
Notas: Espero que les guste mi primer One-Shot, está hecho especialmente para ustedes. ¡Que lo disfruten!
(One-Shot de Aura Johannessen)
«Humanoid«
En la ciudad, hubo un científico que decidió crear su propio robot con forma humana al cual llamo “Humanoide” Serviría como una compañía, una ayuda, sería como otra persona más en el mundo, pero lo que ese científico quería, era un hijo, por eso lo creo. Como no tenia esposa, y era un anciano sin oportunidad, decidió crear a su propio hijo. Lo diseñó con amor, cada detalle, la ropa, todo. Creando a un chico de 18 años hermoso y único. Su cabello era largo y con mechones blancos, uno de sus ojos era de color miel, y el otro azul. Era uno de los experimentos más interesantes. Pero un día se salió de control. En cuanto el científico estaba a punto de enseñárselo al mundo, de lo que era capaz, de su hijo querido, murió de un paro de corazón, frente al Humanoide. Contempló la muerte de su padre amado, el cual le enseño todo sobre el mundo, el cual lo cuido. Algo en él se rompió, tenía una rabia en su interior, la cual no sería parada.
Tom, un agente de la policía, investigaba el caso sobre ese Humanoide. Según algunas víctimas, el robot intentaba matarlos, sin control alguno. Los testigos, fueron ejecutados por ayudar a ese asesino, porque, se sabía que algunas veces el Humanoide les pagaba a personas para ayudarlas en sus matanzas. Era un peligro para toda Alemania, no había salvación. ¿Y cuál era el verdadero nombre de ese asesino? BK483, o más conocido como, Bill.
Un día, Tom se fue a una cafetería a comprar su desayuno, fue ahí donde se encontró con una persona que lo enamoró al instante. Entró por la puerta tranquilo, era alto, delgado, su cabello era largo y tenía mechones blancos. Le prestó atención, era hermoso. No había visto a alguna persona parecida a esa. Mientras el trenzado comía tranquilo sentado en una de las mesas al aire libre, se fijaba en todos los movimientos de ese chico que lo dejó sin habla. Estaba sentado dos mesas más lejos que él, pero ese no lo dejaba contemplarlo.
Como siempre, Tom siempre tuvo ese talento pícaro y coqueto que enamoraba a las personas de su alrededor, no gastaría esa oportunidad. Se acercó a ese pelinegro, y como si lo conociera, se sentó en su misma mesa.
—Hola— lo saludó.
—Hola— saludó el otro un poco tímido. —¿Quién eres?
—Soy Tom, Tom Trümper, agente de la policía— se presentó. El otro se quedó en silencio por un momento.
—Interesante, yo soy… Bill, Bill Kaulitz— dijo mirándolo con sus ojos de diferente color.
—Tienes bonitos ojos, Bill— dijo el de trenzas asombrado por sus ojos miel y azul.
—Gracias— dijo entre una risa. —Y tú, eres muy guapo para ser policía, ¿qué edad tienes?
—Tengo 20 años, ¿y tú?
—Tengo 18, también eres joven para ser un policía— dijo el pelinegro jugueteando sensualmente con el sorbete de su batido moviéndolo con su lengua. Tom pasó su lengua por su labio inferior al ver eso.
—Y tú eres muy sexy para ser de 18 años— dijo el de trenzas acercándose más a Bill.
Ambos continuaron con su charla por casi toda la mañana, poco a poco se hicieron muy amigos y terminaron sentándose uno al lado del otro, se sentía bien esa conexión tan cercana. Después de algunas charlas coquetas, comenzaron a hablar sobre ellos para conocerse mejor. Solo esa mañana, y ya se sentían como enamorados.
—Bueno, me tengo que ir, fue lindo hablar contigo, Tom— dijo el pelinegro mientras se levantaba del asiento.
—No te vayas, quédate un rato— le pidió el otro levantándose también.
—Perdón, no puedo, tengo cosas que hacer, pero…— dijo el pelinegro, en eso, una de sus manos se dirigió hacia el trasero del trenzado y en su bolsillo puso un papelito en el cual decía su número. —Llámame— le dijo de una forma muy seductora mientras se alejaba de él lentamente.
—Eso haré— susurró el otro.
Días después, Tom decidió llamar al pelinegro para invitarlo a cenar en su casa, estaba tan enamorado de ese sexy pelinegro que quería verlo otra vez. Esa vez en que lo conoció fue un momento tan mágico que quería volver a vivirlo, solo que esta vez, en la noche, completamente solos.
El día de la cena, Bill llegó a la casa del trenzado vestido de una forma muy seductora, vestido de pantalones negros ajustados, botas con tacón altos, una blusa ploma muy ajustada, maquillado con sombra negra en sus ojos y sus uñas estaban perfectamente pintadas de negro, se lo veía hermoso. —Me alegra que llegaras— dijo el trenzado mientras le daba un beso en la mejilla. —Te vez increíble— le susurró en un oído.
—Gracias, tú también te ves bien— susurró Bill.
Después de cenar la deliciosa pasta que cocinó Tom, se sentaron en el sillón a conversar un poco mientras tomaban una copa de vino tinto entre la acogedora y cálida habitación. El de trenzas no podía evitar ver los labios del pelinegro cada vez que tocaban la copa para beber. Se acercó lentamente a él.
—Sé que solo nos conocemos hace unos días, pero, no puedo resistirme a esto— dijo el trenzado, y en eso, acercó sus labios hacia los del otro, hasta poder sentirlos en un apasionado beso que lo dejó en las nubes. Sus labios eran tan suaves como la seda y tan dulces como un caramelo. Era la mejor cosa que había sentido.
—Ah, Tom— gimió el pelinegro entre el beso. —Desde que te conocí he esperado este momento— dijo Bill bajando sus manos por la espalda del otro lentamente.
—Te quiero ahora— susurró el trenzado mientras dejaba pasear su mano por el cuerpo del otro.
—Uhm, sí— gimió Bill al sentir las manos del otro tocándolo. En ese momento, Tom puso una de sus manos en el trasero del pelinegro, y sintió algo extraño en su bolsillo, lo sacó lentamente, descubriendo una navaja ensangrentada.
—¿Qué es esto?— preguntó Tom. Bill se puso histérico.
—Ah, no sé, nunca lo había visto— mintió, mientras se lo arrebataba de las manos rápidamente.
—Déjame verlo un segundo— le pidió.
—No—
—Solo déjame verlo— pidió tratando de quitárselo de las manos.
—No— volvió a negarse, en eso, el pelinegro se cortó con la navaja en su mano por la forma en que lo sostenía. Miró la herida, junto con la sangre, salían chispas de electricidad.
—¿Qué, qué es eso?— preguntó el trenzado al darse cuenta.
El pelinegro no dijo nada, lo miro un segundo, y sin avisar, salió del sillón empujando al otro mientras se dirigía a la puerta, la cual, por desgracia, estaba cerrada. Miró a todos lados buscando salida, fue ahí donde encontró una ventana, como era una casa de un piso, no pasaría nada. Corrió hasta ella y saltó escapando con éxito.
Tom miró por la ventana cómo desaparecía entre la oscuridad, y llamó a sus compañeros de la agencia. —Tenemos una situación, cambio— dijo.
El pelinegro corría y corría sin destino alguno, sin mirar atrás, tratando de escapar de Tom. Él sabía que era un policía que trabajaba en el caso de BK483. Seguramente ya se habría dado cuenta de su secreto.
En una de esas, terminó en un callejón sin salida, en donde se alarmó. De repente, en ese mismo instante, se escuchó un disparó. Volteó lentamente, encontrándose con algunos policías en sus vehículos, y entre ellos, estaba Tom, quien sostenía un arma apuntándole. —Lo siento— se lo escuchó decir. Bill tocó su pecho, estaba húmedo, bajó su vista, encontrándose con un hoyo en él del cual la sangre comenzaba a salir y las chispas eléctricas también. Dentro de él, sentía como los cables se distorsionaban, el metal se oxidaba y su organismo dejaba de funcionar. Se dejó caer de rodillas.
—Felicidades, lograron lo que querían, matar a BK483, yo— dijo, miró una vez más a Tom. Sin entender como la persona que comenzó a amar, lo mató así nada más. Creyó que lo quería, pero estaba equivocado, Tom nunca hubiera aceptado que él era el Humanoide asesino. Si alguna vez se lo decía, lo hubiera matado de la misma forma. Lucha por la supervivencia se acabo. Todo terminó. La era del terror acabó, BK483, murió al fin.
& F I N &
Lo sé, el final es tremendo. Espero que les haya gustado mi primer one-shot. Me inspiré en el hermoso Banner de mi gran amiga Goxi, una excelente artista de anime. Saludos, espero que les haya gustado!!! Besos.