Just another face FIN

Just another face FIN

Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena

Capítulo 14

Residencia Kaulitz en Magdeburgo, Alemania 16:15

— ¡Apresúrate oso perezoso!

— ¡Más despacio, Andreas! —Bill llamó jadeante alcanzando a su rubio amigo.

El fresco aire de invierno soplaba contra el rostro de Bill y este tembló acomodando su abrigo más contra su cuerpo a la vez que alcanzaba a su amigo a través del parque. Había pasado un año entero desde la última vez que Bill había estado en el parque y había derramado su chocolate caliente en un extraño muy particular. Andreas y él hicieron lo posible para mantenerse alejados de esa área cada vez que caminaban de la escuela a casa, pero esta vez era diferente. Si ellos querían conseguir algunos postres de la panadería más cercana tenían que atravesar aquel parque, era la única forma de llegar ahí desde la escuela.

Andreas soltó una risa a la vez que retrocedía hacia su amigo quién protestaba a que vayan más lento. La nieve empezó a caer y Andreas sonrió, saboreando ese momento especial con Bill corriendo a través del parque como en los viejos tiempos. Le había tomado un tiempo a Bill abrirse a las personas y confiar un poco más en ellas después de su salida del hospital. A Andreas se le rompió el corazón la primera visita que le hizo a su amigo.

¿Bill? —Andreas llamó suavemente empujando la puerta pesada de madera del cuarto del hospital — ¿Bill?

Sus ojos aterrizaron en la figura sobre la cama ante él. Una enferma y pálida criatura estaba recostada ahí, más con apariencia de esqueleto que de humano. La criatura miró fijamente a Andreas con sus ojos marrones muertos, con sombras púrpuras debajo que parecían contusiones comparados a la piel pálida. Varias máquinas hacían ruido y el rubio se encogió de dolor al ver cables que estaban conectados al delgado brazo. Sus ojos vagaron en la habitación y aterrizaron en el otro brazo de la criatura que estaba enyesado y elevado con unas cuerdas, obviamente al menos unos huesos estaban rotos. Intentó tocarlo con una mano temblorosa.

EL cuarto estaba silencioso, excepto por algunas pisadas que se oían en los pasillos y la respiración dificultosa de la persona sobre la cama. Andreas se detuvo y miró fijamente a esos ojos sosos y sin vida, su pecho se encogió. Este era sin duda su mejor amigo Bill. El muchacho energético con el que había crecido, quién nunca dejaba que algún insulto lo destruyera, el muchacho quién siempre tenía una sonrisa en el rostro. Pero ahora esa sonrisa se había ido, no había ni siquiera un rastro de ella e hizo que Andreas se rompiera por dentro. En un aspecto, tenía a su amigo de vuelta, físicamente sí, pero también lo había perdido.

¿Andi? —Una suave y ronca voz susurró — Andi ¿Qué pasa?

Andreas se mordió el labio a la vez que sentía una ola de emociones lo golpeaba. Tenía en los ojos una mezcla de ira y tristeza mientras miraba a Bill quién lucía confundido. ¿Cómo alguien pudo haber hecho tanto daño a tal hermoso ser humano hasta que quedara roto y maltratado?

Andreas cerró sus manos en un puño, impotente, a la vez que escaneaba la forma devastada de Bill sobre la cama, casi sin vida. Había dormido pocas veces en los últimos meses desde que Bill había desaparecido y cuando se enteró que estaba en el hospital, se alegró que su amigo haya sido finalmente encontrado, solo para entrar en pánico otra vez unas semanas más tarde al escuchar que había sido raptado del hospital. Andreas había observado la persecución de autos en la televisión cuando estaba en casa, La policía había encontrado a Bill desmayado, con un brazo y tres costillas rotos.

B-Bill yo…—Andreas susurró lloriqueando, no pudo evitar dejar caer algunas lágrimas.

Andi, no llores —Bill rogó a la vez que su voz grave se quebró al articular la oración haciendo que Andreas lloré más fuerte —A-Andi, por favor.

Lo siento —Andreas susurró mirando a su amigo directamente a los ojos —Lo siento tanto.

— ¡Oh vamos! ¡Atrápame! —Andreas rio deteniéndose cerca de un árbol y apoyándose sobre él mientras respiraba exhausto —hombre, debo de ir más seguido al gimnasio.

El parque estaba silencioso por el momento y Andreas frunció el ceño al no escuchar los pasos de Bill tras él. Se giró y escaneó el parque pero no pudo encontrar algún rastro de su amigo. El pánico se apoderó de Andreas y se alejó del árbol para empezar a llamar a Bill. No recibió respuesta y Andreas continuó retrocediendo sus pasos y empezando a correr por el camino dónde habían pasado, aún no podía divisar a su amigo.

— ¡Bill! —Andreas llamó al borde del llanto cuando finalmente divisó a su amigo pelinegro de pie en medio del camino en frente de una banca. Suspiró aliviado y caminó hacia él, Bill parecía no haberlo escuchado, Andreas se acercó y le tomó del hombro preguntándole qué le sucedía.

— ¿Bill? —Andreas palmeó el hombro de su amigo. Este ni siquiera lo miró y continuó su mirada fija en la banca del parque con ojos ampliamente abiertos — ¿Q-Qué sucede? ¿Por qué te detuviste? Vale, te dejaré ganar esta vez…lo prometo.

— ¿Qué? —Bill suspiró asombrado a la vez que se giró hacia Andreas — ¿Qué?

—Um…—Andreas tartamudeó —Dije que te dejaré ganar esta vez…lo prometo.

Bill hizo un pequeño sonido ahogado a la vez que cerró sus manos en un puño y lo llevó hasta su pecho, cerrando fuertemente sus ojos.

—Bill ¿pasa algo? ¿Te duele algo? —Andreas preguntó envolviendo sus brazos alrededor de su tembloroso amigo —Dime ¿Qué sucede? ¿Te tropezaste?

—Él me hizo una promesa una vez —Bill susurró aun mirando hacia la banca con ojos cansados.

—Bill ¿De qué estás hablando? ¿Quién te hizo una promesa? —Andreas preguntó con preocupación, tocó la frente de Bill y no, no tenía fiebre.

—Me prometió que nunca me dejaría y que no importa lo que pasara, vendría y me encontraría. —Bill susurró antes de mirar a Andreas. No había miedo o tristeza en su mirada, solo esperanza a que aquella persona cumpla su palabra.

—Bill, no debimos venir por acá, vámonos —Andreas ordenó poniéndose en marcha otra vez. No escuchó a Bill seguirlo, frunció el ceño y se giró al pelinegro otra vez.

—Todavía puedo sentir como si me observara —Bill susurró abrazándose a sí mismo —Nunca se detiene.

—Bill, dije que vamos —Andreas gruñó agarrando el brazo de su amigo y jalándolo con él. Bill se mantuvo callado en todo el camino a través del parque, dejando que Andreas lo jalara hasta la entrada de la panadería.

— ¿Estás bien? —Andreas suspiró soltando el brazo de Bill.

—Sí —Bill suspiró —No sé qué me pasará.

Andrea le dio a Bill una mirada cansada, este bufó y se adentró a la tienda.

— ¿Vienes o no?

&

—Cariño ¿Cómo estuvo el paseo con Andreas? —Simone llamó a la vez que cerró de un tirón la puerta tras de él y se encaminó hacia su habitación —Estuvieron afuera por horas, ya está oscuro.

—Nos fue bien. —Bill respondió lanzando su mochila a un lado y tirándose a su cama de un salto.

— ¿Tienes hambre? —Simone llamó desde la cocina.

—No —Bill respondió desde su habitación.

—Hay pasta ¡Tu favorito! —Simone dijo con una voz cálida.

—No quiero —Bill contestó de vuelta.

—… ¿Estás seguro cariño? —Simone preguntó —No me tomará mucho tiempo, puedo calentarlo…

— ¡dije que no! —Bill gritó molesto a la insistencia de su madre — ¿Por qué no entiendes cuando digo que no? ¡No significa no! ¿Por qué nadie lo entiende? ¡Cuando digo no es NO!

El silencio invadió toda la casa y Bill se acurrucó en su cama como una bola e instantáneamente se arrepintió de su comportamiento hacia su madre. Ya no escuchó la voz de Simone y Bill lloró cubriendo su cabeza con las manos. La fecha en el calendario, que colgaba en la cabecera de su cama, lo tensaba y Bill tembló bajo las sábanas que lo cubrían. Hasta ese día, había pasado un año entero desde que Tom lo había secuestrado, un año entero desde que había derramado chocolate caliente sobre él en el parque, un año entero desde que había regresado al parque. Había tomado tantos medicamentos, para los nervios, para las pesadillas, para su estado mental, para su estado de ánimo y recientemente una para su cuerpo que empezaba a rechazar la comida. No es que Bill estaba fallando como persona, aún obtenía buenas calificaciones en la escuela, pasaba el rato con su pequeño grupo de amigos los viernes y trabajaba en una pequeña tienda de libros cerca de casa. Era solo el Bill que el mundo estaba acostumbrado a ver quién estaba fallando. El Bill que Andreas y Simone observaban sufrir cada día.

Después de salir del hospital, Bill no sabía cómo sentirse a gusto en casa. Se sentía como si en cualquier momento Tom se aparecería y se lo llevaría. Todas esas semanas de terapia con la Dr. Schmitt se hicieron añicos con un simple beso o murmullos de “Te amo”. Bill estaba luchando en una batalla interna consigo mismo de si realmente ama a Tom o no. Una parte de Bill amaba a Tom apasionadamente, recordándole todos los momentos dulces que este hizo por él. Otro lado, el que siempre la Dr. Schmitt mencionaba, le decía que Tom era un monstruo y que realmente no lo amaba. Bill sabía que no debía hablar sobre eso con nadie, no con Simone, no con Andreas. Todos estaban constantemente observando cada movimiento que Bill hacía para asegurarse que estaba bien, que estaba a salvo, o que estaba ahí. Todos excepto un par de ojos que Bill tenía plasmada en su memoria por siempre.

¿Estaba mal amar a un monstruo? ¿Amar a alguien que podría tener miles de errores por fuera pero un alma buena por dentro? Había hecho el error de preguntarle a su madre una vez y esta le prohibió que no se atreviera hacer ese tipo de preguntas. Su madre mencionó toda la situación con Tom, cómo había secuestrado y matado montones de niños, cómo era un asesino serial sin corazón y como lo había golpeado cuando se lo llevó.

Pero dejando de lado todo eso, Bill se dio cuenta que podía ver más allá porque conocía a Tom mejor que nadie. Bill conocía la razón detrás del comportamiento y acciones de Tom, sabía el dolor y la soledad por la que había sufrido. En la mente de Bill, en realidad él no era la víctima, si no Tom.

Meses después del retorno de Bill a casa, las noticias y periódicos aún tenían artículos, al menos una vez a la semana, de Tom. Había causado el mayor impacto en la ciudad, lo que realmente asustó a las personas fue que tan solo tres días de que la policía encontrara a Bill cerca al río, encontraron miles de cuerpos abandonados en los pueblos bajos de la ciudad con la firma de Tom en los corazones cortados. Para el horror de la policía de la ciudad, habían identificado cada cuerpo como cada niño que había sido reportado perdido hace un tiempo. Todos esos padres que mantenían la esperanza de poder encontrar a sus niños después de todo ese tiempo fueron aplastados. Tan enfermo como fue, cada ligera mención de Tom le traía a Bill un raro sentido de calidez y secretamente coleccionaba cada artículo de periódico dónde Tom era mencionado, teniéndolo guardado en una caja de zapato dentro de su armario. Simone casi lo atrapa dos veces, pero para la suerte de Bill, su secreto aún estaba intacto.

—Bill, saldré con la señora Howards esta noche ¿de acuerdo? —Simone llamó —Bill ¿me escuchaste?

—Sí —Bill respondió de regreso, apretando las sábanas más contra su cuerpo.

—Haré lo posible para llegar temprano ¿está bien? Si quieres cenar, la comida está en el refrigerador. Te amo, cielo —Simone dijo cerrando la puerta detrás de ella.

—Te quiero mamá —Bill susurró cuando ella se había ido.

Bill salió de su cama y caminó hacia su espejo para observar el consumido reflejo que lo miraba de vuelta. Había pasado tanto tiempo desde que Bill había hecho su usual noche de rutina de verse en el espejo para encontrar alguna falla. Se dio cuenta de eso cuando regresó a casa pero esta vez ya no tenía la necesidad de lucir impresionante para la gente popular de la escuela, ya que todos parecían querer estar lo más lejos posible de él. Bill había oído murmullos en los pasillos e incluso las miradas que sus compañeros le daban. Intentaba no pensar mucho en ello, pero era imposible ya que hasta sus profesores parecían estar asustados de él. Era como si el verdadero Bill ya no estaba ahí.

—Se llevó mi corazón —Bill le susurró al espejo, observando a su reflejo y a las lágrimas descender por sus mejillas. Bill llevó una mano al rostro del muchacho del espejo para secar una lágrima pero solo se topó con el frío vidrio.

El sonido de un trueno hizo que Bill se sobresaltara a la vez que empezaba a llover. Bill suspiró y se cambió sus ropas para prepararse e ir a dormir. La lluvia estaba golpeando violentamente su ventana, este apagó la luz y se recostó en su cama.

La casa estaba enteramente silenciosa y Bill podía sentir como el sueño se apoderaba de él. Sus ojos se sentían pesados hasta que una intensa luz apareció en su ventana.

Bill intentó abrir los ojos pero los cerró inmediatamente.

Los forzó abrirse de nuevo y vio el destello de una silueta en su ventana.

Sin embargo la luz parpadeó una vez y la figura ya no estaba ahí.

— ¿Qué demonios? —Bill dijo asustado sin quitar su mirada de la ventana. No había nadie ahí, claro que no había nadie. Seguro los ojos de Bill le estaban haciendo una mala jugada otra vez. Suspiró y cayó sobre su cama, diciéndose así mimo que se calmara.

El sonido de la lluvia continuó y Bill cerró los ojos fuertemente intentando dormir.

&

—Oh no, Simone, te quedas —Lilian Horward sonrió sirviendo un poco más de vino en la copa.

—Bueno no lo sé —Simone suspiró mirando al reloj colocado sobre la pesa —No quiero dejar solo a Bill por mucho tiempo.

—Simone, tienes que superar esta situación— Alice, su vecina que vivía al frente sonrió —Tienes que dejar que Bill se diera cuenta por sí solo o nunca se recuperará.

— ¡Quédate! ¡Bebe con nosotras! —Lilian ordenó tirando de Simone hacia un lado—Además no has bebido nada todavía.

—Vale, está bien —Simone sonrió colocando su bolso sobre la mesa —Pero solo una copa.

— ¿Tan poco? —Lilian hizo una puchero — ¡La noche es joven!

—A diferencia de ti —Alice respondió antes de echarse a reír.

Simone se echó a reír junto con su grupo de amigas agarrando su copa de vino y dándole un sorbo. Quizá podía quedarse un poco más ¿Qué de malo podía pasar?

&

Bill despertó al sentir una mano presionarle la boca e intentó gritar, dándose cuenta que era en vano ya que su atacante lo tenía sujeto. La habitación aún estaba oscura y Bill podía a penas notar algo, mucho menos el rostro de su atacante, aun así, sintió la mano extrañamente familiar.

Bill respiró a través de su nariz intentando ajustar sus ojos a la oscuridad cuando un destello de luz asomó su ventana iluminando a la persona.

—Tom —Bill respiró cuando el hombre alejó su mano —N-No es posible ¡No es posible!

En el último año, Tom había cambiado mucho, su cabello que había sido corto y teñido castaño, cómo la última vez que había visto a Tom, ahora estaba negro y trenzado. Su figura era gruesa, como si hubiera pasado mucho tiempo en el gimnasio, Bill observó los músculos de sus brazos flexionarse. En el periodo de un año Tom había pasado de lucir como un chico de veinte y unos años a un hombre maduro. El pensamiento hizo que Bill se sonrojara ya que él apenas había cambiado un poco. La transición de sus quince años a dieciséis apenas era notoria.

Tom le sonrió dulcemente y Bill no sabía si gritar o abrazarlo. Este era Tom Trumper, el más buscado homicida y a la vez, su Tomi, su amigo, su alma gemela, su amante. La respiración de Bill quedó atrapada en su garganta cuando Tom colocó una mano detrás de su cuello y se sentó sobre él.

Ambos se miraron por unos momentos, inseguros de que sucedería después. Los ojos de Tom, los ojos que Bill tenía guardada en su memoria por tanto tiempo, lo estaban mirando. Cálidos ojos color chocolate, llenos de amor cuando lo miraba. Tom era como un encantador de serpientes y Bill sostenía la mirada incapaz de mirar a otro lado. Cuando Tom sonrió Bill sintió como su cuerpo se volvió gelatina y observó curiosamente como Tom buscaba algo en su bolsillo.

De pronto la imagen de una cuchilla atrapó a Bill con la guardia baja. Intento moverse lejos al ver el arma.

—T-Tomi por favor…—Bill susurró con una pequeña voz mientras Tom se acercaba a Bill sin ninguna expresión en el rostro —Tomi p-por favor…T-Te amo.

Tom se inclinó hasta que su rostro quede a escasos centímetros de Bill. La cama se hundió un poco cuando Tom se movió más de cerca. Era una posición que Bill no había estado por tanto tiempo y le trajo muchas memorias. Bill no se había dado cuenta que había comenzado a llorar. Tom cuidadosamente secó una lágrima con su pulgar. Por dentro Bill estaba gritando ¿Por qué Tom lo hacía tan difícil? Si iba a matarlo ¿Por qué no hacerlo rápido? Bill cerró los ojos abrazándose así mismo cuando sintió un pequeño corte en su muñeca.

Bill hizo un sonido de sorpresa y abrió los ojos de golpe solo para ver a Tom llevar la sangrienta muñeca de Bill a su boca. Tom, lentamente, sacó su lengua, sin quitar la mira de Bill, y chupó la herida. Bill observó embelesado como la rosada lengua de Tom se envolvía alrededor del corte, enviándole choques eléctricos de placer en toda su espina dorsal.

— ¿Q-Qué estás haciendo? —Bill susurró, aunque parecía más un gemido. Tom sonrió de oreja a oreja y soltó la muñeca de Bill, pasando sus dedos delicadamente en la herida. Una pequeña gota de sangre colgaba en la esquina de los labios de Tom, sacó su lengua a tiempo para capturar el líquido rojo mirando a Bill profundamente.

—Eres mío —Tom dijo en una grave y atrayente voz que mareó a Bill. Este sintió su corazón detenerse a esas palabras, observó a Tom por unos momentos antes de lanzar sus brazos alrededor del hombre.

— ¡Te importo! ¡Te extrañé tanto! —Bill sollozó escondiendo su rostro en el cuello de Tom — ¡Pensé que estabas muerto! ¡Estás muerto pero estás aquí!

—Si estuviera muerto ¿cómo podría estar aquí? —Tom sonrió entre dientes haciendo que Bill sintiera escalofríos. EL adolescente soltó otro sollozo y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Tom, lo suficientemente fuerte para que sus cuerpos se juntaran

—Manejaste el carro sobre el Puente —Bill susurró mirando a Tom —Vi como el auto se hundió…no hay forma…

—Billy —Tom susurró con una mueca divertida al ver como el adolescente temblaba al sonido de su propio nombre —Tú, de todas las personas, debería saber cómo. Después de todo, te dejé impresionado, pequeño acosador.

— ¿Q-qué? —Bill preguntó con los ojos abiertos pensando en la pequeña caja de zapato llena de artículos — ¿Cómo lo sabías?

—Cuando me fui…en realidad no me fui —Tom sonrió recorriendo sus manos a través del cabello de Bill.

—Estás hablando con acertijos —Bill susurró y cerró los ojos a los masajes que Tom le daba.

— ¿No siempre ha sido así? —Tom sonrió lamiendo los labios del muchacho —La policía nunca encontró un cuerpo.

—Justo como la última vez —Bill susurró haciendo un puchero para que Tom capturara sus labios una vez más.

Bill soltó un ligero gemido cuando Tom junto sus cuerpos por primera vez después de todo ese tiempo. Podía sentir su miembro endurecerse con los toques de Tom, ronroneó arqueando su espalda contra el hombre mayor.

—Parece que alguien no ha tenido un polvo el último año —Tom sonrió entre dientes chupando el cuello de Bill con intensidad.

Bill soltó un gemido y ladeó su cabeza para darle más acceso a Tom a la vez que rodeó a este con sus piernas atrayendo sus cuerpos más cerca. El adolescente estaba en puro éxtasis mientras Tom recorría sus manos a sus costados. Cada vez a Bill le apretaba más sus pantalones piyamas. El miembro duro de Tom rozaba su muslo y comenzó a frotarse arriba y abajo abrazando fuertemente el cuello del mayor y estirando la cabeza hacia atrás. La sensación era demasiado que casi llega al orgasmo cuando Tom removió la boca de su cuello y la presionó en sus bocas abiertas, compartiendo así el aire del otro.

—Solo tú —Bill susurró con dificultad —Nadie más…solo tú.

—Dios, extrañé esto —Tom gimió frotándose en el muslo de Bill.

Tom presionó su cuerpo con el de Bill y este soltó un chillido. El sonido hizo que Tom gruñera en aprobación y comenzó a desabotonar la delgada piyama del pelinegro. Bill resopló al ver su prenda caer al suelo, pero no pensó mucho en eso cuando Tom comenzó a juguetear con sus pezones. El calor era intenso y la necesidad de agarrarse el uno al otro era desesperante. Cuando Tom envolvió su lengua alrededor del pezón se detuvo por unos instantes. Lamió una vez más y saboreó algo metálico.

— ¿Q-qué? —Bill jadeó agarrando las trenzas de Tom —T-Tomi ¿P-Por qué te detienes?

—Hmm —Tom murmuró lamiendo el pezón de Bill una vez más antes de notar un piercing ahí. Bill soltó un pequeño sonido de asombro cuando Tom agarró el objeto con sus dientes. Jaló hasta que la piel se estirara hasta dónde podía y luego soltó el metal haciendo que Bill encogiera el rostro de dolor. Tom mordió una vez más mientras se deshacía de los pantalones de Bill. La respiración del pelinegro se incrementó cuando Tom fricción su miembro contra el suyo, incluso creyó ver estrellas.

—T-Tomi…mierda… ¡ouch!…¡Eso duele! —Bill murmuró cuando Tom jaló bruscamente el piercing que Bill tenía en el pezón.

— ¿Cuándo te hiciste eso? —Tom preguntó soltando el piercing y acariciando la piel roja de los pezones. Bill lloriqueó al no sentir más mimos por parte de Tom, se sentía tan bien.

—Tres meses después que…me dejaras — Bill respondió quitando la camiseta extra grande del mayor y lanzándola al suelo —Andreas fue conmigo.

Tom gruñó a la mención del rubio y acomodó a Bill en la cama para luego ocuparse de los pantalones piyamas del menor. Estos se deslizaron fácilmente y el mayor bufó al ver los boxers navideños de Bill. Bill inmediatamente se sonrojó e intentó decir alguna excusa torpe pero fue pronto silenciado cuando Tom presionó su boca con la de él en un húmedo beso. Tom besó a Bill intensamente y este le respondió de igual modo. Bill soltó un jadeo cuando Tom incrementó su fricción y se tomó el tiempo de ver a Tom completamente. Su pecho era más amplio, por supuesto, más amplio que el de él, además tenía un agradable bronceado a diferencia de su pálida piel. El pelinegro estaba fascinado con cómo los músculos de Tom se flexionaban y sobresalían mientras sostenía su cuerpo. Algo que hizo que la piel de Bill se erizara aún más. También había una ligera cicatriz en forma circular en el brazo derecho de Tom y Bill recordó aquel día en el edificio abandonado cuando habían disparado a Tom. Justo momento antes de que lo alejaran de él y lo llevaran a un infierno. Esos meses habían sido dolorosos para Bill y solo el simple pensamiento de perder a Tom otra vez lo hizo hiperventilar. No podía dejar que suceda otra vez. No podía suceder.

—Tom —Bill suspiró agarrando el cuello de Tom y jalándolo más hacia su cuerpo

—Alguien está necesitado —Tom sonrió de lado — ¿Qué pasa?

—Tú —Bill susurró mirando a un lado murmurando algo que Tom no entendía.

— ¿Qué? —Tom demandó agarrando la quijada de Bill forzándolo a que lo mirara — ¿Qué?

—Tú…tú no puedes dejarme otra vez —Bill susurró con sus ojos llenos de lágrimas.

—Oh Dios —Tom gruñó cuando Bill enterró su rostro en su cuello —Billy ¿Cuándo dejarás de llorar? Juro que sucede cada cinco minutos contigo.

— ¡Lo siento de acuerdo! —Bill lloriqueó, abrazando a Tom fuertemente — ¡N-No puedo evitarlo! ¡N-No quiero que me dejes otra vez!

—No voy a dejarte otra vez —Tom susurró sentándose y abrazando al adolescente. Bill soltó una respiración temblorosa y Tom suspiró en frustración acariciando al muchacho de cabellos oscuros hasta que se calmara.

—P-Pero me dejaste la última vez…No estuviste ahí para mí y no los detuviste. Dejaste me llevaran y no intentaste detenerlos —Bill susurró en el cuello de Tom y este soltó un molesto gruñido. Acarició a Bill por los costados bruscamente y lo miró fijamente al rostro.

—No voy a dejar que ninguno de esos hijos de perra te lleve lejos de mí ¿lo entiendes? —Tom dijo molesto —Lo prometo ¿de acuerdo? ¿Acaso no siempre cumplo con mis promesas?

—Sí —Bill murmuró suavemente.

— ¡Entonces cierra la jodida boca y deja de llorar! —Tom dijo sacudiendo a Bill por última vez. Bill se tensó y asintió triste, negándose a mirar a Tom a los ojos. El mayor frunció el ceño y agarró la barbilla de Bill para encararlo —Te amo y nadie puede decir lo contrario.

—Te amo —Bill susurró a la vez que Tom capturó sus labios otra vez, enterrando su lengua en la boca del otro.

Tom gimió en el beso y acomodó a Bill en la cama una vez más, recorriendo sus manos sobre el cuerpo delgado. Bill sentía como si su cuerpo se estuviera incendiando y le entró un escalofrío al sentir los abdominales marcados de Tom. Su barbilla dolía un poco después del agarre que Tom le había hecho para que lo mirase, pero más allá de ello, este era el momento más romántico para Bill en su vida. Amar a Tom era tanto doloroso como romántico, sabía que Tom siempre tendría un lado salvaje y aun así parecía no interesarle. Semanas atrás, incontables números de personas seguían diciéndole que estaba mal, que en realidad no amaba a Tom, que solo era un síntoma. Sin embargo, con Tom no había nada malo, pero tampoco nada bueno. Las reglas de la sociedad parecía no afectarle a Tom en lo más mínimo, no importa lo que hiciera y eso emocionaba a Bill, que alguien pudiera ser tan libre y salvaje.

—Dios, quiero follarte ahora mismo —Tom murmuró contra la garganta de Bill —Bebé, ha pasado tanto tiempo…

Tom trajo sus manos de los hombros de Bill hasta más debajo de su espalda. En un pestañeo le quitó los boxers, dejando al pelinegro agitado y desnudo, bajo la respiración del mayor.

Tom sonrió con arrogancia y presionó su cuerpo contra el adolescente haciéndolo sisear incómodo por el tacto con la tela de los jeans.

— ¿P-Por qué soy el único que está desnudo? —Bill jadeó arqueando su espalda y así encontrarse con los movimientos de Tom.

—Date la vuelta —Tom instruyó ignorando la pregunta de Bill —Date la vuelta —Repitió cuando el adolescente parecía no obedecer.

—Ouch…Tomi —Bill gimió cuando Tom giró a Bill sobre su estómago en un movimiento. Agarró a Bill por las caderas y las alzó, así el pelinegro estaría posicionado en cuatro. Bill pudo oír el sonido de prendas moverse —Tomi ¿Qué estás haciendo ahí atrás?

—Shh —Tom susurró acariciando el agujero del pelinegro.

— ¿Qué…? ¡OH! —Bill casi llora de placer al sentir algo caliente y húmedo entrar en él.

Le tomó unos minutos a su mente registrar que no se trataba de un miembro y Bill ronroneó inclinándose hacia atrás hasta casi estar sentado sobre el rostro de Tom. Bill comenzó a demandar que Tom lo follara de una vez pero Tom simplemente se rio, bofeteando una de las nalgas del pelinegro. Bill arqueó su espalda y soltó un grave gemido de placer a la vez que Tom lo penetraba con su lengua, más y más profundamente hasta finalmente encontrar el lugar correcto. Con una corta embestida de la lengua de Tom, Bill casi sintió caer de la cama, sus piernas temblaban como gelatina. La habitación se sentía caliente y olía a sudor, el olor que normalmente le desagradaba a Bill, pero ahora solo lo estaba hacienda jadear. La esencia de Tom impregnada en toda su piel, marcándolo. Tom agarró ambos muslos de Bill y los expandió tanto como pudo, haciendo que Bill hago un “Split”. La nueva posición le daba a Tom un mejor acceso y comenzó a lamer furiosamente mientras que al mismo tiempo tomaba el miembro erecto de Bill.

—Oh…justo ahí…justo ahí, Tomi —Bill gemía mientras Tom lo penetraba con su lengua y cada lamida era más fuerte —¡Oh Dios mío, Tomi! ¡Oh…! ¡Sí! ¡Mierda! ¡Sí!

Tom dio una última lamida al caliente agujero de Bill y acarició el miembro del pelinegro con fuerza haciendo que este vea estrellas. Eyaculó gritando el nombre de Tom tan fuerte que su garganta comenzó a doler. Cayó torpemente sobre la cama con un suspiro. Bill se sentía como una inmensa gelatina, absolutamente dichoso, sin ni siquiera notar a Tom quién se movía detrás de él. Todo le dolía en ese momento y aun así se sentía totalmente relajado y limpio al mismo tiempo. El adolescente sonrió risueño, acomodando su rostro sobre la almohada. Suspiró y cerró sus ojos, esperando el momento para dormir.

—Dios —Los ojos de Bill se abrieron de golpe al oír la voz de Tom jadeando en su oído —Lucías realmente sexy hace poco.

Las manos frescas del mayor se deslizaron en la espalda sudorosa del pelinegro, quién apretaba con fuerza las sábanas. Sintió la cama moverse y luego sintió que había un peso sobre su espalda, hundiéndolo sobre la cama.

— ¿Sabes cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que follé a alguien? —Tom jadeó moviendo su cuerpo detrás de Bill. Este tembló al sentir el miembro de Tom chocar en su entrada. Giró su cabeza a un lado para ver mejor al hombre.

—No quiero saber quién fue la última persona que follaste —Bill gruñó, sorprendido así mismo por su tono. Trató de calmarse antes de hablar de nuevo —Solo me pone celoso.

—Hmm—Tom murmuró frotándose contra la entrada de Bill, sin todavía penetrarlo —Fuiste tú.

— ¿Qué? —Bill pestañeó

—Fue duro—Tom dijo con seriedad. Se detuvo por unos momentos antes de echarse a reír al doble significado de sus palabras —Fue terriblemente duro, pero lo hice. No follé a nadie en un maldito año.

—…—Bill no dijo nada pero asintió lentamente, animando a Tom que continúe.

—Tuve que masturbarme prácticamente cada mañana —Tom gruñó amando como Bill comenzaba a sonrojarse —Cada momento del día…

Bill atrapó su respiración cuando Tom dejó de moverse. Sintió como una de las trenzas de Tom le hacía cosquillas cerca de su oído y se giró para ver el rostro sonriente de Tom.

—Pensaba en ti —Al segundo de decir esas palabras, llevó su boca hacia la de Bill, haciendo que el adolescente soltara un gritito de dolor.

Tom gimió a la vez que se deslizó hacia atrás y penetró a Bill sintiendo aún su saliva. Mientras tanto Bill, lloró de dolor por la intrusión, aún sensible por su último orgasmo, intento arquearse para alejarse de Tom, pero este embistió con fuerza.

— ¡Ah! ¡T-Tomi! —Bill lloró de placer cuando Tom embistió con fuerza contra su próstata. Bill soltó un gemido, mezclado de dolor y puro placer a la vez que Tom enterraba su miembro una y otra vez. Tom soltó los brazos de Bill para luego agarrar sus caderas y así sus cuerpos se encontraron una vez más con cada estocada. Bill ronroneó cuando Tom se apoyó en sus rodillas y hundió la cabeza de Bill sobre la cama, forzando que su trasero quedara en el aire. Tom folló a Bill con fuerza, incrementando su ritmo a cada gemido de Bill, cada vez más desesperado. Sabía que estaba siendo un poco rudo con el pelinegro pero al mismo tiempo se aseguraba que en cada embestida el pelinegro sintiera placer. Bill parecía un desastre debajo de él, balbuceando y casi babeando.

–Te…mierda….—Tom rechinó los dientes y agarró con fuerza las caderas de Bill para penetrarlo con fuerza —Te …amo.

–T-Tomi —Bill apenas pudo decir mientras sentía estocadas duras en su trasero.

— ¡Oh mierda! —Tom gritó cuando finalmente eyaculó. Siguió embistiendo hasta terminar su orgasmo, cayendo pesadamente sobre Bill.

—Te amo —Tom susurró abrazando la espalda de Bill, aún dentro del tembloroso adolescente —Por siempre, lo prometo.

—Por siempre —Bill repitió, asintió lentamente antes de caer en un profundo sueño.

&

—Bill, cariño ¡Estoy en casa! —Simone llamó tropezando con un par de zapatos que se encontraban en la entrada — ¡Oops! —rio tontamente aún mareada por la fiesta. El reloj sonaba ruidosamente y Simone frunció el ceño, sin creer que tan tarde era. — ¿Bill? —llamó quitándose los tacones y dejándolos en una esquina del suelo de madera. Simone frunció el ceño, estaba muy silencioso. Muy callado. Seguramente Bill habría despertado y la hubiera regañado por venir a casa mareada.

— ¿Billy? —llamó dirigiéndose a las escaleras. Pudo ver la puerta de la habitación de Bill abierta y tembló al sentir el aire fresco viniendo de ahí. No había dejado prendido el aire acondicionado ¿Por qué estaba frío ahí? — ¡Bill! ¡Ven aquí en este instante! —Simone ordenó. Ningún movimiento o ruido en la inmensa casa. Simone tembló y caminó hacia la habitación.—Bill ¿cariño? —Simone susurró empujando lentamente la puerta abierta — ¡OH DIOS MÍO!

&

Bill suspiró a la vez que observaba las farolas de las calles pasar una por una. Aún era temprano por la mañana, el sol no había salido completamente todavía. Las carreteras estaban vacías mientras el pesado Cadillac recorría las abandonadas calles de Magdeburgo. No había nada más pacífico que manejar solo en la carretera y Bill suspiró de alegría inclinando su cabeza contra el frío vidrio de la ventana.

Estaba tomando un gran paso esa noche y lo valía.

— ¿Crees que me extrañará? —Bill dijo rompiendo el silencio.

— ¿Quién? —Tom preguntó manteniendo su mirada en la carretera.

—Mi madre, Simone.

—Sí, por el momento —Tom se alzó de hombros y buscó las manos de Bill —Pero luego ella lo superará, hará un funeral y seguirá con su vida.

—Creo que nos sobrepasamos con la sangre de pollo desparramada en todas mis sábanas —Bill rio por lo bajo acariciando la mano de Tom juguetonamente.

—Lo superará luego —Tom sonrió acariciando en respuesta los nudillos de Bill con su pulgar —No me gusta compartir.

—Y a mí me gusta que no te guste compartir —Bill sonrió un tanto avergonzado.

—¡Dios, eres un ñoño! —Tom respondió entre risas

—Pero me amas —Bill sonrió mordiéndose el labio

—Siempre —Tom asintió mientras manejaba lejos de la ciudad por la noche.

F I N

Este es el fin de la temporada 1. Te invitamos a estar atentos para leer la continuación de la serie, pinchando «aquí» o en la imagen abajo. Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

2 comentario en “Just another face FIN”

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