
«Mis sentimientos»
One-Shot de Namyukaulitz
Sabía que estaba mal, sabía que debía haber cortado todo desde que se enteró, sabía que Bill era un mentiroso, sabía que le había mentido por meses, pero él se quedó, se quedó con él aun cuando lo sabía todo.
¿Por qué seguía esperando una llamada de él, si sabía que no iba a llamarlo por la noche? ¿por qué seguía esperando ver la notificación de sus mensajes, si sabía que no podría responderle?
El remordimiento parecía comerle más a Tom, que al propio Bill. No podía permitirse odiarlo, lo amaba tanto, aun si eso lo hacía sentir culpable de algo que bien no era su culpa completamente, solo fue parte del juego de Bill.
«Hola, cariño, hoy no podré llegar a verte perdóname, pero ella quería hablar conmigo hoy en la noche, dijo que era importante»
Al leer el mensaje de Bill solo pudo asentir en silencio y suspirar, antes de tomar el teléfono y responder.
«Está bien, no te preocupes»
Dejo el celular sobre la mesa y siguió con su trabajo en la computadora, se sentía ansioso, pero ya era normal sentirse así por Bill, así que tenía que distraerse en su trabajo.
En su mente solo podía pasar una cosa. ¿Por qué seguía con un hombre casado? quizás Bill era demasiado romántico, un sueño hecho hombre, lo había enamorado demasiado fácil cuando se conocieron por primera vez en esa cafetería.
Lo recordaba como si había sido la semana pasada…
—Tengo demasiadas cosas en la cabeza, tendré que tomarme un respiro —murmuraba para sí mismo, abriendo la puerta de cristal que automáticamente hizo sonar una pequeña campana que se ubicaba arriba de esta.
Cerro sus ojos y suspiro, ladeando su cabeza, se sentía demasiado agotado llevaba días trabajando en un proyecto con el que su jefe no terminaba de estar satisfecho, odiaba su trabajo, poco le duro estar metido en sus pensamientos cuando choco con alguien más haciéndolo abrir sus ojos de golpe. Encontrándose con un hombre rubio de traje, traje que había sido estropeado al derramar café sobre él.
—¡Lo siento muchísimo, iba distraído! —Tom se disculpó apenado, viendo lo que había provocado.
El rubio frente a él lo observo antes de sonreír y negar con simpleza. —No te preocupes, no pasa nada.
—De verdad, soy un estúpido, lo siento tanto, arruine tu traje y…
—No está bien en serio, al menos no era un café caliente —el rubio se rio levemente.
—¿Puedo recompensártelo de alguna manera? —se ofreció Tom con las mejillas sonrojadas por la vergüenza, el hombre frente a él parecía una persona muy importante y solo se podía imaginar que iba a una importante junta. —Quizás haya una tintorería aquí cerca.
El hombre se negó manteniendo su sonrisa. —Si tanto quieres recompensarlo, puedes aceptar tomar un café conmigo. Siempre llevo una camisa de repuesto en mi auto, así que no te preocupes por eso.
Tom lo miro directamente esperando que el contrario estuviera bromeando, sabia identificar cuando alguien le coqueteaba, pero en ese momento simplemente no lo supo, pero por la sonrisa del hombre supo que iba en serio, desvió su mirada y acepto. —Si es lo único que puedo hacer por ti, me tomare ese café contigo.
—Excelente, ¿cómo te llamas? tengo que saber el nombre de mi acompañante ¿no?
—Tom, Tom Trumper ¿y usted? —respondió Tom, observando con detalle al rostro ajeno, viendo el detalle de los piercings en los labios y nariz, no podía verle los ojos debido a que el contrario llevaba unas gafas oscuras.
—No me llames de usted, no creo ser tan mayor que tú —lo interrumpió, antes de quitarse las gafas dejando ver sus ojos castaños oscuros. —Soy Bill Kaulitz, no tienes por qué usar formalidades conmigo.
—Lo siento, pensé que eras mucho mayor que yo —Tom se volvió a disculpar, poniendo una mano sobre su frente.
—Solo tengo veintiséis años, ¿insinúas que me veo muy viejo? —Bill cuestiono en broma, haciendo que Tom se negara rápidamente.
—Por supuesto que no, es solo que, bueno fue lo primero que pensé —explico rápidamente.
Bill se rio, sin apartarle la mirada. —¿Cuantos años tienes tú, Tom?
—Tengo veinte —contesto Tom.
—Uh, solo son seis años, casi nada —Bill lo decía con tanta confianza, que Tom también lo pensó, ambos estaban en sus 20s, no había porque verse como un mayor y un menor, eran adultos que era lo que importaba.
Tom debió haberse dado cuenta en ese momento el tipo de persona que era Bill, no dejándose llevar solamente por la carisma y bella sonrisa del rubio.
&
El timbre del departamento sonó, indicándole de que alguien estaba afuera, cosa que extraño a Tom, pues no esperaba a nadie.
—¡Ya voy! —aviso, buscando su bata para no salir solo en pijama y pantuflas, pensó que quizás seria algún vecino o repartidor perdido.
Se dirigió a la puerta y vio por la mirilla, encontrándose a Bill del otro lado, abrió sin dudar, pero sin comprender que hacia ahí si le había dicho por la tarde que no llegaría a verlo.
—¿Qué haces aquí? —cuestiono Tom, ya era tarde y Bill aun seguía con su traje del trabajo.
Bill en cuanto Tom abrió la puerta se abalanzo sobre él y sus labios, besándolo. Tom correspondió como siempre, pero ese beso se sentía diferente, lo sentía diferente.
—No sabes cuanto te extrañe, tenía que verte —dijo Bill entremedio del beso. Entraron al departamento, cerrando la puerta detrás de ellos, siguiendo con su camino de pasos torpes y besos exasperados.
Tom también lo deseaba, así que caminaron hasta llegar al sofá a donde Bill lo recostó dejándolo debajo de él.
—No entiendo porque estas aquí, dijiste que ella tenía que hablar contigo —mascullo Tom rompiendo el beso para verlo.
Bill tardo en responder, como si eso lo hubiera incomodado y se incorporó de nuevo a él, ignorando lo dicho por Tom, de deslizo por su cuello, jalando el cuello de su camisa para que pudiera besar sus clavículas.
A Tom le pareció extraño, Bill esta extraño por lo que puso sus manos sobre sus hombros y lo aparto de él, acomodándose sobre el sofá para sentarse. —Estas extraño, ¿ocurrió algo con Verina? —interrogo, acomodándose su camisa y bata.
—Si, eso es justo a lo que venía —Bill paso sus manos por su rostro y cabello, soltando un largo suspiro.
El de trenzas sintió su estómago retorcerse, tanto que palideció en un abrir y cerrar de ojos. —Ella… ¿Ella lo sabe?
Bill negó rotundamente. —Verina está embarazada, Tom —soltó.
Nunca antes había odiado tanto la forma tan relajada de Bill a la hora de decir las cosas, Tom sentía que iba a vomitar, se levantó del sofá abruptamente totalmente atónito ante la noticia.
—Dime que no es tuyo —la voz le tembló del miedo. Bill asintió, agachando su cabeza.
—Lo es, Tom, el bebé es mío —confirmo, levantándose del sofá para acercarse a Tom.
—Dijiste que ya no tenías nada con ella, Bill, dijiste que solo continuabas con ella porque en el divorcio te quitaría todo —Tom retrocedió, respirando con dificultad antes de explotar. —¿¡Como es que ella está embarazada de ti!?
—Las cosas sucedieron ¿ok? pero ahora no podre separarme de ella, no quiero que mi hijo nazca en un hogar de padres divorciados —Bill trato de justificarse.
—¿¡Cuando pensabas decírmelo!? ¿¡por qué no me lo dijiste!? —increpo en voz alta.
Bill torció sus labios. —¡Porque ella es mi esposa, no tenía por qué decirte nada! —exclamo. —Como no tenía pensado que te enteraras que era casado —mascullo, por último, siendo escuchado por Tom.
Tom se quedó en silencio, tenía razón, Bill no quería que él supiera que era casado, pero por un descuido suyo, lo supo, tuvieron una discusión fuerte, pero luego Bill llego a su departamento con rosas y regalos, con lágrimas en los ojos pidiendo que lo perdonara, lo perdono.
Se sentía estúpido, idiota, inútil, un maldito cretino que no dudo dos veces en caer por él. —¿Qué piensas hacer, Bill? —salió de su boca como un hilo de voz, sus manos temblaban.
—No puedo dejarla, esto no puede seguir, lo siento, Tom —la dureza de sus palabras era simplemente peor que cualquier golpe que Tom hubiera recibido alguna vez en su vida. —Tengo que enfocarme en ella y en mi hijo ahora.
¿Por qué tenía que hacerle eso? ¿por qué tenía que ser un buen esposo ahora, luego de jugar con él? ¿por qué era tan fácil para Bill dejarlo así?
—Vas a abandonarme…—en sus ojos se acercaron las lágrimas, mordió su labio con fuerza tratando vanamente de sostener sus lágrimas. —Así que ibas a ocultármelo o ibas a acostarte conmigo y luego decírmelo ¿eh? ¡Dime! —Tom se sentía traicionado y molesto, quería golpearlo en ese momento, pero no sentía la fuerza y valor para hacerlo, no podría golpear al hombre que amaba.
—Pensaba decírtelo, no podría ocultarte algo como eso. Esta sería la despedida…
—¡Ah, claro, la despedida para ti! ¿sin decirme nada? ibas solamente a venir y luego irte, actuar como si nada hubiera pasado entre nosotros —Tom dejo escapar lagrimas rebeldes, que rápidamente trato de limpiar con sus manos. —Es fácil para ti el abandonarme ¿no es así? Esto nunca significo nada para ti…
—Tom, ella está embarazada, es mi esposa desde hace cinco años, ¿en serio crees que dejaría eso por alguien que conocí hace tan solo hace unos meses, por un hombre? —Bill admitió con enfado.
Eso fue suficiente para que dejara de intentar contener sus lágrimas, dejándolas caer descontroladamente. Era claro que nunca significaría más para Bill, solo fue su maldita aventura, era un maldito mentiroso, eso era, pero Tom no se sentía tan diferente, solo que él era un sinvergüenza que se acostó y acepto estar con un hombre casado. Se sentía la peor escoria del mundo, a pesar de eso, Bill ahora simplemente lo desechaba como si nada.
Lo acepto, así como acepto todo en Bill, ahora estaba aceptando esto, asintió e inhalo aire. —Ve con tu esposa entonces, ve con ella. Pero ya no vuelvas a buscarme, no vuelvas a llamarme, no vuelvas a tan siquiera pensar en mí. Ve con tu familia, te espera en casa, ya no tienes nada que hacer aquí…
Tom lo echo de su departamento, Bill ni siquiera se resistió o intento hablar con él, nada. En cuanto cerró la puerta luego de echarlo, se deslizo por sobre esta hasta el suelo, llorando como no lo había hecho en años, no importándole si era escuchado o no.
Lo había abandonado, llevándose sus sentimientos con él.
F I N
¿Qué les ha parecido?