
Notas: Ahora que lo vuelvo a releer me digo ‘jesu, ¿eso escribiste vos?’
bueno, espero que les guste, y sino, lo entenderé igual :/
(Drabble de Nochi)
«Íntimas impresiones»
“Aborrezco los diarios íntimos. En primer lugar por que es más común que lo usen las chicas, que son más ordenadas, que lo relatan mejor, hacen de él un cuento de hadas y un largo etcétera, para los chicos es más típico hacerse el fuerte, jugar con los coches, el fútbol y justamente, hacer que las chicas gusten de uno. Y en segundo lugar, y no por eso menos importante, por que así se pierde la seguridad de lo que sientes dentro, y tu intimidad queda plasmada en un papel…unas simples hojas que cualquiera podría manipular y leer, desnudando tu alma en palabras frías, como una burla.
No entiendo entonces qué hago escribiendo en un cuaderno lleno de letras y arreglos musicales, como si éste fuese mi mejor baúl para esconder mi intimidad.
Pero, haré como que no estoy escribiendo en un diario, sino como un cuento, así no me atacan las ganas de arrancar el papel, abollarlo y tirarlo al basurero; quemarlo, romperlo o hacerlo comer a mi perro.
Es raro y complicado lo mío. Una forma distinta de amar a las que nos acostumbran las películas románticas de ensueño.
De ejemplo se puede usar al típico cuento: una mujer que derrocha hermosura al pasar, serena, con actitud pulcra y amante de la naturaleza. Por otro lado está el hombre, el ansiado “príncipe azul”, con sus dotes caballerescas, su físico formidable y pose de varón fuerte, esperando que su corazón sea capturado.
Y luego, se conocen, a primera vista ven que son el uno para el otro, comienzan los desafíos, la traición por parte del hombre, la tristeza sin consuelo de ella, hasta que de un momento para el otro, ella vuelve a apostar su confianza en él, y ya para un ‘final feliz’ él hace las cosas bien, y terminan más enamorados de lo que pensaron, con un futuro prometedor, con mucha felicidad y niños rodeándolos.
Ahora, de vuelta a la realidad. Mi historia de amor es todo lo contrario a ese tradicional, trillado e irreal cuento.
Empezando que en vez de una hermosa mujer, lo que hay es un joven –leíste bien, un joven- , de 21 años con toques andróginos, enclenque, moral algo destrozada, con su propio estilo que no es parecido al aceptado como ‘normal’, testarudo, egoísta. En pocas palabras, todo un divo.
Y por el otro lado, otro joven, también de 21 años, pero todo lo contrario (y a la vez idéntico) al otro chico. Ropas gigantes, estilo rapero, hip hopero o lo que se asemeje, totalmente en contra de las normas sociales. En fin, parecidos, en el fondo.
Otra característica extraña es que somos famosos, tenemos una banda con dos amigos más. Y ellos saben lo que yo siento por el otro chico, me dan ánimos para confesarle sobre mis sentimientos, pero luego de más de seis años ocultando mi secreto aún no lo logro. Es mirarlo a los ojos y perderme en ellos para luego sonrojarme como un tomate y olvidar todo lo que tenía en mente. Me quedo como un bobo total.
Y aquí me podrás mandar a freír papas, o a un lugar peor, pero si quiero desahogarme, debo contarlo todo: el chico del que me enamoré es mi propio hermano…gemelo por si quedan dudas.”
.
Bill dejó caer el papel escrito al piso al tiempo en que su mirada se perdía en un punto invisible. ¿Leyó bien? ¿Su propio hermano enamorado de él?
Había ido hacia la habitación correspondiente de Tom a buscarlo para ir a dar una caminata por el jardín del hotel. Al no encontrarlo en ninguna parte del cuarto, divisó en la cama una hoja arrancada y una lapicera; pensó que allí su hermano habría dejado escrito a donde había salido o a que hora regresaba pero al leerla se enteró de la intimidad más profunda del mayor.
Al principio las palabras de su hermano lo conmovieron, hablando sobre el amor que sentía y sobre las típicas novelas románticas. Pero al tiempo en que llegó a ver cómo su definición coincidía con la del chico en cuestión, más leer las dos últimas líneas, quedó totalmente paralizado. No podía creer que luego de tantos años recién se enteraba de los sentimientos que embargaban a Tom. Su Tom, su hermano mayor.
El pelinegro oyó el ruido de la puerta al abrirse y de pronto se encontró con el rostro de Georg en frente suyo, parecía hablarle pero él no alcanzaba a comprender lo que decía. Sus piernas comenzaron a debilitarse, mientras que cada vez se sentía más liviano, al punto en que su caída al suelo no le significó ningún golpe fuerte.
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— ¿Por qué está así? ¡¿Qué le hicieron?!
— Que nada, hombre. Se desmayó.
—Pero ¿por qué?— escuchó distintas voces algo tergiversadas. Sus sentidos iban poco a poco acomodándose. Al tiempo en que se sintió listo para abrir los ojos, parpadeó varias veces.
Lo primero que divisó fue el techo pintado de un color beige claro pulcro, sin una mancha de humedad ni nada. Luego, el foco de la luz eléctrica.
—La luz —susurró con voz algo ronca.
— ¿Bill? ¿Qué luz? —le contestó Tom.
— La luz, apaga la luz.
Luego de un hondo suspiro, la luz se extinguió gracias al interruptor. — Cielos, creí que ya veías la luz luego del puente.
—Oh Tom, cállate, ¿si? —rogó Gustav desde el otro lado de la cama donde se hallaba el cantante.
—Ya, disculpa, cuando estoy nervioso me pongo pesado.
Parecía que se habían olvidado de Bill justo al tiempo en que éste se incorporó bruscamente del colchón y tosió con fuerza. Entre sus tres compañeros intentaron calmarlo, hacer que respire hondo, levantarle los brazos, hasta que el baterista trajo un poco de agua para calmar el ataque de tos.
— ¿Bill? ¿Estás bien? —clamó preocupado su hermano. El pelinegro buscó con su mirada la voz de Tom, y luego sintió como su mano era tomada por otra más cálida haciendo que una descarga eléctrica recorriera su sistema nervioso llegando a su pecho, hecho que quedó en el olvido al escuchar el grito inesperado que emanó de sus cuerdas vocales. Había dejado a todos asustados, incluido él mismo, tragó saliva pesadamente y tosió para aclararse la garganta.
— Ten…tenemos que hablar —exclamó con suavidad y a la vez con un semblante bastante enigmático. Tom quedó petrificado por los siguientes segundos, mientras que Gustav y Georg caminaban raudamente hacia la puerta cerrándola.
Al notar que quedaron solos por completo, el de trenzas hizo amago de alejarse de la cama, pero los fuertes dedos de Bill apretaron su mano dándole a entender que no se mueva.
—Bill…
—-He leído algo que supongo que te pertenece — lo interrumpió mirándolo los ojos, mientras su cuerpo empezaba a temblar. Su gemelo lo miró, frunció el ceño, se sonrojó y bajó su mirada. -¿Tienes algo por decirme?
Tom tragó saliva con brusquedad y siguió con la vista clavada en la alfombra beige que enfundaba el piso de la habitación. Resopló frustrado y tomó fuerzas de donde no había para mirar a su hermano a los ojos.
—Ya lo has leído todo. Estás al tanto de mi mayor e íntimo secreto. Puedes burlarte, reírte en mi cara, llamarme enfermo, psicópata, incestuoso, yo no diré nada. Eso es lo que siento. Siento y estoy completamente seguro de mis sentimientos por ti.
Culminado su breve monólogo, soltó la mano de Bill, se acercó a él y lo abrazó fuertemente. Aproximó sus labios al oído de su hermano y le susurró:
—Me enamoré de ti, Bill. Se claramente que tú nunca podrás corresponderme, no es obligación que luego de todo esto me sigas hablando, ¿sabes? Te quiero…bah, en realidad Te amo.
Se separó sin cruzar mirada con el cantante y salió rápidamente de la habitación, con las lágrimas luchando por salir. Trotó hacia la habitación del bajista, donde supuso que estarían sus amigos.
Azotó la puerta con su puño, intentando vanamente con la otra secar su rostro húmedo por el llanto. Había dado el gran paso hacia el abismo que ahora lo abrazaba, ya nada podía hacer.
— ¿Pero qué…— dijo Gustav al abrir la puerta y ver a Tom de esa forma, vulnerable y asustado, con los nervios y la tristeza a flor de piel. — ¿Qué ocurrió? Ven, pasa.
— Ya…ya— habló entre labios, derrotado. Negó con la cabeza y se sentó en la cama, donde estaba sentado Georg, que nada más verlo desplomarse literalmente en el colchón, se situó a su lado, pasando un brazo sobre los hombros del de trenzas. — Tendrían que haber visto su carita, tan hermosa como siempre, mirándome con temor, como miraría a un enfermo mental o alguien con lepra… Rayos, chicos, me miraba con lástima. ¡A mí, su gemelo! ¿Ustedes se imaginan? Mi corazón dejó de latir por un segundo cuando él me contó que lo sabía todo.
Gustav y Georg se miraron, poniéndose en el lugar de Tom, entendiendo su tristeza.
—Mírale el lado bueno – atinó a decir el rubio- ya lo has confesado y no ocultas nada a tu hermano. Además ¿Quién no dice que Bill pueda sentir lo mismo?
—Gustav, no viste como me miró. No necesitaba de alguien que me mintiera, él ya me hacia saber la verdad con sus ojos. —Respondió al intento de consuelo.
—Sería mejor que descanses un poco. Estas situaciones te estresaron mucho. Vamos, te acompañamos a tu habitación. —exclamó Georg
El guitarrista se dejó incorporar ayudado por ambos, mientras sorbía por la nariz y bajaba su cabeza, más que derrotado. Sus pies se arrastraban sin ganas algunas, esperando que algo revirtiera su dolor y pudiera recobrar las energías que se le habían perdido. Apenas surcó el marco de la puerta de madera y vio como la marcha de los tres aminoraba. Algo extrañado subió la mirada para encontrarse con los ojos almendrados de su igual. Bill lo vio con sorpresa, incertidumbre y un desconsuelo interno idéntico al de su hermano.
—Tomi… -murmuró antes de acercarse más y pasar sus brazos por los hombros de éste.
—Oh no, ahora ya estoy delirando que lo abrazo. Por favor, háganme entrar en razón, despiértenme de este cruel sueño. —dijo volviendo a llorar abrazando a Bill por la cintura. — Parece tan real; ¡rayos! Nunca más volveré a estar así de cerca con él, de respirar su aroma, de rozar su fina piel. Se acabará la banda por mi culpa ¿no? Era mejor seguir amándolo en secreto; ahora todo terminará.
—¿Qué? Tom, para ya de decir estupideces. —comunicó Bill. —Debemos hablar; de nuevo.
— ¿Ya he muerto? ¿Por que escucho la voz de un ángel? Se asemeja tanto a la de Bill…
— Soy yo, bestia. — habló despacio para luego hacerle una seña a Georg para que lo ayudara a llevarlo.
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El reloj de la mesita de luz marcaba medianoche, el clima estaba cálido por lo que el cantante decidió dejar las persianas abiertas.
Desde el momento en tomar su lugar en el espacio que le quedaba de la cama, el menor se abrazó al cuerpo de Tom y miró su rostro fijamente: observó sus poros ya limpios de la humedad de las lágrimas, sus lunares, las arrugas que se formaban en sus labios al estar secos, lamiendo los suyos por instinto, sus pestañas largas y curvadas, su aliento chocar con su propia mejilla gracias a la cercanía en ambos. Le agradaba tanto verlo dormir al mayor en sus brazos, sentir que el mundo entero cambiaba sólo por eso.
Un pequeño ruido proveniente de su próximo lo sacó de su adormecimiento. Parpadeó, despabilándose y reanudó su mirar con más atención.
— Bill…— murmuró con un deje de tristeza y repentinamente, comenzó a llorar. — ¿Por qué no me amas? Bill, ámame. Me harías feliz, seríamos felices juntos.
El aludido hizo también una mueca de tristeza por la impresión de escuchar tan claro los sentimientos de su gemelo. Se acercó más a él si era posible y lo abrazó con más fuerzas.
— Bill…. —gorjeó entre un sollozo.
— Tomi estoy aquí— le contestó acariciando su mejilla sin intenciones de despertarlo. —No llores más, estoy a tu lado. —lo acunó en su pecho mientras tarareaba una canción de cuna; percibía un hondo dolor a la altura de su corazón y entendió que eso era la nostalgia del guitarrista.
— ¿En serio estás aquí?
— Por supuesto, Tom.
— Entonces… ¿no estoy soñando? — se alejó un poco del contacto tan íntimo de su gemelo hasta poder fijar claramente su vista en el otro. Tragó saliva y volvió su semblante depresivo. — Bill por favor; dime que no estás aquí, sólo es una ilusión. ¿No? Y si no es así…si no es así…—reflexionó un momento— es que solo debe ser una ilusión mía. Tú no me amas a mí, no correspondes a mi amor. ¡Claro que no lo harás! Mi amor es enfermo, insano, incestuoso. ¡Gemelistuoso! Pero y una mierda Bill, sabes más que nadie que nunca me he enamorado verdaderamente, enamorarme con mi ser completo, amar a alguien más allá de lo superficial y de lo físico. Y uno de los motivos de no haberme enamorado es que… me he dado cuenta que absolutamente nadie puede hacerme sentir como lo haces tú, desde que estábamos juntos en el vientre de nuestra madre. Nada puede igualar tu sonrisa, tu voz al nombrarme, tu dulce mirada, ¡Todo! ¡Todo de ti me tiene enamorado! Desde siem…
Se vio interrumpido al sentir una tersa piel rozar apenas sus labios en un microsegundo. Esa tímida acción lo desconcertó tanto que no sabía bien qué había ocurrido. Subió su mano derecha hasta tocarse él mismo sus labios, sintiendo por dentro de ellos cómo ardían.
— ¿Qué pasó? —susurró al aire con el ceño fruncido. Aun creía que estaba soñando; acostado solo y en su propia cama.
Otro beso igual de suave pero un poco más largo hizo que cerrara los ojos y percibiera con los demás sentidos ese íntimo e impresionante momento.
Sintió su corazón latir más apresurado e instintivamente sus manos se aferraron a la cintura de Bill, haciéndole comprender que nada de lo que estaba sucediéndole era parte de uno de sus tantos sueños incumplidos. Abrió los ojos y esta vez fue él quien se separó, para atinar a quién estaba besando.
No pudo mascullar palabra al ver a Bill a una escasa lejanía suya, con su rostro dulce y sus ojos con un brillo especial. No como el brillo que antecede al llanto, sino el brillo específico de que algo se ha cumplido, el brillo de la felicidad.
—B…
Los labios del cantante volvieron a la carga, entreabriéndose para capturar al labio inferior de su gemelo con cadenciosa suavidad. A Tom le parecía estar besando las nubes, literalmente hablando por la suavidad que los labios de Bill poseían. Reaccionó instintivamente al rozar con su lengua la comisura de los labios de su gemelo y posó una mano en la mejilla del otro. Sintió un leve mordisco a la medida en donde se encontraba su pearcing y dio por finalizado ese tercer beso.
Observó con la respiración algo agitada al pelinegro y como respuesta a esa ‘mordidita’ Bill dijo:
— Siempre quise probar qué se sentía morder allí — su tono pícaro no pasó desapercibido por Tom que al fin se animó a dar el primer paso para otra sesión más apasionada de besos, rodando un poco y haciendo que Bill quede sobre él, dándole las riendas para que siga besándolo y acariciando su torso.
La temperatura empezó a elevarse más y más; dando a entender que podían dar otro gran paso, pero ¿Para qué apresurarse? Según todos los pronósticos, tenían toda la vida para demostrarse cuanto se amaban.
—Mm… Esto me da a entender que también me amas no, Billito? —masculló Tom con voz dulzona.
El menor se abalanzó hacia el cuello del otro, comenzando a recorrer la piel fina y blanca ayudado con sus labios y lengua, casi devorándolo.
—Ah…tomo eso como un sí. — gimió abrazándolo. —Te amo Bill…
— Yo te amo también, cariño.
— Espera; para. — dijo, haciendo que el menor quede inmovilizado. — ¿Qué pensaste al leer mi “diario”?
— ¿Quieres la verdad? —preguntó a la vez Bill, a lo que el otro asintió. — que era imposible que sientas lo mismo y que lo hayas ocultado tanto tiempo. Y también pensé que yo no era lo demasiado evidente para que te dieras cuenta mucho antes que te amaba profundamente. Fue muy sorpresivo, pues… es idéntico a lo que yo escribí en mi propio diario.
Tom quedó sorprendido por esa confesión y le respondió con una sonrisa bobalicona.
—¿Qué? ¿Crees que solo el chico con complejo de hip hopero puede tener un diario íntimo? ¿Y que pasa acaso con el Divo, eh? —meneó su cabeza en signo de negación, repasando sus labios con su lengua, intentando provocar al de trenzas. —Tendrás tu merecido por haberme definido como un divo. —culminó de hablar y se abalanzó sobre Tom.
—Eres impresionante— murmuró el mayor antes de morder los labios de Bill.
—Tú también, Tomi. Tú también… Impresionantemente íntimo, o Íntimamente impresionante.
F I N
un coment ahora? (: haz feliz a la que escribe..
Tres lindas historias ya van. ¡¿Para cuánto una historia un poco más larga ><?!
» La mejor mini historia que lei!!!!! Necesito segunda parte jaja