¿Y qué? 18

«¿Y qué?» Fic de Earisu

Capítulo 18

No importaba cuántas veces al día cambiaras de canal musical. En uno de ellos al menos, siempre y sin fallar ni una vez, tenía que estar el nuevo videoclip de Tokio Hotel.
En la radio, en alguna emisora tenía que estar sonando la canción.
La publicidad por el morbo que producía el regreso del grupo era algo simplemente asombroso.
La gente no tenía otro tema de conversación. Pero por desgracia, éste no era sobre la nueva canción o el nuevo video. El debate que estaba en la calle era si Bill se había defendido bien en aquella entrevista, si llevaba la razón, o si se había comportado como un completo gilipollas con el público, que era la opinión más generalizada.

A pesar de todo el bombo y de todo el platillo, el single no estaba vendiendo ni por asomo como lo habría hecho en otros tiempos.
En realidad, era una cantidad irrisoria ni siquiera comparable a los tiempos de Devilish.
Con ese panorama, las esperanzas puestas en el disco que saldría un mes después, no eran muchas.
El fracaso ya era casi inminente.

La discográfica estaba desesperada. David estaba desesperado. Los ánimos del grupo no eran los mejores aunque trataran de mostrarse comprensivos sobre todo delante de Bill.
Y todo esto se notaba. Los ánimos estaban por los suelos.
Aún así, Jost tenía un trabajo que hacer y no podía rendirse, así que intensificó aún más la promoción ya exclusivamente musical del grupo.
Esa misma tarde tendrían la primera firma de discos lo cual no dejaba de ser gracioso por que el disco aún no había ni salido.
Era una excusa, una llamada a los fans.
El grupo cantaría la nueva canción y firmarían singles a todo el mundo que apareciera por allí, sin límite de tiempo.
Tenían que recuperar a su público fuera como fuera.

Cuando Bill, Tom, Georg y Gustav llegaron al centro comercial acordado no se sorprendieron al ver que había bastante gente por que quieras que no, no dejaban de ser famosos y a la gente le gusta ver a los famosos.
Lo que sí les sorprendió es que había muchísimos chicos. Aparte de un pequeño grupo de fans, unas chicas que llevaban una pancarta en la que se leía »Go, Bill», la inmensa mayoría de los cientos de personas que allí se concentraban eran chicos. Y aquello era extrañísimo para ellos.
Luego, había prensa. Mucha prensa. Tampoco era algo común en las firmas de discos.

En cuanto el grupo se colocó frente a la mesa donde firmarían, los chicos del público comenzaron a abuchear, a pitar y a canturrear »Maricón, maricón, maricón» sin cesar…
Bill tragó saliva de repente entendiéndolo todo.
Salvo el pequeño grupo de chicas, sólo habían ido a verle sus haters. Todos eran haters.
Al grupo se le descompuso la cara al instante.
Tom fue a decirle algo al oído a su hermano…
-…¿Bill?…Vamos a llamar a David y decimos que nos piramos de aquí.
Pero el cantante negó con la cabeza.
-…No.
-…¿Cómo que no?…Bill, que hay prensa y que esta gente viene a liarla, que se va a liar buena, tenemos que sacar el culo de aquí… – Siguió el de las rastas.
-…También hay fans, ¿no?…
-…Sí. Seis o siete, para ser más exactos. – Soltó Tom, algo cabreado.
-…Fans. Muchas o pocas, no podemos desilusionarlas.
Y Bill fue a sentarse en su sitio.
Tom puso los ojos en blanco y le gritó algo tratando de que cambiara de idea. Pero no lo logró así que acabó mirando a Georg y Gustav.
Gustav fue el primero que se encogió de hombros y fue a sentarse junto a Bill.
Así que el guitarrista y el bajista tuvieron que hacer lo mismo a regañadientes.

Se repartieron unos rotuladores mientras que la gente no dejaba de insultar sobre todo a Bill.
Pero ellos intentaban hacer oídos sordos.
La prensa no dejaba de hacer fotos y enfocar al público mofándose del grupo y al mismo grupo tratando de aguantar el chaparrón.
Un guardaespaldas ayudó a las primeras chicas del local a subir a la plataforma donde Tokio Hotel estaba.
Georg, Tom, y Gustav, por ese orden, fueron firmando singles sin poder evitar tener muy mala cara. Una mezcla de enfado total y de ansiedad extrema.
Sin embargo, cuando llegaba el turno de Bill, que era el último, les dedicaba una preciosa sonrisa y les daba las gracias como si la cosa no fuera con él.
Por supuesto, la procesión iba por dentro…Pero no estaba dispuesto a que unos imbéciles le intimidaran a estas alturas. Bastante había tenido ya en el pasado.
»…¡¡¡MARICÓN!!!»
»…¡¡¡RETÍRATE!!! ¡¡¡HAZLE UN FAVOR A LA HUMANIDAD!!!»
»…¡¡¡CHUPA POLLAS!!!»
Él seguía firmando y sonriendo aunque entre single y single le costara tragar saliva por el nudo que tenía en la garganta.

El guardaespaldas subió entonces a un muchacho que no llevaba single en sus manos, sino una simple foto.
A las fans más perfectamente visibles ya se las había despachado, así que tuvieron que empezar a tirar de gente que en realidad sólo llevaba hojas de papel.
El muchacho se acercó y Georg firmó la parte de atrás en blanco de la foto. Tom hizo lo mismo aunque mucho más encendido: Estaba experimentando la sensación que ya había tenido antes, de que si pudiera se arremangaría y empezaría a liarse a ostias con todos los presentes sin dejarse ni a uno. No le ayudaba el hecho de que intentaba mirar a su hermano para tenerle controlado pero Gustav le tapaba.
Era el turno del batería ahora para firmar.
Y por fin, le tocó al cantante.
El muchacho entonces le dio la vuelta a la foto y no resultó ser otra cosa que una foto escaneada de una captura de unos de los videos que Bill había grabado con Dennis. Era el primer plano de Bill haciéndole una felación.
-…¿Me la firmas? – Preguntó el chico, vacilón.
Bill se quedó helado en su posición y durante una fracción de segundo se preguntó qué debía hacer. Todo había resultado tan sutil que ningún guardaespaldas ni ningún compañero se había dado cuenta de »la broma».
Al final se encogió de hombros y hizo lo que creyó que sería menos escandaloso.
Simplemente, sonrió y la firmó.
-…Gracias. – Le dijo al muchacho de la misma manera que había estado haciendo con los demás.
El chaval se quedó perplejo y chafado, por que la jugada no le había salido bien.
Antes de darse cuenta, el guardaespaldas ya le estaba sacando de allí.
En ese momento, Gustav se dirigió a él.
-…Bill, que dice Tom que cómo vas.
-…Dile que guay. – Contestó Bill intentando sonar lo más casual posible.

-…»¡¡¡CHUPA-POLLAS!!!»…
-…»BILL, ¡¡¡GUAPO!!!» – Gritó un tipo de voz grave para partirse de risa él y sus amiguitos justo después.
El guardaespaldas acercó a otro muchacho que llevaba otra hoja de papel.
Éste siguió la misma estrategia del otro. Dejó que Georg, Tom y Gustav le firmaran, pero en esta ocasión el chico no fingió querer un autógrafo de Bill.
En cuanto le tuvo delante dio un violento golpe con sus dos manos sobre la mesa, dándole al cantante un susto de muerte…
-…¡¡¡MUERTE A LOS MARICONES!!!… – Le gritó a la cara.
El guardaespaldas fue raudo en sacarle de allí, pero el revuelo que se montó fue enorme.
El grupo estaba ahora pálido y el público en su mayoría empezó a animar escandalosamente a el espontaneo, aplaudiéndole como si fuera un ídolo o un dios.
A Bill, que no le llegaba la sangre a las mejillas, le pilló por sorpresa que de repente tenía a Tom sentado a su lado.
El de las rastas había prácticamente agarrado a Gustav por los aires para intercambiar posiciones.
Tom le cogió de una de sus manos.
-…¡BILL! ¿Estás bien?…¿Te ha pegado?…¿Te ha tocado? ¡¡¡Dime si te ha hecho daño!!! – Tom estaba encendido por la ira y con ganas de salir corriendo a perseguir a aquel malnacido y matarle. Matarle con sus propias manos.
En cuanto se recuperó del susto, Bill negó con la cabeza.
-…No, no, no…Tomi, estoy bien…
-…Tenemos que irnos de aquí… – Repitió su hermano.
-…No. – Pero Bill seguía firme en su decisión.
-…Bill, ya no queda ni una maldita fan a la que podamos firmar. Todos los que quedan son…
-…Tom, no lo entiendes…Ya no es ni por eso. No quiero irme…
-…¿Cómo? ¿Te quieres quedar aquí? ¿Estás mal de la cabeza?…
-…Tomi…Si yo me voy…Ellos ganan.

Tom se quedó mudo.
Inexplicablemente mudo.
Y cuando Bill le miró se dio cuenta de algo que hizo que el mundo se le cayera encima. De algo que hizo que su cuerpo entero empezara a temblar y que su corazón se le destrozara quedando reducido a polvo o a algo menos que polvo.
Descubrió que Tom se había derrumbado y que tenía lágrimas rodándole por las mejillas.
Descubrió que estaba llorando.
Bill ni siquiera se acordaba de la última vez que vio a su hermano llorar.
Quizá era una imagen que no había visto desde que eran niños.
Fue algo tan impactante para él que casi se muere del simple dolor.
Y aquello sí que no podía soportarlo.
Así que Bill se giró buscando con la mirada a otro de sus guardaespaldas.
-…Llama a David. Que me quiero ir. – Le dijo el cantante al hombre como si fuera cosa suya. – …Dile que nos vamos…

La gente aullaba, los flashes eran intermitentes, comenzaron a tirar objetos hacia donde el grupo estaba sentado.

Pero Bill sólo tenía ojos para Tom.

&

Tom se había quedado a solas con Georg en su habitación de hotel.
Estaba intentando esquivar a Bill todo lo que pudiera, por que no le gustaba el hecho de que le viera mal y ya la había cagado bastante antes.
Estaba sentado en el inodoro del cuarto de baño y Georg en el borde de la bañera, cruzado de brazos y contemplando al primero llorar en el silencio de la noche.
-…Venga, Tom…Ánimo…Ha sido una mierda, ya lo sé…Pero en estos momentos tenemos que ser fuertes y no achicarnos con…
-…Corta, tío…Los dos sabemos que ya no importa lo que hagamos. Las cosas ya no van a ir a mejor. Esto se acabó…
-… – Georg guardó silencio. Era verdad. En realidad ya todos sabían que el sueño se había roto. Para siempre.
-… – Tom siguió llorando todo lo silenciosamente que podía.
-…Tom… – Pero a Georg tampoco se le ocurría nada que decir para animarle. De hecho, él también necesitaba a alguien que le animara dadas las circunstancias.
-…¿Sabes lo que me ha dicho Bill en la firma?
-…No, ¿qué?…
-…Yo le había dicho que nos fuéramos de allí…Que no podíamos quedarnos. Y me dijo que si él se iba, ellos ganaban…
-…
-…¿No te das cuenta?…Ellos ya han ganado. Y en el fondo él lo sabe. Y sin embargo pensaba quedarse ahí hasta el final…¿No te parece la persona más valiente de este puto mundo?
-…Esto es una mierda… – Suspiró Listing.
-…Lo que es una mierda es que Bill no pueda ganar aunque sea una vez. Eso es una mierda. Y eso es lo que me está comiendo por dentro…

&

Cuando Tom regresó a su habitación no le sobresaltó en absoluto descubrir que Bill estaba esperándole sentado en su cama.
En cuanto le vio, Bill dio un bote y se dirigió hacia a él.
-…Tomi, ¿estás bien?…
-…Estoy guay. – Le contestó el de las rastas imitando palabras anteriores. – ¿Tú estás…?
Pero su hermano no le dejó terminar la pregunta. Le cogió de los mofletes y le atrajo hacia si, pegando sus respectivas frentes. Bill le rodeó después por la cintura con sus brazos.
-…Perdóname…Yo no quería…Que lo pasaras mal…
Tom suspiró aún con la aterciopelada frente de su hermano contra la suya. Sus alientos se entremezclaban entre ellos como si en verdad respiraran el uno por el otro y al revés.
-…¿Que yo lo pasara mal?…Yo considero que tú te llevabas la peor parte… – Comentó Tom.
-…Pues yo considero… – Susurró el otro remarcando la última palabra. – …Que no.
El de las rastas volvió a exhalar un suspiro.
-…Odio esta situación. – Reconoció al final.
-…Y yo…Perdóname.
-…¿Pero por qué me pides perdón?…
-…Nada de esto hubiera pasado si yo no…
-…Vale. No acabes.
-…Está bien. Pero perdóname…He sido yo el que se ha cargado nuestro sueño.
Tom puso los ojos en blanco.
Pero supo que Bill necesitaba ese perdón, así que finalmente asintió aunque él no sintiera que eso fuese así.
Entonces fue a Bill al que se le llenaron los ojos de lágrimas.
Sus rostros estaban tan cerca, sus narices tan pegadas la una de la otra por un lado, que Tom sintió la humedad como si fuera suya.
-…Bueno… – Soltó Tom. – No hay nada en este mundo que sea eterno.

-…Salvo una cosa. – Soltó Bill tras un rato.
-…Exacto.
Ninguno de los dos necesitó decirse nada más. Ambos sabían de qué estaban hablando.
Sabían que estaban hablando de ellos.
…De lo que tenían.
-…Así que… – Dijo Bill muy bajito.
-…¿Y qué?… – Terminó Tom por él.
-…Sí. ¿Y qué?… – Sonrió su hermano.

Se abrazaron tiernamente. Tom besando cada lágrima que Bill dejaba caer e intentando darle consuelo…Por que pese a todo lo que él dijera o hiciera, sabía que de ahí en adelante lo iba a necesitar.
A Bill iba a resultarle más difícil que a él…Sin duda.

Sin embargo, un rato después se despegó con delicadeza de su cuerpo y le dio un último beso en la mejilla. Se le notaba repentinamente algo incómodo.
-…Bill…¿No deberías irte con tu novio?…Si ha estado viendo la tele, estará preocupado por ti. Hemos salido hasta en la sopa.
El menor de los dos asintió.
-…Claro…Sí… – Kaulitz sorbió sus mocos y se puso en camino con lentitud, casi titubeante.

Ambos se sonrieron a modo de despedida cuando el cantante alcanzó la puerta.
En cuanto Tom se quedó solo se puso serio de nuevo.

En realidad, sería difícil para los dos.

Continúa…

Gracias por leer.

por Earisu

Escritora del Fandom

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