El camino hacia ti

«El camino hacia ti«

(One-Shot de Aura Johannessen)

Bill:

Tantas emociones en una sola noche, creo que me volveré loco en un par de segundos. Emoción, felicidad, amor, tristeza, desesperación. Éstas y más me inundaban el cuerpo. Estoy seguro que hoy será una noche inolvidable para mí, y lo puedo asegurar. Será navidad dentro de unas horas y lo mejor es que mi gemelo vendrá a casa para celebrarlo junto a mí. No puedo esperar, estuvimos separados desde que teníamos siete años porque nuestros padres se divorciaron, y solo a veces podía verlo cuando venía de visita. Pero ahora, desde que cumplimos los veinte años ya casi no nos vemos por el trabajo. Soy fotógrafo y modelo también, gano mucho dinero y digamos que me gané una vida de lujos. No sé cómo le irá a mi hermano, no sé nada de él, ni siquiera contesta mis llamadas. Estoy preocupado. Solo nos hablamos hace una semana cuando quedamos en que él vendría a pasar estas fiestas conmigo. Lo malo es que ambos vivimos en lugares lejanos, él en el pueblo y yo en la ciudad. Tarda como unas dos horas llegar hasta aquí. Seguramente ya estaba en camino. Se supone que la Navidad es un día festivo donde se reúne toda la familia, pero solo seremos Tom y yo. Pues, nuestros padres murieron en un accidente automovilístico cuando estaban por reconciliarse y volveríamos a ser una familia otra vez. No pasó mucho tiempo desde que murieron, solo unos dos años. En eso entonces yo estaba terminando mis estudios en estados unidos. Después me fui con Tom un tiempo para afrontar todo lo sucedido, y luego inicié con mi trabajo, y tuve que irme a la ciudad y dejar todo lo demás atrás. Fue duro, pero soy feliz. Al fin podré verlo otra vez, después de tanto tiempo. Sí, sería la mejor noche del mundo. Si tan solo pudiera ponerme este maldito pantalón ajustado.

Ya estaba todo listo, la cena todavía estaba en el horno y yo acababa de bañarme. Ahora solo debía cambiarme. Había decido en ponerme unas botas negras altas y con un poco de plataforma, pantalones muy ajustados y de un tono azul oscuro, una camiseta negra y un poco holgada y una chaqueta roja que llegaba hasta mi pecho. Lo malo era que el maldito pantalón no quería subir, se tranco en mis muslos, que momento más vergonzoso. Después de diez minutos logró subir con mucho esfuerzo. Estaba incómodo, y tal vez no podría sentarme, pero sería valiente. Además los otros jeans no iban de acuerdo con mi ropa, además estos me gustaban por que hacían resaltar mi trasero. Tomé mi camiseta y me la puse a como se pudo, y decidí acomodar mi mojado cabello. Esto tomaría muchísimo tiempo. Solo espero que Tom no esté llegando. Eran las ocho, si llegaba a las diez, tal vez no esté listo hasta esa hora. Porque secar mi cabello era media hora, alisarlo era otra media hora, y maquillarme era una hora entera. Después acomodar la mesa, poner la comida y para que esté todo listo para su llegada, sería muchísimo tiempo. Espero que se atrase. Por favor que no llegue temprano, por favor que no lo haga.

Algo huele a quemado… ¡La cena!

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Tom:

-AHHHHHHHMMMMMMM- bostecé. Vaya, que buen sueñito me había tomado. Oh sí, oh sí, oh sí lo necesitaba. Hace taaaanto que no dormía tan bien. Y el sueño estuvo genial. Nada más que yo comiéndome un delicioso pavo. Ñami ñami. Pero qué delicia. Me levanté de la cama con mucho esfuerzo, porque… ¿Quién en su puta vida quisiera salir de su cama después de un sueño tan increíble cómo ese? Si conociera a alguien que le importe un carajo un sueño tan hermoso, le daría un puñetazo en la cara. ¡SOY BIEN RUDO BITCHES!

Fui a la cocina a tomar un poco de leche, y después jugaría algunos video-juegos. Pero creo que me olvidaba de algo. Nahh que importa. Pasé delante de mi calendario, el cual me pareció extraño porque juraría que estaba lleno de letras con rojo. ¿Por qué le haría eso? Le eché un pequeño vistazo.

-¡¡¡¡MIERDAAAAAAA!!!!- grité a más no poder agarrando fuertemente mis trenzas y… ahu me dolió. Pero eso no importa. ¡¡¡HOY ERA NAVIDAD!!! ¡¡¡Y TENÍA QUE IR CON BILL!!! ¡¡¡LO OLVIDE POR COMPLETO POR ESTAR DURMIENDO!!! ¡¡¡SOY UN COMPLETO IDIOTA!!! Corrí a mi habitación a darme la ducha más rápida de la historia. Una ducha de un minuto. Lo sé, tal vez no olería a rosas si lo hacía tan rápido, pero tampoco podía tardarme mil años como normalmente hacía. Salí corriendo, lo cual fue una mala idea, caí de cara al suelo. Mala idea, mala idea. Saqué miles de ropas de mi armario buscando que ponerme. Odio esto, me sentía como una chica, ¡no sabía que ponerme! ¿La camisa con cuadros rojos o la blanca? ¿Los zapatos azules o los cafés? ¿Los pantalones verdes o mis casuales jeans? ¡¡¡No tengo idea!!!

Tomé cualquier cosa al azar y me cambié. Lo bueno era que como la ropa me quedaba gigantesca, no tendría que pelear por subirme unos estúpidos pantalones. Sí, era sencillo. Estuve listo en un parpadeo. Miré la hora. 8:05 ¡¡¡Momento!!! ¿¡Hice todo esto en tan solo cinco minutos!? La cagada. ¡¡¡SOY UN CARBRONAZO!!! Nuevo Record Mundial.

Tomé mis llaves decidido a irme ya. Llegaría a las diez, o las nueve y media si lo hacía a velocidad de la luz. Pero no había porque ir tan rápido. Calma, calma. Abrí la puerta y…. ¡¡¡NO COMPRE NI UN PUTO REGALO!!! A LA MIERDA TODO JODÁNSE. No, no, Bill me pediría regalo, y si no tengo, nunca me lo perdonaría. MIERDA, MIERDA, MIERDA Y MIERDA. TODOS SON UNA MIERDA. Ahora sí debería ir a la velocidad de la luz. Salí corriendo de mi casa y cerré la puerta de un portazo. Me metí al auto por la ventana y partí con rapidez. Mientras tanto escuchemos música. American Idiot de Green Day. Vaya, si no fuera porque va perfecto con el momento, la hubiera odiado. Nahhh, dejemos que la dulce canción siga. Comencé a bailar junto a la canción. Dios, soy un completo idiota. ÉL REGALO CASI ME OLVIDO POR LA CANCIÓN. MALDITA CANCIÓN. Busqué alguna tienda por ahí que estuviera abierta, pero era casi imposible en estas fechas y a estas hora pero…. Aleluya, una tienda abierta, y se veía interesante. Voy a entrar. No era nada interesante, adiós…. ¡¡¡Momento!!! ¿Ese es una de los álbumes antiguos de Aerosmith? Nahhh, no es posible. Pero recuerdo que cuando éramos adolecentes, Bill y yo escuchábamos a esa banda. Sí lindos recuerdos. Lo compro. No sé si le vaya a gustar, pero es lo que pude conseguir. Además, no consigues mucho dinero si tan solo eres repartidor de pizza. Pero el disco era original y de uno de los mejores. Valía la pena. ¡Momento! Vi otra cosa más. ¡¡¡UN PERRITO!!! Qué lindo y chiquitito que es. Estaba frente a mí, seguro era un perrito callejero, pero no parecía, estaba muy limpio para serlo. Por un momento, vi la cara de Bill reflejada en él. Vaya, no sabía que Bill tenía cara de perro. ¡PUES LA TIENE! No tenía collar, tampoco era de nadie de por ahí. ¡LO VOY A ADOPTAR!

Volví a mi auto con el perro en brazos. ACTIVEN PROPULSORES DE ALTA VELOCIDAD Y… ARRANQUEN… DIJE ARRANQUEN… ARRANQUEN… ¿¡PERO QUE MIERDA!? ME CAGO EN LA PUTA, SE ME ACABO EL COMBUSTIBLE. ¿¡PERO CÓMO ESPOSIBLE!? AHHHHHH TRÁGAME TIERRA.

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Bill:

Por suerte logré salvar la cena, la dejé a un lado para que se enfríe un poquito. Ahora debía terminar con mi cabello y mi maquilla. Dios, odio esto. ¿Por qué tuve que dejarlo todo a última hora? Volví a mi habitación y terminé con mi rebelde cabello que no quería secar, y luego la alacié un poquito para verme más guapo. Al fin acabé y ya eran las nueve, terminaría con mi maquillaje a las diez, estoy seguro. Me puse corrector, base, algunos polvitos, sombras y muchas otras cositas que me encantaban. Bueno, tampoco quería cargarme mucho, porque si lo hacía después era incómodo. Y digamos que ya estaba bastante incómodo con este maldito pantalón.

Al fin había terminado y como dije, me tardé una hora. Estaba seguro que Tom aparecería en cualquier momento, así que debía ordenar un poco la casa. No fue mucho, solo poner la mesa y alzar mis ropas del suelo. ¿Ahora qué hago? Tal vez estaría bien jugar algunos video-juegos mientras tanto. Además era de esperarse, Tom no es del tipo “puntual” que digamos. Esto tardaría. De repente algo resonaba en mi cabeza, pero no sabía lo que era. Sin embargo algo importante, sí, muy importante. ¿Qué podría ser? Le di un recorrido a mi mansión mientras lo pensaba. Puse un dedo sobre mis labios. Ya me acordé.

Me olvidé del regalo para Tom. Soy un completo idiota. ¿Cómo me pude olvidar? Ahora debía buscar una tienda abierta a estas horas en Navidad para un simple juguete- por así decirlo- para mi hermano. Espero encontrar algo. ¡Pero claro! La tienda de Gustav, seguro sigue abierta. Me puse mi chaqueta roja y salí de la casa. Su tienda quedaba cerca así que no habría problema de caminar.

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Tom:

-QUIERO ESCAPAAAAR, Y DESPERTAAAAR, SIN SABEEEEEEEEER MI TIEMPO- mierda, ya comenzaba a cantar la pegajosa canción de Kudai. Como odio a esos niños emo. Gracias al cielo, mi querido amigo Georg había usado su grúa para llevar a mi auto hasta la estación de gas más cercano. Y como era de esperarse, no había nadie, y mi amigo se fue rápidamente por Navidad. Pero al menos me ayudo, sí, eso es ser un buen amigo. ¡Pulgar arriba! Además ahora estaba unos kilómetros cerca de la ciudad. Nuevamente…. ¡Pulgar arriba!

Esto era extraño, estaba en una carretera desierta, a estas horas de la noche, cargándole combustible a mi auto, y cantando a todo pulmón esa canción. ¡AHHH ME CAGO! ¿Esto no puede ser más extraño? Miré la hora. Ya eran cerca de las diez, carajo, lo mejor sería llamar a mi hermano y pedirle disculpas por el retraso.

Marqué el número. -¿Tom?- vino la otra dulce voz que hablaba, pero parecía preocupado. Nahhh a quien le importa.

-¡¡¡Bill!!! Perdón por llegar tan tarde, es que… ¡Se me acabó el combustible!

-Ahhh Okey, no hay problema, tárdate cuanto quieras.

-Oooookey- ¿por qué decía eso? Raro, raro, raro. Muy raro. –Pero no te preocupes, llegaré rápido como rayo.

-AHHH, está bien, te espero- su voz sonó asustada. Seguro es porque está ansioso de ver a su guapo y sensual hermano. Nahhhhhh jajaja sí claro. ¡Pero lo soy! No miento. Y si lo hago es por una buena causa. ¡Pulgar arriba!

-Bueno, chauuu- me despedí.

-Adiós- y me colgó. ¿ME COLGÓ? ME COLGÓ… ¡¡¡ME COLGÓ!!! ¿¡CÓMO SE ATREVE!? SE SUPONE QUE YO DEBERÍA HABER COLGADO ¡NO ÉL! A LA MIERDA TODO.

Al fin mi auto ya tenía combustible y podría partir como un rayo. SOY FLASH BITCHES. Jajaj ya quisiera. Me subí a mi auto, me fijé que el perrito estaba durmiendo. Que tierno, de verdad se parecía a Bill. Jaja mi hermano es un perro. Conduje desesperado por llegar hacia mi destino. En mi mente me veía como un increíble, guapo y sexy corredor de carreras. Voy a la delantera, nadie me va a ganar. SOY LO MÁXIMO.

¡¡¡Y TOM KAULITZ GANA LA CARRERA DE LA TEMPORADA!!! Ya puedo escuchar los aplausos. Vaya, y como si no fuera mucho, escuché la canción Na Na Na de My Chemical Romance. Esa canción iba perfectamente con el momento. Si no estuviera tan desesperado me pondría a saltar en el asiento, pero ahora me limito a cantar. –NA NA NA NA NA NA THIS IS MY CHEMICAL ROMANCE BITCHES- grité sacando la cabeza por la ventana del auto. No sé por qué. Me emocioné. Estoy loco.

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Bill:

Llegué a la tienda justo después de que mi hermana había llamado. Al menos se atrasó un poco, eso era bueno, solo esperaba que no llegara bastante rápido. Porque estoy seguro que me tardaría mil años encontrar un buen regalo para él. Si me tardaba mucho en decidirme entre una camisa de otra, me tardaría muchísimo aquí. Aunque, como tenía mucho dinero en mis manos, no sería mucho problema. Abrí la gran puerta de vidrio frente a mí y entré. El lugar era de verdad hermoso. De tonos claros, olorcito a rosas, con aire acondicionad y los mejores regalos que podrías encontrar en todo el mundo. -¿Qué tal Bill?- llegó la voz de Gustav.

-Hola- saludé. -¿Por qué sigues con la tienda abierta?

-Sabía que, conociéndote, te habrías olvidado de comprarle el regalo a tu hermano- respondió.

-¿Es tan obvio?- asintió con la cabeza, y yo bufé. Tenía razón, siempre me olvidaba de todo. Es normal en mí. –Bueno, a lo que vine- dije cambiando de tema. Me paseé por la tienda buscando algo que llamara mi atención. Algo que tal vez le pueda gustar a mi hermano. En realidad, como ya casi nunca lo veía, no sabía que cosas le gustaban, así que sería algo difícil. Decidí basarme en nuestra infancia, las cosas que nos gustaban de niños y las cosas que hacíamos juntos. Eran tiempos tan dulces, adoraba recordarlo. Suspiré, lo extrañaba demasiado. Lo abrazaría con toda mi fuerza cuando lo tuviera frente a mí. Aparté mis sentimientos a un lado y me dispuse a encontrar el regalo perfecto.

-¿Te ayudo?- preguntó Gustav.

-No te preocupes, está bien- le dije. Seguí con mi búsqueda. Había tantas cosas que me hubiera gustado comprar para mí, pero esto era para Tom. Llegué a una parte de la tienda llena de collares y cosas por el estilo. No estaba seguro, según yo Tom no era de esos que se ponían tantos accesorios como yo. Pero había una cadena que llamo mi atención. Era una común y corriente, pero debajo había varias letritas que le podías poner. Lo cual no era lo único, cada letra tenía un corazón partido a la mitad, y si lo unías con otra letra, el corazón se formaba perfectamente. -¿Gustav? ¿Será posible que en esta cadena pongas las letras B y T?- pregunté.

-¿Sabes? Esto está al dos por uno. Si compras una cadena te doy otra y también dos letras- me explicó. Eso significaba, que si lo compraba, Tom y yo tendríamos los mismos collares pero cada uno con su letra, y si los juntábamos, el corazón se formaría al centro. Era hermoso. Estoy seguro que a mi hermano le gustaría.

-Lo compro- dije.

Pronto tuve dos cadenas, una con la letra B y la otra con la T. Todavía no me la pondría yo, esperaría a mi querido gemelo. Salí de la tienda con la cajita envuelta en mis manos y caminé con lentitud a mi casa, no habría porqué apresurarse. Volvía a mirar la hora. ¡Eran casi las once! Ahora sí debía irme corriendo. Mi casa estaba cerca, pero a quien engaño, me voy de una vez.

Justo cuando quería cruzar la calle, un auto negro pasó delante de mí a punto de pisarme los pies.

-¡¡¡Fíjate por donde vas idiota!!!- me gritó el conductor. Su voz se me hacía familiar.

-¡Vete a la mierda!- le grité de vuelta y seguí con mi camino. Dios, a veces odio a la humanidad. Llegué a mi casita y dejé mi regalo bajo el árbol de navidad. Ahora solo me faltaba esperar. Al fin, todo estaba listo. No puedo esperar a que Tom llegue.

El timbre sonó unos diez minutos después.

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Tom:

¡LLEGUÉ A LA CIUDAD! ¡AL FIN! El pequeño perrito seguía dormido, eso era bueno, no me gustaría que se despertara y arruinara la sorpresa. No, no, eso no. Ahora a la casa de Bill. Espero que no esté tan lejos. ¡Y AL PARECER NO LO ESTABA! ¡Pulgar arriba!

En el trayecto a su casa, me topé con un engendro hijo de perra cruzando la calle, justo cuando yo debía estar cruzando. Por poco lo piso si no hubiera ido más rápido.

-¡¡¡Fíjate por donde vas idiota!!!- le grité a aquel engendro flacucho y bien vestido.

-¡Vete a la mierda!- me respondió. ¿¡QUÉ!? ¿¡CÓMO SE ATREVE ESE MARICA A DECIRME ESO!? ¡VAS A VER! Si tan solo no estuviera frente a los ojos de las demás personas, le daría en retro en busca de ese niñato para aplastarlo de una vez por todas. ¡SI ESO HARÍA! Bueno, qué importa. ¡Momento! Me perdí. ¿Dónde miércoles está la casa de Bill? ¿¡CÓMO ES POSIBLE QUE ME HAYA PERDIDO!? ¡SE SUPONE QUE BILL VIVE EN UNA MANSIÓN! ¿CÓMO NO LA PUDE VER? Dios, por haberle gritado al tipejo ese no me di cuenta que me pasé de largo, y mucho.

Al fin, ya estaba frente a su puerta. Su casa era increíble, grande y lujosa. Qué envidia. Toqué el timbre, mientras sostenía una caja de cartón en la que estaba el CD y el perrito. FUE LO MEJOR QUE ENCONTRÉ, NO ME JUSGUEN. La puerta de abrió, dejándome ver a un hermoso chico frente a mí.

No lo puedo evitar. Sí, lo admito, estaba enamorado de él desde los trece. Soy un marica y un incestuoso hijo de perra, pero Bill era sumamente hermoso e incomparable. –Holaaaaa- saludé en tono gracioso.

-¡Tooooooooooom!- gritó mi hermano con los brazos abiertos. Boté la caja por algún lugar- bueno no la boté, eso sería feo con el perro adentro, la deje por ahí- y lo abracé con todas mis fuerzas.

-Te extrañé- dije aplastándolo en el abrazo.

-AHHHH NO ME DEJAS RESPIRAR- gritó a penas. Me separé y le di muchos besitos por todo su rostro. Bill soltó algunas risas. –Basta, basta, ya no más.

Después de algunas frases más, entré a la casa con la caja en manos y luego la dejé por ahí en la entrada junto al perchero. Oh, dios, olía a comida. -¿Qué cocinaste?- pregunté.

-Algo muuuuuy delicioso- respondió.

-QUIERO COMER, QUIERO COMER, QUIERO COMER- repetí mil veces.

-Okey Tommy- dijo divertido y me empujó hacia el comedor.

¡OH POR DIOS! ¡PAVO EN SU JUGO! ¡JUSTO LO QUE SOÑE! ¡OH BILL, CUANTO TE AMO!

Me lancé a la mesa esperando a que mi hermanito sirviera, y en cuanto lo hizo, comí, comí, comí y comí hasta que no pude más. –Se nota que tenías hambre- dijo Bill.

-Pues claro que tenía, además soñé con esto- apunté a la comida.

-Vaya, que suerte- sonrió.

Hablamos un poco más sobre nuestra vida y como nos había ido últimamente. Pues no me equivocaba, Bill se había tomado la vida lujosa. Qué suerte. Justo después, ya eran las doce. YEHHH HORA DE ABRIR LOS REGALOS. Parezco un niño.

Fuimos a la sala donde brindamos, nos abrazamos un poco, nos deseamos feliz Navidad y por fin, los regalos. Nos sentamos en los sillones para abrirlos.

-Yo primero- dijo Bill. Me pasó una cajita muy pequeña. La abrí lentamente encontrándome con dos collares, uno tenía la letra T y el otro la B. Mi gemelo las tomó y unió las letras, formando también un corazoncito en el medio. Ohhhh que hermoso…. YO QUERÍA UN AUTO A CONTROL REMOTO Nahhh mentira jaja. De verdad es bellísimo. Reflejaba nuestro amor, lo cual fue…. Muy romántico para mí. Claro, considerando que estaba enamorado de mi hermano. AHHH TODAVÍA ME SIENTO UN MARICA ENFERMO POR ESO.

-Awww Billy, es hermoso, gracias, me encanta- dije mientras me ponía el que tenía la T, y él se ponía el que tenía la B. –Gracias, de verdad- le di un fuerte abrazo y besé su frente.

-De nada, te quiero mucho.

-Yo te amo.

-Yo también.

Bueno basta de ridiculeces, es hora de abrir su regalo, le traje la caja, esperando a que la abriera. Y lo hizo.

-Ohhh, Tommy, no debiste- dijo al darle una mirada a la caja. –Es hermoso, que lindo- dijo en tono tierno. –Y ese disco, ¡oh por Dios! Nosotros siempre lo escuchábamos cuando éramos niños.

-¿Te gusta?- pregunté.

-¡Me encanta!- saltó sobre mí. Caímos hasta el suelo, pero él seguía sobre mí abrazándome.

-Me alegra que te guste- le devolví el abrazo.

-Creo que al perrito lo llamaré… Pumba.

-Jaja qué bonito nombre- sonreí. Nuestras miradas se cruzaron. Por Dios, los labios de Bill son tan tentadores. Los quiero, los quiero, los quiero. Los necesito. Sí, lo haré. Y no lo dudo.

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Bill:

Ese perrito era la cosa más bella que había visto, y dormido era como un ángel. No puedo creer que Tom me haya dado algo tan hermoso como eso. Y el CD, también es increíble. No puedo creer que él recordara que siempre lo escuchábamos cuando éramos niños. Estaba tan feliz, tanto que salté sobre él y lo abracé con toda la fuerza del mundo. Tom era lo mejor que me pudo haber pasado, él era la persona más importante para mí, y también la que más amaba. Pero mi amor iba más allá de lo fraternal. Estaba enamorado de mi gemelo. Antes me sentía raro por eso y no lo quería aceptar, hasta que un día, decidí afrontarlo. Amo a mi hermano, lo amo con toda mi vida y haría de todo por él. Si tan solo él me amara tanto como yo lo amo a él, pero es imposible. Solo espero que con el collar que le regalé se haya dado cuenta de mi amor hacia él. Pues al parecer todavía no entendía el mensaje. Sin embargo no me importaba, lo que importaba era que lo tenía conmigo, muy cerca de mío. Si pudiera lo besaría pero seguramente si lo hago Tom se asustará y me dejará porque pensará que soy un enfermo. Me limité a saltar sobre él hasta caer al suelo y poder sentirlo desde ahí. Lo deseaba, y mucho. Nuestras miradas se cruzaron por unos segundos, y no pude evitar notar la forma en la que mi hermano se acercaba lentamente hacia mí, hasta que él rosó sus labios con los míos, y luego me besó.

¿Me estaba besando? ¿Esto era real? ¿No era un sueño? Pues no lo era, todo era completamente real. ¿Cómo es posible que él me estuviera besando de esta forma? Tan apasionado y lleno de dulzura. No lo puedo evitar, besa de una forma tan increíble que ni me lo creo. Me dejé llevar con aquello y me sentí esclavo de aquellos labios que se movían a un compás muy sexy junto a los míos. Me separé por un poco de aire y lo miré en shock. –Tom… ¿Por qué?- pregunté sin poder creerme lo que había pasado hace unos segundos. Él se tardó mucho en responder. Comenzaba a preocuparme. Lo sé, lo amo, pero esto fue algo que no me esperaba. Pasó de la nada. No tenía idea de cómo actuar o qué decir. Por ahora, lo único que salía de mi boca eran mis agitadas respiraciones, que chocaban contra la piel de mi gemelo, quien se estremeció un poco. Eso bastó para sorprenderme un poco más y decidí pararme de una vez. Porque, los dos seguíamos tirados en el suelo, y yo estaba sobre él, además no podía dejar de notar que mi miembro estaba sobre el suyo, tan duro y necesitado.

Me traté de levantar, pero el trenzado sostuvo mi brazo volviendo a mi antigua posición, y dejando otro beso apasionado en mis labios. El cual seguí sin dudar, aunque todavía seguía con la duda del por qué lo hacía. Sin embargo, se sentía tan bien que lo necesitaba, tampoco quería dejar esta gran oportunidad a un lado. En cuanto sentí que nunca nos separaríamos de aquella hermosa unión, él se separó de mis labios y me miró con una mirada penetrante que empezaba a odiar, porque me provocaba y me ponía muy duro. Acarició una de mis sonrojadas mejillas y quitó un mechón de pelo de mi rostro.

-Porque te amo- respondió a mi pregunta. –Desde que tenemos trece años estoy más que enamorado de ti. Eres la persona más importante de mi vida, y la más hermosa también. No puedo evitarlo más, te necesito con toda mi alma.

Sentí que mi corazón latía al cien por ciento y mi respiración se agitaba todavía más, mis piernas temblaban al igual que mis brazos con los que me apoyaba sobre los hombros de Tom. Entreabrí la boca para decir algo, pero no pue más que titubear. Este era un golpe muy grande para mí. No era posible. ¿Mi hermano no mentía? ¿Me amaba de verdad? Pues al parecer todo es verdad, además él nunca me ha mentido, siempre fue la persona más dulce en mi vida. Sé que es un bromista de primera, pero si hubiera sido una broma, hubiera soltado carcajadas después de ese primer beso. Mi primer beso, robado por mi hermano. Todavía no lo creo, es incomprensible, pero alucinante. Aunque en mi interior ahora todo estaba claro. Él me amaba, y yo a él. Debía decírselo cuanto antes.

-Supongo que ahora, vas a odiarme y dirás que soy un enfermo. ¿Verdad?- me preguntó. Nunca sentí odio alguno hacia él, siempre fue amor y dulces deseos prohibidos que no soportaba, porque me hacían tocarme de una forma inimaginable. Soy un morboso enamorado de su gemelo. Creo que ambos somos unos enfermos enamorados.

-Tom, yo nunca te odiaría. Tú… eres mi todo. No sabes cuánto deseé tener algo más contigo, algo más que simple cariño de hermanos, siempre quise ser alguien muy importante para ti, alguien con quien compartas dulces momentos, y mucho amor. Porque, yo también te amo- sonreí. Esas frases seguramente eran muy fáciles y típicas en las películas de romance, pero en cada una, estaba reflejado todo el amor que le tenía. Y no era todo, cada estrella en el cielo significaba una razón más de porqué amaba a Tom.

Sentí como sus manos se entrelazaban con las mías y respondió a mi sonrisa, luego me dio un cálido beso en la frente. –Me alegra que sientas lo mismo por mí, siempre me sentí mal por esto y…

-Shhh- lo callé. –No digas más, solo quiero disfrutar en grande esta noche junto a ti- sonreí de la lado. En realidad quería hacer una cara sensual pero siempre soy tan inocente, a veces odio eso. Es que soy muy tímido como para hacer una mueca seductora o algo por el estilo. Simplemente no lo soporto, ni siquiera sé cómo hacerlo. Temo intentarlo y que termine haciendo una cara graciosa.

-Yo también quiero disfrutarla mucho contigo. Me gustaría que esta noche hagamos miles de cosas, pero solo me limito a hacerte una cosa- dijo acercándose peligrosamente a mi cuello, lo cual erizó mi piel. Dios, él sí sabía ser sexy. Vaya don que tiene, es muy bueno cuando se trata de ponerme nervioso.

-¿Qué cosa?- pregunté con voz medio entrecortada. Sentí su cálido aliento contra mi piel y solté un jadeo. Pronto sus manos descendieron por mi espalda en forma de caricias que me hicieron estremecerme. Creo que sé lo que vendría.

-Quiero hacerte mío- susurró en mi oído, y luego mordió suavemente el lóbulo de éste. Gemí, me estaba provocando, y mucho. Claro que dejaría que me hiciera eso, deseaba esto desde los 17 años. Soy un completo pervertido, pero me valía muy poco. Mi hermano era alguien con el que podrías correrte más de una vez al soñar con él. Lo digo por experiencia. Fue una noche hermosa aquella, pero después fue horroroso, porque me tarde bastante tratando de quitar mis restos de la sábana.

-Házmelo, te deseo- confesé. Esto no me lo perdería. De verdad lo deseaba con todo mí ser.

Pronto sentí sus labios juntarse con los míos en besos bastante apasionados y llenos de amor y dulzura. Una dulzura que solo él podía transmitirme. Jugueteé con sus trenzas y dejé que él me quitara la chaqueta roja que traía mientras acariciaba mi espalda. Me levantó en sus brazos y me llevo a la cama a terminar con lo nuestro. Porque aquí en el piso sería muy incómodo.

Llegamos y dejó mi delgado cuerpo entre la cama, se posó sobre mi sin dejar de besarme y acarició mis piernas yendo desde mis tobillos hasta mis muslos. Seguí con sus juegos y desabroché los botones de su camisa para luego toparme con ese tentador y delicioso cuerpo que mi hermano tenía. Pasé mis manos por sus perfectas abdominales y luego besé su pecho disfrutando de su sabor. Me sentí desnudo, pues Tom me había quitado mi pantalón, dando más acceso a su tacto. Llevo sus labios a mi entrepierna y dejo algunos besos sobre la tela de mi ropa interior. Comencé a gemir con tal de sentir aquello. Le pedí entre jadeos a Tom que se quitara su pantalón también, y así lo hizo. Pronto lo tuve todo a mi disposición y aproveche de tocar cada parte de él, besarlo y dejarlo con muchas marcas mías.

Al momento en que los dos estuvimos completamente desnudos, fue el momento en el que vi estrellas. Dos cuerpos se unieron para siempre entre besos húmedos y amor sin límites. Afuera la noche era fría y pude ver como caía la nieve, pero adentro, el calor era abundante, peor temía que la casa fuera a incendiarse gracias a nosotros. Desde siempre fuimos unos chiquillos muy traviesos, podríamos hacer que la casa desapareciera en un abrir y cerrar de ojos solo por un simple juego. Pero esto no es algo simple, es algo que marcó mi vida para siempre, algo que cada noche disfruto junto a su compañía y dulces gemidos que para mí son música. Nunca supe lo que verdaderamente era el amor, y ahora que lo pude sentir con toda su intensidad, todavía no lo sé. Pero si estoy seguro de algo. Tom y yo, a pesar de ser tan cercanos y estar a merced de algo prohibido, nunca dejaremos este amor a un lado. Este hermoso regalo de navidad que llegó para nosotros, este amor infinito, a pesar de esas largas distancias, siempre nos tendremos el uno al otro. Porque no importa que tan largo sea el camino, nosotros somos inseparables.

-Te amo, Bill.

-Yo también te amo, Tom.

F I N

Nota: Gracias por leer este One-Shot de navidad. Esperamos que les haya gustado, pusimos todo nuestro entusiasmo en esto para que sea especial para ustedes. Les agradecemos sus lecturas y apoyo. GoXi y yo, Aura Johannessen, les deseamos una feliz navidad y próspero año nuevo.

por Aura Johannessen

Escritora del fandom

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