Bill & Will

«Bill & Will»

One-Shot de Namyukaulitz 

Simone y Jorg estaban demasiado contentos cuando la noticia de que tendrían gemelos llego a su vida. Así fue como nacieron Will y Bill, dos hermosos niños de cabellos negros; desgraciadamente al dar a luz a sus hijos surgieron complicaciones, por lo cual les dijeron que tener otro bebé podría ser riesgoso para Simone, que afortunadamente el parto de los gemelos no había sido tan problemático, pero su cuerpo no resistiría otro parto.

Pasaron unos meses, los gemelos habían sido bebés sanos, pero Simone había comenzado a sentirse extraña.

—Jorg, tengo que decirte algo —la mujer rubia se acercó a su esposo con un rostro pálido.

—¿Qué ocurre? ¿Por qué estas tan pálida? —Jorg se acercó preocupado a Simone, al verla pálida.

—Creo que estoy embarazada —soltó, un silencio mortífero se produjo entre ambos, Jorg se quedó consternado por la noticia de su mujer.

—No lo tendrás, Simone ya sabes lo que dijeron los médicos con respecto a otro bebé y sus riesgos —dijo Jorg firme, con voz molesta pero que en el fondo era de miedo, tenía miedo de perder a su esposa. Los médicos los advirtieron, pero al parecer no se cuidaron lo suficiente y aquí estaban las consecuencias.

Simone frunció el ceño, herida por las palabras de su esposo y se negó. —Jorg, es nuestro hijo, no puedo abortarlo y no quiero hacerlo.

—¿Estas escuchando lo que estás diciendo? Simone eso te mataría —Jorg trato de no levantar demasiado su voz para no despertar a los gemelos, los cuales estaban durmiendo. —No puedo creer que estés considerado la posibilidad de tenerlo.

Los ojos de Simone se cristalizaron, se negaba a deshacerse de su hijo aun no nato. —Se que los doctores nos lo advirtieron, pero siempre soñé con tener una gran familia junto a ti.

En ese momento Jorg se rompió. —Una familia que ambos pudiéramos disfrutar, en donde ambos podríamos ver a nuestros hijos crecer. Estamos bien con solo los gemelos, Simone.

Lagrimas comenzaron a deslizarse por el rostro de la mujer. —Amo a los gemelos con todo mi corazón, pero un nuevo bebé también es una bendición.

—Por supuesto que es una bendición, pero este te matara, Simone entiéndelo, no quiero que me dejes solo —lo último fue casi imposible de pronunciar para Jorg. —No soportaría perderte.

Simone tomo aire, conteniendo sus demás lágrimas y se mantuvo en su postura. —Lo tendré, Jorg voy a tener a nuestro hijo aun si eso significa que muera.

Realmente Jorg nunca pudo recuperarse de la decisión de su amada esposa, la amaba y entendía su postura, pero se sentía temeroso de perder a su mujer. Los meses pasaron y Jorg nunca se sintió realmente conectado con su nuevo bebé, pero daba todo de si para hacer feliz a Simone, hasta que llego el día del parto, para ese día los gemelos apenas tenían un año y unos meses, por lo que se quedaron al cargo de los padres de Jorg.

Lo que debía de ser un día feliz, como lo fue el día que nacieron sus gemelos, fue un día gris. Lo único que podía hacer era llorar entre sus manos, pues ya sabía lo que pasaría, aunque una parte de él mantenía la esperanza de que, así como la vez anterior, todo saliera bien. Un llanto se escuchó dentro de la sala y seguido de eso voces de médicos, estaba consciente de que era el equipo médico tratando de ayudar a su esposa.

Al cabo de un rato, salió un doctor que, con un rostro amargo, lo miro.

—Hicimos lo que pudimos, pero su cuerpo no resistió… Lo siento señor, Kaulitz. Pero su hijo nació sano —informo el doctor, sintiendo pena por el recién viudo.

Ese día Jorg sintió que una parte de él murió junto a su esposa. Cuando tuvo al bebé entre sus manos, no se emocionó. Simone antes de morir le dijo que quería que su hijo se llamara Tom, le parecía un nombre hermoso y así lo llamo.

Además de perder a su esposa, ahora tenía a su cargo a tres niños, dos que apenas tenían un año con unos meses y a un recién nacido, no fue fácil. Pero conto con la ayuda de la familia de su esposa, que lo ayudo hasta que este pudo estabilizarse y tratar de mantenerse cuerdo, no hubo tiempo de llorar por su esposa, pues sus hijos lo necesitaban, trataba de converse de que eso lo alentaba, el jurarle a su esposa antes de que entrara en la cesárea que amaría y cuidaría a sus hijos sin importar que.

Cuando los gemelos tuvieron cuatro años y Tom tres años, iniciaron la guardería, por lo que era más fácil trabajar para él. Criar a tres niños solo, fue todo un dilema, pues tenía que estar atento de las necesidades de los tres, pero sobre todo de Tom al ser menor; eso lo hizo con el tiempo tomarle cariño a su hijo menor, al pensar que, a comparación de sus gemelos, Tom no iba a poder sentir lo que era el tacto de su madre, pero era claro que superaba del todo el pensar que él había sido el que «mató» a su esposa.

Al ser un padre viudo y ser el único que podía sustentar el hogar, hubo detalles pequeños se le escaparon o a los que simplemente no dio suficiente atención, cosas pequeñas, como travesuras y otras cosas que en un futuro tendrían consecuencias.

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Los pequeños de ahora, siete y seis se encontraban en la sala, mirando la televisión mientras su padre hacia la cena. Pasaban distintos canales hasta que se decidieron por uno, en donde se trasmitía una película en la cual pasaba una escena en donde sus protagonistas se casaban.

«Te amo, Amy, con toda mi alma y estoy feliz de compartir mi vida junto a ti»

«Yo también te amo, Jack»

—Cuando seamos mayores, Tom se casará conmigo —expreso Will mirando la televisión, eran niños por lo que realmente no conocían mucho el concepto de casarse, pero sabían que eso pasaba cuando amabas mucho a una persona.

Bill torció sus labios y negó con su cabeza. —¡No! Tom se casara conmigo, yo lo amo más.

Así empezó una discusión entre ambos infantes, discusión que era presenciada por su hermano menor que solo los miraba confundido, sus hermanos solían tener esas peleas en donde terminaban jaloneándolo a él.

—¡Tom prefiere jugar conmigo! —grito Bill, mientras empujaba a su hermano.

—¡Yo le doy mis dulces siempre a Tom, me prefiere a mí! —dijo Will sacándole la lengua a su hermano.

—¡Tom es mío!

—¡No, es mío, mío!

Un agobiado Jorg salió de la cocina en cuanto escucho los gritos. —¡Niños, basta, basta! —regaño Jorg alzando su voz, mirando a sus hijos mayores pelearse, se acercó a ellos a distanciarlos sin prestar atención a lo que se gritaban. —Estarán castigados, mucho discuten, no lo entiendo. Ni si quiera Tom, que es menor que ustedes hace estas cosas.

—Will comenzó, empezó diciendo que me quitara a Tom cuando seamos mayores —se quejó Bill mientras se cruzaba de brazos.

Jorg cerro sus ojos cansados, sin darle importancia a las palabras de su hijo, pues creía que solo eran peleas de niños. —No me importa quien haya iniciado primero, ahora los quiero separados, tu siéntate en el sofá de la izquierda y tu Will, siéntate en el de la derecha, iré a terminar la cena.

Ambos niños hicieron caso pues no querían un mayor castigo por parte de su padre. Jorg miro a los pequeños y luego se centró en Tom, a pesar de no entender la pelea, sabía que era por Tom en cierto sentido, así que lo cargo entre sus brazos y se lo llevo a la cocina junto a él, para que los gemelos no discutieran más.

—Tom, me ama más a mi —murmuro Bill viendo de reojo a su hermano.

El pequeño Will se rio y lo miro retador. —A mí me ama más, yo le presto mis juguetes cuando él quiere.

Era una discusión inocente; al no tener un padre más que Jorg y que este al ser el único responsable de ellos y del sustento del hogar, pasaba demasiado ocupado; por lo que hubieron niñeras o familiares alrededor de ellos que los ayudaban y cuidaban cuando no estaban en la escuela, pero al final del día solo era Will, Bill y Tom, quizás eso explicaba porque los gemelos y Tom eran tan unidos, tan cercanos al punto, hasta entre los gemelos habían celos si uno pasaba más tiempo con Tom que el otro.

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Los años pasaron y esas peleas fueron disminuyendo, hasta que un día simplemente los tres pudieron convivir sin que los celos de uno de los gemelos arruinasen el rato. Hasta que tuvieron una edad más independiente, dejaron de cuidarlos niñeras a petición de los gemelos, por lo que la mayoría del tiempo se la pasaban en la casa los tres solos, hasta que Jorg llegara del trabajo. Los chicos siempre estaban pegados, jugando video juegos o pasando el rato. Al ser los hermanos mayores desde siempre se habían sentido sobreprotectores con Tom, cuidándolo incluso de la cosa más inofensiva, lo querían, lo amaban, pero desde que comenzaron a crecer se dieron cuenta que el amor que sentían por Tom, no se parecía al típico amor de un hermano mayor hacia su hermano menor.

Si había algo más que los uniera como gemelos, era el amor que sentían por Tom, sabían que lo que sentía uno, lo sentía el otro, pero nunca lo dijeron realmente hasta que tuvieron quince años.

—¿Adónde mierda habías estado todo el día junto a Tom? —interrogo Bill en cuanto su hermano y él estuvieron solos en la privacidad de la habitación que compartían.

Will rodo los ojos. —Fuimos al cine, Tom quería ver una película y tú estabas en tu examen de ciencias.

Bill cerro sus puños y tenso su mandíbula. —Así que estuvieron toda la tarde solos, sabes que eso me molesta; al menos te hubieras molestado en avisarme, estaba preocupado cuando llegue a casa y no estaban.

—Estábamos en el cine, no podíamos tener los celulares encendidos ¿ok? cálmate, pensé que habíamos dejado estas peleas hace mucho —Will se puso a la defensiva de inmediato al ver la molestia de su hermano en sus ojos. —No grites, que Tom puede escucharlos y él ya está dormido, llego demasiado cansado.

Eso ultimo hizo que Bill le soltara un golpe en la cara a Will, haciéndolo retroceder.

—Dime que hicieron —se acercó Bill, preparado para golpearlo de nuevo.

—Idiota —murmuro Will adolorido, cubriendo con sus manos su nariz dejando su vista libre, rápidamente le devolvió el golpe a su hermano, lastimándolo igualmente. —No hemos hecho nada, no sé qué piensas que hemos hecho.

—Detesto cuando tú y él pasan demasiado tiempo juntos a solas, al menos yo te aviso cuando estoy solo con él —reclamo Bill, tomando distancia con su hermano.

—Bueno, quizás decida pasar más tiempo con él… Al final sabes que es él, el que me busca a mi ¿o acaso no te das cuenta? Eres tan aburrido y siempre pasas pegado a tus libros, que él simplemente prefiere estar conmigo —contesto Will, dejando de tomarse el rostro dejando a la vista su nariz roja de la que se deslizaba un poco de sangre. —¿Estas celoso?

Bill lo miro en silencio con el rostro serio por unos segundos. —Si, me pone celoso que estés con él, así como me pone celoso cuando lo veo rodeado de chicas en la escuela. Me gusta Tom, supongo…—confeso.

Will relajo su rostro, se sentía sorprendido de cierta forma al escucharlo salir de la boca de su gemelo tan directamente. —Es nuestro hermano… —musito, desviando su mirada. —Pero me siento igual que tú, toda la vida me he sentido molesto cuando él decía que te quería, cuando prefería dormir contigo cuando tenía pesadillas antes que dormir conmigo…

Un silencio incomodo se produjo entre ambos mientras trataban de asimilar las palabras del otro. Sabían que estaba mal lo que sentían, tener esos sentimientos encontrados por Tom, no estaba bien, ni iba a estarlo, entendían porque ninguno de los dos lo hablo abiertamente.

—No quiero que sigamos así, tarde o temprano alguien se dará cuenta, tenemos que actuar como hermanos, porque eso es lo que somos, sus hermanos —rompió el silencio Bill, ante eso Will asintió, ya estaban conscientes de todo lo que sentir algo así por Tom, llevaba y que era simplemente asqueroso al pensar en incesto.

—Odio como tengo que darte la razón, pero no hay nadie más en el mundo con el que pueda sincerarme sobre esto, más que tú —respondió Will entre dientes. —Pero Tom no nos va a dejar de gustar, así que no me pidas que actúe como un hermano con él y no creo que tú tampoco puedas, habrá un día en donde simplemente no podremos ocultarlo más.

—No sigas, no quiero pensar en lo que él pensaría o papá, si se enteran de lo que sentimos, pensaba que sería un secreto que me llevaría conmigo, pero ahora tú lo sabes —el miedo de pensar en la reacción que tendrían todos, pero sobre todo Tom si eso saliera a la luz, lo aterraba o mejor dicho los aterraba. —Lo mejor será tratar de tragarnos esto, no discutiré más contigo por estas cosas, pero promete que tú tampoco intentaras nada, solo vivamos con él como personas normales.

Como personas normales, así fue como lo hicieron, ambos se comportaron tal y como lo discutieron esa noche, ahora sabiendo el secreto del otro, sabían que no podían delatarse, ya que eso significaría que al final ambos quedasen expuestos.

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Su cuerpo era tocado, acariciado de forma que le resultaba excitante y placentero, podía sentir que no solo se trataba de una persona, había una más pero no sabía de quienes se trataban. Se removió buscando sentir más del calor que le brindaba estar tan cercano a aquellos cuerpos, apegándose más a ellos.

Escuchaba su nombre ser llamado por esas personas, no podía distinguir de quienes se trataba por más que quería.

—Tom.

—Oh, Tom.

Se sentía más caliente de lo que alguna vez había estado, tanto que con unas simples acaricias sentía que iba a venirse en cualquier momento, percibió como dos manos tomaban su miembro y lo masturbaban con tanta delicadeza, como si supieran que estaba por venirse y querían hacerlo. Quería hablar, pero lo único que salían de su boca eran jadeos pequeños, la tortura a la que esos tactos lo sometían tuvo fin cuando sintió que se venía.

Tom despertó conmocionado, abriendo sus ojos y sintiéndose excitado. Se sentó sobre la cama, asimilando el sueño que acaba de tener, aparto la sabana y se dio cuenta de que se había venido en sus pantalones de pijama, suspiro no muy contento al ver ese desastre en su entrepierna; había tenido un sueño húmedo, no era la primera vez que los tenia, pero se sentía extraño, mayormente eran sueños en donde estaba con una chica pero esta vez no podía distinguir el género ni a quienes les pertenecían las voces que lo llamaban.

Le daba vergüenza seguir teniendo esos accidentes de un adolescente de trece años hormonal a sus diecisiete años casi dieciocho, sabía que era normal, pero le resultaba vergonzoso. ¿Qué tal si no solo había gemido en el sueño, sino que también lo hizo en realidad? No quería ni imaginar si alguien lo escucho.

Fue al baño a tomar una ducha fría para calmarse mientras seguía pensando en aquel sueño, quedándose con la duda, pero prefería olvidar ese sueño, ya que mientras más pensaba y recordaba, sentía como su miembro se endurecía de nuevo.

Bajo a la cocina luego de vestirse y arreglarse. —¿Papá ya se fue al trabajo? —pregunto a sus hermanos quienes ya hacían desayunando, ya que no veía a su padre por ningún lado.

Bill dio un trago a su café antes de responder. —Si, esta vez no podrá llevarte papá, pero te llevaremos nosotros.

Will asintió después de lo dicho por su gemelo. —¿Por qué esa cara, no quieres que te llevemos? —pregunto al ver el rostro de su hermano no muy animado.

Tom negó tomando asiento junto a sus hermanos para tomar el desayuno. —No es eso, es solo que cuando papá me lleva al instituto puedo tener un tiempo junto a él, sin que este cansado —expreso con voz suave, estaba al tanto de su historia y sabía que su padre tenía muchos dilemas con respecto a él, por más que Jorg tratara de ocultarlo y decirle que lo quería mucho, que en él miraba a su madre y que ella ya lo amaba antes de su nacimiento, pero Tom no era tonto y desde que tenía uso de razón había percibido a su padre diferente con él a como era con sus hermanos.

Los gemelos se miraron, ya que sabían, a que se refería Tom. —No te desanimes, mañana papá podrá llevarte al instituto —dijo Will buscando animarlo inútilmente.

—No pasa nada —negó Tom, sonriendo levemente. —Es emocionante cuando ustedes me llevan al instituto, solo que odio que todos los miren y luego me pregunten a mí por ustedes, sobre todo las chicas, preguntando si puedo darles sus números —se quejó, mientras daba una mordida a una tostada.

Sus hermanos rieron pues les resulto tierno esa queja por parte de Tom.

—Así que seguimos siendo populares, ¿no? —Bill rio mientras lo decía.

—Si —respondió con la boca llena y luego trago. —es tedioso que me insistan en que les de sus números o que las ayude a acercarse a ustedes. Incluso una me dijo que la trajera a casa haciéndola pasar por una amiga mía, solo para que tuviera la oportunidad de acercarse a Will, la mande al carajo, yo no soy cupido de nadie.

Sus hermanos estallaron en carcajadas, que revotaron en las paredes de la cocina.

—Que bien que lo hagas, yo no estoy interesado en salir con chicas de instituto, ya estamos en la universidad como para seguir con esas cosas ¿No crees, Bill? —Will miro a su hermano, quien le dio un si aun entre risas.

—Pensé que cuando iniciáramos la universidad este año, todos pasarían de nosotros, pero al parecer seguimos siendo muy relevantes —Bill dio un suspiro cuando su risa se calmó y apoyo su cabeza sobre su mano, mirando a Tom.

—Bueno, son muy llamativos, así que entiendo esa parte de que todos estén detrás de ustedes dos —refuto Tom, dando un mordisco más a su tostada.

Ambos gemelos compartían un estilo oscuro y extravagante, lo único que los diferenciaba eran sus cortes de cabello, sus piercings y claro, sus personalidades. Bill era el más serio, desde que tenía doce años había optado por usar el cabello corto; Will era más relajado, pero entre ambos él era el más extravagante debido a su largo cabello negro con mechas rubias metálicas.

Debido a eso, Tom sentía que era el color entremedio de ellos, ya que Tom había heredado el cabello rubio de su madre, mientras que sus hermanos el cabello negro de su padre, además de que Tom era mucho más abierto a usar diversidad de colores.

El resto del desayuno siguió con normalidad hasta que todos terminaron de desayunar, para dirigirse al instituto de Tom. Tomaron el convertible rojo de Bill, el que le había regalado su padre debido a que había salido con honores del instituto; después de tantos años buscando estabilizarse podía darse el lujo de consentir a sus hijos con cosas materiales, como el auto de Bill y la PlayStation 5 de Will, que era lo que había pedido como regalo al terminar el instituto.

—¿Crees que papá me dé un auto tan increíble como el tuyo cuando termine el instituto este año? —pregunto Tom mientras admiraba el hermoso convertible rojo de su hermano.

—Si es lo que quieres —respondió Bill mientras encendía el auto. —Te recomiendo que, si escojas un auto, no como otros que escogen una tonta consola y luego me piden que los lleve adonde quieren.

Will le dio un codazo al escucharlo. —¡No lo escuches Tom, si quieres una consola pídela!

Tom se rio ante el comportamiento de sus hermanos. —¿En serio le has estado pidiendo a Bill que te lleve adonde tú quieres? —pregunto dirigiéndose a Will, quien se encogió de hombros.

—A veces —respondió Will.

Bill miro a Tom por el retrovisor haciéndole un gesto de un «sí, claro», sarcástico que Tom entendió de inmediato.

En cuanto entraron al redondel del instituto, la mirada de la mayoría se poso sobre ellos, a los gemelos les gustaba esa atención mientras que, a Tom por otro lado, no. Se despidió de sus hermanos de forma rápida y luego entro al edificio con prisa, ya en los pasillos camino con normalidad, buscando con la mirada a alguien, en cuanto la visualizo se acercó a ella con una sonrisa.

—¡Ivonne! —alzo su voz para captar la atención de la chica, la cual al escuchar su nombre volteo a verlo. En cuanto estuvo lo suficientemente cerca de ella, la abrazo y beso.

—Pensé que no vendrías, has llegado algo tarde —hablo luego de corresponderle al beso.

—Pero aún no han tocado el timbre, así que no pasa nada —respondió con tranquilidad, contento de ver a la castaña.

Él y Ivonne estaban saliendo desde que inició su último año de instituto, aun no habían formalizado a pedido de Ivonne, ya que según sus palabras «quería salir un tiempo con él, para ver si las cosas funcionaban ya en una relación», cosa que decepciono un poco a Tom, ya que ella seria su primera novia, la quería y quería presentarla a su familia, pero respeto lo que ella decidido.

—Será mejor que vayas a tu salón, yo tengo que entrar al mío —sugirió Ivonne mientras se apartaba de él.

—¿Por qué no has pedido que te cambien a mi sección aun? —interrogo Tom. —Yo no me he cambiado a la tuya porque dijiste que tú lo harías.

La chica busco una respuesta rápida, cuando el timbre sonó estrepitosamente.

—Lo hablaremos luego, Tom —dijo Ivonne alejándose para entrar a su salón, dejándolo parado ahí sin siquiera despedirse de él, le pareció extraño, pero pensó que simplemente tenía cosas que hacer.

El timbre ya había sonado así que igualmente se dirigió a su salón para entrar a sus clases.

Su horario escolar transcurrió con normalidad, con la diferencia de que Ivonne estaba evitándolo a toda costa, pensaba hablar con ella, pero el tiempo de recreo no era suficiente, así que lo haría en la salida.

Tom guardaba sus cosas, pues ya habían tocado el timbre de salida, pensaba en lo que hablaría con Ivonne, preguntarle si ocurría algo o porque lo evitaba, si tenía algún problema, estaba preocupado por ella. Georg se acercó a él luciendo nervioso.

—Uhm, ¿ya te vas? —pregunto Georg a su amigo.

—Nop, iré a hablar con Ivonne, creo que le sucede algo —Tom le dio una breve mirada a Georg.

—¿No te ha dicho nada? —Georg arqueo una ceja.

Tom negó con la cabeza. —No, simplemente desde que llegue ha estado rara conmigo.

Georg mordió el interior de su mejilla. —Tiene cosas que decirte —soltó, corrigiéndose de inmediato. —Quiero decir, quizás tenga cosas que decirte.

Tom lo miro extraño por el comportamiento de su amigo. —No me digas que tú también tienes algo —dijo acercándose a él y palmeándole el hombro. —Como sea, iré a hablar con mi chica, si le sucede algo tengo que saberlo ¿No?

Georg asintió lentamente sin decir nada más. Tom salió del salón para ir en busca de Ivonne, fue a buscarla a su sección dándose cuenta de que no estaba ahí. Pensó que debería de estar por los pasillos o el patio, no creía que ya se había ido del instituto sin siquiera despedirse de él.

Camino por los pasillos, hasta que antes de doblar en uno escucho la voz femenina que le resultaba tan familiar, provenir de ahí. Se detuvo antes de ir se llenó, algo dentro de él le dijo que lo hiciera, camino con cuidado hasta asomar su cabeza para ver al pasillo, viendo ahí a la castaña que no estaba sola.

—¿Estas segura de que quieres esto? —preguntaba la chica pelirroja que acompañaba a Ivonne. La chica se miraba incomoda e insegura por su postura.

—Lizzy, eres una chica dulce y hermosa, claro que quisiera estar contigo —decía Ivonne mientras acercaba su mano hacia el rostro de la chica acariciándolo.

Tom se quedó conmocionado por lo que estaba escuchando, no era tonto y entendió prontamente lo que estaba ocurriendo, se cubrió la boca para no hacer ninguna clase de ruido por su sorpresa apegándose a la pared.

—No es que dude de ti, pero solo te he visto salir con chicos, sobre todo con ese chico de rastas de la sección A. Ivonne, yo te quiero y para algo bien, sabes —habla tímidamente Lizzy.

—Preciosa, él no es nada mío, no estamos saliendo, solo somos cercanos. Eso es todo —Tom sintió que vomitaría ahí mismo en cuanto esas palabras salieron de la boca de Ivonne. —Yo a quien quiero es a ti.

No se atrevió a ver, pero escucho como ambas chicas se besaban, le dio repulsión, repulsión de que Ivonne fuera tan descarada como para hacerle eso, su cabeza ahora entendía porque tantas trabas a formalizar. No supo en qué momento se encontraba caminando en salida del instituto, normalmente se iba solo hasta su hogar. Sus pensamientos estabas revueltos, todo hacía sentido ahora, ciertos comentarios o acciones de la castaña, se sentía tan impresionado que sus emociones estaban alborotadas.

Cuando piso el primer escalón del porche de su casa, sintió como una lagrima detrás de otra se deslizaban por sus mejillas sin control, se apresuró a entrar y cerrar la puerta detrás de él. No percatándose de la presencia de sus hermanos en la sala, los cuales, al verlo pasar con rapidez por el pasillo, se dieron cuenta que algo andaba mal, dejaron lo que estaban haciendo para ir detrás de su hermano menor.

—¿Tom? —hablo Will tomándolo del hombro con suavidad, antes de que Tom pisará el inicio de la escalera, haciéndolo voltear y dejando ver su rostro.

Ambos chicos se preocuparon al ver a Tom llorar.

—¿Tom, que pasó? —pregunto Bill preocupado. Tom trato de hablar, pero por su llanto se vio interrumpido. —Vamos a la sala, allá podemos hablar de lo que haya pasado.

Se sentaron en el sofá más grande, dejando a Tom en medio de ellos, esperaron un par de minutos hasta que se calmara y pudiera hablar con tranquilidad. En cuanto se calmó ligeramente, limpio sus lágrimas con sus manos y sorbio de su nariz.

—Bien ahora dinos que fue lo que paso —pronuncio Bill, mientras se encargaba de limpiar el resto de las lágrimas secas en el rostro de su hermano.

—Es una tontería —se sentía tonto, tonto por llorar por Ivonne cuando ni si quiera eran novios formalmente, de cierta forma se sentía ridículo por llorar por «amor».

—No es una tontería si te hace llorar así, normalmente tu no lloras y eso me preocupa —remarco Will. —Nos preocupa a los dos —continuo, mirando a su gemelo. —Si es algo serio debemos saberlo, somos tus hermanos Tom, puedes confiar en nosotros como siempre lo has hecho.

—No es nada serio, solo es eso una estupidez por la que en primer no debería de estar llorando —Tom trato de restarle importancia, sabía que a sus hermanos les preocupaba verlo así. Bajo su mirada hacia sus piernas y continuo. —Es por una chica.

Los gemelos se quedaron callados unos instantes, pues no se esperaban algo así, antes de que Will pudiera decir algo, Bill se adelantó. —Oh, ¿es por eso? No es algo tonto.

Will frunció el ceño mirando a su gemelo por detrás de Tom, a lo que Bill le hizo una seña para que no dijera nada fuera de lugar, pues ambos ya se conocían y decir que el saber que Tom estaba interesado en alguien no los ponía celosos, era mentir.

—¿Puedes contarnos que paso? —pregunto Will, claramente que quería saber más.

—Estaba o estoy saliendo, ya no lo se. Con una chica del instituto, pensaba presentárselas cuando fuera mi novia formalmente —explico con la cabeza baja. —Hoy había estado rara conmigo desde que llegue, pero pensé que sería otra cosa. La vi con una chica, hoy al final del instituto y se besaron…

—Es normal que te sientas mal por eso, si estabas interesado en ella —hablo con naturalidad Bill, mostrándose totalmente compresivo ante la situación, por más que dentro de él quería ir y buscar a esa chica por haber herido a su Tom. —Will y yo también sufrimos por chicas en algún momento.

Y Will asintió. Mentira, era mentira ellos nunca habían sufrido por alguien, habían estado con chicas, pero realmente nunca les interesaban demasiado, solo querían que Tom no se sintiera tonto por eso, cuando era algo común y normal.

—Lo que me provoca nauseas, es que me negó, como si nada, ¿entonces que significaron todos estos meses? Nada, para ella nada —sentía que, al volver a repetir las palabras de Ivonne, volvería a llorar.

—Es una idiota, Tom —soltó Will despectivamente hacia la chica.

—Lo que Will quiere decir Tom, es que ella no merece que te sientas así por ella —intervino Bill ante la agresividad de Will. —No merece tus lagrimas —Bill tomo el mentón del Tom para que lo viera.

Tom miro el rostro de su hermano sin saber que decir exactamente, solo asintiendo.

—Bill tiene razón, Tom —siguió Will, pasando sus brazos por el cuerpo de Tom para abrazarlo.

—Eres mucho para ella, cada parte de ti merece alguien que lo ame —murmuro Bill, al estar así de cerca bajo su mirada hacia los labios rojizos de Tom por llorar recientemente. Paso su pulgar por el labio inferior acariciándolo levemente.

Tom se sintió inquieto ante esa cercanía, tenía los brazos de Will rodeándolo mientras que Bill acariciaba sus labios, ese tipo de cercanía con ellos no era rara para él, pero esta vez se sentía distinto.

—Si, quizás tengan razón —admitió Tom, comenzó a sentirse nervioso cuando Will inicio a mover sus manos por su cuerpo, haciéndolo estremecerse.

Los gemelos sentían ese cosquilleo por seguir, al tener a Tom de esa forma tan cercana y vulnerable.

Bill acerco el rostro de Tom hacia a él con el agarre de su mentón en un impulso, tanto que las respiraciones de ambos chocaban en el otro del otro. Tom entreabrió los labios y sintió su corazón latir con fuerza.

Antes de que algo más pudiera pasar, el teléfono de uno de los gemelos sonó haciéndolos salir de lo que estaba pasando, sobre todo a Bill quien se alejó bruscamente de Tom para tomar el celular que estaba sobre la mesa frente al sofá.

Will también se alejó de Tom, dejándolo básicamente desconcertado sobre el sofá.

—Tenemos que volver a la universidad —comunico Bill, el ambiente se había vuelto incomodo entre los tres.

Will ni siquiera de atrevió a preguntar el porqué de eso, simplemente asintió tomando su celular al igual que Bill.

Tom se removió sobre el sofá, incomodo y aturdido. —Se me había pasado preguntarles que estaban haciendo aquí tan temprano.

—Nos habían dejado un par de horas libres, pero tenemos que volver —explico Will desviando su mirada hacia otro lado para evitar verlo.

Bill aclaro su garganta y tomo las llaves de su auto, tomando valor y volteo a ver a Tom. —Volveremos a la misma hora de siempre.

—Uhm, está bien —Tom se levantó del sofá, fingiendo que no había pasado nada.

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—Tu eres imbécil —recrimino Will hacia su hermano una vez estuvieron solos en el auto. —¡Casi lo besas!

Bill apretó el volante tenso. —¿Que casi lo beso? Tú lo estabas toqueteando todo.

—Estabas literalmente a menos de cinco centímetros de besarlo, prometimos que nunca haríamos esto, no debimos dejarnos llevar —Will se recriminaba a él también, sabía que se habían sobrepasado.

—No nos dijo nada, de seguro ahora va a estar incomodo con nosotros —afirmo Bill, dándolo por seguro después de lo que había pasado.

—¿Qué vamos a hacer? —pregunto Will buscando una respuesta en su hermano, quien solía ser el que tenía una respuesta en estas situaciones.

—No lo sé, lo mejor será mantener distancias con Tom —sentencio Bill.

El resto de la tarde, Tom la paso en su habitación luego de que sus hermanos se fueran, seguía sintiéndose extraño, de solo recordar el tacto de sus hermanos.

Lo único que logro hacerlo salir de sus pensamientos fue cuando a su celular llego un mensaje de Ivonne. Mensaje que fue ignorado, pues Tom no estaba dispuesto o, mejor dicho, no sabía cómo responder luego de a verla visto con una chica. En sus mensajes le hablaba como si nada hubiera pasado, cosa que lo hizo molestarse pues no tenía el coraje de admitirle y serle sincera.

«Hola, Tomi perdona que no me pude despedir de ti al terminar el instituto, tenía unos pendientes»

Releyó por quinta vez el mensaje y apago su celular, dejando al lado de su mesa de noche. Suspiro y apretó sus piernas, recordando a sus hermanos, no se sentía mal por eso, le había de cierta forma gustado.

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Durante los próximos días, las cosas entre los tres hermanos estuvieron tranquilas, nadie mencionaba lo que había pasado, actuando como si total no pasara nada, pero había una tensión entre los gemelos hacia Tom, que ninguno de los tres podía ignorar. Tom agradecía que sus hermanos estuvieran en la universidad pues pasaban todo el día afuera, llegando casi a la misma hora que su padre volvía del trabajo, por lo que no tenía que verlos directamente a cada rato.

Las cosas con Ivonne tampoco estaban mejor, no había tenido la valentía de confrontarla, dejándolo pasar, pero siendo distante con la castaña, que al notar este cambio no dudo en preguntarle que ocurría y hasta siendo más melosa con él.

—Desde hace días estas así, Tom —comentó Georg hacia su amigo. —Estas distraído, parece que estás pensando en algo que no te deja en paz. ¿Es por Ivonne?

Tom negó con su cabeza, mientras se recostaba sobre su asiento. —No es por ella o bueno, si, también.

—Oh, entonces ya lo sabes —murmuro Georg mirando hacia otro lado.

—Espera —Tom levanto su cabeza para mirar a Georg. —¿Como que ya lo sé? ¿Tú sabias? —interrogo.

—¿Qué? Ni si quiera sé de qué estás hablando —se excusó Georg.

—¿Sabes algo de Ivonne, no es así? —pregunto Tom, a lo que Georg después de unos segundos acepto.

—Te juro que yo la interrogue y ella me dijo que te lo diría todo. Yo la encontré con una chica de su salón, la confronte porque soy tu amigo y sé que ella te interesa, pero solo se excusó, diciendo que te lo diría, pensé que ya lo sabias, que ella te lo había dicho —explico Georg. Tom ni siquiera tenía ganas de reclamarle por no haberle dicho, a lo que solo se limitó a escucharlo explicarse. —No te dije nada porque pensé que no me convenía, que ustedes lo discutirían o qué sé yo.

—Que gran amigo eres, si Ivonne fuera mi novia y me pone los cuernos, tú te enteras y no me dices nada. Increíble, pero ya no importa —se expresó con pesadez y soltó un suspiro. —Como sea, no es por eso que estoy tan perdido.

—¿Entonces? Pensé que lo de Ivonne te afectaría más —con eso ultimo Georg se ganó una mirada de odio de parte de Tom.

—Ni que lo digas, por supuesto que no me sentí como una mierda, claro —respondió sarcásticamente Tom.

—Entonces dime, que es lo que te tiene así —insistió Georg.

Tom lo pensó un poco antes de hablar. —Uhm, ¿Tú tienes una hermana verdad, Georg?

—Si, ¿Eso que tiene que ver? —pregunto confuso Georg, mirando a Tom tratando de adivinar a que quería llegar.

—Bueno… ¿Tú nunca has sentido que hay algo? —soltó sin más Tom, buscando no ser el único loco que había pasado por eso.

—¿Algo? No entiendo a qué te refieres —respondió, ahora un más confundido Georg. Tom rodo los ojos, era inútil tratar de explicarle y no quedar como un raro. —¿Tuviste algún problema con tus hermanos?

—No es un problema, bueno, realmente no lo sé —murmuro Tom. —Mejor olvidado, yo lo resolveré.

No dejo tiempo para que Georg le respondiera, cuando ya había tomado sus cosas y salido del salón, dejándolo con la duda.

Cuando Tom llego a su hogar, para su no sorpresa, se encontraba solo. Suspiro y luego de ponerse cómodo fue a la sala, de inmediato recordó lo que había pasado, sintiéndose un tanto incomodo se sentó sobre el mismo sofá en el que días atrás había estado con sus hermanos.

Iba a terminar un par de tareas del instituto, así que se dispuso a eso, ignorando los mensajes de Ivonne que le llegaban cada tanto, al punto que ponía su celular en modo avión o le daba respuestas cortantes.

Tenía muchas cosas que hacer, pero pensar en Ivonne no era una de ellas en ese momento, lo que más le carcomía la cabeza eran sus hermanos, no podían pasar toda la vida evitándose y aún más con aquella tensión que había entre él y ellos, tampoco quería estar distante con ellos, los extrañaba, pero no sabía cómo acercarse de nuevo.

Al pasar las horas y terminar tarea tras tarea, comenzó a sentir que sus parpados le pensaban debido al sueño que lo invadía, pero lo ignoro hasta que, al cabo de un rato, se quedó dormido sobre el sofá.

&

Despertó al sentir que el contacto de su cuerpo con el sofá era diferente, haciéndolo abrir sus ojos y darse cuenta de que ya no estaba en la sala, si no en su habitación, no tuvo que adivinar mucho para saber porque estaba ahí, si vio como sus hermanos estaban de espaldas a él a punto de salir de su habitación.

Pensó en si quedarse callado y fingir que estaba dormido o aprovechar el momento para hablar con ellos. Opto por la segunda. —Chicos —hablo con una voz adormitada suave, haciéndolos voltearse a verlo.

—Lo sentimos Tom, pensamos que estarías más cómodo durmiendo aquí que en el sofá —explico Will en voz baja, teniendo en cuenta que Tom recién despertaba.

—No, no es por eso —negó mientras se sentaba sobre la cama para verlos mejor. —Es sobre lo que paso la vez pasada.

Ambos gemelos se quedaron inertes, pero asintieron simultáneamente.

Tom tomó aire antes de continuar. —No me gusta que estemos así, distanciados… Los extraño —admitió.

Bill y Will se dieron una mirada, ambos habían hablado entre ellos esos días, se sentían igual, lo extrañaban. Se acercaron a la cama de Tom, tomando asiento dispuestos a hablar con él, sin saber exactamente a que llevaría eso.

—Nosotros también te extrañamos —comenzó Bill. —Es solo que, fue incomodo lo que paso la última vez, y creímos que tú estabas demasiado incomodo, así que nos alejamos para no incomodarte.

—Si, eso fue incomodo debo decir —confirmó Tom mirando a ambos chicos. —Estuve pensando mucho en eso, estos días y tampoco puedo decir que eso no me removió algo adentro. Ustedes tienen que decirme algo ¿no es así?

Un silencio tenso de planto en la habitación, luego de las palabras de Tom. Los gemelos se sentían atrapados por su hermano, tenían miedo de que reaccionara mal, que les tuviera asco o miedo, pero negarlo sería inútil.

—¿Prométenos que no te alejaras de nosotros si te lo decimos? —pidió Will con un temor que era capaz de verse en su mirada.

Tom sintió su corazón acelerarse con fuerza debido al nerviosismo de lo que le dirían. —Lo prometo, no importa que sea.

Ambos chicos comenzaron a abrirse con su hermano, tratando de no olvidar ningún detalle, al final sentían que Tom debía saberlo después de todo.

—Talvez pienses que somos unos enfermos por verte de esa forma siendo que somos tus hermanos mayores y sentimos esas cosas por ti —Bill hablaba con voz avergonzada.

—Nosotros debíamos protegerte, eso es lo que hacen los hermanos mayores, pero creo que fue más allá. Siempre tratamos de esto no afectara nuestra relación contigo —continuo Will, que estaba al igual que Bill.

Tom guardo un silencio rotundo, cosa que asusto a los gemelos pensando que todo lo que temieron respecto a cómo reaccionaría Tom, se hiciera realidad. Tom se acercó a sus hermanos y los abrazo manteniendo su silencio, abrazo que dejo confundido a los gemelos, pero correspondieron.

—Entiendo porque no me lo dijeron antes —hablo en medio del abrazo, para luego soltarlos. —No me molesta, es raro, pero no estoy molesto con ustedes.

—Espero esto no cambie nuestra relación —soltó Bill. Haciendo pensar a Tom, ¿esto debería de cambiar su relación fraternal?

No lo pensó mucho, tomo a ambos chicos por sus camisas y los atrajo a él para caer acostados sobre la cama. Will y Bill cayeron a cada lado de Tom, quedando este en medio de ellos.

—¿Recuerdas cuando éramos niños y dormíamos los tres juntos? —recordó Will, percatándose de que había pasado mucho tiempo desde que habían estado juntos en una misma cama.

—¿Cuándo llovía? —Tom recordó mirando hacia el techo, cosa que los gemelos también hicieron.

—Sobre todo cuando había truenos, tenías miedo así que nos pedias que durmiéramos contigo o te ibas a meter a la cama de uno —Bill hablo con cierto tono de nostalgia.

—Bill —llamo Tom, haciendo que el nombrado apartara la vista del techo. Siendo sorprendido con los labios de Tom sobre los suyos, tardando en corresponder por la sorpresa, pero haciéndolo al cabo de unos segundos.

Tom se separó de los labios de su hermano; girándose para ver a Will, tomarlo del rostro y besarlo igualmente, Will que había visto el beso entre ambos, no dijo nada, correspondiendo el beso de inmediato, profundizando aún más. El tiempo los obligo a separarse cuando sus cuerpos comenzaron a exigir oxígeno.

Los tres hermanos estaban más que agitados con esos primeros besos, apegándose más al cuerpo de Tom, continuaron los besos, hasta se unieron acaricias y tocamientos más profundos.

Bill metió sus manos debajo de la camisa de Tom, rozando con los pezones que, ante el tacto se endurecieron.

—¿Hasta adonde quieres llegar, Tom? —pregunto Will cerca de la oreja de Tom, haciéndolo estremecer ante el aliento caliente de su hermano.

—Podemos detenernos si quieres, pero realmente no queremos hacerlo y parece que tú tampoco —comento Bill bajando su mano hasta la entrepierna de Tom, acariciando por encima de la tela un sobresaliente bulto.

—Los tres juntos, ¿no sería muy exótico? —musito Tom, disfrutando de los movimientos de la mano de Bill en su entre pierna.

Will se rio levemente cerca de su oreja y paso su lengua por el lóbulo deslizándolo por el cuello de Tom.

—Yo no le veo problemas, ¿y tu Bill? —pregunto Will, levantando su mirada para encontrar la de su gemelo.

—Yo tampoco veo un problema, claro preferiría no tener que hacerlo contigo presente, pero está bien —respondió maliciosamente Bill, aceptando continuar.

Los gemelos no sentían nada de atracción entre ellos, pero eran demasiado íntimos y cómplices del otro, así que compartir a Tom esta vez no sería un problema para ellos realmente, además no tendrían que preocuparse por si uno estuvo primero con Tom que el otro.

Will comenzó a retirar la camisa de Tom, mientras que Bill se encargó de quitar el pantalón y ropa interior, dejándolo desnudo frente a ellos. Para después ambos despojarse de sus ropas dejándolas a pies de la cama.

Ya sin nada que cubriera a los gemelos, Tom se percató de los tatuajes que estos tenían, abriendo su boca en sorpresa.

—No queríamos que nos acusaras con papá, si te lo decíamos —articulo Bill en una sonrisa al ver que Tom no apartaba la vista del tatuaje a lo largo de su costilla y del tatuaje de Will de una estrella en su cadera.

—¿Cuándo se los hicieron? —pregunto Tom, no sabía para nada acerca de los tatuajes de sus hermanos.

—Fue con el amigo de Will, Andreas, tiene uno o dos años desde que nos lo hicimos —continuo Bill.

Le hizo sentido a Tom, había visto que Andreas era un practicante del tatuaje cuando los invitaba a su casa.

—Oye no trates de distraernos sacándonos conversación—intervino Will, acercándose a Tom con brusquedad para besar sus labios.

—Uhm —jadeo Tom ante la brusquedad del beso. —Solo quería saber que significan —hablo entremedio del beso.

—Te lo explicaremos luego —susurro Bill, acercándose a él, besando las clavículas de Tom y dejando marcas rojizas sobre la piel levemente bronceada.

Tom no quería ser el único que fuera consentido en ese momento, por lo que bajo sus manos buscando los miembros de sus hermanos que rozaban con su cuerpo, comenzando a masturbar ambos miembros al mismo tiempo, provocando un jadeo al unisonó de los gemelos.

Will se separó de los labios de Tom, dejándolos rojizos y levemente hinchados debido a la brusquedad del beso, bajando nuevamente por su cuello, imitando la acción de Bill de dejar marcas.

Bill se dio cuenta de que, ante la estimulación el miembro de Tom comenzaba a soltar preseminal, llevo su mano hasta envolver el miembro de Tom en ella, iniciando a masturbarlo.

Los tres se daban placer mutuamente, al punto que las manos de Tom se deslizaban con más facilidad debido al presemen de sus hermanos.

—Maldita sea, si sigues moviendo la mano de esa manera me vendré en seguida y no quiero hacerlo aún —soltó Will, apartando la mano de Tom de su miembro. —No quiero venirme, de esta manera.

—¿Tom, tienes algo similar al lubricante? —pregunto Bill un tanto agitado. Tom mordió su labio, no tenía lubricante del que se supone que deberían de usar en esa situación, pero recordó que tenía un aceite de coco que usaba en su piel, pensó que eso debía de funcionar igual que un lubricante.

—En la mesita de noche, en el primer cajón, hay un envase con aceite de coco—indico Tom. Bill aparto la mano del miembro de Tom, dejando de masturbarlo para buscar el envase en el cajón, cuando lo encontró se lo paso a Will, que se encargó de abrirlo y derramar un poco sobre su mano.

El aroma a coco que desprendió el aceite, termino de aromatizar el ambiente con un aroma agradable.

Tom abrió sus piernas flexionándolas para que Will tuviera más libertad. Se sentía nervioso, ya de que era la primera vez que bueno, lo intentaría por ahí.

—¿Nunca te has masturbado por aquí? —observo Will, viendo su rostro de incomodidad.

—No, nunca había tocado ahí —admitió Tom a avergonzado.

—Bien, solo relájate ¿está bien? Puede que sea incomodo y doloroso al principio, pero luego será más fácil y placentero para ti —dijo Bill, dando un beso sobre la frente de Tom, tratando de tranquilizarlo.

Tom se preguntaba cómo es que sus hermanos sabían que hacer, imaginando que quizás habían estado con chicos antes que él, lo cual lo hizo sentir celoso de que él no hubiera sido el primer chico con el que ellos habían estado, pero se los preguntaría después.

Cuando Will comenzó a jugar con su cavidad e introdujo un dedo, Bill masturbo el miembro de Tom para distraerlo de la sensación de incomodidad y que pudiera relajarse más rápidamente.

Al principio fue incomodo y hasta doloroso, como se lo dijo Bill, pero conforme era masturbado por Bill y sintiendo que iba a correrse, se terminó de relajar, haciendo que los dedos de Will se deslizaran con más facilidad en su interior. Will imito embestidas con sus dedos hasta que dio con el punto g de Tom, haciéndolo arquearse y jadear, volvió a dar en ese lugar en repetidas veces hasta que Tom termino por correrse en la mano de Bill.

Los dedos de Will fueron apretados por el interior de Tom, cuando se corrió. Saco sus dedos en cuanto estuvo seguro de que estaba listo, vio a su hermano y ambos se entendieron.

—¿Cambiemos de posición, te parece? —ofreció Will, a lo que Tom asintió aun estando agitado.

Will se acostó sobre la cama, para luego situar a Tom sobre él.

—Voy a entrar —anticipo Will, tomando su miembro rígido, Tom se acomodó para que fuera más fácil penetrar.

Tom gimió al sentir el glande entrar en su interior y el resto del miembro de su hermano se fue deslizando hasta entrar por completo. Claramente que unos dedos no se comparaban a tener un miembro adentro, por lo que tuvo que tomarse un tiempo para acostumbrarse a la sensación.

Bill se situó detrás de Tom, dejando sus piernas a ambos costados de Will y Tom. Tomo el hombro de Tom, empujándolo hacia adelante para que este levantara su trasero, tomo un poco más de aceite y lo unto sobre su miembro, para luego dirigirlo hacia la cavidad de Tom, entrando en él.

— ¡Ahugh! —gimoteó Tom, cerrando sus ojos con fuerza al sentir ambos miembros en su interior, se sentía lleno y sus piernas temblaron.

Ninguno de los gemelos se movió, hasta estar seguros que Tom podía con eso, cuando Tom les dio la luz verde para continuar, comenzaron a moverse.

Tom se aferró al cuerpo de Will debajo de él, posando sus manos sobre sus hombros y agarrándolos con fuerza. Will bajo sus manos por la espalda baja de Tom hasta llegar a su trasero y acariciarlo.

Bill se inclinó sobre la espalda de Tom y aparto las rastas rubias de Tom, hacia un lado dejando su hombro descubierto para después besar esa parte. Bill se apoyó sobre sus manos para dar estocadas más profundas y certeras, mientras que Will lo penetraba por debajo, dejando a Tom en medio de ellos.

Los gemidos de los tres no se hicieron esperar, llenando la habitación de ellos y el sonido de las pieles chocando repetidamente. Tom busco masturbar su miembro, presionándolo sobre el abdomen de Will y el suyo.

Después de un par de estocadas más, los gemelos llegaron a su inevitable clímax, viniéndose adentro del interior de su hermano. Tom gimió en alto al sentir el espeso liquido caliente llenarlo por completo, siendo una mezcla de ambos en su interior y él también se vino, haciendo que su interior apretara a ambos miembros, siendo aún más placenteros para los gemelos.

Bill mordió el hombro de Tom al llenarlo con su esencia, buscando después sus labios, siendo besado por Tom, que luego beso a Will. Salieron de su interior al cabo de unos minutos, haciendo que un poco de sus esencias saliera del interior de Tom y se deslizara por sus muslos.

&

—Tom, deja de ignorarme por favor, no comprendo porque actúas así conmigo —decía una afligida Ivonne quien seguía por detrás a Tom, haciendo los que estaban a sus alrededores los voltearan a ver.

Tom ya harto de sus insistencias, se dio la vuelta y tomo el valor de por fin confrontarla.

—Que descarada eres, Ivonne eres capaz de jugar con dos personas, ¿pensaste que nunca me iba a dar cuenta? —reclamo Tom, tratando de no dejarse llevar por su enfado y levantar de más su voz.

La castaña palideció y tartamudeo antes de decir algo compresible, pero ni si quiera eso le importaba saber a Tom, porque de seguro sería una excusa. —¿Qué? No entiendo de que me estás hablando, yo nunca te he mentido.

—Si y Lizzy no es un nombre que te suena ¿Cierto? —Tom se cruzó de brazos, mirándola con seriedad.

—¿Qué tiene que ver ella? —dijo Ivonne tontamente, dándose cuenta de inmediato que se dejó en evidencia.

—No tengo nada más que hablar contigo, debí haber hecho esto hace días, pero no creí que ibas a ser tan mentirosa, realmente quería algo contigo, pero veo que no vales la pena —sentencio Tom antes de seguir con su camino para salir del instituto.

Ivonne lo siguió, tomándolo del brazo y aferrándose a él con desesperación. —Tom, Tom, hablemos por favor. Yo te puedo explicar, si fue tu amigo, es un mentiroso —insistió con lágrimas que comenzaban a brotar de sus ojos.

Pero ni verla comenzar a llorar, lo detuvo siguiendo con su camino tratando de quitársela de encima.

La escenita hizo que varios alumnos se acercaran a ellos, curiosos por lo que estaba ocurriendo.

—No, Ivonne. Vete, ya no quiero nada contigo, no tienes nada que explicarme —remarco Tom, tratando inútilmente de quitársela de encima, no quería ejercer mucha fuerza y lastimarla, solo quería que lo dejara en paz. —Por favor, estas haciendo una escena ¿No te da vergüenza?

—¿Qué es este espectáculo, Tom? —interrogo una voz grave, que hizo que tanto Tom, como Ivonne y los que estaban cerca voltearan a ver al dueño esa voz, encontrándose con los gemelos, que miraban con desaprobación esa escena y había sido Bill, el que llamo su atención.

Aprovechando esa distracción, Tom se zafó por fin del agarre de la castaña, acercándose hacia sus hermanos, quienes lo recibieron en cuanto estuvo cerca de ellos.

—¿Quién es ella? —pregunto Will con un tono de ignorancia, sabiendo muy bien que ella era la chica que un tiempo atrás, había hecho llorar a su Tom.

—Nadie, no es nadie importante. Ya vámonos —pidió Tom, mirando a sus hermanos.

Bill asintió y acaricio la espalda de su hermano con suavidad. —Ve al auto está en el estacionamiento, nosotros ya iremos.

Tom acato lo dicho por Bill y se retiró de ahí, hasta el estacionamiento. Se quedo afuera del auto esperando a sus hermanos que volvieron al cabo de unos minutos riéndose entre sí.

—¿Qué paso? —pregunto Tom al verlos, reírse y sin saber que paso con Ivonne.

—Nada que deba importarte ahora —respondió Will con simpleza ante la pregunta. —Ya no te molestara esa mustia.

Los chicos se subieron al auto, tomando camino hacia su hogar. Los gemelos tenían el resto del día libre por lo que eso explicaba porque habían ido hasta el instituto de Tom y bueno, se toparse con esa escena.

—Tom, tu cumpleaños será dentro de tres días ¿Quieres algo en especial? —pregunto Bill, mirando a su hermano en los asientos de atrás por el retrovisor.

—¿Podemos tener una cita? Los tres…—Tom sugirió con timidez.

Los gemelos sonrieron y se miraron de reojo, antes de dar un rotundo «Por supuesto que sí” al unisonó.

De pequeños compartían juguetes y ahora compartían una especia de relación junto a Tom. 

Curioso, ¿no?

F I N

Administración: Espero hayan disfrutado de este One-Shot. No olviden dejar su amor a la escritora en un comentario. Gracias a todos por la visita.

por Namyukaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Bill & Will»
  1. Primeramente…EL NIÑOOO, CUIDADO CON EL NIÑO, LA WAWA POBRECITA ME LA PARTEN EN DOS, COÑO!
    por dios que falta de comprensión y tolerancia, no ven q esta chikito h me lo mañtratan de esa manera, nombre nmas me lo torturan, y ni tanto al parecer…
    Me encanto, muy iconico el fic 10/10

    Not el «mustia» de will, un icono lvdd

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