
Administración: Estoy muy complacida de anunciar que Daniela será parte de nuestro staff, así que disfruten de sus historias «aquí».
(One-Shot TWC de DanielaTwc)
«Just the moment»
—¡Bill muévete, que vamos a llegar tarde!— grité desde la sala a Bill, nos teníamos que ir al centro comercial para ir a ver unas cosas que necesitábamos en la casa.
Me encontraba de pie junto a la puerta, con una sudadera que era unas tallas más grande, y mis rastas desordenadas, impaciente por salir. Bill, por otro lado, se movía a un ritmo más lento mientras terminaba de atar sus zapatillas.
—¡Ya estoy listo! —exclamó Bill mientras corría a mi ajustándose su camiseta negra con estampado de una banda de rock. Resoplé con impaciencia y luego sonreí.
Era una escena familiar entre los dos hermanos gemelos. A pesar de nuestras diferencias, siempre encontrábamos la manera de divertirnos juntos.
Finalmente, salimos de la casa y nos dirigimos al centro comercial en nuestro viejo coche. Durante el trayecto, pusimos la música a todo volumen y cantamos juntos con nuestras canciones favoritas. Nuestra relación era única; claro que teníamos nuestras peleas y desacuerdos, pero siempre encontrábamos la manera de superarlo.
Cuando llegamos al centro comercial, nos adentramos en las tiendas con entusiasmo. Bill estaba en busca de algunas decoraciones para la casa y yo decidí dar un paseo por el centro comercial mientras Bill se perdía en una tienda de decoración que le interesaba.
Mientras caminaba por los pasillos, noté una pequeña tienda que me llamó la atención. El letrero decía «Curiosidades Místicas». Intrigado, entré en la tienda. El interior estaba decorado con velas y estantes llenos de objetos extraños, desde piedras preciosas hasta inciensos y amuletos. Un anciano detrás del mostrador me miró con una sonrisa enigmática.
—Bienvenido, joven. ¿En busca de algo especial hoy? —preguntó el anciano. Examiné la tienda antes de responder.
—No estoy seguro, solo estaba echando un vistazo.—El anciano asintió y luego deslizó una pequeña caja de caramelos hacia mí.
—Quizás te interese esto. Son caramelos místicos hechos con ingredientes secretos. Cuentan con propiedades únicas que pueden abrir tu mente a nuevas experiencias.— Miré con curiosidad los caramelos; parecían hechos por el mismo, ya que tenían la envoltura muy débil. Me sentí atraído por la idea de probar algo diferente y compré un par de caramelos. El anciano me advirtió que solo debía tomar uno a la vez debido a su potencia. Esto me pareció extraño, pero no le di importancia alguna.
Salí de la tienda y me guardé los caramelos en el bolsillo para probarlos más tarde con Bill.
Lo encontré en una tienda de decoración, examinando varias fundas para cojines.
—¡Hey, Bill! —llamé mientras me acercaba. Bill se giró y me miró con curiosidad.
—Oh ¡Tom! ¿Encontraste algo interesante por ahí?
—Tengo algo interesante que probar. Compré estos caramelos en una tienda mística. Dicen que tienen propiedades únicas. ¿Más luego lo probamos?— Decidí que podría probar los caramelos más tarde, cuando estuviéramos más solos y pudiéramos disfrutar de la experiencia en privado. Por ahora, prefería seguir explorando el centro comercial con Bill, aprovechando al máximo el día que teníamos juntos.
Ya en casa, me encontraba acostado en mi cama boca arriba, con las manos cruzadas detrás de la cabeza, contemplando el techo. Había pasado un rato desde que Bill y yo habíamos regresado del centro comercial con todas las cosas que necesitábamos para la casa.
Aunque los caramelos místicos seguían en mi bolsillo, no había encontrado el momento adecuado para probarlos. La idea de experimentar algo tan misterioso y potente me intrigaba. Decidí que ya era hora de probar los caramelos místicos y compartir la experiencia con Bill.
Mientras caminaba hacia la habitación de Bill, llevaba los caramelos en la mano, sintiendo la intriga y la emoción aumentar con cada paso que daba. Golpeé suavemente la puerta de su habitación y entré con una sonrisa.
—¡Bill! ¿Estás listo para probar estos caramelos místicos? —le pregunté emocionado. Bill se volvió hacia mí con una mirada curiosa.
—¡Claro, Tom! Estoy intrigado. Vamos a ver qué tienen de especial estos dulces.- Dijo Bill con un tono burlesco pero a la vez intrigado.
Cerramos la puerta y nos sentamos en su cama, listos para probar los caramelos juntos. Tomé uno de los caramelos y lo desenvolví con cuidado, revelando su brillante color y el aroma dulce que emanaba de él. Bill hizo lo mismo con el suyo y, con una mirada cómplice, nos miramos antes de llevar los caramelos a la boca al mismo tiempo. Con un suspiro nervioso, lo llevé a mi boca y lo saboreé lentamente. El sabor era increíblemente dulce y, al mismo tiempo, tenía un matiz sutil de algo que no podía identificar.
Mientras continuamos conversando y bromeando después de probar los caramelos, todo parecía normal. No habíamos notado ningún cambio en nuestro entorno ni en nosotros mismos, al parecer en señor me había estafado. Estábamos relajados y disfrutando de la compañía del otro, sin indicios de que algo extraño estuviera por ocurrir.
De un momento a otro mi cuerpo comenzó a sudar, y mi corazón empezó a latir con fuerza y no era el único que sentía lo mismo, al parecer Bill también lo estaba experimentado. Me sentí como si estuviera atrapado en un horno. Estaba demasiado caliente y… excitado sin ninguna razón. Mi miembro se puso duro al instante.
Mi mirada se centra en la respiración agitada de y también el bulto de la entrepierna de Bill. ¿Qué me pasa?
Miro a Bill y no lo evito más estampo mis labios con los suyos salvajemente como si mi vida dependiera de ello. Bill me sigue el beso con la misma intensidad o más. Mientras seguimos con el placentero beso le comienzo a subir la camiseta y de paso le acaricio el perfecto abdomen que tiene Bill, el me agarra de las rastas y comienza a aplastármelas queriendo más de mi contacto. Una de mis manos le toca el pezón y comienzo jugar con él sacando un bajo gemido por respuesta.
No sé qué es lo que me está pasando, es como si mi cuerpo reaccionara por sí solo o como si estuviera drogado, pero sé que no lo estaba ya que estaba consciente, sabía lo que estaba haciendo pero simplemente no podía evitarlo.
Bajé mi mano más abajo hasta llegar al bulto del pantalón de Bill, desesperadamente le bajé el pantalón con ello también los bóxers y lo empecé a masturbar furtivamente con mi mano, se encontraba totalmente erecto y con mi mano aún peor.
—Bill…. no puedo…. detenerme, es como si…. mi cuerpo reaccionara por si solo.— le dije entre besos.
—Yo…. tampoco puedo hacerlo, estoy…. muy excitado, lo único que te pido….. es que no pares y me folles muy fuerte.
Le bajo el bóxer y lo lanzo a alguna parte de la habitación. Me desvisto de igual manera, mi pene también está muy erecto y duro hasta el punto que llega a doler. Estoy más que listo para penetrar. Le agarro de las caderas y le pongo debajo de mi, en esta posición podía ver la cara llena de excitación y placer de Bill. Meto mi pene ansioso en su entrada, satisfaciendo mi deseo carnal. pero al parecer a Bill le dolió mucho ya que su cara de dolor me lo decía todo, entonces pongo un poco de saliva en la palma de mi mano y la comienzo a esparcir por toda la longitud de mi miembro, también puse otro poco en la entrada de Bill y metí un dedo comenzando a dilatarlo antes de poder entrar otra vez.
Meto nuevamente mi pene pero esta vez resbala un poco más fácil, doy embestidas fuertes ya que mi cuerpo reacciona por si solo, como por instinto, pero aquí es donde noté que Bill seguía pasándolo mal, dado que tenía entre sus manos las cobijas agarrándolas con fuerza y caí en cuenta de que Bill era virgen y yo como bestia le daba embestidas muy fuertes entonces las aminoré y pareció que se relajó.
Luego de unos minutos tratando de que Bill se acoplara a mí empezó a gemir
—Oh, sí Tom.
—Más Tom, por favor más fuerte. – Le di lo que quería, es decir darle mucho más de lo que él se esperaba di inicio a mis embestidas bestiales. Le hice cambiar a Bill de posición y le puse a cuatro patas para tener más contacto.
Lo estaba penetrando con mucha fuerza, su culo chocaba contra mi pelvis fuertemente, algunas veces mientras lo penetraba le daba azotes en su culo y parecía gustarle, pero que masoquista era mi hermanito.
Esto se sentía como estar tocando las putas estrellas aunque este mal no se siente así, se siente fantástico y muy excitante.
Los gemidos de ambos estaban llenos de deseo y placer, nuestros cuerpos estaban pegajosos por el sudor que emanamos los dos al estar haciendo esto.
—Ya no aguanto mas me voy a correr.— dije con voz muy excitada.
No pude más y me corrí dentro de Bill sin esperar respuesta de el, llenándolo completamente con mi semen, le puse debajo de mi, acostado para ver su cara de placer cuando llegará al orgasmo. Cogí el miembro de Bill y lo comencé a masturbar mientras le daba embestidas suaves para que se corriera más fácil, luego de unos segundos también lo hizo.
Salí de él y un vacío se sintió en mi cuerpo pero lo ignoré. Me acosté a su lado, me quedé mirando para arriba tratando de procesar lo que acababa de pasar. Bill me quedó mirando esperando que dijera algo. Sin embargo él fue el que habló.
—¿Qué fue eso?— dijo Bill con total desconcierto.
Respiré profundamente antes de responder.
—No tengo ni la más remota idea, Bill, pero… me gustó. Fue extraño, intenso, como si hubiéramos experimentado algo fuera de este mundo. —Bill asintió, aún perplejo por la experiencia compartida.
—Sí, fue definitivamente algo inusual. Pero a veces, las cosas más extrañas pueden resultar ser las más especiales.
Me sorprendieron las palabras filosóficas de mi hermano. Lo abracé más fuerte contra mi pecho, como quisiera que este momento se quede por siempre.
&
Y así, los dos hermanos gemelos se quedaron acostados en silencio, contemplando el techo de la habitación, abrazados. Aunque no entendían completamente lo que había sucedido, sabían que habían compartido un momento único y poderoso juntos. En los días y semanas que siguieron, la experiencia se convirtió en un recuerdo enigmático en sus vidas.
Optaron por dejarlo atrás, reconociendo que había sido un capítulo especial, pero que no necesitaba ser analizado en exceso. Se centraron en los momentos cotidianos, en su vínculo como hermanos y en la vida que compartían.
Sólo el momento quedó en sus corazones, un recordatorio de que la magia puede encontrarse en los lugares más inesperados, incluso en los momentos más efímeros y extraños de la vida.
F I N
¿Creen que lo vuelvan a hacer? Yo creo que sí, pero no se sabe…
Pero bueno, ¿Qué les pareció? ¿Les gustó?
Me encantaría saber qué es lo que opinan. Si más me voy.