
Notas: Última parte de la serie «Invisible». Es un femslash, así que la pareja principal es Bel – Tamy (Bill y Tom)
(One-Shot de Aura Johannessen)
Me encontraba caminando por miles de caminos sin destino alguno. Me preguntaba qué me había pasado todo este tiempo que estuve fuera. Me dirigí a la escuela, pero ninguno de mis amigos podía verme, creí que era una broma, pero era extraño, ni siquiera el director de la escuela ni los profesores sabían que estaba ahí. Fui directamente a mi casa, mi madre estaba llorando y se la veía un poco demacrada. ¿Qué fue lo que había pasado? Nadie me veía, nadie me escuchaba, nadie me sentía, era horrible. Me quedé en casa junto a mi madre, la seguía a todas partes. Un día de esos, mi mamá fue al entierro de una persona, ¿de quién? No sabía nada, pero quizá era por eso que mi madre estaba tan triste. Me quedé junto a ella en todo momento, hasta que escuché mi nombre.
-Hoy estamos todos reunidos, para presenciar el entierro de la pequeña Isabela.
Me quedé helada, ¿era yo? ¿De cómo había pasado? Me acerqué a mi tumba, y no pude evitar llorar. Todo el tiempo estuve muerta, y nunca me había dado cuenta. ¿Pero por qué seguía aquí? ¿Por qué no estaba en el cielo ni en el infierno? Debería irme y pasar la eternidad en otra vida, sin embargo mi alma seguía rondando por los alrededores, sin nada que hacer en esta aburrida ciudad. No tenía a donde ir, no podía ir a la escuela, tampoco a la casa, estaba perdida.
Nunca sentí hambre ni sed, no necesitaba nada. Estaba muerta, no era necesario. A pesar de eso, no podía evitar sentirme triste, e incompleta. Veía a algunas parejas pasar frente a mí, felices y enamoradas. Yo nunca tuve amor verdadero, mi madre era un poco dura conmigo, y mi padre murió el mismo día en que nací, fue horrible. Tampoco había encontrado una persona especial, ninguno de los chicos de mi escuela me atraían, todos eran exactamente iguales. Creo que por eso estoy incompleta, no encuentro una persona ideal para que esté conmigo. Nunca la voy a encontrar, porque, como soy invisible, será imposible. Viviré así por el resto de mi vida, atormentada.
Siempre me he preguntado, si algún día lograría encontrar alguien que logre verme, tengo muchas esperanzas, pero no encuentro a nadie. Me gustaría que alguien se dé cuenta que estoy ahí. Pero nunca va a pasar.
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Está lloviendo y el cielo es muy oscuro para ser de mañana, me encuentro caminando cerca de un hospital, un poco viejo y abandonado, casi no hay nadie allí, excepto algunos ancianos a punto de morir al igual que yo. Me hace sentir bien, me recuerda a mí. Abandonada, muerta, triste e invisible para muchos. Sé que es triste, pero soy así, y no puedo evitarlo. Levanto la cabeza, y me encuentro con la figura de una chica mirando por la ventana. Está un poco lejos de mí, pero la veo perfectamente. Tiene piel pálida, cabello castaño, un poco rojizo, y es crespo. Me parece un ángel, por sus facciones delicadas y por su rostro, que me emitía un sentimiento de tranquilidad y paz. Es justo lo que necesitaba. Después de buen rato de observarla, estoy lista para irme, pero me doy cuenta de algo, levanta su mano lentamente, y la mueve de un lado al otro por el aire. Me está saludando.
¿Qué? ¿Puede verme? ¿No es un sueño? Me pellizco un brazo. No, esto es real. Me ve, ella me ve. No puedo evitar sonreír, y la vuelvo a ver, pero no está, desapareció. No puedo perder esta oportunidad, si ella me ve, seguramente puede ayudarme. Me dirijo al hospital y corro por los pasillos buscándola. Me tardo mucho tiempo, hasta que la veo, acostada en una camilla, con los ojos cerrados mientras intenta dormirse. Camino hacia ella, contemplándola, es muy linda. No quiero despertarla, pero necesito su ayuda.
-Hey…- digo, ella gruñe, puede escucharme. –Despierta…
Abre sus ojos lentamente, y voltea hacia mí, mirándome de pies a cabeza, debo verme muy mal. Llevo unos jeans viejos y un poco rotos, una camisa negra y muy grande, y una chaqueta de jean que me cubre hasta las manos. Mi cabello es corto y lo llevo con las puntas un poco hacia arriba. Nada grandioso.
-Hola- me dice ella, su voz es muy dulce.
-Hey, me llamo Isabel, pero todos me dicen Bel- me presento. Estoy muy feliz, no puedo creer que alguien pudiera verme.
-Hola, Bel, mi nombre es Tamara, pero todos me dicen Tamy- me sonríe, yo devuelvo la sonrisa.
-Oye, ¿puedes verme?- pregunto.
-¿A qué te refieres?
-¿Cómo te lo explico?- seguramente no me va a creer. –Bueno, hace algunos meses descubrí que había muerto, y pues, ahora soy un alma que va por ahí- termino. Espero a que ella se lance a reír o algo por el estilo, pero simplemente me mira con dulzura.
-Te entiendo, no te preocupes, es normal en mí- dice.
-¿Qué?- estoy muy confundida. -¿A qué te refieres de que es normal en ti?
-Yo puedo ver las almas del más allá, soy una Médium- confiesa. Me quedo helada, pero al mismo tiempo me siento con suerte, no siempre uno se encuentra con alguien como ella. Ahora lo entiendo todo, doy un suspiro de alivio.
-Ya veo, entonces, ¿podrías ayudarme con algo?- pregunto.
-Claro que sí- responde.
-Mira, yo he muerto, y se supone que debería estar en el cielo, o tal vez en el infierno, pero no entiendo por qué sigo aquí.
Tamy se queda un buen rato pensando, pero de la nada, pone una mano sobre mi hombro y me mira directamente a los ojos. Estoy muy nerviosa, por un momento puedo sentir sus hermosos ojos cafés atravesarme y su tacto es tan suave que se me eriza la piel. Luego se aparta. No quiero que lo haga, deseo más, quiero que vuelva a tocarme. –Estás incompleta- dice.
-Lo sabía- murmuro. -¿Y qué tengo que hacer?
-No lo sé, quizá debas esperar para encontrar al amor de tu vida, o, tal vez, nunca aparezca- susurra la última parte y me mira con tristeza. No puedo evitar llorar, me cubro la cara con las manos mientras pienso en eso. Si nadie me ve, entonces nunca encontraré a alguien que me ame para irme de este lugar y vivir feliz. Necesito amor.
Seco algunas de mis lágrimas. –Lo siento, a veces no puedo controlar esto- digo entre hipos.
-No tienes que disculparte, está bien, entiendo por lo que estás pasando, ven aquí- extiende sus brazos y me abraza. Le correspondo el abrazo y me echo a llorar sobre su pecho. Siento como sus suaves manos me acarician la cabeza y tararea una linda canción para arrullarme, hasta que me quedo dormida en sus brazos.
Al día siguiente despierto en la camilla de al lado, todavía sigue lloviendo, no me extraña. Me levanto y miró a Tamy, se encuentra plácidamente dormida. La contemplo por mucho tiempo, y acaricio sus rojizos cabellos que se enredan entre mis dedos. En una de esas, cuando aparto mis dedos, un mechón de pelo se queda entre mi mano, por un momento pienso que sin querer se lo arranqué, sin embargo, no hubo dolor. Se le cae el cabello lentamente.
Salgo de la habitación en busca de sus archivos, por alguna razón estoy muy preocupada por ella. Me tardo más de dos horas encontrarlas, leo cada archivo sin ninguna prisa, y me doy cuenta de todo. Quiero llorar, pero no me dejo, es extraño que me haya encariñado tanto con esa niña, solo la conozco dese hace un día. Ignoro eso, y me voy. Quiero buscar algo de comida, no para mí, para Tamy. Debe tener mucha hambre, además, ese hospital está casi abandonado, nadie debe cuidar de ella.
Regreso con mucha comida en manos, y los coloco sobre la camilla, despertando a la pelirroja. –Buenos días, te traje comida, debes estar hambrienta- digo con mucho ánimo.
-Hola- saluda entre un bostezo. Mira la comida a su alrededor y se queda asombrada. -¿De dónde sacaste todo esto?- pregunta.
-Bueno, lo encontré.
-¿Robaste?
Sonrío de forma sinvergüenza. –Que importa eso, seguramente no te dan muy buena comida por aquí. Come- ordeno.
-Gracias- dice antes de llevarse un gran sándwich a su boca para devorárselo.
-Después de todo, somos amigas- digo mirando hacia la ventana.
-¿Amigas? ¿En serio?
-Sí, claro que lo somos- la observo.
-Yo nunca tuve un amigo.
-¿Por qué?
Comienza a contarme toda su historia. Al parecer nadie la quería mucho que digamos. Sus compañeros de escuela le tenían miedo porque podía ver cosas que otros no, sus padres también estaban muy preocupados y pensaron que estaba loca. La mandaron a un psiquiatra, donde la hicieron sufrir mucho, hasta darse cuenta que ella sufría de cáncer. En eso la enviaron a este hospital, la dejaron internada aquí varios meses, hasta dejarla completamente sola. Muy pocas veces aparecía una enfermera para hacerle compañía, o simplemente aparecía un carrito con comida muy mala frente a la puerta. Nadie la quería. Creían que estaba loca.
-Ya veo- murmuro. Me da mucha pena, no puedo creer que le hagan eso solo por su increíble don. La gente es enferma. –Pero, ahora me tienes a mí- sonrío. Tamy me devuelve la sonrisa, y la da otra mordida a su sándwich.
-Gracias por aceptarme como tu amiga.
-Oye, siempre me gusta hacer nuevos amigos, además eres muy especial, y creo que eres linda- susurro la última parte, por suerte no me escuchó. En eso se me aparece una pregunta, no sé si decirle, quizá se ponga un poco triste, pero tengo mucha curiosidad. -¿Cuánto tiempo te queda de vida?
Tamy se detiene, y su sonrisa desaparece. –Cuatro meses.
-Todavía es mucho tiempo- trato de animarla, pero sé que está triste. Soy una imbécil por preguntar eso. Saco de mi bolsillo los mechones de pelo pelirrojo que sin querer escaparon de su cabeza, jugueteo con ellos, es mejor no decirle. Los vuelvo a guardar, y decido tomar esta conversación por terminado, y cambio de tema.
Los días se pasan más rápido de lo esperado, pero con cada nuevo día, aprendemos algo nuevo de la otra, y somos más unidas que cualquier par de amigas en el mundo. Me agrada mucho, a veces siento que encontré el amor verdadero. Nunca la he tocado, nunca la he besado, pero con sus simples “Te quiero” de amigas, me basta. Solo necesito eso para ser feliz, y al parecer Tamy piensa lo mismo, porque hace mucho que no se preocupa por su enfermedad, hasta a veces ni se da cuenta que ya no tiene cabello.
Todos los días es lo mismo, salgo para buscar comida, la veo comer, dormimos, jugamos un poco, charlamos, y a veces hacemos algunas travesuras. Por ejemplo, empujo la camilla en donde ella está y la hago pasear por todo el hospital a toda velocidad, es muy divertido. Me encanta oírla reír, me encanta ver su sonrisa, es como si nunca hubiera estado enferma, aunque hay días en los que tengo que cuidarla mucho porque le vienen vómitos o cosas así. Mi madre fue doctora, sé cómo cuidar de una persona.
Los meses se pasaban sin darnos cuenta, hasta que llego un día.
Llovía más de lo normal y hacía mucho frío. Me aseguré de cerrar bien todas las puertas del hospital para que el frío no entrara, y en un bote de basura encendí fuego para calentar el lugar. No solo lo hice para Tamy, también calenté las habitaciones en las que estaban algunos ancianitos. Estaban a punto de morir, pero siempre es bueno dar un poco de ayuda. Cubrí los cuerpos de cada uno de los pacientes, e hice chocolate caliente para todos. Estaba con ganas de ayudar, Tamy me hacía feliz, por eso siempre estaba dispuesta a dar todo mi apoyo.
En cuanto terminé con mi trabajo, volví con mi amiga para hacerle compañía, estaba acostada en la cama, y se veía un poco mal, seguro era por el frío.
-Volví- dijo acostándome a su lado.
-Qué bueno, me sentía muy sola- la cubro con un brazo, y ella se acomoda sobre mi pecho buscando más calor. Le dejo un besito en su cabeza y acaricio esa piel tan suavecita.
-¿Te sientes mejor?- pregunto.
-No, todavía estoy muy mal.
-Ya va a pasar, te lo prometo.
-Tengo miedo.
-¿Por qué?
-¿Qué pasa si muero?
-No digas eso- me quejo. –No te vas a morir, estoy segura que todavía falta mucho tiempo para eso, Tamy.
-Pero sabes- me interrumpe. –Si muero, estaré contigo, será como si nunca hubiera muerto- me sonríe. Esas palabras me llegan muy al fondo, no puedo soportar imaginarla a ella como yo, invisible y perdida, sin saber qué hacer, ni a donde ir. Sin embargo tiene razón, siempre voy a estar para ella, nunca me voy a separar de su lado.
-Estoy cansada- dice. La acomodo un poco entre mi pecho y dejo que se duerma sobre mí, parece un tierno bebé.
-Duerme, Tamy- le doy otro beso en su calva cabecita.
-Bel- me llama. –Te quiero mucho.
-Yo también.
Y nos dormimos.
Pasan muchas horas sin darnos cuenta, hasta que un rayo me despierta. Salto de la cama, por un momento me asusté, creí que había despertado a Tamy, pero seguía durmiendo. Creo que lo mejor será despertarla, un día me dijo que le gustaban las tormentas, seguro le gustará ver esto.
-Tamy, despierta- digo mientras la sacudo un poco, pero no me hace caso. –Tienes que ver esto. ¡Es una tormenta! ¡Con rayos y todo!- digo con mucho ánimo, pero ella no despierta, ni siquiera gruñe. -¿Tamy? Despierta, no bromees ahora, sé que estás despierta, no seas perezosa- digo nuevamente, pero no hay respuesta. La tomo entre mis manos, y ella deja caer su cabeza y sus brazos, es como si no funcionaran. La sacudo con delicadeza tratando de despertarla mientras grito su nombre, pero nunca me responde. Apoyo mi oído contra su pecho, pero no escucho nada.
-No…- susurro. –No ahora, ahora no, por favor, todavía no es hora- me quejo. -¡Tamy! ¡Tamy!- grito, pero no despierta. –Por favor, despierta, despierta- mis ojos se llenan de lágrimas, y mi rostro muestra tristeza. –Tamy, Tamy- repito su nombre entre llantos.
-¿¡Por qué a ella!?- no puedo evitar gritar nuevamente, y caigo entre llantos. Dejo su cuerpo entre la camilla, la acomodo con mucho cuidado, y salgo a buscar flores. Vuelvo, y coloco algunas entre sus manos, y otras entre la camilla, como si fuera algún tipo de cama de flores. Me echo a llorar entre el suelo, recordando cada momento con ella, la extraño tanto. Luego susurro mil veces.
-Te quiero Tamy, te quiero, te quiero con todo mi pobre corazón.
Cierro los ojos, y en eso, siento una luz sobre mí. Miro con mucha curiosidad, y me encuentro con ella. Está parada, con un hermoso vestido blanco que le llega hasta las rodillas, no lleva zapatos, y tiene ese cabello tan hermoso que a veces envidiaba, agarrado en una trenza larga. Me extiende su mano, y después de susurrar nuevamente su nombre, tomo su mano, y todo se vuele blanco.
El mundo desaparece ante mis ojos, y lo único que puedo ver, es un hermoso paraíso, un lugar mágico, en el cual, Tamy y yo gobernamos. Es lo más maravilloso que he visto.
Me doy cuenta entonces, que nunca necesité el amor de una pareja, estoy completa gracias a Tamy, mi mejor amiga. La amiga que siempre amé, y que ella me amaba a mí. Nunca habría llegado a este lugar si no fuera por ella.
Me salvó la vida.
& F I N &
Notas de la autora: Como se habrán dado cuenta, este es un Femslash. Bill es Bel, y Tom es Tamy. No quise poner ningún Lime ni nada por el estilo, simplemente lo deje como una amistad normal. Porque el amor no solo se trata de parejas ni nada por el estilo, ¿verdad? El amor también existe entre los amigos. Además, no sabía si les gustaría un Femslash, es como una prueba. También habrán notado que este es otra versión de mi otro Fic “Invisible”
Espero que lo hayan disfrutado, y si les agradó el Femslash, me avisan para hacer algún otro Fic de esa categoría. ¡Besitos y gracias por sus lecturas!