
Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducido por lunallena
Capítulo 8
Hamburgo 2:03
—Por aquí —Bushido susurró hacienda un gesto a Bill y a Tom para que lo siguiera. Bill miró a Tom con curiosidad y este asintió agarrando a Bill por la cintura y adentrándolo a la casa.
La casa de Bushido lucía como cualquier otra casa aburrida del suburbio. Era simple, como las del vecindario. Los cuadros contenían fotos de los miembros de la familia y otros familiares que sonreían ante los ojos curiosos de Bill dentro de la casa .cuando Bill miró hacia la izquierda se encontró con un sitio con piso de madera con un piano empolvado y un sofá viejo.
—Tu casa es muy hermosa —Bill dijo antes de detenerse.
Bushido se detuvo en frente de ellos y dirigió su mirada hacia a Bill. Bill se avergonzó ligeramente y rápido miro a sus pies sintiendo las miradas de Tom y Bushido sobre él.
— ¿S-Sí? —Los labios de Bushido se tornaron en una sonrisa —Mi esposa verónica decoró la casa. Ella eligió los colores, yo solo moví las cosas.
—Me gusta —Bill sonrió ampliamente —Me recuerda a mi casa.
—Bill —Tom gruñó con advertencia y Bill se giró a mirarlo confundido. El hombre meneó la cabeza y codeó a Bill ligeramente.
— ¿En serio? —Bushido frunció el ceño y miró a Tom — ¿Y dónde era eso?
— ¡Con Tomi por su puesto! —Bill rio nervioso —¿En serio crees que Tom podría decorar una casa por sí mismo? ¡Por favor!
—Mira, se está haciendo tarde y ha sido un largo viaje —Tom interrumpió antes de que Bushido pudiera hablar — ¿Por qué no consigues un lugar dónde Bill pueda dormir?
—Por supuesto, por aquí.
&
Berlin 2:03
La música dentro del club vibraba en los grandes parlantes a todo volumen y las luces parpadeando frenéticamente en la pista de baile. El club tenía un aire fresco, que le hacía dar una apariencia de almacén abandonado, a diferencia que los almacenes abandonados no brillaban con luces neón por dentro. Era sábado en la noche, cerca de los dos de la mañana y más y más gente seguía llegando al club a la vez que la música se hacía más fuerte.
En el primer piso, en la pista de baile, un hombre caminaba a través de la multitud. Cuerpos sudorosos, moviéndose y rozándose los unos a los otros, el hombre no prestó atención mientras continuaba lentamente entre el gentío, la gente fluyendo a su alrededor y a veces empujándolo. Las luces parpadeaban sobre sus cabezas una vez más y brevemente iluminaron a un grupo de chicas en la barra. Todas ellas eran altas, delgadas, vestían minifaldas y tops apretados. Como sea, la mujer morena fue la que cautivó la atención del hombre. Sus movimientos eran ligeramente extraños, su risa parecía forzada y su lenguaje corporal, en sí, revelaba que ella debía ser la nueva en el grupo, desesperada por ser parte de él.
El hombre sonrió.
Lentamente hizo su camino hacia el grupo apareciendo como si estuviera bailando y que llegó ahí por accidente, justo al lado de ellas. Sin embargo, el grupo de muchachas parecían no haber notado la presencia del hombre, así que este espero unos momentos escuchando la conversación.
—Es jodidamente terrorífico, Jen —Una de las rubias dijo en un tono desagradable —Quiero decir, ellos encontraron su cuerpo la noche anterior.
—Cierto —Una más se unió — ¿Por qué la policía no ha hecho nada todavía? ¡Es su maldito trabajo!
— ¡Chicas! —La rubia más alta interrumpió sosteniendo sus manos con manicure francesas en un gesto de silencio. El grupo se silenció y lentamente se giraron hacia ella, el hombre asumió que sería la líder —¡Energía negativa! ¿Hola? ¿No se supone que nos estamos divirtiendo? —Instantáneamente todas empezaron a sonreír.
— ¡Digamos nuestras marcas favoritas! —La líder dijo cerrando sus ojos y respirando profundamente,
—Prada —Una dijo
—Gucci —otra se unió
—The Cayman islands —Otra dijo.
—Porsches —Todos los ojos se posaron en la morena, quien el hombre había mirado minutos antes. Rápidamente ella alzó su mirada y mordió su labio para pensar rápido
—uh…—Murmuró mirando a todo el grupo — ¿Sexo?
Un pequeño silencio cayó sobre el grupo y la morena se encogió antes de que la líder se eche a reír a carcajadas y alce su copa. Instantáneamente el grupo entero se echó a reír y a pedir al bartender otra ronda de tragos. El hombre sonrió, decidiendo tomar oportunidad.
—Discúlpeme ¿señorita? —El hombre sonrió, casualmente inclinándose contra la barra, la morena se giró sorprendida.—Me estaba preguntando si podría ser yo el que compre su trago —El hombre sonrió peinando con su mano su cabello rubio desordenado. Él era ligeramente más bajo que la muchacha, un poco corpulento y un cabello rubio desordenado. No era exactamente su tipo pero el hecho de que le haya hablado a ella y no a otra muchacha de su grupo de amiga, la hizo sentirse orgullosa. Se sonrojó y asintió con torpeza mientras sus amigas soltaban risitas detrás de ella.
— ¡Seguro! Soy Jen —La morena sonrió estrechando su mano. El hombre sonrió y la saludó inclinándose y besando su mejilla.
—Bueno Jen ¿Por qué no nos vamos a un lugar más privado? —El hombre sonríe de lado — ¿Qué dices?
— ¡S-Seguro!
El hombre tomó su mano y la dirigió hacia la pista de baile.
&
—Muy bien —Bushido bostezó acomodando algunas almohadas antes de acomodarlas sobre el sofá —Ustedes, chicos, pueden dormir aquí por esta noche.
— ¿El sótano? —Tom frunció el ceño examinando su alrededor. Una máquina de hacer ejercicio yacía en un rincón de la habitación junto con un montón de juguetes para niños y una televisión que estaba al frente de una cama.
— ¡Era eso o la calle, Trumper! —Bushido contestó ofendido —No arruines tu suerte.
— ¡Tomi no lo decía en serio! —Bill interrumpió agarrando el brazo de Tom —Es un lugar muy agradable, gracias por dejar que nos quedemos esta noche.
—Como sea —Bushido murmuro dirigiéndose a las escaleras —Quédense aquí abajo hasta que venga a verlos mañana por la mañana, no quiero que mi esposa los vea, así que no hagan ruido.
—Bueno, no puedo garantizarte eso ultimo —Tom sonrió dando un apretón al trasero de Bill y Bushido palideció notablemente.
—Ustedes no pueden….no —Bushido soltó las palabras — ¡No se les ocurra hacer algo aquí en el sótano mientras mi familia está allá arriba! Dios ¿Estás loco?
— ¿Hmm? —Tom murmuró girando su mirada hacia el rostro enrojecido de Bill.
—Solo…no hagan nada de esas cosas aquí abajo ¿de acuerdo? —Bushido suspiró exasperado.
&
Jen presionó su cuerpo íntimamente contra el hombre que había conocido en la barra, movía sus caderas violentamente contra las de él al ritmo de la música. La gente a su alrededor sudaba, el ambiente estaba caliente, a tal punto que el cabello de Jen se pegaba a su cuello.
— ¿Sabes? ¡Está muy caliente aquí! —Ella gritó para que la oyera sobre la música
— ¿Qué? —El hombre gritó de vuelta inclinándose hacia ella.
—Dije…—Ella gritó una vez más — ¡Está muy caliente aquí!
— ¿Quieres ir afuera? —El hombre dijo gesticulando hacia la salida. Jen asintió y dejó que el hombre tomara su mano y la dirigiera a la salida.
— ¡Gracias a Dios! —Jen gimió aliviada cuando salieron del club. La puerta se cerró detrás de ellos y la música solo se escuchaba en el fondo. —Sí estaba muy caliente ahí.
—Sí —El hombre asintió con una sonrisa —Pero esto también es agradable, solo tú y yo.
Jen miró a su alrededor para notar que estaban solos en un callejón y soltó una risilla moviéndose más cerca dónde estaba el hombre.
—Cuidado —El hombre advirtió sosteniendo la mano de Jen en el aire —Sudo como un puerco —Jen rio y llevó su mano a su cabello para amarrarlo en una coleta.
—Por favor, comparado a mí…no hay nada.
—Tú no eres tan mala —El hombre rio a carcajadas y Jen sonrió su corazón calentarse. Se acercó más al hombre, quién envolvió sus manos sobre su cintura.
—Sabes…—Jen susurró descansando su cabeza sobre su hombro —La mayoría de chicos pensarían totalmente que es desagradable el hecho de que sude mucho.
—Bueno, eso es estúpido —El hombre sonrió de lado —Los hombres son los menos indicados.
Jen sonrió y luego rio acurrucándose más —Eres agradable.
—Sí —El hombre susurró —Es una pena que tendré que matarte ahora.
— ¿Q-Qué? —Jen se alejó nerviosa —Buena broma.
El hombre la posicionó contra la pared sonriendo con malicia hacienda que el corazón de Jen empezara a latir a toda velocidad. Ella deseaba que alguien accidentalmente pasara por el callejón en ese momento.
—Pero no estoy bromeando —El hombre dijo sombrío — ¿Qué sucede, Jen? Luces asustada.
— ¡Aléjate! —Jen gritó alzando un puño amenazante — O voy…voy a…
— ¿O vas a qué, Jen? —El hombre rio lentamente acercándose más a ella. Estaba atrapada.
— ¡O voy a gritar! ¡Gritaré tan fuerte que la gente saldrá a ver que está sucediendo! —El hombre pudo ver la esperanza en los ojos de la chica, quién creía que su plan funcionaría.
—Oh Jen, no puedes estar hablando en serio, ¿Crees que eso funcionará? —El hombre colocó ambas mano sobre su cabeza —Pensé que eras más inteligente.
&
Tom se acostó despierto, escuchando el sonido de la lavadora arriba de las escaleras sobre ellos y el sonido de los grillos en el exterior. La casa estaba en absoluto silencio y Tom no quería arruinarlo. Habían pasado años desde que Tom se quedaba en un lugar así, un lugar dónde no era el basurero de apartamento…una casa. Le enfermaba hasta los intestinos cuando recordaba su perfecta niñez en casa en su perfecto vecindario viviendo con Jorg y Jaydn como su perfecta familia…aparentemente.
— ¡Puta sin valor! —Jorg gritó golpeando su puño contra la pared.
—Maldita mentiras—Tom susurró mirando el techo —Todas eran malditas mentiras.
— ¡Voy a matarte, desgraciado! —Jaydn se trepó sobre su esposo.
—Ellos obtuvieron lo que se merecían —Tom susurró —Malditos, merecían morir. Pero no Georg…nunca él.
Imágenes de su niñez recorrieron por la mente de Tom y un sentimiento familiar comenzó a consumirlo una vez más. El mismo sentimiento que sentía cada vez que recordaba su niñez, el mismo sentimiento que ha estado sintiendo desde que era adolescente, Sed. Sed de sangre y tener el control de su adrenalina en el cuerpo que hacían temblar las manos de Tom. Se sentó en la cama y agarró la almohada más cercana suspendiéndola en el aire sobre Bill, su dulce y pequeño Bill, quién haría todo por Tom y su dulce y pequeño Bill, quién vivió una vida perfecta en casa con su madre hasta que Tom se lo llevara. Tom odiaba todo de Bill en ese momento, se inclinó un poco, aun sosteniendo la almohada a pocos centímetros lejos de su rostro.
—Te odio —Tom susurró sombrío mirando los carnosos labios de Bill —Te odio.
Lentamente llevó la almohada hasta el rostro de Bill, rozando su nariz y Bill ronroneó llevando una mano en su nariz y rascándose, aún dormido. Tom se congeló al escuchar a Bill murmurar algo y caer dormido otra vez. Sonriendo tranquilamente. Tom se sentó por un momento, apretando la almohada sobre el rostro de Bill, inseguro de qué hacer después. Tenía un conflicto interno, el que siempre tenía cada vez que tenía que tomar ese tipo de decisiones de vida o muerte.
—No puedo —Susurro alejándose lentamente. Bill suspiró en sus sueños y se acomodó bajo las frazadas haciendo que Tom sintiera más ira otra vez.
—Debo —Tom respiró moviéndose hacia Bill otra vez —Yo…Yo…—Tom susurró con la mirada desenfocada. Siguió sentado por un momento, discutiendo consigo mismo dentro de su mente.
Un suave ronquido de Bill interrumpió el trance de Tom haciendo que este alejara la almohada y la colocara debajo de las frazadas. Se acostó al lado de Bill, encarándolo y frunció el ceño. Su rostro solo estaba a pocos centímetros lejos del rostro dormido del pelinegro. El mayor se tomó unos momentos para verlo dormir. Se sintió cálido, era lo que estaba empezando a experimentar últimamente cada vez que veía a Bill. Ligeramente Tom escabulló una mano bajo sus pantalones, entonces se dio cuenta que el sentimiento hacia Bill era diferente, no le causaba una erección.
— ¿Qué me estás haciendo? —Tom susurró débilmente mirando el rostro dormido de Bill — ¿Qué me estás haciendo?
&
— ¿Qué vas hacerme? —Jen gritó llevando ambas manos a su pecho. Sus prendas estaban sucias y desgarradas después de haber forcejeado con el hombre y este la haya tirado al suelo.
—No quieres saber —El hombre sonrió buscando algo en sus bolsillos, sacando de él un cuchillo.
— ¡Por favor! ¡Haré lo que me pidas! ¡Lo que sea! —Jen sollozó desesperada mientras el hombre se agachaba hacia ella — ¡Toma mi dinero! ¡Tómalo! ¡Puedes tomar mis tarjetas de crédito, solo no me hagas daño!
—No quiero tu dinero —El hombre gruñó alejando la billetera de las manos de la chica —Lo que quiero es algo que el dinero no puede comprar.
— ¿Q-Qué? —Jen lloriqueó cuando el hombre empujó su espalda contra su pecho. Ella pudo sentir su corazón latir rápidamente de la emoción y se estremeció cuando el hombre encerró un brazo sobre sus hombros.
—Quiero tu corazón —En cuestión de segundos, el cuchillo presionó la garganta de la muchacha y lentamente se deslizó contra la carne en un ritmo agonizante. Jen balbuceó y presionó su cuerpo contra el hombre mientras sentía su garganta abrirse con los ojos enormemente abiertos de pánico. La sangre salió a borbotones sobre la mano del hombre cuando este bajó el cuchillo.
La lanzó al suelo y Jen, agonizante, miró al hombre. Este rio ligeramente, agachándose al lado de ella y acomodando mechones de cabellos morenos a un lado de los ojos abiertos de pánico.
—No te preocupes, no fue tan profundo —El hombre susurró a la vista borrosa de Jen —Lo corté lo suficientemente profundo para que estés entre consciente e inconsciente por unos momentos. Pero no te preocupes, morirás luego desangrada antes de que sintieras todo lo que te voy hacer.
Jen balbuceó algo inútilmente en el suelo, incapaz de moverse, la sangre seguía saliendo de su garganta. El corte se abría y se cerraba con cada respiración que ella intentaba tomar, sentía ahogarse.
—Ya tenía planeado matarte cuando te vi en la barra más temprano, pero luego escuché que tú y tus amigas estaban hablando sobre Tom Trumper y no pude resistirme. Verás, Jen. Soy el admirador más grande de Tom. Encuentro todo lo que hace simplemente fascinante, él es un hombre verdaderamente asombroso. La forma en cómo logra evadir a la policía todo el tiempo y es el hombre más famoso en toda Europa y aun así nadie puede encontrarlo. O la forma como ¡Todos sus asesinatos lo transforma en piezas de arte! Ruego poder ser un día tan grandioso como él, si no es mucho mejor, él es mi verdadera inspiración —Gustav sonrió trayendo el cuchillo a su boca y lamiendo la sangre, soltando un gemido de placer.
Las pestañas de Jen lentamente se abrían y cerraban, intentando luchar por su vida. La figura del hombre era borrosa, apenas podía ver su cabello rubio, corto y desordenado.
—Dios, odio los lentes de contacto —El hombre susurró, dándole la espalda a Jen y por unos momentos cuando se giró, este estaba usando un par de anteojos rectangulares de un delgado marco negro, Jen se dio cuenta que su apariencia la había engañado. Intentó gritar por ayuda, pero una vez más soltó un gorgoteo sin sonido, el calor se iba de su cuerpo. Se sentía más débil cada segundo. —Muy bien Jen, hora de terminar con esto —El hombre suspiró sacando el cuchillo una vez más —Solo aguanta, todo lo que necesito es tu corazón.
Jen quiso luchar, pero fue en vano cuando el hombre se arrodilló y apuñaló su pecho. Todo lo que ella pudo hacer fue cerrar sus ojos fuertemente cuando sintió un punzón. La muerte le daba la bienvenida y ella simplemente cerró los ojos, la imagen del hombre desvaneciéndose, lo último que vio.
— ¿Jen? —El hombre preguntó sacudiendo a la muchacha. Quién solo meneó su cabeza a la sacudida, el hombre suspiró dejando el cuchillo a un lado. Agarró una costilla en cada lado y comenzó a tirar y empujar hasta que se rompieran, eran un poco fuerte, pero con algo de presión, fue fácil de quitarlas de su camino. Así que continuó en busca de su tesoro.
—Manera de ir, Gustav —El hombre murmuró para sí —No hubo nada de diversión si murió rápidamente.
Gustav continuó enterrando su mano en el pecho de la muchacha hasta que sus dedo tocaron el órgano que estaba buscando.
—Aquí estás –Respiró agarrando su cuchillo una vez más —Tenemos que ser muy cuidadosos contigo ¿cierto?
Con torpe precisión, tajó alrededor del órgano intentando no pinchar una vena.
Con torpeza, Gustav sacó el órgano ignorando la sangre que recorría por sus brazos, sosteniendo el premio.
—Ahora —Sonrió mirando a Jen — ¿Qué le debería escribir al comisario Gordon hoy?
Continúa…
Gracias por la visita, no olvides comentar 😉
😦😦 quede
Esto se pone interesante cada vez mas