
«¿Y qué?» Fic de Earisu
Capítulo 20: Epílogo
Pero nunca volvieron.
Pasó lo que suele pasar.
El tiempo fue transcurriendo…Los chicos encontraron una pareja estable y algunos de ellos empezaron a tener hijos…
Con el paso de los años sus vidas se estabilizarían también en lo profesional; Uno estudió una carrera, el otro abrió su propio negocio…
En fin, que ya tenían seguras ciertas cosas que no estaban dispuestos a arriesgar a ciertas alturas…Ya no tenían diecisiete años al fin y al cabo.
Sus prioridades cambiaron abruptamente sin ellos darse cuenta…
O al menos las de la mayoría.
&
SIETE AÑOS DESPUÉS.
De todas las tareas domésticas, la que Bill odiaba más era fregar los platos.
Ogh…Cómo lo detestaba. ¿De qué sirve un lavavajillas si si no despejas a mano primero los platos no quedan limpios?
¿A qué cabeza brillante se le ocurrió un invento tan inútil?…
-…Bill, no encuentro mis llaves. ¿Sabes dónde están mis llaves? – Preguntaba Dennis que no dejaba de dar vueltas para arriba y para abajo.
-…Si las dejaras en su sitio alguna vez… – Contestó su pareja terminando con su tarea.
-…Voy a llegar tarde al trabajo, ¡dios!… – Den empezaba a perder la paciencia. – Y está mi jefe como para muchas fiestas…Que…¡OH! Aquí están…
Bill negó con la cabeza mientras se secaba las manos con un paño y observaba a el hombre cogiendo las llaves que estaban sobre la mesa de la cocina.
-…Me voy, guapo… – Dennis se acercó a él y le dio un beso en los labios.
-…¿Vienes a cenar?…
-…Sí, no creo que hoy haya mucho lío.
-…Vale… – Bill le acompañó hasta la puerta y volvió a besarle en cuanto llegaron.
-…Hasta esta noche.
-…Hasta luego, cariño.
Bill se quedó solo y suspiró.
Siempre que Dennis se iba a trabajar le embargaba la misma sensación y es que su pequeña casita de repente se volvía enorme. Paradójico, pero claustrofóbicamente enorme.
Regresó a la cocina en búsqueda de una nueva tarea. Pero ésta estaba ya tan impoluta que relucía.
Aún así cogió un trapo y se dispuso a ir a la caza de (inexistentes) motas de polvo rebeldes.
No tenía nada mejor que hacer.
Él no trabajaba, fuera de casa al menos.
Todavía le quedaba algo de dinero, podía permitírselo.
Dennis tampoco tendría por qué hacerlo, pero él lo necesitaba por que eso le hacía sentir realizado.
Realizado.
Ese era el gran problema de Bill: Ya no se sentía realizado.
No es que fuera infeliz…Tenía el novio más maravilloso que podía imaginar, una familia, salud…
Pero tampoco era feliz del todo.
Por que no se sentía útil.
No es que no hubiera intentado buscar alguna actividad que le sirviera como sustitutivo a la música. De hecho se había matriculado en una carrera que estudiaba por su cuenta hacía algún tiempo.
Pero como lo hacía por hacerlo y no por que le interesara de verdad, tampoco le llenaba.
Lo único que hacía ahora en su vida era limpiar, cocinar y esperar a que su »marido» (aunque Dennis y él no estaban casados) llegara a casa.
Y no es que tuviera algo en contra de las amas de casa, pero él jamás pensó que acabaría siendo una.
Con los años, su situación fue empeorando. Necesitaba expresarse, necesitaba hacer algo creativo para sentirse bien consigo mismo…
Pero no podía.
Por eso mismo se empezaba a identificar con un pájaro. Un pájaro al que le han cortado las alas o al que han encerrado en una jaula.
O peor…Por que al menos un pájaro en una jaula todavía puede cantar.
Bill se dirigió hacia los grandes ventanales de su salón y empezó a frotar los cristales con el trapo, limpiándolos de huellas dactilares aunque tampoco había muchas.
Él había sostenido tiempo atrás que todo iría bien mientras que tuviera a su pareja o a su familia a su lado.
Pero pronto se daría cuenta de que acabaría faltándole algo más.
Algo que le hiciera sentirse vivo y eso…: Auto-realizado.
A un pájaro en una jaula no le falta la comida, ni el agua…Y puede parecer que por eso mismo lo tiene todo…Pero hay algo que es igualmente importante y que le falta: La libertad.
Sí, definitivamente él lo sabía muy bien.
¿Cómo había sido su vida en los últimos siete años?…
Es cierto que ya no tuvo que mentir más ni fingir ser alguien que no era…
Ahora podía estar con Dennis sin esconderse…Y eso era genial.
Pero se sentía desterrado.
Por que sí, estaba viviendo su amor libremente…Pero como precio había pagado el tener que estar encadenado en su casa por que nadie estaba dispuesto a darle su apoyo fuera de ella.
Los primeros años fueron especialmente difíciles.
La gente tenía el hecho muy presente y Bill, por supuesto, no podía salir solo a la calle.
Era el objeto de todas las miradas fuera donde fuera, pero lo malo no era eso. Lo malo es que a veces la gente no se conformaba sólo con mirar y cuchichear.
No podía salir sin compañía por que los chicos más jóvenes encontraban en él a su nueva y macabra diversión.
Sin embargo, cuando Bill se retiró (o le retiraron) del mundo del espectáculo empezó a encontrar estúpido el tener un guardaespaldas…Pronto tuvo que dejar de pagarle un sueldo a un hombre que no hacía más que acompañarle a ir a hacer la compra.
A pesar de que Tom o Dennis se encargaban de no permitir que él saliera solo, a Bill eso le parecía humillante y más de una vez lo hizo a escondidas.
En alguna ocasión, como resultado, llegó a casa con algo más que un susto…Y los moratones acababan delatándole siempre.
Pero eso fue una etapa. Después la gente empezó a olvidar…
Los tiempos cambiaron, nuevas estrellas comenzaron a brillar y nadie se acordaría de las viejas glorias como él.
Bill dejó de limpiar los cristales…Estaban inmaculados ya. Se sentó en el sofá con un bufido y decidió encender la tele.
Por una de aquellas casualidades de la vida en un canal musical estaban dando un especial de antiguos grupos que en su día fueron un fenómeno fan.
New Kids On The Block, Take That, Backstreet Boys…
Oh. Por supuesto, su grupo no tardó en aparecer en la lista.
Durch den Monsun. Tokio Hotel.
Con el mando acariciando su barbilla comenzó a ver el videoclip.
En un principio sonrió.
Wow. Eran tan jóvenes…¡Mira qué pintas llevaba Georg!…
Ahora todos rondaban los treinta o ya los habían cumplido.
Era increíble…
Al ver ese video su cabeza se inundó de recuerdos…Se acordó de todas las noches que durmieron en cuchitriles y actuaron en clubs de mala muerte y aún así siempre tuvieron las mismas ganas…Nunca perdían el entusiasmo ni las fuerzas…Su actitud fue siempre la de ir a comerse el mundo…
Y al final…
El mundo se los comió a ellos…
Sus ojos se llenaron de lágrimas y al instante estaba rompiendo en un amargo llanto.
No solía hacerlo muy a menudo…Pero a veces cuando recordaba los buenos tiempos simplemente explotaba y no podía evitarlo.
Esto era algo que trataba de ocultar. No quería ni que Dennis ni que nadie más le viera así.
Se sentiría un desagradecido…
Sería como despreciar lo que tenía ahora y era consciente de que pese a todo era afortunado por que tenía amor…
Es sólo que…Le amargaba la idea de pensar que lo único que hacía en la vida no tenía ningún valor…
Es que él no era así…Él siempre había necesitado hacer cosas…Cosas diferentes, no lo que hace todo el mundo…
Y ahora…
Su cara estaba empapada y sus sollozos eran descorazonadores.
Estaba tan sumergido en sus pensamientos que no oyó la puerta abrirse.
Dennis volvió a irrumpir en la casa a toda prisa.
-…¡¡¡Se me olvidaba el móvil!!! – Fue a cruzar el salón a toda prisa, pero entonces vio algo sospechoso. – ¿Bill? – Paró abruptamente para mirarle. En la tele el videoclip de Durch den Monsun estaba llegando a su final.
Kaulitz se secó las lágrimas lo más rápido que pudo.
-…Bill…¿Qué te pasa?…- Dennis se sentó a su lado y le cogió de las manos.
-…N-Nada…
Dennis alzó una ceja.
Su pareja sin embargo no parecía por la labor de responderle así que tuvo que tirarle algo más de la lengua.
-..¿Tiene eso algo que ver? – Y señaló con la cabeza en dirección al televisor.
Bill apagó la tele con el mando, hastiado.
-…Anda, vete…Que ya llegas muy tarde. No te preocupes por mi. – Le dijo intentando forzar una sonrisa.
-…Bill…En serio…
-…Es sólo que…Cuando te vas, me aburro…Y me da por pensar tonterías. No es nada… – Bill intentó quitarle importancia, pero no coló del todo.
Dennis se levantó y se dirigió hacia su habitación.
Cuando regresó tenía su móvil en la mano. Pero para sorpresa de Bill, no lo guardó para llevárselo al trabajo: Se lo llevó a la oreja.
-…¿Robert? – Empezó a hablar tras unos segundos. – No puedo ir a trabajar hoy. Tengo problemas personales. ¿Puedes descontármelo de mis vacaciones?…Ajá…No, no te preocupes…Ajá…Vale, gracias. – Colgó y dejó el móvil en la mesa, junto al trapo de cocina y el mando. – Hala. Ya está. Arreglado. Así que hazme sitio en el sofá.
-…Dennis, no tenías que…
-…Sí…Sí…
Pero en cuando Den se sentó y extendió sus brazos a Bill le faltó tiempo para acurrucarse entre ellos.
Empezó a masajear su espalda.
-…Y dime…¿Cuáles son esas tonterías que te ha dado por pensar?…
Bill le miró y supo que no adelantaba nada negándose a hablar así que decidió soltarlo de una vez.
-…Que no hago nada de provecho. Que no sirvo para nada. Que soy un cero a la izquierda…
Dennis digirió las palabras con cuidado y luego le contestó…
-…Tonterías.
-…Pues eso ya te lo he dicho yo. – Kaulitz se encogió de hombros.
-…Pero tú te las crees.
Bill respiró hondo con su cara pegada al pecho del otro.
-…No encuentro nada que me llene…Nada que me sirva para sustituir, ya sabes… Y siento que voy a explotar…Necesito expresarme…Siento que tengo tantas cosas que decir…Pero no puedo decirlas, es como si me hubieran cosido los labios…¡No!…Lo peor…Es saber que aunque las dijera, nadie me escucharía…A nadie le importaría…Por que ya a nadie le interesa lo que yo haga artísticamente… Sólo les importaba el personaje…Da igual lo que yo…
Pero Bill no terminó la frase. Al final fue Dennis el que siguió hablando.
-…Eso no lo sabes. Ha pasado mucho tiempo, Bill…Quizá…
-…Bah…
-…En serio. Ahora tienes una edad y quizá pudieras atraer a otra clase de público.
-…
-…¿No crees?…
-…Déjalo, Dennis…
-…¿Nunca has hablado de volver con tus compañeros?…
-…Hace poco, no te creas…Se lo dije a Tom…
-…¿En serio? No me lo contaste…¿Y qué te contestó?…
-…Pues que no. Que él no quería volver ya.
-…Oh.
-…Es normal. Su hijo es muy pequeño todavía. Dice que no quiere perdérselo…Que quiere, ya sabes…Verle crecer y darle un hogar…No le culpo, intenta ser un buen padre. Ya lo es…
-…Um…
-…Además, dice que le da miedo sólo el pensar en contárselo a Susanna. Dice que le costaría el divorcio o algo peor: Que le mandaría a dormir al sofá sin sexo.
Dennis y él sonrieron.
-…Sí…Mi hermana es así, desde luego. – Reconoció Dennis.
-…Y con los demás…Pues más de lo mismo.
Hubo un silencio de un minuto.
-…¿Y cuál es tu excusa? – Le acabó preguntando Dennis.
-…¿Um?…
-…Nosotros no tenemos hijos. Y tienes suerte por que yo no soy como Susanna, todo hay que decirlo…Tú puedes volver, nada te lo impide…Lo nuestro no es incompatible con tu carrera o con la mía, así que: …Hazlo.
-…Pffff… – Bill se incorporó de golpe.
-…¿Cómo que »pfff»?…Tú puedes hacerlo por tu cuenta.
-…¿Y de qué me serviría?…¿Qué adelantaría?…
-…Te serviría para desahogarte. Para expresarte, ¿no es eso lo que echas de menos?…Estoy seguro de que alguien te escuchará…
-…Pues yo no lo estoy tanto. Además…Ahora tengo una vida…Una vida tranquila y…
-…Una vida tranquila que no soportas.
-…¡No es eso! – Bill se escandalizó al oir esas palabras y le cogió de la cara. – Yo te quiero mucho y tengo mucha suerte de…
-…Bill, pero si eso ya lo sé…Pero no es ningún delito reconocer que necesitas algo más para ser feliz…Algo que te debes a ti mismo y que nadie más puede darte…No me estás traicionando confesándomelo ni nada por el estilo…
-…No sé…No sé si…Merecería la pena volver a pasar por todo eso por…
-…Bill, en tu caso no es una opción. Es una obligación. TIENES que volver. Tú, tú has nacido para esto…Y has nacido para luchar, por que si no luchas te apagas, te mueres. Bill, la frustración que ahora mismo tienes dentro es como una mancha o como un cáncer. ¿Crees que no me daba cuenta?… Con el paso del tiempo, como lo has ido dejando, se ha ido haciendo más grande. Y si lo niegas y sigues dejándolo ahí al final te contaminará entero y entonces sí que es verdad que lo perderás todo, por que acabarás odiándome a mi y a todo lo que haya a tu alrededor. Ahora puedes hacer oídos sordos o no quererlo ver…Pero si sigues acumulando ese veneno es lo que pasará a corto o a largo plazo…Por que te sentirás desgraciado, amargado…No tienes elección, Bill. Es como si tú mismo supieras que tienes una función y que todavía no ha acabado…Hasta que no la termines, hasta que no quede todo dicho, no te quedarás a gusto…Tienes que aceptarlo, o autodestruirte. Y todo depende de ti…De nadie más…
Dennis acarició su mejilla, apretó su hombro y se levantó para ir a la cocina y preparar café.
Dejó a un Bill sentando en aquel sofá con la boca abierta y los ojos brillantes.
De repente, sentía la tinta de el enorme tatuaje que tenía en su costado arder…Le quemaba, le escocía…Casi hacía su piel hervir.
»Volveremos a nuestros orígenes».
Bill no tenía ni idea de si alguien estaría dispuesto a oírle.
Pero ahora tenía clara una cosa…:
Él pensaba gritar.
Gritaría hasta quedarse sin voz si era preciso.
Por que esa era, simplemente, su naturaleza.
Y sí…Sería mejor aceptarlo de una vez.
La puerta de la jaula se había abierto…
Ya no había marcha atrás.
F I N
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Me dejó un vacío en mi corazón 😢
😭