…¡Jamás pensé que me lo pasaría tan bien en una discoteca de ambiente! – Comentaba Andreas a Dennis a sus espaldas.
Y entonces Tom abrió mucho los ojos y gritó…
-…¿¿¿QUE ESTO ES UNA DISCOTECA GAY???…
Continúa…
Gracias por leer.