Tarjeta de San Valentín

Tarjeta de San Valentín

Notas: Teniendo en cuenta que se aproxima el 14 de febrero, decidí escribir este oneshot de San Valentín. La idea no es mía, de hecho fue tomada de esta página donde hay una serie de prompts. La idea que tomé decía lo siguiente: Personaje A invita a su amigo, Personaje B, a su casa para una película y una cena, como siempre lo hacen. Personaje A ha tenido un crush por el personaje B tanto como recuerda y este año le escribió una tarjeta de San Valentín confesando sus sentimientos. Pero (personaje A) no tenía las agallas para dárselo. Así que… ¿qué sucede cuando personaje B encuentra la tarjeta?

One-Shot de Lunallena

«Tarjeta de San Valentín«

Tooooooooom…Hola :‐) ¿estás ocupado mañana?”

Hey, Billi. No, no lo creo ¿por qué? ¿Qué haces despierto a las 2 am?”

Preguntaba :‐D podrías venir a mi casa, ya sabes, películas, comida chatarra, cerveza… y no tengo sueño ¿y por qué estás TÚ despierto?”

Veía videos en internet y perdí noción del tiempo…y sabes que incluso si no hubiera nada de eso, iría :‐)….”

vicioso :‐P …¿ah sí?”

¡Claro! Sino tendría que estar aguantando tus constantes súplicas jajaja ;‐)”

ugh, ya, vale, te veo mañana… ¡Vete a dormir!”

jaja ¡nos vemos! qué duermas bien.”

bye”

Bill se dejó caer sobre su cama con un profundo suspiro mientras sostenía su teléfono ¿quién se quedó con ganas de saber lo que ocurrió con Andreas, Bill y Tom?

Listo, ya lo hice. Mañana será el día…es ahora o nunca.” Se dijo así mismo mientras comenzaba a pensar en los posibles escenarios cuando le declarara a Tom sus sentimientos mediante la tarjeta de San Valentín que había escrito temprano ese día. Bill era un muchacho de dieciocho años que tenía un fuerte gusto por Tom Kaulitz, quien no solo estudiaba en la misma preparatoria que él, sino también era su mejor amigo. Tom era mayor que Bill por dos años y se habían conocido en un evento que la preparatoria había organizado. De hecho, la primera vez que se conocieron había sido un tanto accidentado.

Bill había tenido un vaso de soda en la mano, estaba bebiendo y mirando su celular distraído sin ni siquiera notar las personas en frente de él. De pronto, en un pestañeo, ya estaba con el trasero en el suelo y sin bebida en la mano. Cuando alzó su mirada para saber qué había pasado, notó que frente a él había otro chico en el suelo y empapado de soda. Su soda.

Bill se había levantado de inmediato y ayudó al chico en frente de él quien lo miraba con algo de molestia. “Piensa cómo me conseguirás otra camiseta, porque en unos instantes haré mi presentación” había dicho el chico y Bill había entrado en pánico sin saber qué hacer realmente.

Por suerte, la casa de Bill no estaba tan lejos así que presuroso había llevado al chico a su casa para ayudarlo. Por supuesto, durante todo el camino no dejaba de decir lo tonto que había sido y que de verdad disculpara su torpeza.

A pesar de todo, el chico pareció ser bastante comprensivo y disculpó a Bill. De regreso al evento, ambos ya conocían el nombre del otro y en qué año de preparatoria estaban. En menos de lo que habían esperado, ambos ya se habían vuelto amigos.

Se veían de vez en cuando en los tiempos libres, a veces en la biblioteca o la hora de almuerzo y sus grupos de amigos se habían juntado, así que ahora eran un grupo más grande.

En todo ese tiempo que habían logrado conocerse, Bill había empezado a ver a Tom de manera distinta. No solo era un chico divertido, inteligente y talentoso. Sino también, guapo, atractivo…y con un cuerpo que a Bill casi lo hizo hiperventilar aquella vez que lo vio cambiándose en uno de los vestidores. No es que haya estado espiando, su maestro le había dicho que trajera unas toallas limpias y entonces lo vio, de manera… casual.

Como sea, una de las cosas en común que Bill y Tom compartían era el no querer ponerle una etiqueta a su sexualidad. Tom había estado con chicos y chicas; y Bill, también. Sin embargo, ahora, ambos estaban solteros y Bill ya no podía soportar más los sentimientos que tenía hacia Tom.

Sentía que se le estaba escapando de las manos. Se estaba ruborizando más de la cuenta cuando Tom se acercaba a él y lo abrazaba por los hombros o cuando le hacía cosquillas a los lados, incluso más de una vez le daba una palmada en el trasero de manera juguetona.

Además, se dio cuenta que los amigos en su círculo estaban notando su sonrojo o la manera en que miraba embelesado a Tom cuando este le hablaba y su mirada se le desviaba a los labios. ¡No podía evitarlo!

Así que estaba decidido, tenía que decirle lo que sentía o sino iba a explotar. Además, había oído que otro chico de su clase estaba prendido por Tom y Bill no podría soportar que ese chico le quitara la oportunidad. De ninguna manera.

Esa mañana, se había levantado muy temprano y había ido a la librería a comprar los materiales necesarios para su tarjeta de San Valentín. Al principio no sabía exactamente qué escribir, pero poco a poco las palabras fluyeron directamente de su corazón y listo, había terminado.

Había releído la tarjeta más de diez veces y ensayó frente al espejo de qué manera le entregaría a Tom el presente. La primera parte de su plan estaba hecha: invitar a Tom a su casa y pasar un día casual. Tom había aceptado, así que no podía dar vuelta atrás.

Se acomodó en su cama y dejó su teléfono celular a un lado de la mesa de noche. Mañana sabría si sus sentimientos serían correspondidos.

&

—No botellas de cerveza en la alfombra, Bill —Su padre dijo mientras se acomodaba la corbata alrededor de su cuello —Sabes lo furiosa que se pone tu madre después.

—Sí, papá —Bill rodó los ojos — ¿Ya tienes el regalo? —Bill susurró en voz baja.

—Oh, sí, todo listo…por cierto, gracias por ayudarme en esto.

—Pff, estoy seguro que a mamá le gustará ¡y más te vale que no la lleves a un hotel barato!… ¡Ouch! —Bill se llevó una mano a su cabeza por el repentino golpe juguetón de su padre.

—Ese tema ya no te incumbe —Su padre dijo con una sonrisa de lado —Y no será barato.

Ambos rieron y pronto se silenciaron cuando su madre apareció, luciendo un vestido negro bastante elegante. Bill dio un silbido y su madre le sonrió inmensamente.

— ¿Y bien?

—Hermosa. No sé cómo te fijaste en este hombre aquí a mi lado —Bill bromeó señalando a su padre — ¡Ouch! ¡Papá!

—Ese lo tenías merecido.

—Como sea, diviértanse. Dejan la casa en buenas manos —Bill sonrió al ver a sus padres caminar hacia la puerta.

—Si vas a invitar a alguien, limpian su desorden ¿de acuerdo? Nos vemos, Billi.

—Adiós. —Bill se despidió de su madre quien ya hacía su camino al auto en frente de la casa.

—Si vas a invitar a alguien… protección —Su padre murmuró con un guiño y Bill le tiró un golpe en el brazo.

—Adiós, papá…shuuu shuuu —Bill lo empujó fuera y rodó los ojos al oír su carcajada a la distancia.

Da la casualidad, que todos los 14 de febrero sus padres cumplían un año más como casados, así que no era una simple salida por día de San Valentín. Cuando Bill era pequeño, solía celebrarlo con ellos, pero ahora que era mayor pues…prefería que sus padres tuvieran la privacidad que les correspondía. Además, tenía un invitado hoy.

Rápidamente, Bill se apuró en darse una ducha y arreglarse. Sus prendas eran una combinación de casual y formal, para no ser tan obvio. Decidió por el cabello planchado esta vez y maquillaje oscuro. Después de modelar en el espejo por unos minutos y hacer muecas graciosas, concluyó que lucía bien. Abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó uno de sus libros, ahí dentro estaba la tarjeta.

Bill observó la tarjeta en sus manos por varios minutos y empezó a sentirse ansioso. En ese instante su mente comenzaba a creer todo tipo de escenarios negativos.

Quizá deba practicar una vez más…”

Bill se paró frente a su espejo nuevamente y escondió la tarjeta detrás de su espalda.

—Tom ¿te diste cuenta que es 14 de febrero? ¡Feliz día de san Valentín! —Estiró sus manos con la tarjeta en ellas y vio su reflejo —Dios, me veo ridículo, no. Así no. Otra vez —Escondió la tarjeta en su espalda una vez más —Tom te hice una tarjeta por San Valentín,

espero que te guste —Estiró sus manos frente a él sosteniendo la tarjeta y exhaló —De acuerdo, puedo hacerlo mejor que eso.

“Tom, tengo un pequeño presente para ti… ¡Feliz día de san Valentín!”

No.

“Tom, sabes que te considero una persona muy especial para mí, así que te hice esto…”

No.

“Tom, he querido decirte algo todo este tiempo…así que hice esto para ti”

No.

“Tom… ¡Feliz día de san Valentín!”

No.

“Tom me gustas”

NO. NO. NO.

Bill se sentó al borde de su cama y miró con cautela la tarjeta en sus manos —No debí haber perdido el tiempo haciendo esto.

Antes de que Bill pudiera hacer algo más, un mensaje llegó a su celular.

Estoy afuera, abre la puerta… ¡Traje dulces! :‐D”

—Mierda —Inmediatamente y sin pensarlo, Bill guardó la tarjeta en el bolsillo trasero de su pantalón y corrió hacia la puerta frontal. Sin dudarlo dos veces, abrió la puerta y ahí de pie estaba Tom luciendo tan jodidamente bien. Como siempre.

Sus trenzas bien ordenadas, una bandana sobre su frente, sudadera, camiseta y jeans. En una de sus manos sostenía una bolsa y en la otra su teléfono celular.

— ¡Tom! —Bill no pudo evitar mostrar una de sus mejores sonrisas —Adelante, pasa —Se hizo a un lado y así Tom pudo pasar, se acomodó en uno de los muebles y colocó la bolsa que había traído sobre la mesa de vidrio— ¿Qué trajiste? —Bill decidió sentarse a su lado y qué bueno que lo hizo, así pudo deleitarse un poco con el aroma de perfume delicioso de su amigo.

—Bueno, aprovechando que los dulces, chocolates y esas mierdas están en oferta el día de hoy, decidí comprar algo para nuestra pequeña reunión aquí —Tom sonrió.

— ¿Ofer…? Oh sí, ¿lo dices por…hm…San Valentín? —Bill preguntó cuidadosamente, comenzando a sentirse nervioso.

—Sí, supongo que es algo positivo de este día ¿verdad?

Bill asintió y empezó a rebuscar en la bolsa. Como Tom había dicho, había chocolates y muchas otras chucherías, pero lo que Bill no esperó ver fue la pequeña rosa que estaba al final de la bolsa.

— ¿Y esto? —El muchacho sacó la rosa y miró a Tom expectante ¿la habría comprado para él? ¿Acaso este sería el momento para entregarle la tarjeta? Su corazón comenzó a dar latidos emocionados en su pecho con anticipación.

Pero todo eso cesó cuando Tom respondió.

—La mujer afuera de la tienda estaba regalando rosas y no podía negarme. Creo que son de plástico —Tom rio. —La mujer vestía un traje de corazón gigante —Tom rio más alto — ¿Por qué? ¿Te gusta?

—Hm, pues…no vas a tirarla ¿o sí? —Bill preguntó un poco desanimado.

—No, en realidad, tenía pensado en dárselo a otra persona como agradecimiento —Tom se encogió de hombros y se acomodó en el sofá.

— ¿Otra persona? —Bill vaciló — ¿Tú mamá? —Bill rio intentando sonar casual, la verdad es que por dentro estaba hecho un lío.

—Oye, por cierto, olvidé decirte que te ves bien…digo, para que esta reunión sea casual —Tom le sonrió.

—Tom, responde —Bill habló más serio —Se supone que eres mi amigo y los amigos se cuentan todo, vamos, dime ¿para quién es?

Tom dejó salir un suspiró y buscó algo en su celular, la curiosidad de Bill aumentó y estiró su cuello para ver qué buscaba.

— ¿Conoces a Jimmy? Asumo que sí, está en tu clase.

Bill abrió su boca y contuvo la respiración por unos instantes. Sintió un punzón incómodo en el pecho.

—Sí, claro ¿qué pasa con él? —Preguntó intentando sonar lo más casual posible.

—Bueno…creo que le gusto o algo así —Tom se encogió de hombros, indiferente completamente —Me envió una tarjeta virtual por san Valentín. —Arrugó la nariz.

Bill abrió los ojos enormemente y miró a Tom esperando por alguna reacción más.

— ¿Y…?

—Mira, puedes echarle un vistazo tú mismo —Tom estiró su celular para que Bill pudiera tener una mejor vista de la pantalla —El chico es lindo, pero…no lo conozco, las únicas veces que hemos hablado fue cuando me lo topé en la biblioteca y nada más.

Bill asintió pasando sus ojos por todas las letras que estaban escritas en la tarjeta virtual.

— ¿Le has respondido? —Bill preguntó en voz baja.

—Aún no. Pero ¿sabes? No me gusta eso de que virtualmente te hablan de una manera y en persona son muy tímidos para hacerlo. Así que mañana iré y hablaré con él. —Tom asintió.

El corazón de Bill se hundió — ¿Le darás…una oportunidad? Quiero decir, ya sabes, ¿saldrán y todo eso?

—Hmm, no lo sé, no estoy con nadie ahora…pero… ¿qué me recomiendas? —Tom preguntó con una sonrisa y Bill no pudo evitar sonrojarse.

— ¿Yo? Pero ¿De qué vale mi opinión? No soy yo quién va a salir con él.

—Lo sé. Pero me importa tu opinión, así que ¿qué me dices? ¿Debería?

Bill miró la pantalla del celular de Tom una vez más y vio la tarjeta virtual parpadeando frente a él. ¿Acaso no sería patético que le recomendara salir con alguien más estando él tan enamorado? Pero entonces, tendría que explicar el por qué no tendría que salir con Jimmy. ¿Por qué tenía que ser tan complicado?

—Bueno…hm, podrías darle una oportunidad, entonces podrías saber si te agrada realmente o no.

—Es justo. ¿Y tú? ¿No has recibido algo por San Valentín?

—Sí, pero no es que me importara pff…Iré por las cervezas ¿está bien una película de acción? —Bill cambió el tema de inmediato y Tom lo había notado claramente.

—De acción está bien.

&

Después de ver dos películas seguidas, tomar unas cuántas latas de cerveza, comer dulces y algo de chatarra, reír y charlar…ya eran alrededor de las 11 de la noche. A esas alturas, Bill se había decidido totalmente a no darle la tarjeta de San Valentín a Tom. Simplemente no tenía el valor suficiente para hacerlo y si medio rechazó la tarjeta de Jimmy es probable que pase lo mismo con la suya, así que no.

—Si no asisto a la preparatoria mañana es porque estoy en un hospital. Hombre, hemos comido demasiado —Tom se quejó desparramado en todo el sofá doble —No me quiero mover.

— ¿Y crees que yo sí? —Bill preguntó desde su posición en la alfombra, su espalda apoyada a los pies del sofá. —Espero que mi padre no se moleste por haber bebido todas sus latas de cerveza.

—Nah, tu papá es genial, entenderá. —Tom respondió casi adormilado.

—Hmm.

—Oye Bill…—Tom llamó desde el sofá —Feliz día de San Valentín.

Bill resopló, pero sonrió de todos modos —Feliz día de San Valentín.

—No fue tan malo después de todo ¿sabes? Estoy aquí contigo. —Tom añadió.

Bill no respondió a eso, pero si Tom escuchaba cuidadosamente, con seguridad oiría los latidos fuertes del corazón de Bill.

—Bueno —Tom se estiró en el sofá y de un movimiento se levantó, sacudiéndose un poco —Es mejor que vaya a casa.

—Sí, ya es algo tarde…ayúdame —Bill estiró sus manos e hizo un puchero, Tom rio en voz baja y lo ayudó a levantarse del suelo.

—Ve a dormir y si me vuelves a enviar un mensaje a las 2 am…

—Sí, sí, ya chau, Tom —Bill empujó a Tom a la puerta —Gracias por venir, en serio.

— ¿Ya nos ponemos sentimentales? —Tom rio alto y Bill lo acompañó. —Qué descanses.

—Tú también.

Se miraron unos segundos más de lo normal, como si alguien quería decir algo que no se atrevía a decir, finalmente Bill se dio la vuelta y entró a su casa. Sin percatarse que la tarjeta había caído de su bolsillo.

—Oye Bill, se cayó‐

Tom se agachó a recoger la tarjeta decorada que había caído de uno de los bolsillos del pantalón de Bill y la examinó por unos instantes.

Para: Tom

Decía la parte delantera. Tom pestañó un par de veces y con cuidado abrió la tarjeta para ver su contenido.

Hay diez cosas que me gustan de ti.

Una es tu sonrisa.

Melodiosa y sincera.

Dos es tu mirada

Que cautiva a cualquiera.

Tres es tu forma de caminar

Con gracia y sin vacilar

Cuatro es tu personalidad

Cinco es tu espontaneidad

Seis son tus labios

¿Algún día podré probarlos?

Siete es tu aroma

Dulce y varonil

Ocho son tus manos

De tacto gentil

Nueve son tus ojos

¿Qué más puedo decir?

Diez eres tú

Lo tengo que admitir.

Hay diez cosas que me gustan de ti.

No importa cuántas palabras aquí proclamo

Son solo dos las que quiero decir Te amo.”

Tom mantuvo su mirada fija en las dos últimas palabras al final del poema y sus labios empezaron a curvarse en una sonrisa ¿por qué no lo había notado antes? Bill había estado actuando un poco extraño estando a su lado, incluso sus amigos lo habían notado pero él había preferido ignorar. Después de todo, Bill era su amigo.

O eso quería pensar él que sentía.

Le agradaba Bill. Mucho. Quizá demasiado, creyó que ese sentimiento se iría con el tiempo, con la costumbre de pasar el rato con él. Sin embargo, se estaba dando cuenta que sucedía lo contrario. Más tiempo pasaba con él, más se incrementaba ese sentimiento.

Rápidamente, Tom tocó la puerta y esperó que Bill abriera. A los segundos, una ventana del segundo piso se abrió y vio la cabellera negra de Bill. Su rostro estaba lavado, libre de maquillaje y tenía el rostro un poco cansado.

— ¿Tom? ¿Qué haces todavía aq…? —Bill dirigió su mirada a las manos de Tom que sostenían

la tarjeta de San Valentín abierta y palideció —Oh no —Bill miró con pánico al muchacho de trenzas — ¿¡Lo leíste!? —Bill gritó desde la ventana.

Tom asintió —Abre la puerta, Bill.

—Oh dios, no. Ve a casa, Tom. Olvida lo que sea que‐

—Abre la puerta ¡quiero hablar contigo! Bill, por favor.

Bill exhaló rendido y cerró su ventana. A los pocos minutos un tímido y avergonzado Bill abrió la puerta.

—Hola…otra vez —Saludó son una sonrisa a medias. Su mejillas y sus orejas tan rojas que podía sentir el calor en esas zonas. No se atrevía ver a Tom a los ojos.

—Bill, vamos, no vas a evadirme ahora ¿o sí? —Tom preguntó gentilmente —Mírame. —Pidió.

—Ugh, Tom, no debiste leer eso, adelante, estoy listo para lo que sea que tengas que decirme. —Bill arrugó el rostro y cerró los ojos con fuerza esperando por lo peor.

Lástima que no tuvo los ojos abiertos, para que pudiera ver la sonrisa que Tom llevaba en el rostro. El muchacho de trenzas se acercó y tomó con ambas manos el rostro del pelinegro.

Bill se congeló y abrió los ojos de golpe. Tom estaba cerca. Muy, muy cerca.

— ¿Vas a…besarme? —Bill preguntó con voz pequeñita, casi en un respiro.

— ¿Quieres que lo haga? —Tom preguntó tan silenciosamente como Bill.

— Sí.

Bill no esperó más por que pronto sintió unos labios presionar con los suyos. Era incluso mejor que como se lo había imaginado, tibios, suaves. Bill entreabrió sus labios porque quería sentir más, un beso simple no sería suficiente para todo lo que sentía en ese momento. Rogó interiormente para que Tom no se alejara y agradeció a todos los cielos cuando eso no sucedió. Tom estaba sosteniendo su rostro con delicadeza y besaba sus labios con lentitud.

Bill podría haberse derretido en ese mismo instante. La lengua de Tom acariciaba sus labios, nada violento, nada brusco. Era perfecto.

Bill decidió llevar una de sus manos a la cabeza de Tom y presionarla más a su rostro, que el beso se profundizara tanto como sea posible. Tom correspondió y continuó besando la boca sublime a su disposición.

No se detuvieron hasta que la falta de aire se volvió un problema y ambos tuvieron que separarse, jadeando satisfechos.

Bill se trepó al cuello de Tom y empezó a reír como un maniático. El de trenzas trastabilló y tuvo que apoyarse en la pared a un lado de la casa para no caer.

—Dime que es real. —Bill pidió entre risas.

—Es real —Tom le respondió sin soltarlo.

Finalmente, Bill decidió retroceder un poco para posicionar su rostro en frente de Tom —Tú… ¿sientes lo mismo? —Preguntó.

—Acabo de besarte y me preguntas si siento lo mismo —Tom rio.

—Hablo en serio, responde…¿sientes lo mismo?

—Siento eso o más, Bill. —Tom sonrió.

— ¿Qué hora es? —Bill preguntó de inmediato y eso descoló un poco a Tom.

—Hm, 11:55 —Respondió después de ver la pantalla de su celular.

— ¡Aaah! ¡Genial! ¡Aún es San Valentín! ¡Feliz día de San Valentín! —Bill se atrevió a besarlo nuevamente y, entre risas, Tom le correspondió.

—Feliz día de San Valentín.

F I N

Espero que les haya gustado n_n ♥ ¿opiniones? ¡Gracias por leer!

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

Un comentario en «Tarjeta de San Valentín»

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