
«¿Y qué?» Fic de Earisu
Capítulo 6
Bill dio un sorbo a su copa antes de inspirar profundamente y dirigirse hacia su objetivo.
Dennis estaba a unos pasos, sentado con otros dos compañeros y amigos del trabajo en un taburete, frente a la barra.
Los dos compañeros, mucho más mayores que Dennis (ninguno debía bajar de los cuarenta y tantos) charlaban como buenamente podían por encima de la música.
Dennis asentía de vez en cuando y les reía alguna gracia sin despegar los ojos de la barra, ya que estaba entretenido haciendo un dibujo con un boli azul en una servilleta.
Bill acortó distancias y por fin, con su dedo índice tocó su hombro, dando un toque de atención a su »presa».
Dennis se giró para comprobar de quién se trataba.
-…Oh. Hola. – Saludó.
-…Hola. ¿Qué tal?…
-…Pueees…Igual que hace cinco minutos. – Sonrió Dennis.
-…¿Cinco minutos?…
-…Sí…Cuando me dijiste que tú y yo, amigos para toda la vida.
-…¿Yo he dicho eso? – Claramente, el alcohol estaba afectando a la memoria de Bill no sólo a largo sino también a corto plazo.
-…A mi me has dicho que tú también tienes un hermano gemelo. – Dijo uno de los cuarentones que Bill había visto doble antes.
-…Un hermano, ¿quién?…
-…Madre mía…Qué ciegazo… – Se rieron los dos tipos mayores y después volvieron a centrarse en su anterior conversación dejando a Dennis y a Bill a un lado.
Dennis sólo sonrió encogiéndose de hombros y siguió garabateando en su servilleta.
Bill frunció el ceño. Siempre es más fácil entrarle a alguien en tus sueños, pensó.
-…Em…¿Qué dibujas?…
-…Pues no lo sé todavía. Estoy improvisando.
En el boceto sólo se veía un cuerpo bastante amorfo todavía sin más detalle.
-…Ah. Interesante. – Comentó Bill sin hacer ni un mínimo esfuerzo en disimular que en realidad no le parecía interesante en absoluto.
A Dennis esto no le pasó desapercibido y le miró con las cejas casi tocando el techo.
-…Oye, Dennis. Podría inventarme un millón de excusas para justificarte por qué he venido hasta aquí y podría estar aquí toda la noche andándome con rodeos contigo para no terminar de decirte lo que te quiero decir en realidad…
Las cejas de Dennis ya tocaban techo y cielo.
-…Pero cómo sé que si no te lo digo ahora no te lo diré nunca, seré directo.
Decir que su interlocutor estaba intrigado, es quedarse corto.
Sin embargo, Bill se quedó callado los siguientes segundos.
-…¿Y bien?… – Preguntó el hombre, impaciente.
-…Eh…Eh…Eh…Bueno, nada.
Kaulitz se maldijo a si mismo mientras se daba la vuelta y se disponía a marcharse de allí a toda prisa.
Dennis se limitó a encogerse de hombros de nuevo y seguir dibujando.
Pero entonces, a Bill le dio un volantazo y volvió a darse la vuelta, de nuevo dirigiéndose hacia el punto de partida. Si ya había llegado hasta allí, no iba a echarse atrás.
El trabajador miró hacia su dirección y no se esperaba lo que pasó a continuación, y es que Bill le cogería de la cara y le plantaría un beso en la boca que casi le tira del taburete.
El beso sólo terminó cuando los dos ya empezaron a tener problemas para poder respirar.
-…¿Me acompañas a mi habitación?… – Soltó Bill casi sin aliento al fin.
La primera reacción de Dennis fue la de mirar a su alrededor, más que nada para cerciorarse de si alguien había presenciado la escena y en ese caso confirmarse a si mismo que había sucedido de verdad y que no había sido un producto de su imaginación.
Al parecer, nadie les estaba prestando su atención.
Así que tuvo que volver a centrarse en Bill con los ojos muy abiertos.
Que Kaulitz le parecía guapo y apetecible era absurdo discutirlo.
Y Dennis era gay, todo el mundo en el equipo lo sabía.
En circunstancias normales, con eso ya era suficiente y ambos ya estarían saliendo por aquella puerta juntos…
Pero la cosa era que a él jamás se le hubiera pasado por la cabeza liarse con él. Bill era su superior…Por no hablar de que para colmo era una mega estrella a nivel mundial.
Eso imponía…Imponía bastante…
Por ridículo que suene, así era. No podía evitarlo.
Y si era del todo sincero…Aunque sabía que no le conocía en absoluto, las pocas veces que había hablado con él ni siquiera le había caído especialmente bien.
Era consciente de que posiblemente fueran simples prejuicios, pero le encontraba bastante pijo. Más concretamente »el típico tío que va de rebelde, pero que es un niño de papá».
Y él no soportaba a esa clase de gente. No las tragaba, sin más…
Pero lo cierto es que el hecho de que le hubiera echado tantos huevos, aunque el alcohol le hubiera ayudado sin duda, le atrajo. Poderosamente, además.
-…A tu habitación… – Repitió Dennis como si esperara una confirmación. Pero cambió de parecer rápido y a continuación quiso ponerle a prueba. – …¿Para qué?
-…¿Tú qué crees?…- Respondió el otro de un modo bastante provocador.
-…Um…¿Estás muy acostumbrado a conseguir todo lo que quieres tan fácil?
-…En realidad, no. Estoy tentando a la suerte.
Dennis repasó a Bill con la mirada.
El chico iba vestido completamente de negro, con una chaqueta ajustada de alguna clase de material brillante y una camiseta estrecha con adornos de tachuelas redondas metálicas debajo. Vaqueros oscuros, unas botas hasta la rodilla por encima de ellos y el pelo liso con el flequillo a un lado y casi al viento. Como contraste a todo esto, lo que más resaltaba para Dennis era el ligero brillo color rosa pálido de sus labios.
Tentador era, desde luego…Pero no era a la suerte precisamente a quien estaba buscando las cosquillas.
Bill no esperó a que Dennis se lo siguiera pensando y volvió a besarle con la misma pasión, pero esta vez mucho más lentamente.
Dennis se levantó del taburete sin romper la unión para quedar a la altura mientras sus lenguas se iban entrelazando…
Kaulitz se sentía mucho más seguro de si mismo y por supuesto muchísimo más excitado, así que de dentro le fue naciendo el arrojo necesario para seguir adelante, a pesar de que era la primera vez que hacía algo así y que por lo tanto, no podía remediar estar algo nervioso.
Llevó su mano derecha bajo la camiseta de Dennis y acarició su piel. Comenzó por su estómago pero poco a poco fue bajando…Hasta acabar agarrando su miembro por encima de su ropa y estimulándolo dándole un estudiado masaje…
Dennis agarró a Bill por el trasero, que pellizcó placenteramente y le empujó contra su propio cuerpo, mucho más cerca si aquello era posible.
Antes de que ninguno de los dos cayera en la cuenta, ambos estaban jadeando sensual y desesperadamente contra sus bocas.
Y antes de que ninguno de los dos cayera en la cuenta, ambos ya estaban en una habitación, arrancándose la ropa y casi, casi devorándose mutuamente.
&
Bill seguía tumbado boca abajo en el suelo. Tenía el rostro apoyado y cubierto entre sus dos brazos y suspiró profundamente.
-…¿Qué te pasa?… – Le preguntó Tom.
-…¿Te puedo confesar una cosa?
-…Claro.
-…¿Y me prometes que no te ríes?
-…Lo intentaré.
-…Estoy salido. – Confesó Bill.
-…Oh.
-…DIOS. Necesito…Sexo.
-…OH. – Tom parecía bastante escandalizado.
-…Pffff… – Siguió suspirando Bill contra las mangas de su jersey y casi revolviéndose.
-…Bill, creo que es hora de que tú y yo…Tengamos una conversación entre hermano mayor y hermano menor.
-…¿Ah?…
-…Hay una cosa que se llama masturbación. ¿Sabes?…
-…Ya. Pero no me consuela.
-…¿Que no te consuela?… – Tom frunció el ceño.
-…No…Yo necesito…Otra cosa… – Si Bill no tuviera la cara contra sus brazos, Tom habría visto que se había puesto rojo.
Tom asintía mientras analizaba palabra por palabra. Como estaba bastante pedo, tardaba más de lo habitual en atar cabos. Cuando comprendió lo que su hermano acababa de decirle, dejó de hacerlo y puso unos ojos como platos.
-…¡OH!…Te refieres a…
-…Sí…
-…OM. Eeeh…Ah.
Momento de silencio enrarecido.
-…Bueno, tienes dedos, ¿no?… – Decidió comentar al final Tom.
-…Sí, y unas uñas demasiado divinas como para cortármelas.
-…Pues, eh…¿Vosotros no usáis?…Pues eso…¿Vibradores?…
-…Tengo uno, sí.
-…¿Entonces?
-…Pero no me lo he traído. No pensé que iba a llegar a necesitarlo aquí. Pensaba que no estaría de humor.
-…Ah.
El de las rastas empezó a estudiar el techo con las pupilas moviéndose frenéticas, como si tuviera miedo a algo que estuviera escondido en alguna parte. En un momento dado, empezó a oír a Bill reírse.
-…Te estoy espantando, ¿verdad?… – Dijo.
-…Nah. Está bien…
-…No me acuerdo de la última vez que tú y yo hablamos de sexo…
-…Wah…Debíamos tener…Yo qué se…Catorce o quince…
-…Jajaja…Sí…
&
Bill estaba acostado de lado en la cama de su hermano. Sobre el colchón, una revista porno que había encontrado bajo la almohada del de las rastas y que ahora él estaba ojeando.
Su hermano seguía en el instituto por que él tenía una optativa que Bill no había elegido, así que estaba solo, contemplando los generosos atributos físicos con los que aquellas oxigenadas modelos habían sido obsequiadas.
La puerta se abrió de golpe y un Tom como siempre vestido con una ropa deportiva excesivamente ancha y con una mochila colgada en un solo hombro irrumpió en el cuarto.
-…¡HALA! – Exclamó cuando descubrió a su gemelo en su cama. – Joder, Bill, no me importa que te la peles, ni que lo hagas usando mis revistas, pero por lo menos hazlo en tu cama…
Pero Bill no estaba practicando el onanismo ni mucho menos. En realidad estudiaba la revista como si tal cosa, cualquiera diría que bastante aburrido…Un poco asqueado, incluso.
-…Puaj, Tomi…No sé cómo pueden gustarte estas revistas… – Bill pasó página y se encontró con la muy detallada imagen de una modelo abierta de piernas y con un par de dedos en su interior. – …Son DEMASIADO explícitas…
Tom soltó su mochila en el suelo y se sentó en su escritorio, al lado izquierdo de la cama.
-…Pues ahí está la gracia.
-…Pero taaaaaanto, es desagradable.
-…Aaaaah… – Tom puso los ojos en blanco. – Lo que tú digas.
-…¿Puedo decirte una cosa honestamente?
-…Claro.
-…No hay nada más feo que una vagina. Buag…
-… – Ojos en blanco de nuevo. – Lo mismo, si vieras una en directo, cambiarías de opinión.
-…De eso nada.
-…Que sí. Que eso es por que nunca has visto una de cerca, jajajaja…
-…¡Y TÚ TAMPOCO! ¡Idiota! …
-…Já. – Soltó Tom, pagado de si mismo.
Bill se sentó en la cama y abrió mucho la boca.
-…¡Venga ya!…Te estás quedando conmigo. Eres un fantasmón.
-…Este fin de semana. Y no sólo lo vi. También me dejó tocar… – Tom hizo bailar sus cejas.
-…¡¡AAAAGHHH!!… – Bill puso cara de repulsión total.
-…¿Y sabes lo mejor?…
-…¿Qué?
-…¡¡¡Que todavía no me he lavado la mano!!! – Y Tom se levantó y fue corriendo a tirarse sobre su cama con una intención de lo más grotesca, y era ponerle la mano en la cara a Bill.
Bill lanzó la revista por los aires y trató de huir. Ya no es que gritara, ahora chillaba con auténtico pavor.
-…¡¡¡NOOOO!!! ¡¡¡TOM, QUÉ ASCOOO!!!
Y salió a toda prisa, despedido de la habitación.
Tom le oyó correr escaleras abajo y eso que él ni siquiera hizo un intento de seguirle.
Empezó a partirse de risa, despatarrado en su cama.
Su hermano era muy raro. Rarísimo…
Pero también divertido…
Y él le adoraba.
&
-…Buenos tiempos… – Afirmó el de las rastas, soñador.
-…Mmmm… – Asintió su hermano.
El rapero le lanzó una mirada con la frente arrugada.
El menor de los dos seguía en la misma posición de antes, boca abajo y con la cara escondida sobre sus brazos.
-…¿Quieres colocarte bien o qué?…
-…No.
Y entonces Tom se rió.
-…¿Sigues estando cachondo?…
-…¡NO TIENE GRACIA! – Bill alzó la cabeza por primera vez en mucho rato y le miró malhumorado.
Pero Tom sí que debía de encontrarlo muy divertido por que mientras que se agarraba la barriga le estaba dando un ataque.
El cantante le dio un pellizco, pero no surtió efecto.
-…Agh…Sí al menos Dennis me contestara…
-…No veo en qué podría ayudarte eso. – A Tom se le pasó un poco la risa.
-…Sexo telefónico. – Contestó el primero como si fuera evidente.
-…Boah.
El guitarrista estaba completamente serio ahora.
-…No te gusta Dennis pero para nada, ¿eh?…
-…¿Tanto se me nota?…
-…Ohg, Tom. Eres muy injusto. Le has hecho una cruz sin ni siquiera conocerle.
-…Vale. Puede…
-…Si le conocieras, te gustaría.
-…Si yo no te digo que no…Lo mismo es una excelente persona. Pero joder, Bill. No me digas que no es demasiada casualidad que »pierdas» el móvil con vuestros videos dentro, que ahora intentes contactar con él y que no dé señales de vida…Y que encima venga mamá diciendo que por ahí hay un tío que va haciendo públicos detalles íntimos sobre ti…No sé…Huele, tío. Canta pero la Traviata. ¿No te has parado a pensarlo? ¿Es que no sospechas de él ni una pizca?…¿No dudas si…?
-…Ni por un segundo. – Le cortó abruptamente el otro.
-…
Estuvieron unos minutos sin decirse nada más.
-…Tomi, ¿tú sabes por qué le quiero tanto?
-…
-…Por que en muchos sentidos, me recuerda a ti. Tú y él sois iguales…Y por eso, de la misma manera que sé que tú nunca me harías daño ni me traicionarías…Sé que él tampoco.
-…
-…Confía en mi.
Tom respiró profundamente, con la vista clavada en la lámpara.
De repente, notó como su hermano se ponía de perfil y se abrazaba a su cintura, apoyando su cabeza en su pecho.
Cuando giró la cara para mirarle, Bill tenía sus ojos cerrados y juraría que ya estaba hasta dormido.
Volvió a mirar al techo.
Él no lo haría en toda la noche: Se quedaría completamente desvelado.
Y no tenía ni idea de por qué.
Continúa…
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