Mi peluchito

Notas: Inspirado en la canción infantil «Mi peluchito»

(One-Shot de Aura Johannessen)

«Mi Peluchito«

Siempre a tu lado estaré, mi amor por ti mostraré, dándote muchos mimitos, eres tú mi peluchito.

Esas eran las frases que yo le decía a mi nuevo juguetito, un hermoso osito de peluche color blanco. Era en verdad hermoso. Me lo habían regalado hace unos meses en Navidad. Cada tarde después de la escuela, iba directo a mi casa para mimar a mi peluchito. No podía pasar un segundo sin estar con él, siempre estaba conmigo. A veces me lo llevaba a ocultas a la escuela para mimarlo en los recreos a escondidas. Lo amaba con todo el corazón. Diría que hasta ahora ya le habría dado como una infinidad de besos y abrazos. En las noches lo llevaba a dormir conmigo y la daba como mil besitos y antes de dormirme con mis brazos entre él siempre le decía: “Eres tú mi peluchito, eres tú mi estrella guía, te amaré toda la vida“.

Lo amaba con todo el corazón, lo amaba más que a otra cosa en el mundo, nada se comparaba con él, era el mayor tesoro que tenía, mi mejor amigo, mi amor de toda la vida. Sé que es imposible un romance entre un peluche y un niño como yo, pero para mí, todo es posible, y, estoy decidido que cuando crezca y sea grande, me casaré con él.

Me casaré con Bill, así le decía a mi peluchito.

Pasaron los años, hasta que cumplí los trece años. A simple vista, uno me veía muy rudo, pero en mi interior, tal como dije, no dejé de amar a mi peluchito, hacía lo mismo que cuando tenía 6 años, me lo llevaba a ocultas a la escuela y lo llenaba de besitos, era exactamente lo mismo. Las chicas no me importaban, él único que tenía su nombre escrito en mi corazón, era Bill, mi peluchito.

Mi padre decía que ya era bastante grande para esas cosas y debía dejarlo para donarlo o cosas como esas, pero yo no quería. Sentía una conexión muy grande hacia él que no podía romperse. Me llevaban muchas veces al psicólogo para saber que pasaba  conmigo, pero yo siempre respondía que era amor. Era tanto amor, que podría jurar que, a veces, lo veía con forma humana. Tenía hermosos ojos cafés, cabello largo y oscuro, orejitas y colita de osito, ropa de tela blanca, y blanco como la nieve. Y sus labios rosaditos y carnosos, era hermoso, pensaba que era un ángel. Pero estoy seguro de que solo eran sueños, eso no podría pasar. Aunque quisiera, lamentablemente, siempre sería un peluchito, pero con eso me conformaba. Al menos aun lo tenía, intacto, limpio y bonito, como el día en que lo recibí.

Un día, tuvimos una discusión con mi padre, y no fue bueno, me encontró en el jardín con Bill sentados entre el césped mientras le cantaba una cancioncita de cuanto lo amaba. Eso a papá no le agradaba.

—¡¿Cuántas veces te dije que dejaras a ese maldito peluche?!— me gritó.

Cubrí las orejas de Bill y miré a mi padre seriamente. —¿Y cuántas veces te dije que nunca lo dejaría? Lo amo— respondí.

—¡Pero ya es suficiente! ¡Cuando eras pequeño podía aceptarlo! Pero ahora, tan grande y sigues con esta basura.

—Para ti es basura pero para mí es…

—No me digas, amor— me interrumpió mientras daba un suspiró. En eso mi madre se acercó.

—Tranquilo, si él lo quiere que se quede así, no importa, deja a nuestro hijo en paz, todavía es pequeño.

—¡No! ¡Es un adolescente, tiene que dejar esta mierda a un lado!— la interrumpió.

Esas palabras me hirieron, no podía creer que mi padre pensara que mi peluchito era una basura, era mi amor, y nadie le decía eso a mí Bill. Salí del lugar corriendo hasta mi habitación, me encerré y me acosté en la cama sin soltar a mi peluche mientras lloraba incontrolablemente.

—Me gustaría que tuvieras vida, me gustaría que tuvieras vida humana, por favor, si puedes hacerlo, hazlo— le susurré. Volví a cantar la canción intentando calmarme, pero me quedé completamente dormido.

La noche había llegado, dormía profundamente con Bill entre mis brazos, con el corazón todavía adolorido, esperando a que mi deseo se cumpla, pero era imposible.

En eso, una estrella fugaz pasó por el cielo, e inexplicablemente, entró por mi ventana, y cayó en mi peluchito. No tardé en darme cuenta y salté de la cama asustado. Miré lo que estaba pasando con el rostro lleno de asombro. Una luz se reflejaba en él, las sábanas se comenzaban a mover, y notaba como poco a poco algo levantaba su cabeza lentamente, pero no podía saber qué, estaba cubierto por sábanas. De repente, la luz y los destellos desaparecieron, lo único que quedó fue ese extraño bulto en mi cama.

La sabana se deslizó hasta caer al suelo, y pude verlo. Cabello largo y negro, orejitas y colita de osito, piel como la nieve, vestimenta de tela blanca. ¿Era? ¿Podía ser él? ¿Era él? ¿No era un sueño?

—¿Bill?

La cosa volteó y me miró. –Hola Tomi, soy yo— dijo con una sonrisa.

Estaba en shock, me levanté lentamente y me dirigí hacia él, acaricié sus suaves cabellos, y luego su rostro. Bill sonreía y disfrutaba cada caricia con los ojos cerrados. Era él, en verdad era él.

—Mi peluchito— dije mientras saltaba sobre él para abrazarlo y llevar su rostro con puros besitos mientras él se reía. –Creí que esto nunca pasaría— dije mientras unas lágrimas se me escapaban.

—Me di cuenta que tu amor hacia mí era infinito, por eso, ahora, gracias a la magia de las estrellas, cada noche adoptaré esta forma, tu deseo se cumplió al fin— dijo con una sonrisa mientras acariciaba mis mejillas.

—Te amo— le dije.

—Yo también te amo, desde el primer momento en que te conocí— me dijo. —¿Podrías cantarme esa canción de nuevo?

Le obedecí de inmediato y le canté mientras lo abrazaba por la espalda disfrutando de ese delicioso olor y esa piel tan suave. Esto era real, al fin lo tenía conmigo, todo lo que quería, no podía pedir más que esto. Estaba tan feliz, al terminar la canción, me lo comería a besitos. Y es lo que estaba por hacer.

—Te amo— volvió a decirme.

—Y yo más— Bill soltó risitas y se apoyó contra mi pecho. Pasé mis manos por su espalda y comencé a tocar cada parte de él. Con alegría en mi interior. Lo empujé contra la cama y llené su carita y torso de muchos de mis besitos mientras mi peluchito me acariciaba las rastas el torso.

—Jugaremos así todas las noches— dijo.

—Así es— le respondí mirando sus ojos.

—Tomi.

—Sí.

—Siempre he esperado este momento.

—Yo también— Le respondí, y después de esas palabras, estaba decidido a mostrarle todo mi amor. Llevé mis labios a los suyos, y lo besé con todo mi amor y dulzura.

Cada noche pasaba lo mismo, los juegos se hacían diferentes con el tiempo, los besos eran más apasionados, las caricias también. Hasta que, una noche, todo cambió, nos amábamos completamente, me entregué a él, y él a mí. Ahora,  nuestro amor era único, y nadie nos podía parar.

Él es mi peluchito.

&   F I N  & 

Hola, espero que les haya gustado mi nuevo Fic. Me basé en la canción: Peluchito. Espero que lo hayan disfrutado. ¡Un beso!

por Aura Johannessen

Escritora del fandom

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