
«¿Y qué?» Fic de Earisu
Capítulo 5
Tom llamó a la puerta del baño con sus nudillos por enésima vez. Bill se había encerrado allí cuando regresaron del supermercado y se negaba a salir.
-…Venga, Bill. Abre, ¿quieres?…
-…Tom, no tengo ganas de hablar, ¿es que no puedes dejarme a solas un rato?… – La voz le llegó llorosa y ahogada desde el otro lado de la puerta.
-…Me encantaría. Pero es que me meo, joder.
Ninguna respuesta.
-…¡BILL! ¡Que no es coña, abre!
Tom se agarró de sus partes nobles, retorciéndose.
Y entonces, se oyó un click.
-…¡Por fiiin!… – A Tom parecía que le acababan de abrir las verjas doradas del cielo.
Como necesitaba orinar, de momento dejó a su hermano a un lado.
Pero cuando hubo terminado, se dio cuenta de que Bill se había vuelto a sentar en el suelo junto al lavabo y que lloraba abrazado a sus rodillas.
Tom aprovechó la excusa de lavarse las manos para acercarse a él.
Mientras las enjabonaba, habló.
-…Venga, Bill. No llores. Ese tío no era más que un gilipollas. Además está demostrado. Los capullos que van por ahí metiéndose con la gente lo hacen por que sus vidas son tan absolutamente desgraciadas que tienen que amargar la de los demás para buscar aunque sea un mínimo de placer o de alivio. No le des el gusto, ¿vale?…
-…Si no es por eso…
Tom secó sus manos y se sentó en el suelo como quien no quiere la cosa, al lado de su hermano.
-…Estoy más que acostumbrado a que me digan cosas…Eso me da igual…
-…¿Entonces?…
-…Es que…Snif… Estoy harto. Estoy harto de que por mi culpa las personas que quiero sufran. – El rostro de Bill se contrajo por la pura amargura. Las lágrimas no dejaban de caer.
-…¿Pero qué dices?
-…Sí…Mamá se ha tenido que ir viendo lo que ha visto. Yo creo que vuelve a casa peor que venía. Y tú igual…Yo sé que todo esto te está haciendo más daño a ti que a mi…Estoy harto…
-…No digas tonterías…
-…No son tonterías…Es la verdad. No paro de daros disgustos. Ojalá fuera como tú, Tom. Ojalá yo…Pudiera ser normal…
-…Ah. Ahora resulta que tú no eres normal. – Tom puso los ojos en blanco.
-…Ya sabes lo que quiero decir.
-…Sí, lo sé. Y es una gilipollez. ¿Qué estás diciendo?…¿Que yo por ser hetero no le doy disgustos a mamá?…Se los doy también, y bien grandes.
-…No es lo mismo.
-…Sí lo es. No te mortifiques. Es inevitable que las personas que te quieren sufran por ti alguna vez. Eso es señal de que les importas. Y da igual el motivo, ¿sabes?…Por que si no fuera por uno, sería por otro.
Bill se sonó la nariz con un trozo de papel que tenía arrugado en una mano mientras negaba con la cabeza, no del todo convencido.
Tom le agarró de la cara con las dos manos, con dulzura.
-…Bill…Yo estoy muy orgulloso de ti. Creo que eres muy valiente y te admiro por eso.
-…¿Valiente?…
-…Sí. Supongo que no tiene que ser fácil tener ciertos sentimientos, pero tú eres fiel a ellos de todos modos…Y…
-…Já. Tom, eso queda muy bonito. Pero no es lo cierto. Yo no soy valiente por aceptar lo que soy y seguir adelante. No lo hago por valentía : es que no me queda más remedio si quiero ser feliz.
-…No estoy de acuerdo: Hay muchas personas que no lo aceptan. Hay muchas personas que eligen vivir una mentira con tal de no reconocer lo que son. Así que, tú eres valiente. Es cierto que no lo hiciste público por voluntad propia, y es cierto que algunos pueden decir que mentiste, pero eso no es así. Tú sólo guardaste tu intimidad, y estabas en tu derecho. Tú nunca te mentiste a ti mismo.
-…Pero si yo pudiera elegir, si yo pudiera cambiar…Me cambiaría por cualquiera de los que se ríen de mi…
-…Bill…
-…Para estar aunque sea por una vez en ese lado. Por que tú no sabes lo que es estar en este…
Tom suspiró sin saber qué replicar en esta ocasión.
No hizo falta que lo hiciera.
-…Y para colmo… – Bill cogió algo que había tenido entre sus piernas. El inalámbrico. Lo sacudió en su mano.
-…¿Sigue apagado?…
-…Sí.
Tom miró al techo mordiéndose la lengua.
Silencio.
-…Bill, ¿sabes lo que nos hace falta a ti y a mi?
El cantante le miró interesado.
-…Cogernos un pedo del quince. ¿Hace?
Bill no pudo evitar reírse.
-…No podemos. Yo no sé tú, pero hoy yo ya no me atrevo a salir otra vez.
-…¿Quién dice que hay que salir para cogernos un pedo?…
El de las rastas se levantó y salió corriendo del cuarto de baño. Cuando regresó traía dos botellas de ron, una en cada mano.
-…¿De dónde has sacado eso? – Bill abrió los ojos de forma desmesurada.
-…Fui yo quien me quedé para pagar en el supermercado, ¿recuerdas?. Y aprovechando que mamá no estaba alrededor, las incluí en el último momento. También he comprado ganchitos.
Ahora Bill literalmente se retorció por una súbita carcajada.
-…Entonces, ¿qué?…¿Te apuntas?
Bill se mordió el labio inferior.
-…Qué coño. – Aceptó Bill mientras se secaba el rostro.
-…¡Cojonudo!…Vamos, entonces.
Tom agarró las dos botellas por el cuello con una sola mano y ofreció la otra a su hermano para ayudarle a levantarse. Bill la aceptó de buena gana y se puso en pie con facilidad.
Antes de ponerse en marcha, dio un beso a Tom en la mejilla.
-…Casi nunca te lo digo. Pero…Gracias.
-…Bah. – Fue la única contestación de Tom.
&
El guitarrista se dedicaba a retirar sofás y mesita a un lado del salón.
-…¿Qué haces?… – Preguntó Bill desde la cocina. Él estaba preparando los vasos y los cubitos de hielo.
-…¡Sitio para bailar! – Respondió Tom que ahora estaba trasteando el equipo de música.
Bill salió de la cocina con los vasos y el ceño fruncido.
-…¿Bailar?…Tú estás loco.
Empezó a sonar Overpowered de Róisín Murphy y Tom dio una palmada y empezó a caminar hacia atrás, en realidad ejecutando el famoso paso de baile conocido como Moonwalk de Michael Jackson.
-…Y tú eres un soso.
Bill ahora estaba descojonándose. Hacía años que no veía a su hermano hacer el Moonwalk.
Le dio un buen trago a su bebida y le dio su vaso al guitarrista.
No mucho después ambos estaban jugando a ver cuál de los dos hacía el baile más hortera.
&
Muchos, muchos cubatas después los dos estaban tirados en el suelo, justo en el centro del salón, mirando al techo y con un ataque de risa floja y tonta.
Hacía un rato que el cd se había terminado de nuevo, pero ya ninguno se molestó en volverlo a poner.
-…Aaaah… – Suspiró Tom… – Una fiesta sin chicas. Qué deprimente.
-…Una fiesta SIN chicos. Qué deprimente.
Ambos tenían serios problemas para vocalizar bien.
Tom se rió.
-…Puaj, Bill. Ya hay demasiado nabo para mi gusto en esta huerta.
Bill se retorció y el ataque de risa fue tal que casi le dolía.
-…JAJAJAJAJAJA… – Empezó a llorar incluso…
-…Aaaah… – Siguió suspirando Tom. – Necesito una novia.
-…Oooh. – Canturreó Bill.
-…Dios, ¿por qué me dejas beber? Me pongo moña.
-…No eres moña. Eres adorable.
-…Sinónimos. – Apuntilló Tom levantando un dedo, haciendo un esfuerzo sobrehumano.
El cantante se volvió a reír.
-…No, tonto. Además, yo también necesito a mi novio.
Los dos se pusieron serios.
-…¿Cómo le conociste? – Preguntó el de las rastas de repente.
-…¿A Dennis?
-…No, al lechero. Pues claro, a Dennis.
-…Oh. Ya te lo dije. Trabaja con nosotros.
-Ya…Pero quiero decir…¿Cómo empezasteis a salir?…¿Quién se lo pidió a quién? En fin, esas cosas…
-…Pueees…Fui yo el que se lo pedí. – Bill sonrió radiantemente al recordarlo.
-…¿Tú? ¿En serio? … – Tom también sonrió. Por alguna razón, no veía a su hermano haciendo tal cosa.
-…Sí. Pero lo hice por que esa noche también iba ciego, si no, ¡jamás me hubiera atrevido!…
-…Ya nos vale. Jajaja…No sabemos beber.
-…Sí…Pero…Bueno. Me salió bien. – Bill esbozó otra amplia sonrisa, se puso un poco rojo y se dio la vuelta para quedar boca abajo en el suelo.
&
El grupo Tokio Hotel había ganado el premio más prestigioso de su país. Así que para celebrarlo, aquella noche tanto el grupo como todos los integrantes de su equipo estaban en un local de renombre bebiendo, bailando y armando una buena.
Bill no era una excepción. Para colmo, él es una de esas personas que se bebe una copa sólo y ya se le sube. Como resultado, decir que aquella noche iba alegre es quedarse corto.
El cantante se había subido a la barra a bailar, había intentado hacer un striptease y había jurado amistad eterna a prácticamente el noventa y nueve por ciento de las personas que aquella noche allí estaban. Camareros incluidos.
Tom intentaba tenerle controlado, sobre todo por temor de que volviera a intentar desnudarse en público. Pero Bill era asombrosamente escurridizo y rápido. Mucho más rápido que sus ojos. Y en ocasiones, le perdía de vista como por arte de magia.
Aquel había sido el caso : Bill había conseguido escabullirse, llegar a la barra y pedir al barman otra copa.
Fue entonces cuando a sólo unos pasos de él, visualizó a Dennis.
Bill le conocía por que era del equipo. Pero en realidad sólo habían hablado un par de veces y siempre de cosas relacionadas con el trabajo. Así que puede decirse que sí, que se conocían, pero de vista más que nada.
A Bill le había gustado desde el primer día que le vio. Aunque suene superficial, le atraía físicamente de un modo casi animal.
Pero claro, eso lo había mantenido siempre en secreto.
Bill supo que era homosexual a una edad muy temprana. No obstante, nunca tuvo la oportunidad de salir con un chico en serio por que también desde edad muy temprana empezó a trabajar y a hacerse famoso : Tenía que cuidarse mucho de lo que hacía.
No podía permitirse el dejarse llevar y mucho menos con gente que no fuera de su completa confianza. Y esa gente escaseaba a su alrededor.
Resultó que sus primeras experiencias sexuales las mantendría con su mejor amigo, Andreas. Nunca llegaron al final si por final se entiende el llegar a una penetración, claro está. En su relación nunca había habido y nunca habría amor y aquello eran palabras mayores. Era sólo sexo inocente, o todo lo inocente que el sexo puede ser. Un desahogo. Algo entre amigos. Nada más.
Y Bill tenía la tranquilidad de que lo que pasara debajo de unas sábanas con Andreas, debajo de las sábanas se quedaría.
Le fue bien así por un tiempo. Pero poco a poco, Bill se fue cansando…
Necesitaba algo más…Algo mucho más profundo. No sólo era el sexo, aunque también ¿para qué ser hipócrita?…Pero también era el hecho de tener a alguien. Alguien que estuviera esperándole en su habitación cuando los focos se apagaran y las fans se hubieran ido. Alguien que le quisiera cuando ya no llevara el maquillaje puesto. Alguien que le amara no por ser Bill Kaulitz, el cantante. Tampoco por ser Bill, el hermano o Bill, el hijo.
Necesitaba ser simplemente Bill con y para ese alguien.
Y era el pez que se mordía la cola. Por un lado quería eso, por otro no podía permitirse correr riesgos.
Había estado reprimiéndose lo que nadie podía imaginarse.
Sacrificándose lo que no está escrito.
Pasado infinitas noches solo, llorando de pura impotencia y sin atreverse a hacer nada para cambiar su situación.
Pero esa noche no iba a poder actuar con responsabilidad o con el extremo cuidado que tanto le caracterizaba.
El alcohol es lo que tiene.
Bill había visto a Dennis. Había visto lo que quería.
Y en su estado, no veía por qué si tenía claro lo que deseaba no iba a poder intentar llevárselo.
Continúa…
Gracias por leer.