Bloody Mary

Notas de la traductora: No voy a mentir, esta «historia» es nada más y nada menos que porno puro, sucio y desvergonzado, no digo que no tenga ni pies ni cabeza, pero mucha trama tampoco xD

One-Shot original de Haylz. Traducción por Sangre_Azul

«BLOODY MARY»

Un fuerte golpe fue la primera pista, para Bill de que ya no estaba solo. La breve maldición que reconoció como una de las palabras favoritas de su hermano, fue la segunda. Levantó un poco la cabeza, haciendo una mueca por el hilo de baba que colgaba desde su labio inferior hasta la almohada y tiró de las sábanas para cubrir su cabeza, preparándose. Oyó el click del interruptor de la luz, y se alegró de haber pensado en cubrirse a cabeza, la luz repentina era demasiado brillante, incluso en su escondite.

Oh —oyó decir a su hermano, claramente se lo podía imaginar ladeando la cabeza mientras hablaba.

Nooo —gimió Bill apretando los ojos.

Oh, sí.

Se estremeció cuando la sábana le fue retirada bruscamente por encima de su cabeza, exponiéndolo a la intensa luz de la habitación. Desde su posición boca abajo, Bill lanzó una mirada a su hermano.

Ugh, Tom. Estaba durmiendo.

Bien, que se joda eso —respondió Tom, agitando la lengua para lamer lascivamente su piercing.

Bill gimió y enterró de nuevo la cara en la almohada, tratando de esquivar la mancha húmeda que su boca había dejado, mientras dormía. Oyó el click del estéreo y refunfuñó cuando sus oídos se vieron asaltados por la desagradable música hip-hop, con la que Tom había estado dando la paliza sin parar por días. Bill pensó que gritaría si tenía que escuchar sobre cómo el muchacho se folló a la chica sobre el capó de su coche, una vez más. —¡Apaga esa mierda!

Su queja fue ahogada por la música.

¿Bebes?

Bill levantó la cabeza de nuevo y miró a Tom, de pie junto al abierto minibar. Éste levantó una pequeña botella que contenía un líquido claro, y lo balanceó adelante y atrás entre sus dedos, mientras sonreía.

Creo que ya has tenido suficiente —gruñó Bill y frunció la nariz. En el corto espacio de tiempo que Tom llevaba en la habitación, ésta había comenzado a apestar a alcohol.

No para mí, será para tí —respondió Tom exasperado.

Bill simplemente sacudió la cabeza, rodando los ojos. Tom se encogió de hombros y devolvió la botella a su lugar en la nevera. Avanzó y se quitó torpemente los zapatos a medida que caminaba hacia la cama. Bill se preparó de nuevo y jadeó contra la almohada en cuanto sintió a Tom caer sobre él. Estaba sentado a horcajadas sobre su espalda y lo sintió empujar contra su trasero.

¡Tom! —resopló Bill indignado. Era exactamente como se sentía a las 3 am, su hermano moviéndose contra su trasero y a través de las sabanas.

Mmm —gimió Tom en su cabello —. Vamos, desnudémonos. Quiero follar.

Tú siempre quieres follar —Bill trató de encogerse de hombros pero el peso muerto de Tom ebrio era demasiado para que pudiera moverse.

Estaba teniendo un sueño muy bueno —gimió, tratando de ignorar la erección de Tom, que se enterraba en su espalda mientras se balanceaba sobre él.

Sí —Tom arrastraba las palabras —. En mi cama.

Bill sonrió somnolientamente en la almohada. Su hermano tenía razón, no era su cama en la que había estado durmiendo. Tenía planeado dormir en su propio cuarto, sin embargo después de una hora de dar vueltas y vueltas, se dió por vencido. Se había deslizado por el pasillo a la habitación vacía de Tom y sin más que su ropa interior se acurrucó en el lecho, donde podía oler a su hermano a su alrededor. Sabía que el mayor finalmente regresaría a su habitación y se pondría junto a él, acurrucándose cerca, manteniéndolo calentito. Se había quedado dormido con una sonrisa en el rostro.

Poco sabía de que Tom volvería tan bebido y aún con ganas de fiesta. Su hermano le había parecido bastante sobrio antes, cuando lo había dejado.

Te fuiste tan pronto —se quejó Tom, apartando el cabello de Bill de su camino para poder pegar sus labios a la parte posterior del cuello de Bill.

Bill se estremeció cuando los dientes de Tom rozaron ligeramente su piel, enviando descargas por su columna hasta su ingle. —Sí, estaba cansado —dijo deliberadamente.

Tom resopló. —Tú siempre estás cansado.

Bill suspiró y se empujó con sus manos para poder voltearse y quedar sobre su espalda, tarea difícil con Tom sobre él. El rostro de su gemelo estaba a escasos centímetros del suyo, casi podía saborear su aliento.

Hola —dijo Tom sonriente. Se inclinó hacia adelante y cerró los ojos, Bill también y esperó lo inevitable. Los abrió de nuevo rodando los ojos cuando Tom atinó con la boca su nariz, besándola con avidez. Después de unos momentos, se detuvo y se retiró. Miró a Bill interrogante, probablemente preguntándose por qué no le había correspondido.

Por poco y besas mi nariz —dijo Bill en voz baja, tratando de mantener una cara seria.

Tom lo miró confuso por un momento. —Veras, tu nariz es jodidamente bonita —contestó con una sonrisa.

Bill sacó la lengua a su hermano, y éste rápidamente se abalanzó y lo chupó entre sus labios. El pelinegro suspiró y abrió la boca, permitiéndole a Tom la entrada, para que pudiera explorar adecuadamente. Bill podía sentir varios sabores en la lengua de su hermano, que le hacía cosquillas en el interior de la boca, pero el más fuerte fue el del tomate. Bill rara vez bebía cócteles, su champán preferido y no necesitaba mucho más allá para ponerse a tono. A pesar de que nunca había probado muchos de esos brebajes, sabía a lo que sabían en la boca de Tom.

Ácido —dijo jadeando entre besos.

Tom se limitó a sonreír —Mary Mary es todo lo contrario —dijo canturreando. Hundió de nuevo su lengua en la boca de Bill y el menor fue golpeado con el fuerte olor de licor.

No tan virgen por lo que veo —murmuró Bill secamente.

Tom resopló, —Nunca —se inclinó para otro beso, peor justo antes de que sus labios se encontraran, volvió la cara y soltó un sonoro eructo.

Sexy —gruñó Bill, no muy convencido.

Ya lo sabes —respondió Tom sin problemas.

No creo que debas beber eso después de las seis —dijo Bill de repente, hablándose sobre todo a sí mismo.

Tom entrecerró los ojos, mirándolo con cara de sueño. —No creo que deba poner mi pene en mi hermano, ¿pero cuando me ha parado eso? —la sonrisa en su rostro denotaba lujuria.

Ugh —Bill se apartó disgustado, no dispuesto a dejar que sus mejillas se tiñeran.

Tom se inclinó aún más cerca y rozó sus labios con su cuello antes de susurrarle al oído —: Ah, por favor, sabes que de todas formas te voy a follar.

Bill gimió bajito y sintió su entrepierna comenzar a calentarse, cuando las palabras de Tom enviaron una ráfaga de deseo a través de su vientre. Oyó a Tom reír en voz baja. —Oh sí, apuesto a que sientes un cosquilleo. ¿No?

Bill se volvió para observar la expresión de satisfacción de su hermano y lo golpeó ligeramente en la cabeza, incapaz de ocultar el sonrojo de su rostro. —Uf —repitió.

Tom no se inmutó y sólo volvió a reír descaradamente antes de plantar otro beso en los labios de Bill.

El pelinegro pasó una mano por las rastas de su hermano e hizo un puchero. —Por lo menos apaga esa música, por favor —pidió.

Me gusta —susurró Tom, salpicando el cuello de Bill con suaves besos, que le hacían cosquillas y hacían sentir su pecho caliente.

¿No sería mejor escucharme a mí? —razonó Bill, mordiéndose los labios tímidamente.

Tom se apartó y lo miró detenidamente, Bill podía ver las nubes disiparse de los ojos del otro.. —Será mejor que lo hagas jodidamente alto —advirtió Tom con voz ronca.

Bill asintió y dejó escapar una gran exhalación cuando Tom se levantó. Se incorporó y se fregó los ojos, aún somnolientos, mientras Tom caminaba hasta el equipo y presionaba repetidas veces el botón del volumen, hasta que la música apenas fue audible. Levantó una ceja hacia Bill como para obtener su aprobación.

Y apaga la luz —se quejó Bill —. Hay demasiada claridad aquí.

Pero yo quiero verte —discutió Tom, su labio inferior cayendo como una pulgada.

Bill se revolvió en las mantas y encendió la lámpara de la mesita de noche. —Ahí.

Tom sonrió y apagó la luz principal, de modo que sólo el débil resplandor de la lámpara se mantuvo. Se puso de pie contra la puerta y se limitó a mirar a Bill atentamente. El menor sintió escalofríos bajo la mirada de Tom, balanceó sus pies hacia el piso de modo que quedó sentado en el borde de la cama. Sus ojos se sintieron atraídos por las manos de Tom, mientras éste se quitaba el cinturón que sujetaba el enorme pantalón alrededor de su cintura, dejándolo caer al suelo. Luego vio las mismas manos deshacerse de las camisetas de Tom; una por una, hasta que sólo quedó en boxers. Tom tiró de su gorra y la dejó caer donde yacía su pantalón. Bill se relamió los labios, dejando que el liso y redondo piercing que su hermano tanto amaba, asomara.

Tom gruñó y cogió el borde de sus boxers, bajándolos de su cadera y hasta la erección antes de deshacerse de ellos por completo. Bill se lamió los labios de nuevo cuando el otro se acercó a él, perfectamente desnudo, completamente duro, simplemente perfecto. No había nada que no hubiera visto cientos de veces ya antes, pero esto no hizo la vista menos magnífica. Tom se detuvo cuando sus pies dieron con los de Bill en el piso, y tomó su polla en sus manos, justo enfrente de la cara de Bill.

¿Hm? —levantó sus cejas y Bill se dio cuenta de que le estaba preguntando si lo quería. Lo quiso, siempre lo quería, y Tom lo sabía. A Bill le encantaba.

Bill se humedeció los labios y apartó la mano de Tom, lo quería todo para él. Cerró los ojos y puso sus manos en las caderas de Tom, acercándolo más. El pene de Tom chocó contra su barbilla y Bill se tomó su tiempo para acariciarlo con su cara, sintiéndolo arrastrarse por sus mejillas, su nariz, hasta que finalmente se deslizó hacia abajo, a sus labios y golpeó con la punta de su lengua la cabeza.

Mm —gimió Tom en agradecimiento —. Eso es agradable.

Bill lo ignoró y tomó a su hermano en su boca, chupándolo tan profundo como le era posible. Pasó sus piernas por la parte exterior de las pantorrillas de Tom y las envolvió por detrás de sus rodillas, aprisionándolo en el lugar. Podía sentir a Tom asirse de sus hombros y escuchar su respiración entrecortada. Lo mejor de Tom cuando estaba ebrio, es que se mantenía duro por horas, y Bill casi se desmayó ante la sola idea de chupar a su gemelo toda la noche. Con un sollozo ahogado enterró los dedos en los muslos de Tom, y trató de abrir más la garganta, quería tener a Tom tanto como pudiera.

Eres tan buen hermanito.

Bill abrió los ojos y miró la cara sonriente de su gemelo. Sacó el miembro de su boca. —Jodidamente inmoral.

Tom agarró la parte posterior de la cabeza de Bill con firmeza, guiándolo hacia donde él quería. El menor quiso resistirse, pero tan pronto como el miembro de Tom empujó contra sus labios, no pudo evitar abrirla y tomar todo de nuevo con un gemido, Tom se sentía increíble en su boca.

Oh, sí —gimió el mayor, con sus manos recorriendo suavemente a través de la cabellera de Bill.

Bill levantó la mirada, su hermano tenía la cabeza echada hacia atrás y la boca ligeramente abierta. Balanceaba sus caderas de adelante hacia a atrás, marcando un ritmo lento y constante. Bill tenía la esperanza de que Tom se olvidara de follarlo, así él podría lamerlo y chuparlo hasta que se corriera, pero Tom definitivamente no lo había olvidado.

Bill —dijo con voz entrecortada cuando el moreno apretó los labios. —Bill, apenas puedo mantenerme de pie.

Las rodillas de Tom se doblaban y agitaban mientras trataba de mantenerse a sí mismo. Bill sabía que Tom quería que parara, pero él no quería. Succionó mas duro y canturreó alrededor de la dureza que invadía su boca.

Bill —se quejó Tom, forzando su cabeza.

El pelinegro hizo un puchero. —Quiero chuparte —trató de poner de nuevo los labios alrededor de la polla húmeda que se encontraba frente a su rostro, probándola, pero sólo consiguió dar un pequeño lengüetazo ante de que Tom lo empujara de nuevo, agitando un dedo.

Travieso.

Bill resopló. —Córrete en mi boca —suplicó.

Tom gimió. —Me encantaría, y lo haré más tarde, pero ahora quiero venirme en tu pequeño culo caliente.

Bill jadeó y sintió su miembro empujar contra sus boxers.

Échate y abre las piernas —dijo Tom.

Bill hizo lo que le dijo, su erección cada vez más grande ante la mirada de su hermano. Tom avanzó lentamente entre sus piernas, y tiró de los boxers de Bill hasta que éstos se deslizaron por sus muslos y levantó los pies para que pudiera quitárselos. Bill chilló en sorpresa cuando Tom cayó sobre él, entre sus piernas. Besándolo con fuerza, Bill se derritió en su almohada, y se retorció cuando Tom lo embistió con su pene.

Te voy a follar muy duro —prometió Tom, arrastrando sus labios por el cuello de Bill.

Bill gimió y abrió las piernas aún más. —Hazlo.

Tom se sentó y Bill pudo verlo jadear sin aliento. Tom le echó un vistazo por unos momentos, como si hubiera olvidado lo que se suponía, tenía que hacer.

Oh —dijo con voz ronca, y se levantó de la cama.

Bill esperó a su hermano, mientras éste revolvía su bolso en busca de su atesorado bote de lubricante. Tom rápidamente cubrió sus dedos con una generosa cantidad del resbaladizo líquido, antes de meterse entre las piernas de Bill otra vez. Se echó de nuevo encima de él, y tanteó a ciegas alrededor del agujero de Bill, hasta que dio con su entrada.

Aquí estás —susurró introduciendo dos dedos, lentamente.

Bill gimió contra los labios de Tom y lo besó, relajando los músculos alrededor de los dedos, para que se pudieran deslizar con más facilidad. Tom le devolvió el beso y deslizó su lengua, a la vez que trabajaba con sus dedos dentro y fuera de Bill, introduciéndolos cada vez más fuerte. Bill se tensó cuando las puntas de los dedos de su hermano rozaron su próstata.

Dios —gimió en la boca de su hermano.

Tom sólo sonrió, sabiendo que había encontrado lo que andaba buscando. Apretó con fuerza y con sus dedos rozó sobre aquel punto con firmeza.

Las piernas de Bill se derrumbaron, y dejó caer la cabeza hacia atrás, contentándose con sólo recostarse y dejar que su hermano lo jodiera con los dedos, el tiempo que quisiese.

¿Es esto lo que haces con las chicas? —masculló mientras Tom lamía y mordisqueaba su cuello.

Hacía con las chicas —lo corrigió Tom.

Oh sí —dijo Bill sonriendo —. Hacías con las chicas.

Más ó menos —dijo Tom —. Un agujero diferente, pero sí. Esto es mejor.

Bill vio la honestidad en el rostro de su hermano y se lamentó el haberlo mencionado. —Lo siento. Apuesto a que ninguna de ellas estaba allí preguntándote qué cosas hacías conmigo.

Tom resopló. —Una de ellas lo hizo.

No. ¿Qué le dijiste? —preguntó Bill, tratando de mantener la voz normal, incluso cuando los dedos de Tom se deslizaban sobre ese punto con un ritmo constante.

Le dije que estaba enferma y que se largara —contestó Tom, riéndose contra el hombro de Bill.

En serio, qué pervertido —reflexionó Bill.

Estas niñas y sus mentes enfermas —dijo Tom.

Repugnante.

Espantoso.

Fóllame.

Está bien.

Tom retiró sus dedos y se sentó tomando de nuevo el lubricante.

¿Quieres que lo haga yo? —Bill preguntó inocentemente.

No, vas a empezar a chupar de nuevo — bromeó Tom.

Bill se rió. —Mierda.

Tom siseó cuando extendió el lubricante por su miembro, apenas cubierto antes de lanzar el tubo a un lado. Bill observó la cara de Tom, mientras éste miraba entre sus piernas, la expresión en su rostro era tan predadora, Bill se sonrojó y casi cerró las piernas.

Mmm —Tom se mordió los labios y se acercó, su polla chocando contra el agujero de Bill.

Tom finalmente alejó sus ojos del trasero del pelinegro y unió su mirada a la de su gemelo mientras usaba sus manos para empujar contra los muslos del menor y levantarlo. Bill dio un gemido alentador cuando Tom se puso en posición y empujó dentro. Los ojos del mayor revolotearon cerrados a medida que la cabeza de su erección se abría paso y Bill se concentró en abrirse para su hermano, jadeando al sentir el avance de Tom, que se había deslizado más allá de la resistencia inicial y obviamente estaba ansioso por entrar completamente.

Mierda —murmuró Bill, cuando Tom lo dilató, mucho más amplio de lo que sus dedos habían hecho. Contuvo la respiración, y miró el rostro de esté mientras se deslizaba hacia adelante.

Tom gruñó, y con un empuje final se enterró agradable y profundo, Bill se sentía completamente lleno.

Oh sí, sí, sí, sí —exclamó Tom cuando se movió un poco.

Bill sonrió a su gemelo, siempre amó las reacciones de su hermano cuando lograba entrar en él. Tom se sentó para así poder estar de rodillas, con el trasero de Bill descansando sobre sus muslos. Lo embistió casi hasta el final, antes de retroceder.

Oh, Dios —murmuró con la cabeza hacia abajo.

¿Qué? —jadeó Bill, aún tratando de acostumbrarse a él.

Tom levantó de entre sus piernas, su cara sonrojada. — Tendrías que ver qué caliente se ve tu trasero conmigo en él.

Ugh —Bill se sonrojó, tanto que sus orejas quemaban—. Por Dios, Tom —su vientre se revolvía en su interior.

Tom retrocedió y lo embistió de nuevo, fascinado por un momento con la visión antes de caer sobre el otro. Hundió su lengua en la boca de Bill, la sacó y la volvió a meter, al compás de sus embestidas en la entrada de Bill. El menor succionó con avidez la lengua de su gemelo, gimiendo en voz alta.

Tom rió y alejó su boca, sonriendo al otro mientras seguía follándolo. —De verdad quieres mi polla en tu boca. ¿No?

Bill se retorcía meciendo sus caderas al compás de Tom. —Está bien donde está.

Tom gimió y se impulsó hacia adelante, empujando más profundo. Bill rodó los ojos, y clavó sus uñas en el hombro de su hermano. Tom deslizó una mano hacia abajo para envolver la polla de su hermano y la acarició firmemente.

Tom, Tom —jadeó inútilmente —. Me voy a correr —sintió el soplo de aire cuando Tom jadeó contra su cara.

Lo sé.

Bill gruñó y envolvió sus piernas sobre el trasero de su hermano, preparándose. Ya había sido demasiado trabajado, desde los dedos de Tom hasta los constantes golpes que estaba recibiendo, él ya había llegado y Tom quería continuar, siempre era lo mismo cuando estaba borracho.

Ugh, mierda —dijo alto Bill cuando Tom arremetió. Comenzó a sentir un hormigueo en los dedos de los pies y sintió la conocida sensación en su vientre. Sólo tomó unos cuantos golpes más de la mano de Tom y Bill se arqueó, su cuerpo rígido contra su hermano. Cerró los ojos y casi sollozando, mordió a Tom en el hombro.

Sintió al mayor ir más lento casi hasta detenerse, pero seguía profundo en él, deslizándose dentro y fuera.

¿Necesitas que me detenga? —murmuró a Bill en el oído.

Bill sacudió la cabeza, su cuerpo se sentía flácido, aferrado a Tom. Podía sentir la humedad de su semilla en su pecho.

Bien —Tom le sonrió y se empujó un poco. Pasó un dedo por la viscosidad en la piel de Bill y luego la lamió lentamente, sonriendo a Bill.

El pelinegro sólo pudo darle una sonrisa perezosa. —Sucio —susurró.

Tom se lamió los labios y sonrió antes de embestir una vez más, quitándole la respiración a Bill.

¡Joder! —exclamó con los ojos completamente abiertos. Se agarró de los hombros de Tom de nuevo y trató de acomodarse.

Tom cerró los ojos y puso una mano a cada lado de Bill para sostenerse mientras embestía contra él. Bill sostuvo a Tom cerca, y trató de concentrarse en observar a su gemelo. Esta era una de sus partes favoritas, una vez que Bill había llegado Tom se centraría en liberarse, y Bill sabía que en todo lo que Tom estaba pensando en este momento era en su polla y en lo bien que se sentía. El menor podía recostarse y observar la cara de su hermano cambiar a medida que se acercaba a su liberación.

Era el único momento en el que Tom se dejaba ir, nunca follaba a Bill del mismo modo cuando estaba sobrio, por lo general era demasiado cuidadoso y amable como para permitirse perder el control. A la mañana siguiente se sentiría tan culpable, arrepentido por haber maltratado y jorobado a su pequeño hermanito toda la noche, incluso cuando Bill insistía en que estaba bien, que fue genial. Luego Tom trataría de compensarlo, pasando toda la mañana complaciéndolo de una forma mucho más suave. Bill decía que no tenía porqué, pero ciertamente no iba a pararlo, él era un gran fanático del especial Tom Kaulitz dos por uno.

Bill podía sentir su miembro endurecerse otra vez ante los implacable golpes en su próstata, y levantó las caderas para frotar la parte inferior en el estómago de Tom. El movimiento pareció estimularlo, acelerando sus embestidas y Bill se sorprendió al oír un fuerte y constante golpeteo.

Tom abrió los ojos y frunció el ceño, antes de que ambos se dieran cuenta de que era la cabecera de la cama del hotel donde se encontraban, golpeando la pared ante los movimientos de Tom. Bill rió y Tom se dejó caer de nuevo para pegarse al cuello de Bill, cubriéndose el rostro con su pelo.

Bill estaba duro y no tardaría mucho en conseguir su segundo orgasmo de la noche. Esperaba que Tom se uniera a él, porque no sabía cuánto tiempo más iba a poder mantenerlo, sus piernas estaban como la gelatina y su trasero se sentía sensible.

Se apretó todo lo que pudo. —Vamos Tomi.

¿Hmm? —murmuró Tom, todavía embistiéndolo sin descanso.

Córrete en mí —Bill susurró.

Tom gimió y levantó la cabeza, el chico podía ver las gotas de sudor formarse en la frente del otro.

Y casi llego —respondió Tom con voz ronca.

¿Ahora? —gimió Bill, ya sintiendo el remolino en su vientre.

Pronto —gruñó Tom, cerrando los ojos de nuevo.

Porque yo ya estoy —jadeó Bill, flexionando sus pies.

¿Sí?

Mmhmm —Bill respiró hondo y apretó los muslos alrededor de las caderas de Tom.

Sintió cuando Tom llegó, momentos después de que él lo hiciera, la embestida de Tom fue profunda y luego su cuerpo se estremeció en los brazos de Bill. Bill apresó los gritos de Tom en su boca, apretando sus labios contra los de su hermano, a la vez que ambos gemían aliviados. No soltó la boca de Tom hasta que éste dejó de moverse dentro de él. El mayor se deslizó fuera y se acurrucó muy cerca de Bill, su brazo sobre el pecho de su hermano y su cabeza descansando sobre el hombro del otro.

Joder —fue todo lo que dijo.

Bill solo pudo asentir, a pesar de que Tom no podía verlo. Cerró los ojos e inmediatamente comenzó a dejarse llevar, lo único que pudo registrar fue el beso en su mejilla antes de quedarse completamente dormido.

&

Oh mierda.

Bill parpadeó hasta que sus ojos se abrieron completamente, mirando adormilado alrededor de la desconocida habitación.

¿Hm? —preguntó, a sabiendas de que Tom estaba en la cama con él, podía olerlo, sentir su cuerpo acurrucado detrás de él.

Perdóname Bill —un pulgar pasó sobre su hombro con suavidad.

¿Perdón por qué? —murmuró Bill, su voz era extraña porque no estaba completamente despierto.

Por la noche anterior —dijo Tom abrazándolo por la cintura.

Está bien —le prometió.

No está bien —Tom insistió.

Bill lo pensó por unos segundos.

Bueno, creo que estoy un poco adolorido —trató de sonar lastimero.

Tom gruñó. —Oh, Dios —frotó el vientre de Bill suavemente —. ¿Mejor, quieres que te bese?

Con el rostro escondido en la almohada, Bill sonrió.

Eso sería agradable.

F I N

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por admin

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