2/Catorce

«2/Catorce»

One-Shot de Namyukaulitz 

Bill había llegado a la habitación del hotel después de haberle dicho a su hermano que tenía que salir. Tom se encontraba en la pequeña sala que tenía la habitación al escuchar la puerta abrirse, volteo a ver a Bill que ya se encontraba entrando en la habitación.

Tom miro a Bill percatándose de una pequeña bolsa que traía en una de sus manos, no iba a prestarle demasiada atención hasta que vio con detalle la bolsa percatándose de las letras que había en esta.

«Victoria’s Secret»

Frunció el ceño y en seguida se levantó del sofá para acercarse a Bill. —¿Bill, que es eso? —pregunto señalando la bolsa.

Bill giro su rostro hacia su hermano con una sonrisa grande. —Ah, ¿esto? —levanto la bolsa, recibiendo como respuesta un asentimiento de cabeza por parte de Tom. —Pensé que sería algo bonito para ti.

Tom dejo su ceño fruncido por una expresión confundida, no sabía que se refería. Bill dándose cuenta de su confusión, extendió la bolsa para que la tomara, cosa que hizo y la abrió enseguida.

—Ni sueñes que usare esto —expreso Tom con total disgusto mientras sacaba un conjunto de lencería roja de la bolsa. —Jódete, ¿esto es una broma o algo así? Si es así, te juro que no me hace ninguna gracia.

Bill mantuvo su sonrisa y se acercó a Tom para tomar el conjunto de lencería y muéstraselo mejor. —¿Soy alguien de bromas? Mira incluso compre las medias a juego.

No hubo respuesta de Tom, cuando este ya le había lanzado la bolsa en la cara a Bill, molesto. Se dio la vuelta mientras maldecía en bajo. —Ni en tus sueños, Bill.

Bill metió la lencería en la bolsa y siguió a Tom a pasos rápidos. —Por favor, Tom, será solo esta vez, además lo compre pensando en ti específicamente.

—Vete al carajo, Bill, no soy una chica para usar estas cosas —refuto sin mirarle. —Entendería que tú usaras estas cosas, pero ¿yo?

—Creí que se te vería mejor a ti que a mí, tú si podrás llenarlo —Tom paro en seco al escuchar lo último, dándose la vuelta dejando ver su sonrojo que a ese punto no sabía si era por molestia o porque simplemente Bill era un maldito desvergonzado.

—No, no usare esto —dijo Tom arrebatándole la bolsa de las manos a Bill. —No soy ningún afeminado ¿ok?

Bill rodo los ojos, poniéndolos en blanco. —Vamos, deja de ser tan frágil, solo lo usaras una vez te lo prometo, nadie sabrá que lo usaste —insistió Bill de forma suave, realmente deseaba ver a Tom usando aquel conjunto. Sabía que Tom no era de ese tipo, pero tampoco pensó que se cerraría demasiado a la idea.

—No y punto, déjalo así —Tom miro a su alrededor, buscando adonde meterse, sintiéndose avergonzado, vio el baño que era el único lugar de la habitación lo suficientemente privado y se metió ahí, sin darse cuenta que llevaba aquella bolsa con la lencería adentro.

—Tom, por favor —pidió Bill al otro lado de la puerta.

Tom pego su espalda a la puerta luego de ponerle seguro dándose cuenta de que tenía la bolsa en sus manos, lanzándola sobre el lavamanos del baño. —No.

Bill cerro sus ojos suspirando, dejando el tema por perdido, rindiéndose para luego alejarse de la puerta sin decir nada más.

Tom se deslizo por la puerta hasta sentarse en el suelo del baño, una vez se dio cuenta que Bill había dejado de insistir, se sentía avergonzado y su rostro ardía. ¿Qué demonios estaba pensando al comprar algo así para él? pensó mientras mordía el interior de su mejilla.

Una vez su enojo y vergüenza calmo, se levantó del piso mirando la lencería que se había salido de la bolsa al lanzarla sobre el lavamanos sin ningún cuidado. Bufo de solo pensar en el descaro de Bill para sugerirle que usara eso, pero su curiosidad le gano, se acercó al lavamanos y termino de sacar la lencería de la bolsa, dándose cuenta de todos los detalles de la lencería.

Era una lencería roja con demasiados detalles de encaje a los lados, y tal como había dicho Bill, compro unas medias al muslo a juego que igualmente tenían encaje al final con unas ligas que Tom supuso que iban conectadas con el panti que era completamente de encaje rojo transparente. Tom suspiro volviendo a sentirse enojado al ver todo, se notaba que era un conjunto caro, si hubiera sido algo que usara Bill claro que no le molestaría, le gusta la lencería… Cuando iba puesta en otra persona. Desde que Bill y Tom habían cambiado de roles en su extraña relación de “novios”, Bill había tenido ideas más que curiosas, cosas que ni siquiera había hecho Tom cuando el que era el pasivo era Bill. Era claro que Bill tenía la oportunidad y no iba a desaprovecharla, cosas como amarrarlo de manos dejándolo a su total dominio, intentar posiciones muy complejas o pedirle a hacerlo en lugares públicos en donde podrían fácilmente descubrirlos como por ejemplo, cuando lo excito demasiado obligándolo a aceptar a hacerlo en uno de los camerinos luego de un show, cosas como esas eran las que Bill hacia hacer a Tom, claro él también estaba de acuerdo, pero sentía que esto era demasiado, humillante incluso. Tom siempre había sido el chico masculino y a su perspectiva, tenía que mantener aquella imagen que tenían todos e incluso él mismo, así que usar algo mínimamente femenino, ni pensarlo, el de las cosas femeninas era Bill, no él.

Pero volviendo a pensar en la discusión que había tenido con Bill, se dio cuenta que genuinamente él tenía una ilusión con verlo con esa lencería, inflo una de sus mejillas rojas pensando.

¿Y si le daba una oportunidad? Solo sería una vez…

Cuando menos se lo esperaba él mismo ya se encontraba tomando una ducha, aprovechando que estaba en el baño, se tomó su tiempo pues, se tomó el tiempo de depilarse sus piernas. Una vez termino, seco su cuerpo, tomo una de las cremas perfumadas que había en el baño y la esparció en sí mismo, para al final ponerse aquella lencería.

—No puedo creer que estoy haciendo esto —murmuro con vergüenza evitando verse en el espejo mientras se vestía, hasta se puso el top de encaje percatándose que era de su talla, no tenía busto, pero tenía los suficientes pectorales como para llenarlo. —Hijo de… Dio hasta con el tamaño de la copa cuando yo ni siquiera tengo tetas —no se iba a cansar de maldecir a Bill, eso explicaba porque últimamente lo tocaba de esa parte demasiado, lo estaba midiendo. —Bastardo, tenía esto planeado desde hace tiempo…

Por último, se puso las medias que llegaban hasta la mitad de sus muslos y luego engancho las ligas con la parte del pantie, que por cierto no le cubría nada su miembro debido a la transparencia de la tela y era un milagro que no saliera de ahí, supo acomodarlo para que se viera decente. Una vez vestido, se atrevió a verse al espejo del baño, sus labios se torcieron al ver su reflejo, se le veía tan bien que lo odiaba, pero ya se había vestido como para arrepentirse, incluso se había depilado las piernas para que se vieran mejor las medias. Resignado llevo sus manos a la coleta en la que tenía sus rastas y se deshizo de ella, dejando sus largas rastas rubias sueltas.

Tomo una bata del baño para salir cubierto y salió del baño en busca de Bill, encontrándolo en la pequeña cocina que les ofrecía la habitación. Bill estaba de espaldas tomando un café mientras leía una revista, ya hasta había cambiado su anterior ropa por un pijama cómodo y su cabello estaba amarrado en una coleta, ni siquiera se dio cuenta de la presencia de Tom, hasta que este hizo un ruido apropósito para tener su atención.

—Lo siento —hablo Bill primero, pensando que Tom estaba ahí por unas disculpas. —Debí haber hablado contigo antes de comprarlo —antes de que pudiera seguir, Tom tomo aire y sobre todo valor y comenzó a deshacer el nudo de la bata para después dejarla deslizarla por sus hombros dejando al descubierto su cuerpo.

Bill no pudo seguir por la sorpresa de ver a Tom con la lencería puesta, trago saliva sin apartar la mirada. Tom se acercó a pasos suaves y lentos hasta a él.

—Solo será esta vez ¿de acuerdo? —advirtió mientras deslizaba sus manos juguetonamente por los hombros de Bill quien seguía boquiabierto.

Bill asintió con rapidez al escucharlo y rápidamente llevo sus manos al cuerpo de Tom acariciándolo por encima del encaje.

Tom atrajo a Bill a sus labios comenzando un beso apasionado y brusco, en donde mordió los labios de este para invadir su boca con su lengua, para que al final Bill tomara el control, invadiendo su boca y saboreándola sin pudor. Las manos de Bill no se quedaban quietas en el cuerpo ajeno, toqueteando hasta por debajo de la escasa tela que cubría Tom.

—Mmm, Tom —rompió Bill el beso para ver a su hermano, tenía la curiosidad a aquel cambio tan de pronto con respecto a la lencería. —¿Por qué?

Tom relamió sus labios quitando cualquier rastro de saliva antes de contestar. —Me di cuenta que te hacía mucha ilusión y dijiste que solo sería esta vez, así que creo que está bien humillarme de esta forma aunque sea por una vez, solo por darte gusto.

Bill sonrió en grande al escucharlo decir eso y beso su rostro con entusiasmo. —Gracias, te juro que no te arrepentirás.

—Lo mismo dijiste cuando propusiste que cambiáramos de roles —reprocho Tom.

—¿Te arrepientes? —pregunto Bill con picardía, cosa a la que Tom no respondió simplemente desviando su mirada hacia otro lugar, se rio, sabía que no lo iba admitir, pero sabía que le encantaba.

—Cállate y tócame, antes de que me arrepienta —Tom murmuro, recibiendo en respuesta un empujón sobre la encimera de la cocina.

Bill se dirigió a atacar el cuello de Tom con besos y mordidas que sabía que le gustaban a su gemelo. Tom paso sus brazos por el cuello de Bill y ladeo su cabeza permitiéndole más espacio a Bill, quien bajo con besos hasta sus clavículas.

—¿En serio vamos a hacerlo aquí? —interrumpió Tom. —El lubricante está en la mesita de noche.

Bill se detuvo dándose cuenta de eso, hacerlo en la cocina no sonaba como una mala idea, pero tenía razón, el lubricante no estaba ahí. —Solo espera —murmuro Bill, bajando su mano hasta el miembro de Tom que ya sobresalía por debajo del fino encaje. Acaricio por encima, antes de meter su mano por debajo del pantie.

—Ngh⁓ —jadeo Tom, en cuanto sintió la mano de Bill alrededor de su miembro, comenzando a masturbarlo. Tom metió una de sus piernas en medio de las de Bill, levanto su rodilla para acariciar su miembro que ya se sentía abultado por debajo del pantalón de pijama.

—¿Te digo algo, Tom? —Bill miro fijamente a los ojos de su gemelo. —Pensaba reservar esto para el catorce de febrero, pero no pude resistirme más —confesó.

—Ni si quiera había pensado en algo para ese día, faltan dos semanas —ahora se sentía un poco tonto, explicaba porque tanto detalle con respecto a la lencería. —Que detallista eres, pero ya adelantaste tu «sorpresa» —respondió sarcástico Tom, vaya sorpresa para san valentín.

—No me resistía más, la sola idea de imaginarte usando algo atrevido que resaltara tu cuerpo, me enloquecía —con su mano libre acaricio el cuerpo de Tom por el costado hasta bajarla para acariciar su trasero.

—¿Me queda bien? —pregunto Tom coqueto.

—Sigues viéndote muy masculino, aunque no lo creas, Tom, deberías usar ropa más pegada a tu cuerpo, me encanta, aunque de todos modos te prefiero sin ropa —aclaro Bill con una sonrisa antes de acercarse al lóbulo de Tom y lamerlo.

—Sabes que no me gusta usar ropa ajustada, pero podría usarla solo para ti, si gustas de verme —concedió Tom.

—No sé qué hice para merecerte, Tom —Bill beso sus labios de forma imprevista.

—Solo siendo un idiota encantador ¿talvez? —bromeo Tom correspondió a su beso.

—Tal vez —continuo Bill, el líquido preseminal de Tom comenzaba a escurrirse por su mano, así que acelero su movimiento y cuando sintió que Tom estaba por venirse cubrió con su pulgar la punta del glande, haciendo soltar un gemido fuerte a Tom. —No quiero que te corras todavía.

Bill saco su mano de la pantie de Tom y dio un último beso antes de alejarse. —Iré por el lubricante, espera.

Con prisa corrió hasta donde estaba la cama, buscando con rapidez algún sobre de lubricante que en cuanto encontró, volvió con su hermano quien ya estaba agitado.

—Ponte de espaldas —ordeno Bill, cosa a la que Tom obedeció apoyando sus manos sobre la encimera y dejándose a total disposición de Bill.

Bill abrió el sobre, vertiendo una cantidad considerada de lubricante sobre su mano. Tom exhalo en cuanto sintió como Bill apartada hacia un lado esa parte del pantie y se abría paso entre su trasero, comenzando a juguetear con su cavidad.

Abrió más sus piernas, haciéndolo más fácil, relajo su cuerpo así que no tardó mucho en estar listo. Bill introdujo dos dedos, penetrándolo y acariciando su punto, en cuanto estuvo seguro, los saco y bajo su pantalón junto a su bóxer para sacar su palpitante erección que exigía atención, se masturbo un poco antes de alinearse a la entrada de su hermano.

—Podría pasar toda la vida adentro de ti —soltó Bill una vez estuvo adentro, siendo recibido por el caliente y húmedo interior de Tom.

—Que romántico eres —Tom lo miro por sobre su hombro y apretó su interior, provocando un jadeo por parte de Bill.

Bill tomo con fuerza las caderas de Tom comenzando a moverse, dando con profundidad en aquel punto dulce para Tom, lo que más lo excitaba era la imagen de tener a Tom en una lencería roja, teniendo cuidado de no dañarla, quizás la usarían de nuevo. Tomo un par de rastas, jalando a Tom hacia atrás, obligándolo a arquear su espalda contra su cuerpo.

—Nnn-¡Ahh!⁓ Maldición —Tom gimió mientras cerraba sus ojos, se sentía demasiado sensible y se corrió, ensuciando la encimera y el pantie.

—Pensé que tardarías más —dijo Bill entre suspiros gustosos cuando sintió el interior de Tom apretarle cuando este se corrió, el tampoco tardaría demasiado.

Beso el hombro de Tom mientras seguía con estocadas, que ahora eran más suaves. —Hueles demasiado bien.

Tom sintió como su interior era llenado por el esperma de Bill, una vez se corrió en su interior, se apoyó con fuerza por sobre la encimera mientras trataba de recomponerse.

En cuanto ambos se recompusieron, se dirigieron hasta la cama para seguir pues, ninguno quería que eso terminara ahí en la cocina, a pasos torpes y besos de exasperados llegaron a la cama. Bill se acostó primero dejando que esta vez, Tom tomara el control sobre él, de forma literal.

Tom se sentó sobre el regazo de Bill, rozándose por encima, buscando excitarlo de nuevo, Bill subió sus manos hasta acariciar los pezones duros debajo del encaje del top, soltando una risa que no era picara, si no una risa de gracia genuina.

—¿De qué te ríes? —pregunto Tom sin dejar de moverse sobre él.

—Tuve que pedir una copa muy pequeña pensando en que te quedara exactamente —confesó Bill con una sonrisa divertida.

—Si fuera una chica, mis pechos serian al menos una copa D, pero soy hombre así que no puedo darte mucho, lo siento —respondió Tom con una sonrisa divertida y excitada.

—Pero me das lo suficiente —añadió Bill, dando un apretón a su pectoral.

Tom tomo el miembro de Bill en cuanto lo sintió erecto de nuevo, y esta vez, se deshizo del pantie quedándose nada más con las medias y el top; Bill lo ayudo a auto penetrarse, tomándolo de las caderas y empujándolo hacia abajo con cuidado, gracias a que ya estaba dilatado y lubricado fue fácil entrar en esa posición.

Ambos suspiraron gustosos cuando Bill estuvo de nuevo dentro. Tom arqueo su espalda y comenzó a moverse, hacia adelante y atrás, apoyándose por sobre el cuerpo de Bill. Era rara la vez que montaba a Bill, ya que Tom en sus propias palabras «era mucho esfuerzo».

Había aprendido a moverse encima de su hermano con el tiempo, al principio le costaba un poco. Se recostó sobre el cuerpo de Bill, moviendo solo sus caderas hacia arriba y abajo. Bill continuo con el movimiento al mismo tiempo que el movía su cadera dando estocadas debajo de él.

Tom dejo su cuerpo completamente sobre Bill, gimiendo en el oído de su gemelo.

—Espero me ames siempre, Tom —susurro Bill. —Porque soy el dueño de cada parte de ti.

—No me queda muy claro lo último —Tom respondió dándole una mirada corta acompañada de una sonrisa.

—No te preocupes, te lo hare saber cada que no te quede claro —

&

El catorce de febrero había llegado después de dos semanas, de ante mano habían pedido que ese día no se les molestara con nada relacionado a la banda, cosa que se les había concedido, así que tenían todo el día para ellos solos.

Tom abrió sus ojos con dificultad, además de aprovechar su día de descanso para estar junto a Bill, lo iba a aprovechar para dormir, así que no se molesto en levantarse temprano. Cuando abrió sus ojos se dio cuenta que Bill no estaba a su lado, no se le hizo raro, ya que Bill solía despertarse antes que él, pero esperaba despertar con besos por su parte, pero en cambio se dio cuenta de que había un detalle sobre la esquina de cama.

Se acerco a gatas hasta el regalo que estaba adornado y acompañado por un ramo de rosas, sus dulces favoritos y debajo de eso, había una caja rosada con un listón negro, la tomo mientras tomaba uno de sus dulces favoritos y se lo llevaba a la boca, después de quitarle el envoltorio.

Quito el listón negro, dejando así abierta la caja, arqueo una ceja y levanto la tapa totalmente curioso por el contenido de esta, pero se topo con una nota de Bill, escrita a mano por él.

“Hoy es dos catorce, esta te va a quedar divina”

En cuanto leyó eso se apresuro a quitar el ultimo papel que ocultaba lo que estaba debajo de la nota de Bill, encontrándose con una lencería azul. Volvió a tomar la nota de Bill entre sus manos y de dio cuenta de una pequeña frase escrita en la esquina del papel.

«Esta vez es de tu color favorito, llegare a las 5, espero verte con ella cuando llegue»

F I N

Espero les haya gustado. Están invitados a dejar un comentario.

por Namyukaulitz

Escritora del Fandom

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