¿Y qué? 4

«¿Y qué?» Fic de Earisu

Capítulo 4

-…¿Pero por qué no enciende el móvil?…

Los gemelos estaban desayunando unos cereales en la barra de la cocina.
Bueno, en realidad, Tom comía. Bill no soltaba el inalámbrico prácticamente para nada desde el día anterior y lo miraba con auténtica tristeza y desesperación.
-…Lo tendrá sin batería. No te comas la cabeza. – Decidió argumentar Tom. Aunque no fuera eso lo que de verdad se le cruzara por la mente, no estaba dispuesto a hacer pasar a su hermano el rato y que como resultado no desayunara. – …Suelta eso de una vez y come.
-…¿Desde ayer?…¿Y si le ha pasado algo?
-…¿Qué le va a pasar?…Inténtalo más tarde y no seas tan melodramático, ¿quieres?…

Bill soltó el teléfono a regañadientes y cogió la cuchara de la misma manera.
En ese mismo momento, llamaron a la puerta.
-…Oh. Esa es mamá. – Tom se levantó y fue a abrir.
A su hermano le empezaron a entrar sudores fríos al instante. No se atrevió ni a moverse del taburete siquiera por miedo a imaginarse de qué humor estaría su madre.
No importaba. A los pocos segundos y tras oírles hablar unos segundos en la entrada, Tom ya la estaba dirigiendo a la cocina.

Bill y Simone , en un principio, se miraron sin moverse del sitio.
El cantante la notaba pálida, con mala cara. No enfadada, sólo…Cansada.
Simone pudo observar que Bill no estaba mucho mejor.
-…Hijo mío… – Suspiró la mujer, emocionada.
Sólo entonces Bill supo que podía levantarse y fue corriendo a abrazarse a ella, con un nudo en la garganta y tratando no ponerse a llorar.
-…¿Cómo estás, cariño?… – Le susurró Simone al oido.
-…Bueno, bien…Supongo. – Aunque lo decía más que nada por no preocuparla.
-…¿Bien? ¿Seguro?…
-…Sí…
Al terminar de oír la contestación, Simone le dio a su hijo un muy doloroso coscorrón.
-…¡AU!… – Se quejó Bill.
-¿PERO CÓMO SE TE OCURRE?…

Tom, cruzado de brazos a sus espaldas, se rió.
Simone y Bill le miraron sin comprender.
-…Debe ser la frase más escuchada de los últimos tiempos para Bill, junto con la de »¿Por qué Tokio Hotel?»
-…Ogh, Tom… – Bill no sabía si echarse a reír o a llorar.
Al final decidió decantarse por la primera opción.

Tuvo que secarse alguna lágrima que no había podido contener de todos modos.

&

-…Pues estoy desesperado. – Bill estaba sentado en el sofá con la cabeza echada en el hombro de su madre.
-…¿Entonces no has salido a la calle desde que vinisteis?… – Preguntó ella.
-…No.
-…¿Y tu hermano tampoco?…
-…Tampoco, no se separa de mi ni un segundo.
-…Me quedo mucho más tranquila…Pero pobrecito, siendo tu hermano como es, estará…

-¿Qué decís de mi?…- Tom salió de la cocina secándose las manos con un trapo. Había estado lavando los tazones del desayuno.
-…Mamá preguntaba que cómo llevamos esto del encierro »voluntario»…
-…Oh. Yo me subo por las paredes…- Sonrió Tom… – Peeeero, qué se le va a hacer. – Y regresó a la cocina.
-…Es demasiado bueno conmigo. – Comentó Bill cuando el otro se fue.
-…No es justo, maldita sea. No sois delincuentes. Y estáis aquí como en una cárcel.
-…¿Me lo dices o me lo cuentas?… – El cantante se encogió de hombros.
-…Ay…Mis bebés… – Simone acarició una oreja a su hijo.
-…Mamá…¿Cómo están las cosas por allí?…

Simone inspiró profundamente.
-…Son unos carroñeros…Están diciendo tantas cosas de ti que sé que no son verdad…Estás en todas partes, hijo…Y siento verdadera impotencia, por que no puedo hacer nada al respecto, entrar en el juego sería…
-…Lo que ellos quieren. – Asintió Bill poniendo los ojos en blanco.
-…Pues eso digo…Pero ellos siguen hablando…Horrible.

Silencio.
-…Hasta hay un tipo que se está haciendo de oro haciendo giras por los programas de televisión diciendo que se ha acostado contigo.
-…¡¿QUÉ?!… – Bill se incorporó en el sofá, impactado. – ¿Quién?…
-…Y yo qué sé. Un sinvergüenza.
-… – Los ojos de Kaulitz iban a salirse de sus órbitas.
-…Pues para más inri, el muy hijo de puta dice que…Bueno… – Simone se puso algo roja, visiblemente incómoda.
-…¿Qué dice?… – La curiosidad de Bill era demasiado grande.
-…Pues…Eso…Que él fue el primero para ti.
Bill se levantó dando un salto. Ahora era su rostro el que estaba de color bermellón. Jamás pensó que estaría manteniendo esta conversación con su madre.
En realidad todo aquello era absurdo. Él sólo había tenido relaciones sexuales (completas al menos) con Dennis. Por lo tanto, la virginidad en mayúsculas la había perdido con él. Y Dennis era de su absoluta confianza.
Claro, que prefirió no dar ese tipo de detalles a su madre.
-…¡ESO ES RIDÍCULO! – Soltó sin más. – …¡¡Es mentira!!… ¡¿Cómo pueden dejar a ese tío que diga lo que le salga de los huevos en televisión?!…

Tom, alertado por los gritos de su hermano, se hallaba ahora apoyado en el marco de la puerta de la cocina contemplando la escena con los brazos cruzados y negando con la cabeza, él también indignado.

-…¿Es que no contrastan noticias?…¿Es que dejan a cualquiera sentarse a hablar en un plató?…
-…El chico se está ganando un pico y ellos están haciendo el agosto con la audiencia. ¿Contesta eso a tu pregunta? – Bufó Simone.
-…¡ES INDIGNANTE!… – Bill empezó a cruzar el salón dando grandes zancadas. Se dirigía a su habitación, en la que se encerró dando un portazo.

Simone y Tom suspiraron a la vez.

&

-…Entonces, ¿te vas tan pronto? – Preguntó Tom algunas horas después.
-…Sí. No se puede dejar al marido de una solo tanto rato. Puede provocar un incendio o algo peor.
-…Ja-ja… – Rió Tom pero falsamente y haciendo muecas.
-…¡BILL! ¿Vas a salir a despedirte de mi o tampoco?
El cantante no había salido de su cuarto desde que se enterara de lo que se estaba cociendo en su ausencia en su propio país.
Pasaron unos segundos y no hubo respuesta.
Simone decidió resignarse y empezó a despedirse de su otro hijo.
-Te acompaño. Así me da el aire por fin.

Justo cuando Simone iba a contestarle que no hacía falta, Bill salió de su habitación.
-…Yo también.
Ambos le miraron con cara de no estar seguros de que aquella fuera una buena idea.
-…Yo también necesito salir. Un minuto más aquí encerrado y se me irá la puta cabeza.

Ni Simone ni Tom podían rebatirle eso, así que al final accedieron sin más.

&

Antes de dirigirse al aeropuerto, los tres se pasaron por un supermercado ya que andaban bien de tiempo y los hermanos necesitaban comprar algunas cosas para llenar la nevera.
Simone iba aconsejando a Tom para que se fijara en los precios y que ahorrara. No dejaba de ser estúpido. Los gemelos no tenían problemas económicos precisamente y posiblemente no tendrían que preocuparse por ese tema nunca más al menos si se administraban con inteligencia.
Pero Simone no parecía entender aquello.
-…Tienes que buscar lo barato, pero tampoco renunciar a la calidad.
Tom ponía los ojos en blanco mientras que Bill se reía a sus espaldas unos pasos más atrás, por que llegaba a oírles aunque él estaba echando un vistazo a los distintos cereales.

Simone y Tom debatían sobre qué leche era la mejor, y Bill cogía una caja de cereal que traía de regalo un muñeco pegajoso de esos que se pegan en las paredes cuando los lanzas, cuando empezaron a oírse cuchicheos.
Como la gente que había en el supermercado era de habla inglesa, ninguno de los tres prestaba demasiada atención, hasta que una voz se alzó sobre las de las demás.
-…¡OYE, TÚ!…¡MARICÓN!…
Bill se giró instintivamente para comprobar quién había gritado a sus espaldas.
Gran error.

El grupito de chicos se empezó a partir de risa maliciosamente.
-…Y va y se gira…Jajajaja…

Bill volvió a centrarse en la caja de cereales intentando ignorar a aquellos capullos integrales. Se sentía impotente más que humillado y empezó a revolvérsele el estómago.
Simone y Tom también se dieron cuenta de lo que estaba pasando y se limitaron a mirar con mala cara a esos idiotas.

-…Oye, maricón…Realmente admiro tus técnicas vocales. O bucales. Lo que sea.

El cabecilla del grupo, o el que parecía ser el líder ya que era el único que hablaba era un muchacho de unos dieciocho años vestido con un chándal rojo. Era grandote, con más de un kilo de más encima y acné.
Los demás simplemente le reían las gracias.
Bill maldijo la hora en la que aprendió inglés entre dientes y sin volver a girarse.
-…Oye, ¡maricón!, ¡que te estoy hablando!…

Su hermano no tuvo tanta paciencia. Se alejó del lado de su madre con aires y se puso delante de Bill, cubriéndole y encarando a los otros con cara de alguien que está a punto de cometer un asesinato violento.

-…Pues él será maricón…Pero él al menos se la ve cuando mea. Gordo seboso de mierda.
-…Uuuuuuuhhhh… – Canturrearon los amiguitos del líder.
-…¿Qué has dicho?… – Dijo el cabecilla sin reírse en absoluto. En realidad el gesto se le había endurecido al instante.
-…Eso que has oído. ¿O es que aparte de gordo eres sordo?
-…Tomi, déjalo. Vámonos. – Bill agarró a su hermano del brazo y sólo quería desaparecer.
Simone también se acercó a ellos y aunque no se estaba enterando de nada, no le gustaba la escena un pelo y en el fondo se imaginaba cuál estaba siendo el contenido.
-…¿Y tú quién eres? ¿Su novio?… – Empezó el cabecilla. – Ah, no, que sois hermanitos. Aunque bueno, a saber. Lo mismo practicáis juntos y os dais por culo mutuamente y eso. Vosotros y el resto del grupo, ¿no?…Ah, claro. Y dime, ¿tu hermanita la chupa bien?

Tanto Simone como Bill tuvieron que agarrar a Tom por que literalmente iba a abalanzarse sobre el muchacho y a agarrarle del cuello como mínimo.
-…¡TOM! – Gritó Bill, asustadísimo. – ¡Déjalo! ¡Vámonos! – Bill se sentía patético por que le estaban entrando ganas de ponerse a llorar de nuevo y no quería hacerlo allí bajo ningún concepto.
-…¡Sí!…Vámonos por que si no me voy a cargar a este gilipollas. – Tom se soltó de golpe del agarre de su madre y de su gemelo y empezó a ponerse en marcha con prisas.

Ninguno dejó de oír risitas malintencionadas a sus espaldas hasta mucho después.

Continúa…

Gracias por leer.

por Earisu

Escritora del Fandom

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